lunes, 29 de septiembre de 2014

LAS SEPARACIONES DE PANAMÀ


Alfredo Cardona Tobòn *
 
                                    General Tomàs Herrera

La historia de Colombia y Panamá estuvo signada por encuentros y desencuentros, por separaciones y reconciliaciones, hasta que al final sucedió lo que tenía que suceder, como lo vislumbró el senador Francisco Soto en 1834:

“Por la naturaleza Panamá está llamada a ser independiente, pues esta independencia habrá de lograrse ya antes, ya después, de aquí a un siglo o de aquí a diez años, pero es seguro que si la Nueva Granada, a la que pertenecen los istmeños con gusto suyo, no adoptara aquellas medidas de confianza y fraternidad, es claro que el gobierno de la Nueva Granada anticipará lo que ha de suceder en el transcurso de los diez años.”

El 10 de abril de 1819 cuando las tropas de Bolívar y Santander cruzaban los llanos y se disponían a invadir el altiplano de Cundinamarca, el general escosès Gregorio Mc Gregor con el granadino José Elías López Tagle, bajo las bandearas de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, tomaron a Portobelo en Panamá.  Fue un  triunfo efímero, pues los realistas comandados por Alejandro Hore, gobernador de Panamá, contraatacaron a los republicanos  y retomaron el control del puerto.

Para la independencia de España hubo que esperar hasta el 10 de noviembre de 1821; en esta fecha los panameños se levantaron contra el poder español en la Villa de Santos y se incorporaron voluntariamente a la república de Colombia. Tal determinación tuvo como base la  admiración  de los panameños por Simón Bolívar y la necesidad del respaldo militar que podía brindarles Colombia, no solo contra España, sino contra las pretensiones del emperador  Iturbide, que deseaba extender el control mejicano hasta el istmo panameño.

Sin lugar a dudas el istmo fue la niña mimada de Colombia. Siempre lo consideró como la parte más importante de su territorio, en tal forma que, por su posición estratégica y lo que representaba ante el mundo, Bolívar escogió la ciudad de Panamá como sede del primer Congreso de las naciones americanas y el general Tomás Cipriano de Mosquera la propuso como capital de los Estados Unidos de Colombia en el Congreso de Rionegro.

 

PRIMERA SEPARACIÒN

El general José Domingo Espinar remplazó a Fabricio Fábregas en la gobernación panameña; y como no estaba de acuerdo con el gobierno colombiano presidido por Joaquín Mosquera, el 26 de septiembre de 1830 separó el istmo, aunque dejó la posibilidad de reintegrarse a Colombia, si Bolívar, que por ese entonces estaba en  Barranquilla, viajaba a gobernar a Panamá.

En esa ocasión solamente  seis cantones aprobaron la independencia  del istmo. La provincia de Veraguas, donde tenía gran influencia Fábregas, continuó siendo fiel a Colombia. Para someterla,  Espinar dejó al  coronel venezolano Juan Eligio Alzuru  al mando de la ciudad de Panamá.

 El coronel Alzuru traicionó  la confianza de su jefe, tomó las riendas de Panamá y se convirtió en un tirano  de los istmeños; en tales circunstancias el  gobierno central nombró al general Tomás Herrera como Comandante General de Panamá; el general Herrera venció a Alzuru en los combates de Albina y Riogrande, lo apresó y lo pasó  por las armas. Esta primera separación duró apena un mes y tres días.

EL SEPARATISMO TOMA FUERZA

En la tercera década del siglo XIX la Nueva Granada  tiene el control de Panamá solamente en papeles, pues sus habitantes disponen del istmo como quieren. Por entonces hay tres tendencias: una, liderada por el Obispo, habla de una alianza con Ecuador, la otra propone un país independiente bajo la protección de Francia, Inglaterra y Estados Unidos y la tercera está de acuerdo con pertenecer a la Nueva Granada. Un conato de revolución abortada en 1832 da al traste con las ideas anexionistas del Ecuador y termina con el fusilamiento de  los promotores del alzamiento.

El  9 de julio de 1831 una reunión de notables  ratificó la intención de separarse de la Nueva Granada y dice que hay que dar a conocer al mundo los graves daños que sufriría Panamá si continuaba bajo las bandearas de un país con el cual no  mantiene ni mantendrá  relaciones comerciales.

Sin embargo, la tormenta separatista se calma hasta los años cuarenta del siglo XIX cuando vuelve a agitarse con virulencia.

SEGUNDA SEPARACIÒN

Durante la guerra de 1840, denominada de Los Supremos, llegaron a Panamá las noticias de los desastres del gobierno y surgió la idea de sustraer al istmo de esa vorágine de crueldad y sangre. Carlos Icaza, gobernador de la provincia de Panamá, conferenció con los notables y se acordó separar temporalmente el territorio hasta que todo volviera a la normalidad. Una Asamblea popular reunida en Panamá el 18 de noviembre de 1840 acordó por acta la disgregación del istmo y puso al general Tomás Herrera, al frente de la nueva entidad que tomó el nombre de Estado del Istmo. Se adelantaron obras, se organizó la administración y  con el reconocimiento de  Costa Rica, Panamá empezó a funcionar como una nación soberana.

Después del triunfo del gobierno de Márquez, se enviaron emisarios a las provincias de Veraguas y Panamá con el fin de reincorporarlas pacíficamente a la Nueva Granada.  Tras  varias reuniones se llegó a un acuerdo con los panameños, en tal forma que el  1 de marzo de 1841, la Asamblea Constituyente del Istmo, con  la presidencia de José de Obaldía, acogió la iniciativa del regreso a la Nueva Granada bajo algunas condiciones como el pago de la deuda contraída,  amnistía y conservación de empleos, lo que nunca se cumplió..

OTRA TENTATIVA DE INDEPENDENCIA

En 1850 el gobernador José de Obaldía debeló un movimiento  revolucionario organizado por el general  José Domingo Espinar y el Doctor E. Téllez, editor del periódico “Panamá Echo”. Obaldía consideraba prematura esa rebelión independista, afirmaba que aún no era el momento, pues para hacer triunfar esa idea habría que agotar los recursos del istmo y entonces Panamá caería, tal vez para siempre, en los brazos de otra nación extranjera.

La independencia no se presentó a los diez años, pero sí antes del siglo predicho por el senador Soto, y no por decisión exclusiva de los istmeños sino de la mano de aventureros gringos, que en golpe falaz y osado separaron a Panamá del mapa colombiano el tres de noviembre de 1903.
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