IMAGINARIOS URBANOS DEL EJE CAFETERO


Alfredo Cardona Tobón

En los imaginarios urbanos veremos el tránsito del labriego a las zonas urbanas empujado por la violencia y la falta de oportunidades, los símbolos que identifican los poblados del Viejo Caldas, los lugares de encuentro de sus habitantes y tambien los mitos, creencias y sentimientos que afirman sus raíces.

Al repique de las mulas, al pito de las "chivas" y de los trenes que acompañaron a los antepasados en la búsqueda de un sueño, en este capítulo se suma el rugido del jet, que marca el éxodo de innumerables coterráneos que allende los mares siguen buscando un sueño que se convierte a menudo en pesadilla.



En este capítulo se mezclan fiestas y espantos, culebreros y beatas, remoquetes y gamonales para retratar al habitante de nuestras ciudades y pueblos, que no son citadinos como los de las grandes urbes, pues continúan, en esencia, con alma campesina que añora el barbecho y el claro acompañado con panela melcochuda.





"Por los caminos caldenses

llegaron las esperanzas

de caucanos y vallunos,

de tolimenses y paisas

que clavaron en Colombia,

a golpes de tiple y hacha

una mariposa verde

que les sirviera de mapa."1



Como lo expresa el poeta Luis Carlos González, gente de toda Colombia creó al hombre del Viejo Caldas: triétnico, abierto al mundo, con las virtudes y defectos de todos sus compatriotas.



Para interpretar al caldense, al risaraldense o al quindiano, será necesario repasar sus caminos, que a veces los separan, y que al fin convergen en una región con distancias cortas y donde a menudo se entrelazan las cepas familiares.

Para comprender a los hombres y mujeres de la región del café, debemos adentrarnos en los imaginarios que reflejan su sentimiento y la percepción que tienen de ellos mismos y la manera como el resto de los colombianos miran estos compatriotas.



UN TRÁNSITO DOLOROSO



En este territorio los nativos desaparecieron de la margen derecha del río Cauca a fines de la Colonia. Durante el siglo diecinueve la situación fue calamitosa para las parcialidades indígenas que sobrevivieron en la orilla izquierda, pues con una economía de subsistencia, las diezmó el hambre, las levas en las guerras civiles, las enfermedades y las pestes.



Con la llegada de los paisas empezó la lucha por la tierra, que no se vio en la época colonial, como sucedió en el altiplano cundiboyacense. Los nativos perdieron minas y salados y las mejores tierras. La debilidad del Estado, la corrupción de las autoridades y la impunidad rampante tendieron una manto de escepticismo; entonces cada uno aplicó la ley por su propia mano y en la región se consolidaron poderes locales que manejaron a su antojo los destinos de las comunidades.



El siglo veinte fue quizás peor que el diecinueve: Se agudizaron los enfrentamientos por la tierra, y el fanatismo político que envenenó las mentes y estalló en piras de odio, rebasó las desgracias de tiempos pasados durante la violencia que azotó la región desde la guerra de los Mil Días.

Despues del llamado Frente Nacional menguaron las confrontaciones partidistas pero aparecieron otras con diferentes actores y nuevas situaciones, como el narcotráfico, que está desplazando más ciudadanos, empobreciendo los municipios alejados de las capitales departamentales y frenando las posibilidades de desarrollo. Las cabeceras municipales declinan, en tanto que crecen las ciudades de Armenia, Pereira y Manizales y Dosquebradas, que acaparan los recursos departamentales y agrupan, a su vez, las frustraciones y la pobreza de sus provincias.


A medida que las vías y las comunicaciones mejoran en la región, el influjo de las ciudades del Eje Cafetero se extiende cada vez más. Alrededor de Pereira giran Dosquebradas, Santa Rosa, Marsella, La Virginia y su radio de llega hasta Balboa, La Celia, Apía, Viterbo, Belalcázar, Filandia y gran parte del norte del Valle.

Manizales es el centro de atracción de Villamaría, Neira, Chinchiná, Palestina y su influyo llega a Herveo, Murillo, Filadelfia y Aranzazu.

Armenia se siente en todas las poblaciones del Quindío y en su órbita gravitan las economías de los municipios vallunos de Alcalá, Ulloa, Caicedonia y Sevilla.



El Eje Cafetero es, pues, una conjunción de lo urbano con lo rural, no solamente por las cortas distancias entre la ciudad y el campo sino también porque la mayor parte de los habitantes de las capitales son campesinos recién llegados o hijos de labriegos que se desplazaron, en tiempos cercanos.



El imaginario rural se ha incrustado en las zonas capitalinas, pero al carecer del soporte de la tierra y de las tradiciones nutricias, se va transformando para acomodarse al medio urbano. El imaginario urbano, a su vez, se extiende a las localidades rurales por los vasos comunicantes que entrelazan la ciudad con el campo mediante carreteras, radio, televisión, periódicos, vecinos, aulas y entidades del gobierno.

El desplazamiento rural en la región tiene una dinámica que cambia con los años y las circunstancias. Hasta los años veintes del siglo pasado el periplo de la familia campesina empezaba cuando se trasladaba de la finca a la aldea más próxima . El padre dejaba la parcela en manos de un "agregado" o del hijo mayor, y montaba una tienda, una cantina con billar o una pesebrera en el pueblo. Los muchachos ingresaban a la escuela y si se contaba con recursos los hijos iban al colegio, si lo había en el pueblo, y de los tantos retoños mandaba al más calavera a un internado en Manizales o Salamina para que lo enderezaran y despachaba al más "mamasanto" a " achapao" al seminario.



Hasta muy entrado el siglo veinte, pocas muchachas estudiaban, cuando más cursaban la primaria, ya que tanto el padre como la madre consideraban la educación formal de las mujeres como un desperdicio. Por lo tanto sus destinos eran la cocina, los bordados y la asistencia a rezos y obras pías, hasta que conseguía novio y se casaba, acontecimiento que no pasaba de los veinte años de edad, pues de ahí en adelante la pobre muchacha empezaba a sentirse solterona y sus aspiraciones descendían en tal forma, que del jayán con herencia pasaba al gallero mujeriego, luego al borrachín empedernido, hasta conformarse con cualquier pelagatos sin oficio ni beneficio..



Los jóvenes que no continuaban dirigiendo el oficio del progenitor, o se ubicaban en los escasos puestos burocráticos, emigraban a Medellín, a Cali o a Manizales en "busca de la vida" , ya que por esas calendas, hablamos antes de 1950, Pereira ni Armenia ofrecían oportunidades, pues apenas eran unos pueblos grandes y tampoco las ofrecía Bogotá, dada la lejanía y la mala imagen. Mucho menos el extranjero, adonde solo se iba por estudios o comisiones del gobierno o del partido. Los jóvenes que salían del pueblo al fin se ubicaban en Medellín o Cali, o en alguna remota aldea colombiana donde establecían un negocio y jamás regresaban a la finca o a su pueblo de origen.



La violencia política que a partir de 1930 sacudió las poblaciones de Apía, Belén de Umbría y Salamina, y se extendió por toda la región después de 1946, empujó a los campesinos de la región a dejar sus parcelas y dirigirse a las ciudades sin el paso intermedio por la aldea. Los traumatismos fueron enormes, ya que en esta ocasión la gente de la zona rural no tuvo la etapa de amortiguación y adaptación en la localidad parroquial y se vio lanzada intempestivamente a un medio extraño y generalmente hostil. De Don fulano con dos apellidos en el pueblo, pasó a NN en la ciudad, y de labriego respetado y conocido en la vecindad, a un obrero sin credibilidad ni reconocimiento ciudadano en la urbe, que aunque pequeña en esos tiempos, era una inmensidad comparada con las cuatro o cinco casas de su vereda.



Ese choque de los campesinos de ambos sexos con el consumismo ha sido brutal. Los estereotipos norteamericanos divulgados por el cine y la televisión y que imitan algunos sectores arribistas de la sociedad y la riqueza que ostentan los que viven del contrabando y el narcotráfico son espejismos que golpean y falsean los valores de esa población desplazada, sumida en la pobreza y la desesperanza.

La aspiración del campesino joven desarraigando ya no es la tierra. Tampoco ve como salida la educación y el conocimiento.2 La ilusión de los muchachos de esos estratos, son las motos de alto cilindraje, los camperos burbuja, los trajes de marca, las discotecas y las mujeres de curvas de silicona y las aspiraciones de las muchachas que buscaban un trabajo o un compañero para formar un hogar, cambian por el poder que brinda el matón, las joyas que les ofrecen y la vida regalada que prometen los capos de los negocios ilegales. Al fin los cantos de sirena, terminan en cualquier callejuela en medio de una charca de sangre, o en la cárcel.



EL PODER Y EL PUEBLO



Los " mandamases" y gamonales han dirigido la voluntad de las comunidades del Viejo Caldas. En la última mitad del siglo diecinueve, en la banda izquierda del río Cauca, es decir, en la parte zona de los resguardos indígenas, el poder estuvo en manos de los políticos y militares de Cartago y de Riosucio. La familia Palau, que contaba con jefes liberales y conservadores, controló la región con la participación de los Díaz, los Ortices y Santacolomas del cantón de Toro y el apoyo de las compañías mineras que explotaron los minerales de Marmato.y Supía. Los Palaus armaron revoluciones, dispusieron del gobierno a su antojo. Las comunidades fueron arreadas por los jefes caucanos, los empresarios y la iglesia.



Después de la fundación de Salamina, herederos y asociados de la Concesión Aranzazu, con Elías González, los Gutierrez de Lara y los Villegas, entre otros, tomaron el control de la región del sur de Antioquia y paulatinamente penetraron al norte del Cauca donde establecieron lazos comerciales o familiares como ocurrió con Rudesindo Ospina al contraer matrimonio con una heredera de los Chávez, sin lugar a dudas la familia más poderosa del cantón, pues además de las minas, usufructuaba pontazgos y controlaba el negocio de la fundición del oro.



En Pereira, los descendientes de familias prominentes del sur de Antioquia, como los Ángeles, los Mejías, los Marulandas… asumieron el liderazgo económico y política de la nueva fundación.



En el Quindío no se dio el predominio elitista de las otras regiones que conformaron el Viejo Caldas, pero con el correr del tiempo ese liderazgo popular ejercido por "Tigreros" y por Segundo Henao, pasó a manos de políticos de Cartago y de empresarios pereiranos. En tiempos más recientes lo ejercieron hombres de negocios y empresas como el publicista Vicente Giraldo Gutierez (VIGIG), el industrial Francisco Luis Gómez , Carlos Londoño Gutiérrez y políticos entre los cuales se destacó Ancizar López.



Los líderes políticos apuntalaron su predominio mediante los capitanes de vereda y los gamonales. El capitán de vereda lideró el campo y fue el gamonal quien manejó el destino de los pueblos y las aldeas al movilizar las comunidades y servir de intermediario de empleos en la burocracia.



Por todas las regiones del Viejo Caldas extendieron su influencia los gamonales. En Armenia y el Quindío "mangoneó" el general Carlos Barrera Uribe. Fue tal su poder, que a pesar de haber asesinado vilmente al periodista Eudoro Galarza Ossa, eludió el castigo por muchos años y en el interín siguió comandando las huestes liberales como Jefe regional de su colectividad ; en Calarcá no se movía una hoja sin el visto bueno de Don Fortino Montoya; en Pereira Don Valeriano Marulanda fue el árbitro en todos los entuertos. Recostado en un taburete en la acera de su casa dirigía y orientaba, nombraba y disponía; en Anserma Don Pedro Orozco fue el repoblador que convirtió un pueblo moribundo en un municipio floreciente y en Supía Don Rudecindo Ospina comandó el radicalismo que por largos años fue el señor del cantón minero.


Los gamonales retenían el poder de diversas maneras: unos como Valeriano Marulanda mandaban patriarcalmente, eran figuras de trabajo y esfuerzo, ciudadanos bonachones que aconsejaban, explotaban y dirigían paternalmente. Otros, como sucedió con Barrera Uribe, emplearon la violencia para mantener a raya a los opositores, eran matones que inspiraban temor en unos y en otros causaban admiración por su poder y su fuerza.



Los capitanes de vereda fueron los lugartenientes de los gamonales. Ellos mantenían el vínculo con el labriego. Llevaban las consignas a los barbechos y agrupaban peones y pequeños propietarios en las marchas, los convites, las fiestas y las campañas políticas.



Al decaer los partidos políticos, los gamonales liberales y conservadores cedieron el campo a los " patrones" del narcotráfico. Los "capos" estructuraron sus organizaciones con matices "providencialistas", copiaron a la mafia siciliana y de Chicago y tomaron elementos de los antiguos gamonales. Su liderazgo es providencialista y hasta paternal en tanto que sus auxiliares les garanticen lealtad ciega y servicio incondicional y cuando alguien choca con sus intereses, lo neutralizan y lo aniquilan sin que haya piedad o consideraciones.



Quienes se benefician de los favores y la "generosidad" del "capo" lo ven como un ídolo, y admiran su "trabajo", que en esos círculos consideran un oficio como cualquier otro, digno de aplauso por el riesgo y la aventura que conlleva. El "mágico" o "capo" es un protector que sacrifica cerdos en época navideña, para darlos a los pobres; quema pólvora, reparte regalos , brinda ayuda en útiles escolares y en las fórmulas médicas. Es una especie de superhéroe que concita el apoyo de las comunidades inmersas en el negocio ilícito, y lo toleran en algunos círculos debido a los beneficios económicos que les brindan:



"En el barrio La Playita, en Manizales- atestiguaba un agente de la SIJIN- nosotros hicimos un procedimiento con un señor X y le encontramos uniformes y granadas. Cuando lo íbamos a sacar del barrio tocó llamar a la policía, al escuadrón especial, a la contraguerrilla, porque los habitantes del sector estaban intentando voltear el carro de la patrulla. Y sabe por qué?- porque él allá es un ídolo, y lo ven como un dios. Qué mal hace?- decían- él emplea a todas las mujeres del barrio y les da estudio a los muchachos"3



SIMBOLOS URBANOS



Así como las comunidades van ligadas a personajes poderosos, también van unidas a símbolos que, principalmente en la zona urbana, señalan su entorno y contribuyen a identificarlas ante propios y extraños. A veces esos símbolos son monumentos, en otras ocasiones son instituciones y a menudo artículos que produce la comunidad o condiciones personales que trascienden más allá de los límites parroquiales.



Localidad Símbolo



Pereira Bolívar- Viaducto

Armenia Esculturas en barrancos- café

Calarcá Yipao-

Manizales Nevado del Ruiz-.

Neira Corchos de panela

Quimbaya Alumbrados- Panaca

Montenegro Parque del Café

Marulanda Ruanas- ovejas

Supía Colaciones y blanqueados

Filadelfia Bizcochos

Aguadas Sombreros

Santa Rosa de Cabal Araucarias- termales.

Marsella Jardín Botánico-

La Virginia El río Cauca

Belalcázar Monumento a Cristo Rey

Riosucio El cerro del Ingrumá

Pácora La matraca

La Dorada Río Magdalena

Marmato Oro- barrancos

Salento Valle del Cocora- palma de cera

Salamina Ciudad culta

Victoria La ceiba del parque.

Santa Cecilia Negros

Cartago Bordados

Calarcá El cacique

San Antonio del Chamí Memes

Chinchiná Cenicafé

Dosquebradas Confecciones

San Félix Papas

Viterbo Los samanes de la entrada

La Merced Parapentes

Quinchía Cerro Batero

San Diego La laguna



REMOQUETES, ALIAS Y APODOS



Así como los símbolos identifican las localidades, determinados remoquetes, distinguen a los pobladores de determinados municipios. En el Eje Cafetero cada apodo, remoquete o alias, tiene su historia : A los de Chichiná los llaman "sordos" porque en tiempos de arriería, cuando el lugar se llamaba San Francisco, un herrero corto de oído atendía a los caporales en un extremo del pueblo, y en el otro extremo un segundo herrero, también sordo, ofrecía sus servicios.

A los habitantes de Aranzazu les endilgaron el remoquete de "tullidos" por una razón similar a la de Chinchiná, pues los vecinos sacaban a los viejitos incapacitados a tomar el sol a lo largo de la calle por donde transitaban las mulas y los bueyes, dando la sensación que la aldea era un vividero de inválidos.

El apodo de "cuyabros", que se da a los vecinos de Armenia, proviene de las totumas, con ese nombre, que utilizaron los primeros colonos y el de "patianchos", de los riosuceños, por la forma de los pies que toman los nativos al andar descalzos. En cuanto al calificativo de "güeveros", dado a los santarrosanos, fue un insulto de los pereiranos, que liberales hasta la médula, querían muy poco a los " godos" de la población vecina.





EL "CAMELLO" Y LOS BARRANCOS CUYABROS4



Ver monumentos a los camellos en una avenida de Armenia, es insólito, por decir lo menos, en una cordillera a años luz de distancia de las dunas y los desiertos africanos. Pero los quindianos no se refieren al cuadrúpedo que resiste sequías y tempestades de arena, sino al "camello", o nombre con que se designa en la región al trabajo o al esfuerzo para levantar la "lata" o el diario sustento.

Todo comenzó cuando Mario Londoño Arcila empezó a "camellar" para la alcaldía de Armenia y tomó al animalejo jiboso como símbolo de la campaña. El "camello" se convirtió en un lema que se metió en el alma cuyabra y quindiana y se ha perpetuado en una Avenida con ese nombre, que construyó Londoño Arcila durante su administración, durante la cual se buscó tesoneramente llevar "camello" a todos los habitantes de esa hermosa tierra.

Además de la Avenida del Camello, otras obras que sorprende al turista en la "Ciudad Milagro" son los monumentos tallados en los barrancos arcillosos de la ciudad. Únicos en Colombia, son alegorías a la cultura quimbaya que en siglo pasados floreció en la región y un canto al agua y a la naturaleza, cuyos dones se esparcieron sin regateo en una de las zonas más bellas de la cordillera andina. El artesano Efrén Fernández Varón es el creador del "barranquismo" quindiano. Es un artista arisco, como todos los grandes artistas, que luchando contra un escepticismo que aún no vencido del todo, decoró la ciudad de Armenia, con barrancos que transformó en obras maravillosas.





ASÍ DESIGNAN SUS POBLACIONES



El amor por el terruño y el interés de mostrarlo a los extraños, han acuñado frases que con el tiempo se han convertido en carta de presentación de las localidades.En este campo descuellan los quindianos y se han quedado un poco rezagados los risaraldenses.



Poblaciones quindianas Lema de identificación



Salento Padre de los pueblos del Quindío

Filandia La Colina iluminada

Circasia Tierra de hombres libres

Armenia Ciudad milagro

Calarcá La Villa del Cacique

Montenegro Asiento de la cultura quimbaya

La Tebaida Edén Tropical del Quindío

Quimbaya Emporio cafetero donde nadie es forastero

Córdova Al arrullo de los guaduales

Pijao Donde llegan las garzas

Buenavista A una cuadra del cielo

Génova Bello rincón quindiano 5



Poblaciones caldenses Lema de identificación



Manizales La perla del Ruiz

Salamina Ciudad luz

Aguadas La ciudad de las brumas

Riosucio La perla del Ingrumá

Anserma Santa Ana de los Caballeros

Belálcazar Balcón florido

Marmato El pesebre de oro

La Merced La Villa de los vientos.

Supía Emporio turístico de Caldas

Viterbo La ciudad de los samanes

La Dorada Capital del Magdalena medio



Poblaciones risaraldenses Lema de identificación



Pereira La ciudad sin puertas

Marsella La capital verde de Colombia

Santa Rosa de Cabal La villa de las Araucarias

Quinchía La ciudad de los cerros

Santuario La perla del Tatamá

Balboa El balcón florido de Risaralda.



En cada frase las ciudades y poblaciones tratan de opacar a sus rivales y mostrar lo más sonado y bello de cada sitio. Cuando Manizales acuñó "La ciudad de las puertas abiertas", los pereiranos llamaron a su localidad "La ciudad sin puertas", para rematar su poeta Luis Carlos González, con indudable maestría estampó el alma de la ciudad en un poema, cuyos versos se convirtieron en un símbolo de esa ciudad promisoria:



"No agobian sus muros nuevos

leyendas de historia vieja,

ni su juvenil pasado

es momia de biblioteca,

porque, apenas, es simiente

de yunque, rosal y hoguera

Pereira, la querendona,

trasnochadora y morena.



Porque a la ciudad del alma

Se la da Colombia entera,

Por derecho es pereirano

Todo el que a sus lares llega;

y le abrigan, como ruana

los pliegues de su bandera,

porque aquí no hay forasteros,

ni Pereira tiene puertas."


Pocas regiones cuentan con tantos poetas enamorados de su terruño como el Eje Cafetero. El pereirano Luis Carlos González le cantó al trapiche, a las calles del pueblo, a la ruana y a los caminos de ausencia; el calarqueño Baudilio Montoya, robó los trinos a los turpiales para cantarle al amor, al paisaje, a la gleba quindiana y a las cosas simples; Rafael Arango Villegas puso el tinte de humor a la comunidad manizaleña, que pese a las plagas que la han azotado, a las guerras que se cebaron en la frontera, a los incendios y terremotos que la han devastado, ha salido adelante y se ha hecho acreedora al toque guapo de " orgullo de una raza", sí, orgullo de los viejos paisas.



PUNTOS DE ENCUENTRO CITADINOS



La ciudad es un ente que transforma, crea y borra imaginarios. El entorno cambia y en consecuencia varían los puntos de referencia, que constituyen en numerosas ocasiones los sitios de encuentro, que en la ciudad reemplazaron la fonda, la iglesia y el mercado dominical de las aldeas.



SITIOS DE ENCUENTRO EN EL EJE CAFETERO



CIUDAD LUGAR ACTIVIDAD



PEREIRA Zoológico Matecaña Recreación

Almacén La 14 Comercial

Homecenter Comercial

Carrefour Comercial

Almacenes Éxito Comercial

Novacentro Comercial

Parque Bolívar Sitio público

Cerritos Recreación

Avenida Circunvalar Sitio público



MANIZALES Santágueda Recreación

Parque Popular El Prado Recreación

Chipre Sitio público

Centro Parque Caldas Comercial

San Cancio Comercial

Cableplaza Comercial

Avenida Santander Sitio público

Parque Bolivar Sitio público

Los Yarumos Recreación



ARMENIA El Destapado Comercial

Avenida Bolívar Sitio público

Centro comercial Bolívar Comercial

Parque Popular Recreación

El Edén Recreación

Río La Vieja Recreación



Además de los puntos de encuentro enumerados, existen otros sitios, donde algunos segmentos de la comunidad se reúnen para diversión o negocios, se trata de las galleras, de las plazas de mercado, las plazas de ferias , los cafés y los prostíbulos.

Veamos algunos de ellos:



LOS CAFÉS TRADICIONALES



La popularización del consumo del café y la proliferación de establecimientos de expendio de tal bebida trajo a Colombia los llamados "cafés", en un principio de uso exclusivo de los varones donde establecían su centro de operación los comisionistas, los negociantes, los burócratas, y sirvieron para reunir artesanos y patrones en buen retiro.

En las cabeceras municipales los ""cafés" dejaron huellas imborrables. Algunos se recuerdan con sus anécdotas y antiguos establecimientos de ese tipo aún subsisten, a pesar del contrapeso de las heladerías, las fuentes de soda y otros embelecos comerciales.



LOCALIDAD ESTABLECIMIENTO AÚN EXISTE



Manizales Café El Polo x

La Cigarra x



Pereira Café El Patio



Armenia El Destapado x



Calarcá Café Granadino



Riosucio El Orbe





LAS ZONAS DE TOLERANCIA



Después de los "cafés", las zonas de tolerancia son los puntos que han congregado a los varones de toda condición en los pueblos y ciudades del Viejo Caldas. "Con antioqueños y putas se fundan los pueblos"- decía Leocadio Salazar6- Y fue cierto, pues tras la iglesia, venía la cantina con las mozas de servicio y antes de llegar el cura y las monjas, las meretrices organizaban sus negocios, tan necesarios en una cultura de doble moral como la paisa.



Como en Antioquia gobernó el conservatismo en alianza con el clero, excepto en los cortos intermedios de administración liberal, en dicha región se estableció la cacería de borrachos, jugadores y sobre todo de las prostitutas, que el Estado catalogó de vagas y peligro mortal para la raza .



En 1864 el gobierno de Pedro Justo Berrío envió una circular a las alcaldes de Antioquia, previniéndoles contra la corrupción y las prostitutas:



" La generación que se levanta, llamada a tomar en breve a su cargo la dirección de los negocios públicos, tiene derecho a exigir se la libre del contagio de esos vicios corruptores que con la depravación de las costumbres producen la ruina moral y física de los hombres. La prostitución es uno de esos vicios, acaso el peor y más temible, si se sostiene en los pueblos por medio de mujeres públicas que tienen la misión satánica de envenenarlos con libertinaje. La existencia de tales mujeres ocasiona además gravísimos desórdenes y no pocas veces enormes delitos; y es por tanto indispensable proceder contra ellas en calidad de vagos, que por tales las reputa la ley, para obligarlas, con la corrección, a una mudanza útil de vida y para quitar de la vista de la juventud esos ejemplos escandalosos de inmoralidad… "7



Pedro Justo Berrío desterró a las mujeres de vida licenciosa a Patiburrú, un penal ubicada en una zona mortífera a orillas del río Magdalena y a regiones alejadas y fronterizas como Manizales, donde se pretendía que las autoridades las encarrilaran hacia una vida virtuosa, alejadas de la concupiscencia y los escándalos.

En una circular del año 1864, Berrío instruyó a sus alcaldes:



" La generación que se levanta, llamada a tomar en breve a su cargo la dirección de los negocios públicos, tiene el derecho a exigir que se le preserve del contagio de los vicios corruptores que con la depravación de las costumbres producen la ruina moral y física de los hombres. La prostitución es uno de esos vicios, acaso el peor y el más temible, si se sostiene en los pueblos por medio de mujeres públicas que tienen la misión satánica de envenenarlas con el libertinaje. La existencia de tales mujeres ocasiona además gravísimos desórdenes y no pocas veces enormes delitos; y es por tanto indispensable proceder contra ellas en calidad de vagas, que por tales las reputa la ley, para obligarlas, con la corrección, a una mudanza útil de vida y para quitar de la vista de la juventud esos ejemplos escandalosos de inmoralidad."8



En 1865 arrecian las medidas contra el juego, la prostitución y la vagancia, males que mortifican a la pacata sociedad antioqueña, como se ve en un informe del Jefe de la policía del departamento del Sur al procurador general:



" Mucho se ha hecho en este pueblo, después que se estableció el nuevo gobierno restaurador 9, para poder extinguir algunos vicios que se habían heredado de la revolución liberal. La vagancia, el juego, la prostitución y la embriaguez se enseñoreaban de la población.

Ha sido, pues, preciso trabajar mucho para lograr destruir tan horrendos vicios en una sociedad tan poco culta y compuesta, en su mayor parte, de hombres que han vivido por mas de cuatro años en los cuarteles y acostumbrados ya a no obedecer a las autoridades políticas. Gracias al alcalde Rafael Jaramillo Uribe ya casi no queda rastro de tan abominables vicios. Las mujeres escandalosas han huido a Palestina y a otros puntos del Estado del Cauca. Los vagos se han ido y otros van tomando ocupación. El juego prohibido se concluyó totalmente y todo manifiesta que la sociedad se ha regenerado.

Cinco billares abiertos en un pueblo como Manizales parece mucho. Me prometio el alcalde que al termino del período el pueblo quedará libre de vagos y mujeres públicas."10



Es notable el afán purificador de las autoridades "Restauradoras" tras el triunfo de la revolución conservadora contra Pascual Bravo y los radicales. Se establece una simbiosis entre la iglesia y el estado y aumenta la preocupación de convertir el territorio paisa en un bastión de católicos practicantes. En febrero de 1865, por ejemplo, el alcalde de Manizales multa a Ángel Henao por haber puesto un baile sin permiso e instruye once sumarios por amancebamiento, en tanto que el burgomaestre de Neira condena a dos mujeres a servir en casas de familia por dos años, al considerarlas prostitutas, mientras el burgomaestre de Salamina ordena el arresto de los borrachos que sorprendieran en la vía pública.



Pese a todo, el negocio del sexo floreció por todos los caminos de arriería , pues en las fondas, además de asistencia y camas, no faltaba la mulata de Girardota, o la ochavona de Otrabanda que calentara a caporales y viajeros en las largas y solitarias noches.



Al frente de Manizales y en la otra orilla del río Chinchiná creció, como una melliza, la Aldea de María. Los arrieros descargaban sus recuas en la zona antioqueña y se pegaban la escapadita para el poblado vecino, donde disfrutaban del baile en las guabinas, los juegos de dados y mujeres que venían del Tolima, del Cauca y de la misma Antioquia. Para las señoras La Aldea era un antro de perdición y para sus cazurros maridos un sitio de goce y de parranda.



No importa las medidas que se tomaran, la prostitución le ganó la mano a la curia y a los alcaldes, que toleraron al final, los llamados "barrios de tolerancia" que por disposición de las autoridades se ubicaron en los extramuros de las aldeas.

Los "putiaderos" fueron indicadores del desarrollo local que crecían y se achicaban de acuerdo con el progreso o retroceso de la fundación. Su memoria, al igual que sus hetairas famosas, han quedado plasmadas en las crónicas pueblerinas del Viejo Caldas.



POBLACIÓN NOMBRE DEL ANTIGUO BARRIO DE TOLERANCIA



Armenia Trompiliso

Riosucio Colegurre

Quinchía La Quinta

Risaralda ( San Joaquín) Chisperos

Manizales La Cuchilla

Pereira La Cumbre

Apía Mateguadua

Balboa Puebloviejo

Belalcázar Barrioflojo

Marmato Los Mangos

Supía Las Colonias

Anserma Los Baños

Victoria La Cita







" EL BARRIO DE TOLERANCIA"11



" En un extremo del pueblo, donde siempre empieza un camino está el "barrio". Así se llaman unas cuantas casas burdelarias, que a veces tienen apodos modestos, frecuentemente en el recuerdo vegetal de la geografía. El del mío , se llama Chisperos. Fueron no más de diez casas sonoras, sostenidas sobre el abismo por la vertical lealtad de la guadua. Pequeñas, apenas disponían de una sala habitada como cantina siempre, y a veces como estrecho cuadrado de baile. Su decoración ha sido siempre la misma. Unas cuantas litografías alemanas en que damas recatadas yacían en torno a un lago y a unos cisnes; la imagen de la Magdalena en una cueva, con una calavera al suelo y un audaz escote que blanqueaba sobre el vestido azul. Y en los días de fiesta la inefable cadeneta de papel de seda que llenaba el techo de colores humildes.

Eso era todo. Atrás, en las piezas de comercio carnal, la lamparilla de aceite al pie de un santo, y la ancha cama, de gruesos cojines brillantes y el espejo de luna.

Cada quien de las dueñas de la casa, tenía un amante y unas cuantas pupilas; cada quien, un aparato de música con los mismos discos, regidos por la moda, renovados permanentemente. No obstante la fama pecaminosa del sitio, ninguna de las mujeres fue más allá de lo suyo. Su devoción era conmovedora; su caridad tan simple y directa como generosa. Cada una de las hetairas solía tener bajo su custodia un niño abandonado. Eran todas mujeres buenas, maternales y dulces, unidas por una profesión melancólica. Frecuentemente se enamoraban de alguien, y convertían su vida y su comercio en una protección absurda, henchida por el sentimiento maternal que perdonaba tanto como olvidaba."



Así como los puntos de encuentro ayudan a identificar los centros poblados, otras características particulares sitúan las localidades en el tiempo, el medio y el espacio: Cuando se habla de Manizales, la gente piensa en frío, en calles faldudas y en corridas de toros; Pereira se asocia con mujeres, parranda y viaducto; Armenia con los cafetales y el agroturismo y cuando se mienta a Calarcá es difícil no asociarlo con los yipes y las fiestas del café… La Dorada es sinónimo de calor y río Magdalena; Aguadas es bruma, sombreros de iraca y piononos; Marulanda va de la mano con las ruanas y las ovejas, Marmato es un barranco con oro y Balboa un poblado con ranchos en zancos...



MITOS Y LEYENDAS URBANAS



Al igual que en el campo, la gente de las zonas urbanas habla de fantasmas, duendes y aparecidos que llenan de espanto a transeúntes solitarios, a noctámbulos y a los parranderos en la oscuridad de las noches. Estos elementos, junto con las supersticiones, son parte de los imaginarios de un pueblo y parte muy importante de su cultura, pues modelan sentimientos y actitudes ante la vida y la muerte.



En el Viejo Caldas el pueblo llano está ligado a los espíritus del más allá. El mes de noviembre es el tiempo de los seres de ultratumba y de las ánimas del purgatorio. En Santa Rosa de Cabal, en Santuario y en otras cabeceras municipales se acostumbra visitar el camposanto en las horas de la noche para rezar por los muertos, prender velas y recordar a los difuntos.

La devoción a las ánimas forma parte del ritual religioso de los habitantes del Eje Cafetero. Los campesinos dedican uno o dos huevos de cada nidada a las ánimas del purgatorio, que tienen tan buena espalda, que a menudo son los únicos pollos que se crían. En otras ocasiones los labriegos les asignan una eras del cultivo, cuya venta se convierte en misas para su eterno descanso.

"!Animas del purgatorio, quién las pudiera ayudar, que Dios las tenga en su gloria y las lleve a descansar!" es el rezo de las personas piadosas para pedir por las ánimas y a la vez buscar su apoyo para resolver las situaciones terrenas. Cuadros del purgatorio presiden cantinas y cuartos de prostitutas, donde en medio de las llamas las almas en pena extienden sus brazos a la Virgen del Carmen.



En algunas localidades aún aparece el animero en los días novembrinos. "A las doce de la noche cruza la puerta de la casa de los muertos. Se arrodilla, se bendice y va a la capilla. Detrás del altar, en la cripta de los osarios, está la campana. La toma… y haciéndola sonar tres veces comienza su fúnebre recorrido:

"Un padrenuestroooo… un avemaríaaa.. por el aliviooo, eterno descanso de las benditas ánimas del purgatoriooo.. ! Que en paz descansen!. Amén…! Ayyyy! Ay de aquel que oiga y no les rece con devoción.. ! Ay de aquel!… y avanza entre las tumbas con el tilín tilín por el cementerio, o por las calles desoladas en esas noches de niebla, donde el animero cubierto con un velo, parece un ánima sola que embarga de terror a quien la escucha.12



EL ESPANTO DEL AEROPUERTO DE LA NUBIA EN MANIZALES



Entre los taxistas que atienden los pasajeros del aeropuerto corre la voz de un espanto que desde hace años viene atormentando al gremio en ese sector de la ciudad. Unas veces aparece con forma de hombre y otras con la forma de una hermosa mujer:



"Eran las nueve de la noche y decidí regresar al centro, estaba por los lados del Aeropuerto, abordé el vehículo, cuando descendí sobre la vía que busca la Panamericana, una mujer me hizo señas, yo paré, abría la ventanilla y ella me pidió que la llevara al centro. La dama era hermosa y de pocas palabras. Ella se sentó atrás y yo continué la marcha. Cuando estábamos pasando por el puente de Lusitania sentí un profundo escalofrío y una sensación de terror. Entonces miré a la pasajera y había desaparecido. Preso del terror eché reversa y pedí auxilio a unos vecinos que me dieron agua para reanimarme y me contaron que no era la primera vez que ello sucedía en ese sitio apartado."13



EL DIABLO PEREIRANO



El mono lotero- nadie recuerda cómo se llamaba- fue un carnicero que le daba la rasca por mentarlo el madre San Juan, a San Pedro, a los apóstoles y hasta a la once mil vírgenes, aunque en sano juicio era un fervoroso cristiano, caritativo y rezandero.

"En una de sus frecuentes borracheras el mono se fue para su cuchitril ya muy entrada la noche y se encerró trancando por dentro. A la madrugada el negro Lucas Echeverri que rondaba por la esquina oyó unos fuertes gritos en la pieza del mono- ! Suélteme por Dios!- decía- y se oía un tropel horrible dentro de la pieza.

De repente se abrió la puerta de par en par y ante los ojos de Lucas se presentó un cuadro aterrador. El mono Lotero estaba chorreando sangre, su cara estaba cruzada de arañazos como de fiera y los santos que tenía el mono en la pieza, estaban por el suelo vueltos pedazos. A los gritos de Lucas y del mono, los trasnochadores del "Billar de Juancho" corrieron y al acercarse vieron que el mono Lotero, con los ojos inyectados de sangre hacía grandes esfuerzos para hablar, sin poder modular palabra, y señalaba el techo como queriendo explicar algo. Al fin, como saliendo de su ensimismamiento, se restregó los ojos. El negro Lucas , todo intrigado preguntó que le había pasado , y el mono Lotero, en tono airado y casi al borde del llanto le dijo gaguiando: "No estás viendo negro pendejo que me iba a llevar el diablo?-"14



A la par del diablo, otros seres maléficos trastornaron la vida de nuestros ancestros, que tomaban muy en serio las señales y la existencia de duendes, brujas y espantos:





LA BRUJA DE MARULANDA



Teresa García era una mujer de vida alegre, asidua servidora en las casas de cita del Alto del Diablo y del Arracachal en el municipio de Marulanda Su afición por los hombres más guapos y de mejor estampa no conocía límites, no importa la edad o su condición social, y los conquistaba con zalemas y coqueteos o con maleficios. No se le escapaba ni uno.

Ante los ruegos de esposas y novias el padre Melguizo intentó frenar a la "Duenda" García y lo que consiguió fue quedar en la lista de la hechicera. Teresa se la dedicó al sacerdote. Le ensuciaba la comida, no lo dejaba dormir, le rasgaba los libros, le deshilachaba la ropa y se le aparecía en pelota. Al fin el padre viajó a Medellín y consiguió el Cordón de San Nicolás con el cual logró amarrar a la pelafustana en una de sus innumerables fechorías.

Los feligreses quisieron matar la bruja, pero ante sus lamentos y súplicas se ablandó el corazón de los parroquiano. El padre Melguizo también se conmovió y con dulces palabras consiguió el arrepentimiento de Teresa y la promesa de quemar los conjuros y tomar la senda de la virtud. Después de una confesión el diablo abandonó a la bruja y Teresa , sin esa sed lujuriosa, no retornó a los burdeles.15



LAS FIESTAS REGIONALES



Además de los mitos, las supersticiones y los actos religiosos en honor de santos y patronos, las fiestas ocupan la mente de los habitantes de la región, que en ciertos municipios, como Riosucio, viven en función de sus carnavales, o como los de Manizales que terminan sus ferias y empiezan a pensar en las del año siguiente.



PEREIRA LAS FIESTAS DE LA COSECHA

CALARCÁ RIENADO NACIONAL DEL CAFÉ

AGUADAS FESTIVAL DEL PASILLO

PÁCORA LAS FIESTAS DEL AGUA

ANSERMA LAS FIESTAS DEL REGRESO

SUPIA LAS FIESTAS DE LA COLACIÓN

MARMATO LA FIESTA DEL ORO

SANTA ROSA DE CABAL LA FIESTA DE LAS ARAUCARIAS

LA MERCED LAS FIESTAS DEL VIENTO

SALAMINA LAS FIESTAS DEL FUEGO

BUENAVISTA LA FIESTA DEL PAISAJE

VITERBO LA FIESTA DEL SAMÁN

VILLAMARÍA LA FERIA DE LA HORTICULTURA

RIOSUCIO LOS CARNAVALES



LA FERIA DE MANIZALES



En julio de 1854 Oscar Hoyos Botero se entrevistó con el alcalde de Manizales y le vendió la idea de realizar una feria anual, parecida a la mundialmente famosa Feria de Sevilla, en España, que conocía al dedillo, pues no había temporada en que Hoyos Botero no se desplazara a Sevilla a gozar su fiesta brava.- -16



Entre el 21 y el 30 de enero de 1955 se realizó la primera feria, con una impronta española y taurina, como lo propuso Hoyos Botero, y matizada con exposiciones conciertos y deportes. La Feria fue un rotundo éxito y la participación masiva del pueblo determinó la continuación de la fiesta. Dos años más tarde se agregó el Reinado Continental del Café al programa inicial y Reinado y Toros constituyeron, desde entonces, el eje de las festividades.



La feria con sus carretas de rocío y los trajes de manola, hacen sonreír burlonamente al turista que conozca nuestro ancestro mestizo y la cultura alpargatuda. Pero con el correr de los años las pretensiones de una clase que añoró la remota pizca de nuestra sangre ibérica , han ido variando, cuando otras generaciones sumaron el "Desfile de las Américas", las trovas, la arriería, el tango y mezclaron la manzanilla con el aguardiente.



La Feria de Manizales estalla a principios de enero y " bajo la trasparencia abierta de su cielo enciende nuevamente las fogatas del entusiasmo y echa a volar al viento los cascabeles de su alegría y de su risa.17".



En una rara simbiosis los imaginarios de lado y lado del océano conviven en "Las Ferias de Manizales". Con un sombrero "vueltiao" y una bota gallega rebosada de vino, el manizaleño dice Olé, mientras levanta eufórico una tusa de chócolo y tararea un pasodoble criollo, que como ninguna otra canción se ha incrustado en el corazón caldense:



"Ay Manizales de malva; hay, Manizales de ensueño,

con los zafiros del alba borda su ofrenda mi sueño.

Ay Manizales de plata, ay Manizales de armiño;

Prende a tu cuello de nácar el collar de mi cariño".



CARNAVALES Y FIESTAS DE PEREIRA



En 1894 el Concejo municipal dispuso la organización de ferias en los meses de febrero y agosto de cada año. Al evento empezó a llegar gente de toda la república a comprar y vender infinidad de productos, animales y artesanías: llegaban ganados del Valle del Patía y del Valle del Cauca: mulas y sombreros del Tolima: sillas chocontanas; mantas de Garagoa; "batán" de Boyacá; ruanas pastusas, y jíqueras, sogas, alpargatas y guarnieles de Antioquia18.



Durante las semanas de Feria, Pereira se engalanaba y atendía tan amablemente a los visitantes que los instaba a regresar. El cronista Ricardo Sánchez afirma que esas ferias fueron el primer hito en el desenvolvimiento económico de la población, ya que ganaderos y comerciantes, al regresar a su tierra, llevaban el mensaje de una comunidad cordial y de una región plena de oportunidades.



En 1927 la ciudadanía quiso sus fiestas de Carnaval y la alcaldía nombró una Junta para organizar las fiestas que coincidieron con la inauguración del tranvía eléctrico. Tranvía y festejos se combinaron en un carnaval que jamás se borró de la mente de los viejos pereiranos: "Por estas calles había un exagerado movimiento, se puso a funcionar el tranvía con los personajes de la ciudad entre los que se destacaba don Jesús María Hormaza y su familia. A su paso las gentes gritaban "el tranvía, el tranvía, allá viene el tranvía! ". Hubo gente que montó en el vehículo durante todo el día…"

"Por la carrera octava era un desfile permanente de danzas, comparsas, conjuntos musicales de varias ciudades. La banda de los Marulos, la de Manizales, Santa Rosa, Apía, Riosucio amenizaban el espectáculo. Llamó mucho la atención un hombre disfrazado de diablo, con una enorme cabeza y cachos muy largos, llamado José Franco, al que se le siguió llamando con el mote del disfraz, al igual que a sus hijos, los diablitos .."19



Con el correr de los años el Carnaval de Pereira se convirtió en la Fiesta de la Cosecha, que congrega cada año a todo el departamento de Risaralda y se va consolidando como una de las fiestas más lucidas y multitudinarias de Colombia.



LOS CARNAVALES DE RIOSUCIO



El sábado de Carnaval entra el diablo a la Perla del Ingrumá. " Los riosuceños salimos jubilosos a encontrarlo-- escribe Otto Morales Benítez- Nos ponemos nuestras mejores galas. No se "estrena" en Semana Santa, sino cuando arriba aquél. Las bestias se lavan; les untan mantequilla para que brillen por ser el día de la salutación. Las señoras se engalanan y esperan su paso; arrojando rosas, serpentinas, confetis. Es un acto de contagio colectivo"20

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"En la alborada es imposible decir cuantos músico participan: cien, doscientos, trescientos. Cada cual quiere estar en quicio con una comunidad sacudida por voluptuosidades humanas. Bailando- atados de cuatro en cuatro- se recorre el pueblo. Es como una notificación de que amaneció otro espacio para la fantasía y el frenesí. De tonada y de alabanza. De entusiasmo y de enardecida fe en la existencia. Es una circunstancia en la cual los riosuceños se tratan de igual a igual. No hay distinciones. No se conservan jerarquías, ni prestigio, ni dominio, ni poder.

Esto sucede a las cuatro y media de la mañana. Se está bailando en las calles, en los clubes, en las casetas. O se aprovecha el descanso. De golpe, atruena la pólvora. Queman las "culebras", que tienen tacos de dinamita. Es un escándalo horrible, escalonado. Otro día más de rendición al Diablo del Carnaval… llega la banda de Riosucio, presidiendo, para entonar el "Himno del Carnaval", que se tararea, con el mismo ritmo. Nos vamos anudando los brazos, de cuatro en cuatro, hombres y mujeres. Van uniéndose orquestas que tocan la mismo tono. Cantamos las misma estrofas y nos regocijamos con igual pasión humana. La mañana nos sacude, resplandecientes de solidaridad.." 21



Una Junta permanente organiza los carnavales; los "matachines" animan el evento con una explosión de cuadrillas a cual más vistosa, mas galana y entusiasta; el pueblo en pleno aporta versificadores, músicos y artistas. Es posible que el riosuceño medio apenas reconozca a José María Córdova y los demás héroes colombianos, pero en la memoria colectiva permanecen por siempre los líderes carnavaleros, cuya huella queda indeleble en la historia de Riosucio.



Los carnavales empezaron en la aldea de Quiebralomo y al unirse esta aldea con el pueblo de La Montaña para fundar a Riosucio, las fiestas continuaron bajo la tutela de lo iglesia, como se colige al ver documentos de 1845, donde se anota la participación del padre Manuel Velazco en la fiesta, con una obra llamada "Aspasia, princesa de Grecia" que se representó en los tablados y empezaba con los siguientes versos:



"Supe triste corazón, pues descubriste su fuego

el merecido baldón que recibe un amor ciego

que se opone a la razón…."22



Los disfraces de los primeros tiempos representaban duendes, mitos y los espíritus malignos que para perdición de las almas andan por el mundo23. El interés de los clérigos era recordar a los parroquianos parranderos que detrás de la chicha y los desmanes había algo que les podría subir "piernas arriba". El diablo en ese entonces no era la figura central. El diablo guasón y "gocetas" que hoy preside los carnavales riosuceños, cobra importancia hacia 1915, con un grupo del viejo radicalismo libearal, que sacaron a Luzbel del averno, lo sentaron al lado de los matachines y lo pusieron a beber guarapo en Tumbabarreto y a la salida del camino al Oro24.

Con José Trejos y Teófilo Cataño el Carnaval de riosucio toma otro vuelo, la conservadora población de Riosucio se olvida del manto celeste de su Patrona y afila los cachos de Lucifer, para entonar a viva voz:



"Salve, salve placer de la vida

salve salve sin par Carnaval

de Riosucio la tierra querida

eres timbre de gloria inmortal".





PICARESCA EN EL VIEJO CALDAS



En épocas pretéritas sin radio ni televisión, las familias campesinas se reunían al caer la noche a rezar el rosario, ya fuera en el corredor o al lado del fogón de la cocina, donde en franca camaradería se congregaban los patrones, su prole y los trabajadores de la finca. Las oraciones remataban con las letanías a la Virgen, después de las cuales empezaba la sesión de narraciones y el rasgueo de tiples, con el debut de un peón recién llegado, virtuoso en música o narrativa, o la intervención del pariente que traía chismes frescos y noticias de la familia.



Los cuentos giraban en torno a Cosiaca, de Pedro Rimales, Marañas y de los espantos de moda y se contaban las últimas "hazañas" de Julio Vargas, de Mirús, Holguín, Calzones y otros bandidos de la época.

Cosiaca encarnaba al paisa que le salía adelante a todos, porque fiel al dicho de que "antioqueño no se vara"; resolvía todos los entuertos y conseguía plata sin mucho esfuerzo, por aquello de que "El vivo vive del bobo, y el bobo de su trabajo".



Pedro Rimales era de profesión andariego, una especie de arriero sin recua, que iba de lado a lado envuelto en las situaciones más inverosímiles. Era varón "de pelo en pecho y remolino donde sabemos", cuyas aventuras se cuajaban en galleras y en fondas camineras.



Cosiaca tenía estilo de Cantinflas y Pedro Rimales el pérfil de James Bond. Marañas … pues Marañas fue un bobo vivo, que alguna vez en Salamina, rechazó una bandeja de dulce de natas que iban a botar porque le había caído un bicho: "Hmnn no, gracias, de eso tan bueno no dan tanto."

Las aventuras de estos personajes calaron tan hondo, que el colectivo los convirtió en seres de carne y hueso. Hasta los identificaron con nombre y apellido y los ubicaron en el tiempo y en el espacio….Hay pueblos que reclaman su tumba y otros que disputaron su cuna.25.



LAS ACTIVIDADES RELIGIOSAS



La vida en los municipios del Viejo Caldas giró alrededor de las festividades religiosas. En domingo y fiestas de guarda solamente trabajaban los comerciantes y propietarios de negocios . Niños y viejos, hombres y mujeres asistían a la misa, con servicios que empezaban a las seis de la mañana y se extendían hasta el medio día.

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En las aldeas y poblaciones, la Semana Santa embargaba el espíritu y copaba el tiempo de sus habitantes, que vivían la pasión y resurección de Cristo con profundo recogimiento. Era solemne el Corpus, al igual que el día de la Santa Cruz, la fiesta del Sagrado Corazón, las festividades de la Virgen del Carmen y de la Inmaculada Concepción. Los tiempos modernos han mermado el recogimiento, sin embargo aún se siente el fuerte influjo de la iglesia en la vida de las comunidades.



EL NIÑO DIOS Y EL PAPÁ NOEL



Con la cautela del combatiente que se adentra en el campo enemigo y motivado por las raras tarjetas de navidad que sustrajo el cartero de unos fardos procedentes de Estados Unidos, me aproximé a la casa de la misión protestante en busca de más detalles sobre el personaje del disfraz rojo que aparecían en ellas. Obviamente no me arriesgué solo, iba con dos lugartenientes de menor edad, que confiaban plenamente en mi liderazgo y mi valentía. Por entre las guaduas que rodeaban la casona de los evangélicos, los intrépidos exploradores observamos los corredores profusamente adornados con bastones, estrellas y campanillas.

Estábamos tan embelesados contemplando el colorido espectáculo, que no sentimos los pasos de una señora rubia, de cara bondadosa, cabeza blanca y hablar enredado que nos saludó amablemente y nos invitó a comer pasteles de chocolate. Pudo más la curiosidad y la promesa de los dulces que el temor a los protestantes, en cuyas vecindades, un pichón de cura rezaba diariamente el rosario a plena voz, dizque para librarlos de las garras del demonio.

Ya en confianza, Miss Aída nos mostró estampas de la Sagrada Familia y nos contó que Santa Clauss era un viejo bonachón que vivía en el Polo Norte y cada año viajaba sobre un trineo halado por renos para repartir juguetes a todos los niños obedientes y estudiosos.

De regreso a casa contamos la aventura. Papá Luis sonrió, pero el abuelo Germán, echando chispas por los ojos zarcos, y a pesar de su anticlericalismo subido, dijo que nos estábamos volviendo evangélicos y había que dejar en claro, muy en claro, que el único que traía regalos era el Niño Dios y que a veces, algunas veces, cuando estaba muy ocupado, le dejaba el encargo del traído a los Reyes Magos.



LOS AGUINALDOS



Además del desplazamiento de Jesús recién nacido y de los magos Melchor, Gaspar y Baltasar a favor de Santa Clauss, las nuevas generaciones están viendo un cambio dramático en los aguinaldos.

Antaño no se presentaban las astronómicas diferencias en los obsequios, cuando más era el tamaño del carrito de madera, una pelota más fina o una muñeca de trapo con más perendengues. Con cualquier “cosita” se manifestaba el cariño; bastaba una bufanda tejida, un juego de vasos de cristal o unas medias de nylon.

Entre los “pollos” y “pollas” los aguinaldos se ganaban en franca lid. Había que pagarlo cuando no se tenía una pajita en la boca, o cuando por algún motivo, a la orden de estatua el perdedor se movía. La muchachas se disfrazaban de hombre para entrar a los billares y palmotear en la espalda al desprevenido amigo que entonces tenía que dar el aguinaldo. Se jugaba a preguntar y no contestar, al si y al no y también al beso robado, que era la oportunidad soñada para besar impunemente a la mujer amada hasta en presencia del suegro.

En el novenario de navidad, las veredas y los gremios separaban su día y pujaban para tener en su fecha los castillos de pólvora más vistosos, la vacaloca con más chispas, los voladores más luminosos y la banda de música más estrepitosa. El 24 de diciembre era el día del “estrén”, fue la fecha predilecta para alargar los pantalones y continúa siendo la ocasión para reunir la parentela y gozar sin cortapisas ni miedo al colesterol de los buñuelos, la natilla, los chicharrones, la rellena y la morcilla, rociados todos con generosas porciones de aguardiente..



EL DOMINGO DE RAMOS EN ARMENIA26



"Amaneció el domingo y la chiquillería, llenaba la plaza, de ramo en mano, para salir a la procesión. El Señor del Triunfo, bellísima imagen que había labrado Carvajal, la presidía. El artista la había diseñado a semejanza del Paso de la Pollinica, de Cádiz, para que la imagen de Cristo estuviera montada sobre la burrita a la amazona, es decir, con las dos piernas para un mismo lado. Al padre Londoño esto no le gustaba; decía que Cristo no tenía por que salir como una señora, montado en silla de cacho, y se presentaba el problema de montarlo a horcajadas, para lo cual había que amarrar la imagen con lazos y cabuyas que se disimulaban con los ropajes y el manto. La procesión recorría los alrededores de la plaza, y cuando iba a regresar al templo, los asistentes tendían sobre el piso las palmas desde el atrio hasta el presbiterio, y sobre ellas hacía el paso su entrada triunfal. A continuación venía la bendición de los ramos y la misa dominical. El ramo bendito se guardaba en cada casa y cuando había tormenta, con gran despliegue de rayos y tronamenta, lo primero que se hacía era quemar algunas hojas "para aplacar la ira del Señor" Al año siguiente, y cuando ya iba a empezar cuaresma, se llevaba a la iglesia, para que, tras incinerarlo, fabricasen la ceniza que habría de ser impuesta el miércoles."





Las mujeres del Viejo Caldas heredaron las costumbres rezanderas de las paisas antioqueñas. En las parroquias se establecían cofradías, sociedades y compañías para acompañar al Santísimo, entonar la novena a la Virgen del Perpetuo Socorro o rezar el trisagio o pedir por la salvación de los paganos.

En las reuniones de las Hijas de María, de las adoratrices, de las Siervas de Emaús… a la par de las oraciones surgían la camaradería, los chismes y muchas amistades. Esos ambientes clericales y con olor a incienso han propiciado innumerables vocaciones religiosas. Las poblaciones de Salamina, Pácora, y en general el norte caldense, son un vívero de curas y de monjas, una fábrica de Obispos y hasta de Santos y Mártires de la Fe. En los altares se venera al beato Esteban Maya, un pacoreño sacrificado en la guerra civil española, y no está lejana la canonización de la Madre Berenice27, una salamineña de rancia estirpe, fundadora de la comunidad de las Hermanitas de la Anunciación, que tiene casas y obras sociales por todo el mundo.



LAS CURAS MÁGICAS



La confianza en dios y los santos va acompañada de la fe en las curaciones mágicas. Nuestra gente cree en pócimas extraordinarias y acude a los yerbateros y curanderos cuando ni los ruegos, ni los médicos sirven para sanar las dolencias.

En la calle aledañas a las Galerías, o en medio de los tenderetes de las plazas de mercado, atienden los vendedores de específicos y pomadas, de yerbas y preparados, de contras, talismanes, elíxires y medicinas mágicas. Entre esos curanderos y yerbateros, están los culebreros, que con los arrieros y los curas constituyen el trípode sobre el cual se levanta lo más auténtico de la cultura popular. Pero mientras los arrieros cedieron el paso a los choferes, y los curas se van difuminando en medio de una sociedad hedonista, los culebreros siguen reuniendo auditorio con sus disfraces y el ofidio que jamás ve la luz del día.



"Detente animal feroz

agacha tu hocico al suelo,

porque antes de nacer vos

nació el redentor del cielo" 28



En medio de un corrillo formado por muchachos, campesinos, coteros y uno que otro desocupado, el culebrero prepara su sesión a un lado de los toldos con barriles de horchata, los arrumes de plátano y los bultos de panela.

El culebrero lleva un penacho de indio, el pantalón remangado a la rodilla, unos collares de chaquiras, una correa gruesa con dientes de tigre y de caimán, unos brazaletes de plumas de guacamayo y zarcillos en sus orejas.

En el centro están los frascos y las cajas de ungüentos y a un lado una cesta de bejucos fuertemente amarrada con lazos, donde presuntamente está "Margarita", una peligrosa culebra venenosa, que acompaña al culebrero como muestra del poder domado y del peligro vencido.

Cuando el culebrero ha reunido suficiente audiencia termina sus preparativos y empieza la retahila:



" Maracambú, tarduca, beruka, kosongo, songo, toronto…eca, yudeca, tibi-daca…. Con estas palabras señoras, señores y señoritas esta temible culebra empezará a despertar y a prepararse para el ataque.

La traigo de las profundas selvas del Chocó, donde no se oye sino el rugido del tigre y el silbido de la culebra, donde el sol no brilla y todo es acechanza y peligro. Allí estuve viviendo más de diez años en compañía de indios y de brujos, que sí conocen los secretos de estas selvas, fue allí donde le aprendí al cacique Certiga, el hombre que más sabe del manejo de culebras y animales ponzoñosos en este país, así como de botánica y medicina natural… mi gran amigo me enseñó a extraerle el veneno al verrugoso, la mapaná, la granadilla, la peloegato, la cascabel, la equis veinticuatro, la rabo de ají y otras serpientes peligrosas.

Los secretos del misterioso brujo me sirvieron para salvar un grupo de negros perdidos en la selva y me han servido para andar tranquilo de día y de noche viendo desfilar alimañas que huyen cuando voy por el camino.

Ahora voy a demostrarles que no les miento, porque se que muchos de ustedes están pensando que soy un chicanero, un mentiroso, un avivato.. y le pido que se cuiden porque con unas palabras indígenas rezadas en compañía de otra oración puedo acomodarles un sapo en la barriga por mal pensados. ! "Firigure, usac, bibusa, somberna, usaac- usaaca, somana".!



Voy a sacar la culebra para demostrarles la cura. Pero antes aquí tienen la pomada milagrosa que me voy a poner en la picadura. Qué tenés que hacer amigo agricultor, que vive en medio del peligro y las culebras?- hacés esto: tomás una navaja, cuchilla o barbera bien afilada y hacete un corte pequeño en forma de cruz, chupá profundamente y luego te aplicas esta pomada y ya estás a salvo..



Voy a pasar a entregar unas pocas cajitas que me quedan a quienes tengan quince pesos a la mano, rápidamente, no me hagan demorar porque el tiempo es oro, y el tiempo perdido hasta los santos lo lloran. A la una , a las dos y a las tres, quién tiene quince pesos listos?-"



Uno o dos calanchines o ayudantes entreverados entre el público compran unos cuantos artículos y otros motivados con el ejemplo piden más cajas. Entonces el culebrero cambia su parlamento y empieza a ofrecer manteca de oso o gotas eléctricas:



""Si a usted le duele acá esa presa que llaman hígado- sigue diciendo el culebrero- no se preocupe, aquí le traigo este famoso preparado….''



Y quienes querían ver a "Margarita" pierden la oportunidad de contemplarla, pues sigue en el canasto, sin moverse, sin mostrarse y sin utilizar sus emponzoñados colmillos. Otros se arriman al corrillo donde el culebrero ha cambiado el penacho indígena por un sombrero "vueltiao" y ahora ofrece jabón desinfectante de romero, una contra para la dulce toma o la pirámide de los siete colores.29



Los yerbateros y los mediquillos ejercen su oficio en forma privada. Examinan y recetan y en muchos casos, ellos mismos preparan las pócimas y remedios, que a veces son muy efectivos, pues vienen de fórmulas indígenas que pasaron de generación en generación y se basan en los conocimientos botánicos de los antepasados.En algunas comunidades nativas, como ocurre en los resguardos de Riosucio, al lado del médico oficial actúa el médico tradicional, que en casos simples apoya al galeno universitario.



Un refrán que dice que " No hay que creer en las brujas, pero que las hay las hay"… hay situaciones que el hombre moderno ridiculiza sin tener en cuenta lo complicada e intrincada que es la mente humana. Hay males que no se curan con las medicinas de laboratorio, en casos como el Mal de Ojo o el pujo solamente los mediquillos y los yerbateros conocen su cura, como sucede igualmente con la "enyerbada" o apego sexual enfermizo.



IMAGINARIOS ALLENDE LOS MARES



El éxodo que empezó en Antioquia a principios del siglo diecinueve no paró en las tierras fértiles que conformaron el Viejo Caldas. Cuando sus habitantes doblegaron las selvas y estrecharon sus horizontes, las nuevas generaciones siguieron su marcha a tierras lejanas o repasaron los caminos de los abuelos.

En tal movilidad ha tenido que ver mucho la violencia, la falta de trabajo y de oportunidades, pero también el deseo atávico del paisa de encontrar algo que columbra en sus sueños.

El éxodo que empezó a lomo de mula y cotizas y siguió por las tortuosas carreteras y las estrechas vías del tren, tomó el avión y fijó rumbo más allá de los mares. A partir de mediados del siglo veinte los habitantes del Eje Cafetero empezaron a viajar en masa a los Estados Unidos, inicialmente los hicieron modistas, zapateros y artesanos que encontraron posibilidades de trabajo en Nueva York y los Ángeles. Una vez ubicados en el país del norte, esos compatriotas enviaron por sus familias y llamaron a los parientes cercanos, que se trasladaron en alud cada vez mayor, a medida que la inseguridad en la zona y el desempleo golpeaba a los colombianos.



Hacia 1960 la economía petrolera de Venezuela atrajo a gran número de coterráneos y el comercio y el rebusque exitoso en el Ecuador llevó a otros a Guayaquil, a Manta y a Santo Domingo de los Colorados.30. A fines del siglo veinte el boom económico de España, desvió el flujo migratorio hacia la península ibérica, adonde además de "damas" del rebusque y gente sin oficio conocido, se están dirigiendo profesionales, técnicos y obreros calificados.



La emigración es de tal magnitud, que puede asegurarse que todas las familias del occidente del Viejo Caldas tienen familiares en el extranjero. Según estadísticas recientes, de los cuatro millones de colombianos residentes en otros países, el 23% son oriundos del Eje Cafetero. Es común el caso de padres y madres que viajan al exterior y dejan su familia en manos de abuelos , parientes y hasta de los hijos mayores. Este fenómeno está creando nuevos problemas sociales y cambiando la estructura familiar. Los niños olvidan la figura materna o paterna y la distancia atenúa los lazos afectivos entre esposos , que sin separarse, viven a menudo una doble vida con otra pareja, ya sea en el país o en otras latitudes.

Los dineros o remesas que envían los emigrantes a sus familias mejoran la situación económica de la región, pues los giros se invierten en vivienda, en educación o para satisfacer las necesidades básicas. Sin embargo están creando una clase de "atenidos", que viven de lo que les mandan sin preocuparse de buscar salidas para el futuro, tampoco esas remesas están creando trabajo, pues raramente se utilizan para crear empresas o industria.



La esperanza de un futuro mejor, o sueño americano o europeo, empuja a numerosas jóvenes a las redes del narcotráfico y de la prostitución. A menudo los jóvenes que emigran ilegalmente terminan como esclavos en antros, donde los explotadores europeos, asiáticos y norteamericanos, se aprovechan de su ilegalidad para pagarles salarios de hambre, sin garantías ni protección social.



Por otra parte, las numerosas colonias de compatriotas en los Estados Unidos y en Europa, facilitan la conformación de pequeñas redes de narcotráfico, donde el parentesco o las viejas amistades suministran ventajas logísticas.31

Los flujos de ida y regreso de viajeros del Eje Cafetero permiten el envío de drogas prohibidas mediante personas de todos los estratos, que denominan "mulas", quienes camuflan en el equipaje, en su ropa o en su cuerpo.



"Les cuento sinceramente que yo nunca en mi vida pensé hacer esto de irme de "mula"- dice un correo capturado por las autoridades en el aeropuerto de Matecaña en Pereira- Lo que es el desespero de la plata, yo llevaba más de dos años sin saber lo que eran doscientos mil pesos, yo siempre he tenido trabajos, me he mantenido bien y a mi familia, tengo hijos universitarios; pro desde hace un tiempo esto se puso muy bravo, se aprovecharon de mi situación."32



A la ambición o la necesidad que impulsan a las personas a convertirse en "mulas" del narcotráfico, se suma la intimidación de los empresarios del crimen que una vez contactan a la futura víctima mediante avisos y promesas de empleo, las intimidan para que continúen transportando la cocaína o la heroína.



"Estaba buscando empleo y llevé una hoja de vida, me llamaron a una entrevista y cuando me enteré de qué se trataba el trabajo y lo quise rechazar ya no podía- contó una joven madre recluida en la cárcel por "mula- dizque porque conocía el sitio y al entrevistador y me dijeron que ya estaba involucrada. Además da amenazarme con la integridad de mis hijos."33







BIBLIOGRAFÍA



FERNÁNDEZ G. Alvaro A.- 2002- Coautor de Las "mulas" del Eje Cafetero- Red de Universidades Públicas del Eje Cafetero- Pereira

LÓPEZ L. Héctor- 1981- Sabiduría popular en los relatos de los yerbateros- Biblioteca de Autores caldenses- Manizales.

MEJÍA O. William- 2002- Coautor de Las "mulas" del Eje Cafetero- Red de Universidades Públicas del Eje Cafetero- Pereira

CIRO A. Mónica- 2002- Coautora de Las "mulas" del Eje Cafetero- Red de Universidades Públicas del Eje Cafetero- Pereira.

JARAMILLO R. Jhon- 2006- Pieza de reblujo- Alcaldía de Armenia- Quindío.

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MORALES Benítez Otto-. Revolución y caudillos- 1974- Universidad de los Andes- Bogotá.

SÁNCHEZ A. Ricardo-2002-Pereira 1875-1935- Editorial Papiro- Academia pereirana de Historia- Pereira.

ANGEL J. Hugo- Pereira- 1983-Gráficas Olímpica- Pereira .

VÉLEZ C. Fabio-1997- Risaralda- Imprenta Departamental de Caldas- Manizales



1 GONZALEZ Luis Carlos. Versos del bambuco "Por los caminos de Caldas"

2 En un colegio de un municipio del oeste de Risaralda, un profesor hablaba de la conveniencia de prepararse intelectualmente para lograr un mejor futuro." Para que joderme estudiando su materia- le contestó un alumno- si como "pistoloco" me voy a ganar en un rato, lo que usted profe con toda su carreta, se gana en todo un año comiendo mierda".

3 FERNÁNDEZ , 2002, pag 71

4 Entrevista con el antropólogo Roberto Restrepo- febrero de 2007-

5 Entrevista con John Jaramillo Ramírez, folclorólogo quindiano

6 Leocadio Salazar, fue el principal empresario de la colonización tardía en el Quindío y en el norte del Valle- Ver el capítulo de "Concesiones formando pueblos"

7 ARCHIVO DEL CONCEJO DE MANIZALES, sin clasificar año 1864-

8 ARCHIVO DEL CONCEJO DE MANIZALES, sin clasificar, año 1864.

9 El llamado gobierno Restaurador derrocó por las armas al gobierno radical de Pascual Bravo de ideas liberales y permisivas.

10 ARCHIVO DEL CONCEJO DE MANIZALES, año 1864, sin clasificar.

11 RINCÓN, citado por Vélez ,1987, pag 117

12 VELEZ C. 1997, pag 114

13 VÉLEZ C. 1997, pag 248.

14 Adaptación del escrito de SANCHEZ R., 2002, pag 106.

15 Tomado de VÉLEZ C , 1997, pag 164

16 MANIZALES 150 AÑOS, SEPARATA 59- pag 5, junio 16 de 1999

17 Frases del pregón de la Feria compuesto por Roberto Cardona Arias.

18 SÁNCHEZ, 2002, pag 132

19 ANGEL, 1983, pag 840

20 MORALES Benítez, 1989, pag 27.

21 MORALES Benítez, 1989, pag 40

22 ARCHIVO DE RIOSUCIO, sin clasificar

23 GIL, 1979, pag 110

24 El guarapo fermentado de Tumbabarreto, o agua endiablada, según el matachín Tatines, es famoso no solo en Riosucio sino en todo el occidente del Viejo Caldas.

25 Los jericuanos aseguran que Cosiaca nació en la vereda de Palocabildo.

26 JARAMILLO R. , 2006, pag 38

27 Berenice Duque Henker- 1898-1993-

28 LÓPEZ Héctor, 1981, pag 122

29 Relato basado en la obra "Sabiduría popular en los relatos de los yerbateros"de Héctor López L.

30 La gente de Aranzazu se distingue por su afinidad con el comercio. En Ecuador hay una numerosa colonia aranzacita que explota restaurantes y almacenes y se lucra con los préstamos "cuenta gotas"o sea de pequeñas sumas con intereses de usura a personas sin acceso a los bancos

31 FERNÁNDEZ, 2002, pag 18

32 CIRO, 2002, pag 35

33 MEJÍA, 2002, pag 99

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