domingo, 2 de agosto de 2015

EL PAPA FRANCISCO Y LA VIRGEN DE CAACUPÉ


Alfredo Cardona Tobón*

 

“ En tu Edén de Caacupé, es tu pueblo, Virgen pura, que te da su amor y fe”

 

Hace cuatro años y medio el  arzobispo de  Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio,  reunió en la catedral de la capital argentina  a los devotos de la Virgen de Caacupé para rendirle un filial homenaje.

-       Gracias por honrar esta casa con tu presencia- dijo el arzobispo- Ella es paraguaya de Caacupé  y no hay paraguayo que no la quiera.

Ese  primero de noviembre de 2010  el sagrado recinto se vio colmado de inmigrantes paraguayos  y de muchos argentinos  que vieron en esa imagen menuda, mestiza, de larga cabellera, con grandes zarcillos, la personificación de la Madre Milagrosa que ha acompañado al Paraguay en su tormentosa existencia.

-       “Ustedes saben que en toda América  la mujer paraguaya es la mujer más gloriosa- dijo el arzobispo- y no porque  haya estudiado más que otras: porque  la mujer paraguaya supo asumir un país devastado por la injusticia y los intereses internacionales y ante esa derrota llevó adelante la Patria, la Lengua y la Fe; y la Virgen, al tomar la ciudadanía  paraguaya bajo el nombre de los Milagros de Caacupé, nos dice que está dispuesta a llevar adelante, como las paraguayas, la Patria, la Lengua y la Fe”-

El 11 de julio de 2015 Jorge Mario Bergoglio retorna la visita de la imagen y en el  Santuario de Caacupé, con  la investidura de Sumo Pontífice de la Iglesia  Católica, el Papa Francisco vuelve a identificar a la Virgen de Caacupé con la mujer paraguaya:

-       “Y quisiera referirme de modo especial- dice el  Santo Padre-  a ustedes mujeres y madres paraguayas, que con gran valor y abnegación, han sabido levantar un país dividido, hundido, sumergido por una guerra inicua. Ustedes tienen la memoria, ustedes tienen la genética de aquellas que reconstruyeron la vida, la fe, la dignidad de su pueblo”-

LAS VALIENTES PARAGUAYAS

En  la infame guerra desatada en 1864 por Brasil, Argentina y Uruguay contra el Paraguay, pereció el 76%  de una población de  8000.000  habitantes. Tras cinco años de lucha heroica  contra el enemigo, solamente  sobrevivieron  14.000 varones  paraguayos mayores de  20 años; así que correspondió a las  mujeres hacer frente al caos, al hambre y a la miseria en un país ocupado por los invasores.

Ese genocidio es el baldón más grande que  avergüenza a los latinoamericanos. Fue una carnicería orquestada por los ingleses que querían abrir el mercado del algodón paraguayo ante la inminente derrota de los estados confederados  en la guerra de secesión de los Estados Unidos

 Los brasileños, argentinos y uruguayos fueron los peones en una carnicería con fines comerciales que  tuvo como justificación librar al Paraguay de un tirano y llevarlo por las sendas de la civilización;  fue un sofisma imbécil ya que el Paraguay era el país más desarrollado de América Latina y el presidente Solano López, un caudillo admirado por su pueblo.

LA LEYENDA DE CAACUPÉ

Así como Nuestra Señora de Chiquinquirá es la Patrona de Colombia, la de Copacabana es la Patrona de Bolivia  y la de Luján lo es de la Argentina; Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé es la Patrona del Paraguay.

El Santuario de la Virgen paraguaya está situado en la localidad de Caacupé,  a 54 kilómetros de Asunción y con una población de  50.000 habitantes; la pequeña ciudad está edificada sobre  un montículo  con vista al  lago de Ypacaraí,  en sus fértiles campos se cultiva la guayaba y la mandioca para surtir las  empresas de dulces y de chipá, deliciosas rosquillas que son parte de su economía al igual que las artesanías de cuero y de plata.

La Historia de Caacupé  empieza en el año 1600.  Se dice  que en la época colonial un indio cristiano de nombre José, artesano de profesión,  se internó en el monte en busca de madera; en esas estaba cuando lo atacaron unos  nativos levantiscos y para salvarse corrió despavorido en busca de un lugar donde ocultarse. Ya casi lo alcanzaban cuando una voz misteriosa le dijo en guaraní   Ka´ akupe   que significa que se escondiera entre el follaje.

José se ocultó entre unas matas y los enemigos pasaron de largo. De regreso al poblado José relacionó  la voz misteriosa con la  Virgen Inmaculada  y en agradecimiento talló su imagen  con cabello negro y largo, zarcillos y facciones mestizas. La pequeña escultura en madera concitó la veneración de los lugareños del poblado Ytueneses  que al cabo de un tiempo se conoció como Caacupé, en honor a esa Virgen serrana.

La modesta capilla se convirtió en un Santuario y en un importantísimo l lugar  de peregrinación donde cada año se celebran quince días de fiestas en honor a la Virgen. Miles y miles de peregrinos llegan a Caacupé  a pie, en carretas, en motos, en bicicleta, en  buses y en autos desde todos los rincones paraguayos. Los promeseros visten los colores de la Virgen: ropa y gorro blanco y una capa de color azul; unos llevan como penitencia  morrales con ladrillos y piedras, otros cargan una cruz y algunos rematan de rodillas el último tramo hasta el Santuario.

En Vísperas del ocho de diciembre  se celebra cada hora una Eucaristía,  es una maratón de fe que empieza a medianoche y se extiende durante todo el día. Al pie del altar de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé -como dijo el Papa Francisco en su visita del mes de julio de 2015- nacen noviazgos, matrimonios y vocaciones religiosas; al pie de la Virgen Serrana se siente el consuelo y se consolida la fe.; es un sitio sagrado que hace parte vital del pueblo paraguayo.

El encuentro del papa Francisco con la humilde imagen de  Caacupé fue una explosión de fe cristiana y el reconocimiento de un Pontífice, que conoce a su grey, de la grandeza de las paraguayas que  encarnan, con todos los méritos, las virtudes de las mujeres latinoamericanas.
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