PRESENTACION DE HISTORIA DE UN POEMA

 

PARA EMPEZAR EL LIBRO “LA HISTORIA DE UN POEMA”

 




El nombre  del autor del  libro “ LA HISTORIA DE UN POEMA” es Alfredo Cardona Tobón,  un ingeniero  oriundo de  Quinchía, un pequeño pueblo de Risaralda en Colombia.

Con esfuerzo y  constancia  Alfredo Cardona Tobón se graduó con honores en la  Universidad Pontificia Bolivariana de  Medellín, en su vida laboral se ha destacado  como ingeniero mecánico y metalúrgico  y en la parte cultural es  reconocido en áreas  como la historia y la literatura.

 

Cardona Tobón es autor de varios libros, entre ellos Quinchia Mestizo, Ruanas y Bayonetas, Indios curas y maiceros, Crónicas de Opirama, Los Caudillos del Desastre, La historia rural de Pereira, El Patio de las Brujas, La princesa Maga e Historia de un poema; son libros de crónicas,  de cuentos y leyendas,  donde corre la imaginación  o  se recuerdan sucesos con el  trasfondo cultural del Occidente del Viejo Caldas.

 

Sin embargo,  el último libro editado por Cardona Tobón es distinto a los anteriores pues es una historia familiar, una declaración de cariño, el recuerdo y el reconocimiento al ser  que dejó un vacío insondable en su vida. Esta es “La historia de un poema”, un libro rescatado de los recuerdos y de las cartas, que bien pudo ser una novela de amor.

 

El autor  compartió 58 años de su existencia  con Edith Angélica Bustos Cremieux, una dama argentina culta, emprendedora y leal que lo acompañó hasta el 13 de febrero de 2021 cuando ella  murió víctima de un infarto. Al morir su esposa Alfredo Cardona Tobón buscó la manera de atenuar la pena y  conservar la memoria de Edith Angélica y  escribió “Historia de un poema”   con apoyo de Irma Cristina, su hija menor.

 

Esta fue  la forma en que esposo e hija testimoniaron  su  agradecimiento y  su cariño y perpetuaron  la presencia de Edith Angélica tal como era, sin retoques ni fantasía, con el aura de una madre generosa y  de una mujer enamorada.

 

“En este libro va una época y los  valores de un país que Edith Angélica  amó por encima de su país natal.  Esta es la historia de Edith Angélica Bustos Cremieux, la bella sanjuanina  que constituye  la figura central en este escrito.

 

La relación de esta sureña con Colombia empieza en los años sesenta del pasado siglo. Por ese entonces circulaba la revista brasileña O¨Cruzeiro  con una sección donde establecían correspondencia muchachos y muchachas de Latinoamérica. Un día  Alfredo Cardona escribió  a una chica argentina de apellido Gori y  recibió  una carta de otra argentina llamada Edith Angélica Bustos Cremieux residenciada en Godoy Cruz, provincia de Mendoza. Así  empezó una amistad postal que se fue alargando por años  con cartas, fotos, estampillas y frases que fueron consolidando un noviazgo a distancia.

 

Cuando Cardona Tobón terminó su carrera de ingeniero y se vinculó a Acerías Paz del Rio propuso matrimonio a su novia lejana. En ese entonces no había Internet, todo fue por carta. El diario de Edith y los centenares de cartas de ida y vuelta muestran una hermosa historia de amor:; experiencias en tierra extraña, nuevos escenarios, sueños, poemas, canciones y como telón de fondo lucha, éxitos y fracasos afrontados por una pareja solidaria y comprometida.

 

Al escribir “Historia de un Poema”  los recuerdos sacudieron el corazón del autor y y muchas lágrimas rodaron por sus mejillas. Al estampar las letras volvió a la   memoria la mujer que calentó su lecho, veló sus sueños, lo asistió en la  enfermedad, atenuó sus fracasos, se alegró con sus realizaciones y  lo  acompañó con fidelidad y sin condiciones. Ella  fue la amada compañera y el poema que ocupó el corazón de su esposo  desde aquella noche, que el poeta Baudilio Montoya descubrió el corazón enamorado de Alfredo Cardona y la imaginación atravesó la puna y los salitrales para llevar los versos a la ventana de la niña mendocina:.

 

“Te cuento que aquí en Colombia

Que es una tierra de cantos,

y de versos y de alondras,

con paisajes musicales

cercada de aguas sonoras,

tu tienes un corazón

que a todas horas te nombra

por la bondad que tú tienes

y tu pureza de aurora

y tus ojos nazarenos

tan llenos ellos de sombra”

 

Entre copa y copa “El cazador de cocuyos”, sintonizó los sentimientos y la inspiración cruzó los Andes:

 

“En estos versos de amor

y que siempre se prolongan

en los dominios del alma

que tiene distancias hondas,

soy yo , mi amor, quien te ha dicho,

una vez y tantas otras

que yo te recuerdo siempre,

que te canto y que te nombro,

desde la tierra que quiero

porque tiene mis memorias;

que te sueño dulcemente

bajo el cielo de Colombia

que es una tierra de cantos

y de versos y de alondras.”

 

El rapsoda de la luminosa vereda de “La Bella” se había sincronizado con Alfredo Cardona,  No era extraño, era natural, que alguien como Baudilio, conocedor de las sendas del amor y las duras espinas de la ausencia, interpretara sus sentimientos en esa noche bohemia y levantando la copa aguardientera terminara el poema:.

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 “Hasta tu patria argentina

vuelan las breves estrofas

de quien te adora y te quiere

desde esta tierra sonora,

donde las garzas son versos

y son canciones las rosas”.

 

 

Edith Angélica  cruzó  por este mundo dejando huella entre quienes tuvieron la suerte de conocerla:  Fue docente distinguida en el área de el idioma español,

Líder cívica que promovió campañas en  Turbaco y en Quinchía,  autora de varios libros, correctora de estilo, hábil artesana, conferencista, empresaria,  emprendedora, presentadora en la televisión mendocina, locutora, vendedora estrella, historiadora y estudiosa del folclor regional, Su vida fue de lucha,  con valles y cimas, con realizaciones y sueños.

 

Al presentar este libro “Historia de un poema”,  se recuera a la  mujer que lideró la     Sociedad de Mejoras ¨Públicas de  Quinchía, editó  el periódico Quinchía Cívico y el audio visual  sobre el municipio que presentó en las veredas y llevó a las colonias en Cali, Pereira y Manizales. Edith Angélica fue auxiliar eficaz en el Concurso del municipio más bello de Risaralda,, pues fue la embajadora, la coordinadora de prensa y quien llenó de materas floridas los balcones del pueblo y ayudó su esposo a escribir el primer libro sobre la historia de Quinchía. Fue además la correctora de estilo de los centenares de escritos que junto con su marido publicaron en la prensa dando a  conocer al municipio.

 

 

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