jueves, 28 de agosto de 2014

AL RESCATE DE LA ALDEA DE EL ROSARIO EN RIOSUCIO- Cds-


Alfredo Cardona Tobòn
 
 

Después de la guerra de 1876 el gobierno de Antioquia encargó al ingeniero Roberto White el trazado de un camino para unir la población del Jardín, en Antioquia, con la ciudad de Riosucio en el norte caucano.

Desde 1857 los paisas habían  empezado a poblar esa zona fronteriza; entraron por la parte alta del Resguardo de La Montaña y fundaron la aldea de Oraida, luego, en forma lenta pero continua, siguieron por la serranía, en 1870 levantaron la aldea de LLanogrande y poco después a Pueblonuevo en territorio del resguardo indígena de Guàtica.

Sobre la trocha trazada por White, que pretendía seguir hacia el Chocó, don Rafael Tascòn P.  decidió  establecer una comunidad. Con dinero de su propio bolsillo montó una hacienda, una gran casa con capilla e invitó a colonos antioqueños a establecerse en lo que empezó a llamarse Nuestra Señora del Rosario. Como en los alrededores existían extensos pastizales, los vecinos los surtieron de ovejas y de ganado blanco orejinegro y se auguró un  futuro promisorio a esa aldea alejada de los conflictos, las levas,  con agua pura,  buena tierra, excelente clima y al bordo de un camino, que aunque estrecho, los llevaba a Riosucio y al sur de Antioquia.

El 24 de octubre de 1898, día de San Rafael Arcángel, el presbítero Clímaco Antonio Gallón, Vicario de la parroquia de San Sebastián en Riosucio, bendijo la capilla y celebró por primera vez la Santa Misa en esas soledades. Bajo el patrocinio de Rafael Tascòn, la localidad de " El Rosario” fue creciendo en tal forma que, un año después,  era  viceparroquia y el padre Anselmo José Estrada atendía no solamente a los paisas, sino a numerosos indígenas chamìes que venían del Chocó a cambiar oro por perros. Cachivaches y bebidas alcohólicas..

En 1900 don Rafael Tascòn cedió su casa para una escuela y contrató  por dos años a un maestro y a una maestra para que instruyeran a sesenta niños del caserío. El 24 de agosto de 1904 el obispo Nacianceno Hoyos visitó la viceparroquia  que según sus palabras era una población próspera y de futuro inconmensurable.

LA GUERRA DE LOS MIL DIAS

Las guerrillas del poblado de Bonafont dieron muerte el 10 de abril de 1900  al teniente coronel Silvestre Serna, comandante de la Plaza de Riosucio  y Jefe del Batallón Pedro Orozco; a partir de entonces los encuentros entre las guerrillas y las tropas del gobierno se multiplicaron cerca al río Cauca; pero aunque hubo grupos armados como el de Teófilo Cataño en las partes altas de Riosucio, la zona de los Paramillos permaneció relativamente en paz,  aunque no faltó el desasosiego y la inquietud como lo muestran las siguientes notas en el diario de Alfredo Gartner Cataño:

“Año 1902- 7 de enero-

Salí para el Chocó aburrido de tanta persecución y con esperanzas de hacer algunos negocios. Nada hice en materia de peculio y volví al Rosario el 4 de febrero. El 31 de marzo  nos internamos Carmen ( la esposa), hijitos y yo al Paramillo de Risaralda, pues allá podía estar libre de que me aprisionaran. En ese tiempo estuve enfermo de paludismo agudo, pero cuando no estaba con las fiebres, lo pasábamos muy agradablemente pescando y cuidando unas ovejas de don Rafael Tascòn, tío de Carmen.”

“ No vivíamos en esas soledades sino los cuatro, una muchacha sirvienta y un peón Fabián Cardona. Cada ocho días,  a veces cada doce o quince según los percances de la guerra, nos entraba la negra Carmelina el bastimento a través de la montaña. Nadie nos perturbaba allí , y hasta la demora de los víveres nos gustaba, pues no sufríamos con los productos de la caza, pesca, chulguines de palma y la existencia de sal y panela que no se llegó a agotar. Permanecimos tres meses pero aproximándose una dieta de Carmen volvimos al Rosario el 30 de junio.”

LOS DESPLAZADOS DEL SUR DE ANTIOQUIA

La persecución contra los liberales continuó después de la guerra de los Mil Días , por eso numerosas familias liberales emigraron del sur de Antioquia con destino a las montañas del norte caucano donde estarían a salvo de los atropellos. Uno de  los destinos de los desplazados por la violencia de ese entonces fue El Rosario, que en 1903 albergaba mil habitantes y contaba con dos fondas, una pequeña fábrica de ruanas y cobijas de lana y un molino para el trigo que se producía en la zona.

Con los inmigrantes llegó el padre Marco Antonio Tobón Tobón, vicepàrroco del Jardín que quiso acompañar a sus coterráneos y copartidarios en la aventura;  al llegar a El Rosario  el sacerdote estableció un colegio normalista,  instaló una imprenta y apoyó a Rafael Tascòn en el Taller de San José ,  donde se enseñaba carpintería, zapatería, herrería, estatuaria y tejidos;  era una  especie de SENA al lado de la selva.

El progreso de El Rosario era notorio y en los alrededores se iban integrando los indígenas chamìes a la civilización, fortaleciendo la economía local con su trueque de oro por productos de pan coger, ropaza y elementos básicos. Infortunadamente  ese progreso alarmó a los riosuceños que temieron la formación de un poderoso enclave liberal en su territorio que rivalizara con la cabecera. Entonces emprendieron una campaña de difamación contra el padre Marco Antonio Tobón tildándolo de modernista, liberal, aguardentero y rendido admirador de las doncellas negras; a ello se sumó el abandono oficial y los atropellos contra los colonos a quienes destruyeron los  alambiques, regaron la miel que traían de Antioquia y  los encarcelaron  por  contrabandistas .

Como los colonos llegados al Rosario tenían alas de golondrina buscaron otros horizontes y con Eduvino Morales y el padre Marco Antonio emprendieron vuelo hacia el Chocó, al territorio del actual Pueblo Rico. La leyenda cuenta que al salir , el cura Tobón sacudió el polvo  de sus guayos para no llevarse nada  que tuviera que ver con Riosucio.

EL  OCASO DE EL ROSARIO

Después de un atentado dinamitero  contra Rafael Tascòn, la presencia del mecenas de El Rosario se hizo cada vez más escasa  en las tierras altas. Con la salida de la mayor parte de los antioqueños se despobló la aldea y entró en franco retroceso.; por otra parte al crearse Caldas, las nuevas autoridades discriminaron la zona caucana, en forma tal que el 27 de julio de 1918  suprimieron  la escuela de el Rosario por falta de recursos y el 31 de diciembre de  1920 le quitaron la dignidad de corregimiento.

Para rematar, el viejo camino trazado por White se desvió hacia Barroblanco; por  la calle empedrada de El Rosario no trasegaron más recuas, poco a poco las casas se desmoronaron y los rastrojos se apoderaron de los restos de El Rosario, que pasó a la historia como otra de las tantas aldeas perdidas.

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