miércoles, 2 de octubre de 2013

BOCANEGRA Y LOS PIJAOS


Alfredo Cardona Tobón.*



Un anciano con el cráneo achatado, semidesnudo y el cuerpo pintado de achiote, tomó la lanza aguzada al fuego,  y se acercó a la fogata donde ardían unos palos de balso con bejucos que crepitaban y se encendían como teas.

“ Veo ceniza blanca-  dijo el viejo; los augurios son buenos, el humo señala el triunfo y el vuelo de esas garzas que ves en el firmamento anuncian la derrota del enemigo”-
El cacique Matara miró al hechicero con respeto, luego trepó hasta el risco y ordenó prender hogueras para reunir a los mandones dispersos y organizar el ataque contra la columna española que se internaba en territorio pijao.

LA RESISTENCIA.

En 1556 Francisco de Trejo obtuvo licencia de la Real Audiencia del Nuevo Reino para conquistar y reducir a los pijaos. Con 80 hombres cruzó el río Amoyá y avanzó por trochas en medio de la selva.

Los rayos de sol se filtraban a plomo por el dosel del monte cuando los gritos de agonía de los indios cargueros y el aullar lastimero de los perros traspasados por las flechas indicaron que el infierno caía de repente sobre las tropas de Francisco Trejo.
Cuarenta hombres perecieron en la emboscada. En manos del cacique Matara quedaron prisioneros Francisco  de Aguilera, Tomás Gutiérrez y Alonso de Rua.
-“Se los van a merendar”- fue la sentencia de los sobrevivientes, pues las exageradas crónicas de frailes y aventureros achacaban a los pijaos como 100.000 víctimas de su antropofagia y el comercio al por mayor de carne humana, surtida con europeos e indios mitayos.

EL CAPITÁN BOCANEGRA.

Diego Bocanegra  dedicó su vida  a la aniquilación de los pijaos.
Principió su faena como sargento mayor  de la expedición que el capitán Domingo Lozano organizó en el año  1563 con el fin de vengar la derrota de Trejo y someter a los indomables nativos. La fuerza de Lozano, compuesta por 60 soldados, penetró a la región de Amoyá y en movimiento sorpresivo logró rescatar a Francisco De Aguilar, quien, a pesar de su panza y lozanía, no pareció alentar el apetito de sus enemigos.

Tras algunas escaramuzas la expedición desanduvo el camino con el temor de otra emboscada, esperando en cada rastrojera la acometida del enemigo hábil con la lanza, sin miedo a la noche ni a las sombras, que rehusaba el combate en campo abierto y desgastaba al invasor con embates sorpresivos y a mansalva.

A pesar de los caballos, de las cotas, de la pólvora y el acero, los europeos parecían incapaces de doblegar a los pijaos que se movían en un territorio inmenso que conocían  como la palma de su mano.

Las tropas de Santa Fe  desplazaron a los belicosos nativos de las riberas del río Magdalena hacia los riscos del Quindío y las fértiles tierras del norte del  Valle del Cauca. Era difícil derrotarlos por su movilidad y sus tácticas guerrilleras tan diferentes a las conocidas por los europeos.
En 1567 los pijaos derrotaron al capitán Bartolomé Talaverano y le mataron diez soldados. En 1570 entraron a la población de San Vicente de Páez, la redujeron a cenizas y asesinaron a numerosos  vecinos.
Bocanegra escapó ileso de San Vicente. Con el apoyo de su hermana  Isabel, equipó 60 combatientes y consiguió que la Real Audiencia le concediera el permiso de conquistar y explotar a los pijaos.

Bocanegra  penetró por Natagaima, venció al cacique Tala y estableció la villa de Santiago de la Frontera sobre la quebrada Ortega. Bocanegra se convirtió en el verdugo de los pijaos. Utilizó sus mismas estratagemas, era como la encarnación de Eliani, o el espíritu del mal que aterrorizaba a los indígenas.Cuando los pijaos asesinaron al hijo y al sobrino de Vasco de Mendoza, un gobernador de Popayán,  Bocanegra reunió 95 españoles y 200 indios sometidos, persiguió a los culpables y los masacró cerca del río La Paila.

No lejos del río Tuluá vivía Pedro Barbosa. Los pijaos cayeron sobre la estancia de Barbosa, mataron a dos españoles y secuestraron a varios individuos. Alguien avisó a Bocanegra, quien ensilló su caballo, cogió una lanza y con dos amigos armados de trabucos alcanzó la partida y liberó a los prisioneros.

Ya muy viejo, el capitán Bocanegra organizó una expedición contra el cacique Calarcá, quien por el año 1603 tenía en jaque a las fuerzas del rey. Al cacique Calarcá- refiere Bocanegra- y a los demás que lo acompañaban quemé las casas, talé las sementeras y comidas de todo género,  árboles de fruto y palos de bija, sin dejarles tinajas, ni ollas ni calabazas...

EL FIN DE LOS PIJAOS.

Tras un siglo de lucha los menguados pijaos se refugiaron en las alturas de la cordillera, De nada valieron sus plegarias y los sacrificios a su dios Lulumoy, un ídolo de piedra con tres cabezas y seis piernas.

Los épicos recuerdos de Belara, Gualara, Matara, Melaqui y Calarcá se borraron en medio de las continuas derrotas. La esclavitud, el hambre, la mortalidad de mujeres y niños en los continuos desplazamientos acabaron por fin con la nación de los pijaos.

Su lengua se perdió. Solo palabras sueltas como bota ( madre), tui (bueno) o caique (saludo)  atestiguan su voz. También se perdieron sus leyendas y sus dioses.Con la captura del cacique Tacuavi en el año  1611 se acabó la resistencia de esos bravos americanos.




2 comentarios:

  1. ALFREDO CARDONA......... BOCANEGRA NO PUDO QUEMAR NINGUNA PLATANERA DE LOS PIJAOS, PORQUE EL PLÁTANO ES DE ORIGINARIO DEL ASIA Y POR AQUELLAS ÉPOCA, NI PLÁTANO , NI BANANAS, LA MUSA APARECIÓ EN LAS CANARIAS MUCHO MÁS TARDE...OJO....

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    1. Tiene toda la razón. En vez de plataneras debió decirse cultivos.
      Esos cultivos posiblemente fueron maíz, ahuyama y hasta cacao en tierras cálidas.
      Gracias por su observación. Haré la corrección pertinente.

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