domingo, 25 de diciembre de 2011

ESPIAS Y ESTAFETAS EN LA INDEPENDENCIA AMERICANA

Alfredo Cardona Tobón*
En la guerra de la independencia americana las mujeres se encargaron de gran parte  de la inteligencia y de las comunicaciones patriotas. La información suministrada por las espías fue vital y los enlaces de las estafetas fueron decisivos para conectar a las guerrillas con  los cuerpos de combate; la coquetería, la ternura y las caras bonitas se utilizaron para descubrir planes de ataque, dispositivos de defensa y el poder bélico del enemigo. Postas y estafetas llevaron en sus faldas y en sus corpiños consignas y órdenes de mando.
Es interminable la lista de mujeres que arriesgaron y ofrendaron sus vidas recogiendo información y sirviendo de enlace en las fuerzas republicanas, en este artículo tomaremos como muestra la labor intrépida de las argentinas María Loreto Sánchez Peón y Magdalena Güemes, de la venezolana Petronila  Mata y la granadina Mercedes Ábrego.
UNA SALTEÑA SIN MIEDO


El protagonismo de María Loreto Sánchez empieza con la invasión realista a las provincias de Salta y Jujuy. Esta mujer alta, de formas armoniosas, cabello castaño y ojos azules, se movía como pez en el agua entre la rancia aristocracia salteña. En los bailes de alta sociedad, adonde asistía la oficialidad española, un grupo de hermosas muchachas coordinadas por  María Loreta recababa información que aprovechaban las guerrillas de  Martín Miguel Güemes.
Fue tan valiosa la labor de esta salteña que el gobierno rioplatense la nombró Jefe de Inteligencia del Ejército del Norte, responsabilidad que atendió desde 1812 hasta 1822, década en la cual perfeccionó una red de espionaje y conformó cuadros de “bomberas”, o mujeres que se infiltraban en las filas realistas para recoger información y establecer contactos entre los desertores y los comandos de Juana Azurduy y de Martín Güemes.
En 1817 María Loreto descubrió un plan del virrey Laserna para invadir a Salta por el valle de Calchaquí. Gracias a su aviso se organizó la defensa y se contuvo la invasión española.
La valerosa dama contrajo matrimonio con el prócer Pedro José  Frías. Desde su juventud hasta la muerte a los 105 años de edad, María Loreto Sánchez usó moños con los colores de la bandera argentina que hacían juego con el color celeste de sus ojos y la blancura de  su rostro.
LA MACACHA GÜEMES
“Mamita del pobrerío
Palomita mensajera
que entre el gauchaje lucía
lo mismo que una bandera” (Jaime Dávalos)



Magdalena- La Macacha-  era hermana de Martín Miguel Güemes, el comandante
de los “ Gauchos infernales”, quien durante cinco años contuvo a los españoles en la frontera del Alto Perú y rechazó nueve invasiones realistas.
Por su generosidad y apoyo a los desvalidos, llamaban a Magdalena  “mamita de los pobres” y fue el pueblo raso quien la siguió como capitana y le sirvió de ojos y oídos en su labor de espionaje.
La Macacha estableció una red de informantes que abarcaba las provincias de Salta, Jujuy y Tarija; su casa era taller, armería y refugio de milicianos heridos. Magdalena animaba a todos con su ejemplo sin perder oportunidad para recorrer las filas gauchas y  arengar a la tropa. Tuvo una innata habilidad política que sirvió para superar las delicadas confrontaciones de su hermano con las autoridades rioplatenses, cualidad que le abrió las puertas para intervenir en los asuntos públicos de su provincia.
PETRONILA  MATA


Esta patriota de Cumaná, Venezuela, esposa de un oficial republicano, obtenía información que trasmitía a Simón  Bolívar; se dice que su colaboración fue importante en la segunda expedición desde Haití a las costas del país vecino. Por su peligrosidad, Morillo tendió un dispositivo para atraparla y recluirla en un inmundo calabozo de  Cumaná donde dio a luz en las más precarias condiciones. Con agua de maíz y raciones ínfimas de pescado, la madre no tuvo con qué alimentar al bebé que murió de inanición ante las miradas inhumanas de los carceleros.
Bolívar trató de liberar a Petronila y ofreció canje por varios prisioneros realistas, pero Pablo Morillo no aceptó ninguna negociación por lo cual permaneció encarcelada durante cuatro años, hasta que el triunfo patriota en Carabobo, le abrió las puertas de la cárcel en 1821.
MERCEDES ÁBREGO

Unos dicen que nació en Cúcuta; otros que en San Cayetano, pero todos coinciden en señalarla como una notable artesana que bordaba preciosos tejidos.
La vida de Mercedes está llena de incógnitas. Parece que fue madre soltera de tres hijos que hicieron honor a su progenitora; los biógrafos afirman que alternó su trabajo de costura con una eficaz labor de inteligencia en favor de las armas republicanas.
Mercedes conoció al entonces coronel Bolívar durante su lucha contra los realistas de Maracaibo que amenazaban a Cúcuta y a Pamplona; y cuando el caraqueño inició su Campaña Admirable, Mercedes le bordó una casaca con hilos de oro y plata que él  lució en los bailes después de las jornadas victoriosas.
Mientras Bolívar combatía en el norte, los próceres santafereños y tunjanos se desgastaban en guerras intestinas, en tanto que Nariño atacaba los reductos realistas del sur y  Santander intentaba detener el avance español en los valles de Cúcuta apoyado por  Mercedes quien, con sus contactos secretos, le informaba sobre los movimientos de los jefes realistas Correa y Luzón, con lo cual Santander logró el triunfo en San Faustino y aminoró el desastre en Capacho.
Por unos delatores, Mercedes cayó en manos del sanguinario Luzón quien el 13 de octubre de 1813 permitió que unos compinches entraran a la cárcel y degollaran a  Mercedes Ábrego y a otros prisioneros.
Este fue el principio de un baño de sangre que cubrió las vecindades de Cúcuta. Las  espantosas matanzas obligaron a las autoridades españolas de Maracaibo a iniciar una  investigación, que la Junta de Regencia de Cádiz finalmente archivó. sin seguir causa a los asesinos

martes, 20 de diciembre de 2011

ANSERMA Y LA REJA EN EL AIRE

Alfredo Cardona Tobón.

                          Anserma- población del occidente caldense

Las campanas empezaron a sonar cuando la cerrazón de la noche aún cubría las calles de Anserma; los repiques despertaron a todos los parroquianos y  viejos y jóvenes, sin distinción de sexo,  dejaron el lecho en la fría madrugada y se acercaron al templo de Santa Bárbara.

En medio de oraciones y cantos un río humano inició la procesión por la calle principal  con un raudal de antorchas semejante a una culebra de fuego, que fue palideciendo a medida que el sol anémico de los tiempos de lluvia se ponía de poncho la neblina  y empujaba en estampida a las  sombras agazapadas en zarzos y balcones.

A mediados del siglo XX la población de Anserma, Caldas, vivió tres años de fervor religioso tras una época violenta. En ese paréntesis de paz los habitantes quisieron olvidarse de los ataques alevosos a sus hermanos liberales y pretendieron borrar el remoqute de Malpaso, como llamaban a su población los vecinos del municipio de Quinchía, que por obligación tenían que pasar por Anserma cuando se dirigían a Pereira o Manizales.

En ese tiempo  numerosos  " pájaros ", o asesinos del partido de gobierno  oyeron la voz de su pastor católico y se convirtieron en monaguillos del cura en tanto que los empresarios del desorden frenaron sus campañas sanguinarias y se acercaron al  altar para oír la voz de Jesucristo..

TIEMPOS ACIAGOS

En ese entonces, el  grupo político liderado por Gilberto Alzate Avendaño hizo invivible al departamento de Caldas,  mientras en las demás secciones colombianas, otros  políticos extendían igualmente el imperio del crimen para apabullar al liberalismo y alejarlo de las urnas..

En  un tardío  intento para mover las conciencias, la Iglesia Católica trajo desde Portugal una  imagen de la Virgen de Fátima,  que recorrió los caminos polvorientos de Colombia  con un mensaje de paz  Los mismos que habían anatemizado al liberalismo y habían descargado su fanatismo contra los hermanos de una misma Patria, querían llevar un mensaje de paz, después de una orgía de sangre.
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 !Milagro ! -¡Milagro !-  exclamaban los feligreses al contemplar las palomas, que inexplicablemente permanecían al lado de la imagen de la Virgen María; era un hecho singular, destacado por “ El Pais” de Cali en primera página, en tanto pasaba por alto el ataque  cruento y  sin piedad perpetrado   el día anterior contra la inerme población de Ceilán en el Valle del Cauca
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En Anserma la visita de la Virgen de Fátima se complementó  con una misión apostólica; el padre Zuluaga reunió en una finca de la vereda de Tabuyo  a médicos y zapateros, a comerciantes y agricultores, a líderes políticos y comunales; los cursillistas repasaron la Biblia y desempolvaron rezos y canciones religiosas para acercarse al altar con  catolicismo remozado.

Por la noche  los cursillistas tomados de la mano se acercaban a una hoguera hasta sentir el fragor de las llamas, entonces retrocedían y volvían a avanzar  imaginando el calor del averno que habría de envolver sus almas si no enderezaban sus vidas.

En Anserma la actividad misionera  cubrió  todas las esferas: se contaba con periódico y con casa de reuniones; aparecieron pasteles y empanadas cursillistas para financiar la campaña....  y el pueblo se identificó tanto con su cura que en una de las tantas procesiones, decenas de fieles vistieron piadosamente algunos ornamentos sacerdotales .

A falta de  ateos y de indígenas  para cristianar los cursillistas fijaron sus ojos en un sirio-libanés, de religión musulmana, dedicado  a vender chucherías por las calles ansermeñas. Con ahínco y buenas propuestas  Ramón Guevara acercó al infiel hasta  la pila bautismal, donde Sharif Mohamed Shear cambió su nombre árabe   por otro del santoral y entró a la fe católica con un  variado surtido de telas y cacharros, como regalo en ese día memorable para la salvación de su alma.

PURA UNCIÓN y BACANERÍA PURA
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" De colores se visten los campos en la primavera..." cantaban los fieles en sus marchas matutinas. " Oh Buen Jesús yo creo firmemente que por mi bien  estás en el altar.." contestaban las Hijas de María.....

Los sacerdotes estaban felices  pues tenían al pueblo  en sus manos,  en tanto que  cantineros y  prostitutas rumiaban su tristeza al  borde del colapso económico.

La muchachada piernipeluda  rodeada por  maitines y rosarios ya no resistía una salve más; estaba saturada de letanías. Y como  ocurre con las dictaduras y las imposiciones extremistas, surgió la protesta y la revolución, encarnada esta vez, por un grupo burlón, irreverente, sin ánimo político y  muchas pretensiones poéticas que empezó a romper el hechizo del padre Zuluaga.

      José Clareth Bonilla- Uno de los gestores de la Reja en el Aire

Los jóvenes  rebeldes empezaron a escandalizar a la pacata, violenta y goda población de Anserma, uno de ellos cometió el sacrilegio de entrar  al templo de Santa Bárbara con un  estandarte de vástago  de plátano; otros, en el colmo de la osadía, organizaron  reuniones culturales en la vedada zona de tolerancia, donde las mujeres de la vida   comenzaron a sacudir  las telarañas que  empezaban a enredarse entre sus  piernas.

Ese grupo iconoclasta  fue  vivero de grandes valores ansermeños , fue la generación de William Ramírez, de Augusto León Restrepo, Jaime Ramírez Rojas, Darío Usma, José Clareth Bonilla, Edgardo Escobar Guillermo Navarro, Augusto Marín, Jorge Iván Ramírez, Gustavo Loaiza,  Guillermo Navarro, Herman Lema, Jhon Cañaveral, Edgardo Escobar. .
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Fue un tiempo de poesía y bohemia, cuyo recuerdo no se ha borrado en la mente de los setentones .:   “Amigo mío- escribió William Ramírez a Augusto León Restrepo- tengo frente a mí tus páginas de poemas y es como si te tuviera a ti en aquellos días, bellos y terribles, en los cuales la vida podía ser jugada por la emoción de un verso, de una  tentación tenebrosa, de un decir : ! Qué carajo ! ..si podemos morir mañana.."

La generación de  “La Reja en el Aire” fue obra indirecta del padre Zuluaga  que al tratar de convertir unos asesinos ,impulsó a los muchachos que nada tenían que ver con los “ pájaros” ni  la godarria, a  renegar del fanatismo político y religioso de sus padres.
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Han pasado varias décadas. Ya se han borrado las  huellas de los  Salazares y otros próceres ansermeños, de rancia cuna y plata en el bolsillo, pero sigue viva la memoria de esos muchachos imberbes, sin un peso, iconoclastas y atrevidos que marcaron un hito en la vida intelectual de Caldas.

Esa generación de “ La Reja en el Aire” se burló de la doble moral de los ancestros y  abrió horizontes nuevos en el panorama cultural del departaamento, esa generación  provinciana, de trabajo y de versos, de bohemia y de estudio, mostró a los ansermeños  que hay otros caminos distintos al plomo y a los rezos para vivir en paz y dejar vivir a los semejantes, no importa las dferencias ni el credo religioso o político.

domingo, 18 de diciembre de 2011

LA VIRGEN DE TUTAZÁ

Alfredo Cardona Tobón*

A  50  minutos de Duitama, en un contrafuerte cordillerano, está la pequeña población de Tutazá con tierra fértil  que produce papa, cebada  y pastos para su selecto hato  lechero.
Pueblan a Tutazá boyacenses recios, de ruana de lana, sombrero de fieltro  y botas pantaneras. Es una tierra amable donde el  tiempo no tiene prisa y la muerte no se agazapa en los caminos; allí el  pasado convive con  el futuro: la zona rural parece enmarcada en el siglo diecinueve y en el casco urbano vemos oficinas y colegios con modernas tecnologías al alcance de sus seis mil habitantes.
Así como Pereira tiene al Bolívar Desnudo y Manizales el Bolívar Cóndor, Tutazá honra la memoria del Libertador con  un Bolívar de hinojos ante la imagen de la Virgen Santísima. Es un Bolívar piadoso en contraste con el mujeriego, el materialista y el profano que leía autores franceses mientras asistía a misa en Bucaramanga
A la entrada del templo colonial , enmarcado  en un parque lleno de flores, está  Bolívar de rodillas; es el guerrero que implora el favor divino y agradece a la Virgen de  la aldea de  los tiestecitos, que  invocó cuando en la batalla del Pantano de Vargas  todo parecía perdido .
 LA VIRGEN DE LA LIBERTAD
El primer domingo de febrero y el último domingo de octubre de cada año,  los vecinos de la pequeña población boyacense realizan multitudinarias romerías en honor de la Virgen del Rosario de Tutazá  Las familias,  los vecinos y amigos  se reúnen en esas fechas   y parten desde lejanas veredas o de pueblos cercanos a rendir homenaje a la Patrona

Los promeseros: marchan por los caminos, algunos  descalzos para cumplir  una penitencia, muchos en ornadas cabalgaduras  y otros en vehículos provenientes de todo Boyacá; no hay límites de edad ni condición social, se ven personas mayores y también niños con pendones de la Virgen y con flores que depositarán a los pies de la Señora.
Son días de fiesta donde se combina la religión con  lo profano; los oficios religiosos se entreveran con las ferias; truenan los voladores y se encienden los juegos pirotécnicos; los comerciantes hacen su agosto y en los toldos multicolores se ofrecen amasijos, mantecadas, mogollas, génovas, mojicones y suculentas terneras  salpicadas con  “agria”, o buenos vasos de chicha.
Hace muchos años, tal vez desde el siglo XVIII,  surgió en Tutazá la cofradía de Los Priostos, formada por prestantes y acomodadas familias del municipio, su  misión era propagar la devoción a la Virgen Libertadora y  recabar los fondos para celebrar con la mayor pompa la misa mayor y manifestar el cariño a la Patrona mediante apoteósicas procesiones.
Han pasado los siglos y la  cofradía  de Los Priostos continúa,  pues al fallecer  alguno de los miembros de inmediato se remplaza por un pariente o por un amigo,  y como sucede con los cargueros de los pasos en la Semana Santa de Popayán es un honor ser un Priosto en Tutazá..
LA AYUDA DIVINA
Cuenta la historia que después de las escaramuzas en Bonsa y Gámeza los patriotas llegaron a Tutazá en busca  de víveres y combatientes. Uno y otros encontraron en la generosa población. Simón Bolívar recorrió las calles del poblado, que seguramente eran las mismas que uno recorre en la actualidad, y quedó asombrado con la cantidad de ollas, cazuelas, tazas, chorotes, tinajas y demás tiestos de barro cocido que producían los artesanos del caserío.
Bolívar cruzó la plaza y se dirigió al templo construido por los misioneros agustinos en el siglo dieciocho, se acercó al altar y se arrodilló ante  una imagen quiteña de la Virgen María, vestida con una amplia manta lujosamente adornada, una media luna a sus pies, en la mano derecha un rosario y en la izquierda el Niño Jesús.  Bolívar oró en silencio durante un largo rato; se levantó con reverencia y  se dirigió  al campamento a ultimar las estrategias para cortar el avance de Barreiro y el ejército del Rey  hacia la capital del Virreinato.
Una semana después, las tropas desharrapadas y mal armadas de Bolívar chocaron con un enemigo superior en la Batalla del Pantano de Vargas; el combate fue reñido y sangriento, flaqueó la Legión Británica y la infantería  patriota y todo parecía perdido para las armas de la Republica.-
 “Viva España- ¡Ni mi Dios me quita la victoria¡” – exclamó el soberbio jefe realista  al desplegar la caballería por el cerro del Cangrejo. Bolívar observaba con angustia el desarrollo de la acción - “¡Se nos vino la caballería… se perdió la batalla!  dijo el Libertador al ver el avance de los escuadrones realistas que semejaban  una culebra erizada de lanzas-
-“¿Como se va a perder mi general si mis llaneros y yo no hemos peleado?- Déjenos hacer una entrada mi general”
Bolívar con más escepticismo que confianza replicó al coronel Rondón: “¡Haga lo que pueda. Salve usted la Patria.¡
Y Rondón con 14 lanceros se lanzó como una tromba de muerte desconcertando al enemigo. Un toque de corneta ordenó la carga de la infantería patriota mientras Bolívar invocaba la ayuda de “ la Virgen de allá… donde hacen los tiestecitos”
La derrota se convirtió en una gloriosa victoria; Rondón  y sus lanceros pasaron a la inmortalidad y se abrieron las puertas de la libertad a medio  continente americano. Desde entonces la Virgen de Tutazá se convirtió en la Virgen de la Libertad y su nombre quedó en las memorias del general Simón Bolívar.
En la actualidad, además de la imagen quiteña y el Bolívar de hinojos  hay una pintura de la Virgen  al lado izquierdo de la nave central de la iglesia . La Virgen y Pio Morantes son los héroes de Tutazá, la Libertadora porque ayudó a Bolívar y Morantes porque ofrendó su vida en  el combate de Boyacá en defensa de una  Patria que no merecen los asesinos,de todos los colores, que siguen llenando de luto la tierra colombiana.

viernes, 9 de diciembre de 2011

LA NATILLA Y LOS BUÑUELOS, DULCE ASOCIACIÓN NAVIDEÑA

Alfredo Cardona Tobón*



A medida que nos coronamos de canas, resurgen recuerdos infantiles borrados  en los agitados tiempos en que quisimos conquistar al mundo; en el otoño de nuestra vida vienen a la memoria  las voladas de la escuela para ir a nadar al río, añoramos las excursiones por el monte buscando dulumocas y nos hace falta el sabor del plátano sancochado en las pailas humeantes de la molienda de caña.
En estos días navideños se reviven las canciones de Buitrago y volvemos a  la niñez con los alumbrados y con  el pesebre de  ovejas más grandes que los elefantes y  tigres retozando al lado de los reyes magos.

EN TIEMPOS LEJANOS

En aquellas épocas sin carro particular ni celulares no arredraba la cerrazón de las calles medio iluminadas por las luces anémicas, para correr en la Navidad a dar un abrazo a los seres queridos, en esos viejos diciembres la felicidad llegaba con carritos de madera, muñecas de trapo, cajitas con chocolatinas y pañuelos  impregnados de besos.

Durante todo el año se bordaban manteles  primorosos,  cortinas de crochet, chales de seda y  caminos de mesa para regalar en Navidad, y al empezar diciembre se  casaban los aguinaldos con el  palito en boca, estatua, mano atrás y con el maravilloso beso robado que permitía un furtivo y fugaz contacto con la persona amada.

Aunque no quedaba musgo en los alrededores del pueblo, en tiempos idos se desconocía el ataque brutal de los plásticos y la invasión contaminante de los japoneses y los gringos .La Navidad era un época próspera para los artesanos con sus reyes magos tallados en cedro  y las figuritas modeladas en barro y pintadas con Sapolín; era  la ocasión de la chiquitearía para derrochar  ingenio haciendo  sonajas con tapas de gaseosas y zumbadores con vejigas de res.

Las veredas, los barrios y los gremios patrocinaban los días del novenario; nadie quería quedarse atrás en solemnidad y derroche de espectáculos; a mi pueblo llegaban pirotécnicos de varios sitios de Antioquia; los choferes contrataban, bandas de música de Riosucio y Guática   y los carniceros, para no quedarse atrás,  contrataban a los famosos  chupacobres de San Lorenzo y  Anserma; eran días sin dietas ni el fantasma del colesterol; tiempos del manjar blanco, del dulce de leche, del arequipe y  sobre todo de la natilla y los buñuelos.

EL DUO SABROSO

Según información documentada en el siglo XIV los agarenos andaluces preparaban  unas hojuelas con  harina de trigo, huevos y queso, las freían en aceite de oliva y las recubrían con miel o con melado. Esa receta sulamita se filtró hasta los conventos y  se volvió cristiana para pasar a las mesas de  Castilla y después al Nuevo Mundo junto con las adargas  y los trabucos de los conquistadores.

Como el  trópico daba vuelta a todo lo que llegaba a sus costas, en América las hojuelas importadas tomaron la forma de masas,  se llamaron buñuelos de aire y cambiaron el escaso y costoso trigo por la harina de maíz. El buñuelo no llega solo a manteles, generalmente lo acompaña una bebida; como amante infiel busca parejas por todas partes, acompaña al Kumis y a la Colombiana y lo vemos de gancho con el café con leche,  pero en Navidad los buñuelos se casan con la natilla, en un maridaje que no ha desbaratado ningún coqueteo ni costumbre extraña.
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Los expertos aseguran que la natilla se gestó en conventos españoles y franceses en los tiempos medievales; tal parece que además de  los maitines los frailes le halaban también a la buena mesa; entre campanas y rejos la leche se combinó con azúcar y harina de trigo para dar como resultado un manjar nutritivo y fácil de preparar que llegó  a las mesas de los reyes.

La natilla cruzó el océano Atlántico, se hizo más dura con el maíz, su color se atesó con la panela, tomó sabor sensual con las rajas de canela y en tierra paisa agarró verraquera con los tragos de aguardiente que se  agregan antes de verterse y dejar el delicioso raspado en el fondo de la paila.

La natilla y los buñuelos hacen parte de la cocina americana; la natilla es más recatada, se resigna con ser parte del dueto delicioso del veinticuatro y como flan en las comidas caseras, pero el buñuelo es más vitrinero y cosmopolita: en Bogotá, por ejemplo, se habla de una “Ruta del buñuelo”, donde los buñuelómanos se dan gusto con  preparaciones para todos los paladares y todos  los bolsillos.

La pareja de buñuelo con natilla es tan famosa como la de Bolívar y Manuelita, o la de  Napoleón y Josefina, y no  hace distinción de mesas, pues se les ve en ventorrillos y restaurantes finos, en el rancho humilde y en el palacete.

 En tiempos no muy lejanos toda la familia participaba en la preparación del delicioso casado; hoy todo ha cambiado, se venden paquetes con preparaciones estandarizadas  y de sabores iguales, se están perdiendo las recetas de la abuela, cuyos secretos se trasmitían de generación  en generación, y se acabó la costumbre de intercambiar bandejas, que antaño pasaban de casa en casa llevando los sabores exclusivos y el toque especial que cada familia imprimía a la natilla y a los buñuelos y el adobo de cariño que iba con cada plato.


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martes, 29 de noviembre de 2011

EL TRASLADO DEL ANTIGUO QUINCHIA - RISARALDA

HACE 123 AÑOS
Alfredo Cardona Tobón*

En  noviembre 29 de 1888 los quinchieños abandonaron la  aldea fundada en 1539 al lado de una misión franciscana y nació el moderno Quinchía. A  los pocos meses del traslado, la polvorienta calle central  se llenó de maleza y se borraron las huellas del caserío que una vez visitó el sabio Boussingault y fue testigo del paso cansado de los exiliados antioqueños en la guerra de la Independencia.
El viejo pueblo sobreviviente de los ataques de las tribus de noanamaes y tatamaes, y asolado una y otra vez por la viruela y la langosta, había muerto de sed; la deforestación de los alrededores había cobrado  el doloroso tributo,  pues el riachuelo que surtió  las ollas de barro y los calabazos durante  siglos, era un hilo  que desaparecía en tiempos de verano.
La falta de agua y el cambio de rumbo del camino que pasaba por la aldea uniendo al  Cauca con Antioquia sellaron el destino de Quinchiaviejo; las parcialidades indígenas buscaron otro sitio con la ayuda de la Virgen Inmaculada y lo encontraron tres kilómetros al  norte  en cercanías de la  quebrada La Barrigona.
UN PROCESO AUTÓNOMO
Sin pedirle permiso a nadie ni contar con apoyo del gobierno del Cauca, los vecinos del antiguo Quinchía adelantaron la construcción del nuevo poblado; fue un esfuerzo enorme, pues si bien es cierto la localidad no era muy grande  tampoco era un rancherío perdido en las montañas del Cauca.
A partir de 1875 los vecinos empezaron a abrir calles y construir la plaza al tiempo que comenzaron a levantar un bello templo para remplazar la modesta capilla; hacia 1884 los trabajos estaban muy adelantados y los  sacerdotes José Joaquín Hoyos y Simón de Jesús Herrera pudieron celebrar  una misa campal en el moderno pueblo.
Cuando se techó la iglesia y se construyeron las viviendas se oficializó el traslado. Todas las parcialidades del Resguardo indígena ayudaron a construir la nueva cabecera,  los de Naranjal  abrieron caminos, la gente de Moreta cortó maderas, los vecinos de Sausaguá  levantaron las chozas y los de Gurguará  llevaron el  agua por tubos de guadua
 El paisa Protasio Gómez dirigió la obra del templo a cambio de la mitad del carbón y en los curatos de los sacerdotes José Domingo Sánchez, Clemente Guzmán y Simón de Jesús Herrera, los eclesiásticos se pusieron al frente de los convites para adelantar las obras..
LA MISA DE DIFUNTOS
Con las últimas luces del 28 de noviembre de 1888, el sacerdote José Joaquín Hoyos congregó a la comunidad  para celebrar una misa de difuntos en la capilla de Quinchiaviejo. Don Antonio Bermúdez, hijo del capitán Zoilo Bermúdez, uno de los notables de ese entonces, relató que fue un acto impresionante, con tres candelabros iluminando el altar mientras las sombras de los feligreses se proyectaban sobre las paredes de bahareque como si danzaran en medio de la penumbra. Era la última misa en el antiguo pueblo; los recuerdos se agolpaban y las  lágrimas corrían por los rostros  de los feligreses que dejaban las cenizas y los huesos de los seres queridos. Era una despedida: atrás quedaban las luchas de las generaciones raizales de Aricapas y Guarumos, de Tapascos y Guapachas y el sudor de los Trejos, Bermúdez y Vinascos cuya sangre caucana se había entremezclado con la nativa para formar el alma quinchieña.
EL DESFILE TRIUNFAL
Con el alba del 29 de noviembre de 1888 empezó el traslado del Santísimo Sacramento, de las imágenes y los ornamentos al nuevo pueblo. El capitán Zoilo Bermúdez encabezó el desfile con la imagen del arcángel San Miguel; atrás venía la imagen de La Inmaculada y bajo Palio marchaba el padre Hoyos con el Santísimo Sacramento. Fue una procesión apoteósica, más grande que las de Semana Santa. Al contrario de la víspera, los quinchieños estaban radiantes, iban a un altozano verde en busca de nuevas esperanzas, a un sitio fresco y bello acurrucado al lado del Cerro Gobia y rodeando por los cerros de Cantamonos, Puntelanza y Yarumal. En el horizonte se recortaban los nevados del Ruiz y de Santa Isabel y al fondo se erguía majestuoso el Cerro Batero ,morada de Xixaraca, el dios tutelar de los ancestros y de Michua, la Señora del valor y de la guerra.
Los últimos en trasladarse, los remisos aferrados a Quinchiaviejo, empacaron sus bártulos, metieron las gallinas en costales y siguieron tras la procesión con los ranchos destechados cargados en guaduas por vecinos y parientes. A medio día el desfile cruzó la quebrada Lavapìé, ascendió hasta la plazuela de La Pola y al fin desembocó en la plaza para inaugurar el templo con un Te Deum dando gracias al Altísimo y pidiendo de hinojos la bendición para el moderno Quinchía.

El  QUINCHIAVIEJO CAUCANO
La aldea de Quinchía fundada por los indígenas a comienzos de la conquista española dependió primero de  Ansermaviejo y luego de la población de Toro en el Valle del Cauca. En esos siglos el caserío figura tangencialmente en las crónicas caucanas, pero en  1860 Quinchiaviejo se pone al lado de las tropas mosqueristas  para repeler el alzamiento del Cantón de Marmato y se convierte en la punta de lanza de los gobiernos radicales caucanos en una región dominada por los conservadores y  aliada de los antioqueños.
Tropas quinchieñas intervienen en las guerras de 1876 y 1879 bajo las banderas radicales, que triunfantes, le dan poder al distrito sobre la vasta zona que iba desde Irra hasta la Virginia, incluyendo las vertientes del rio Sopinga o Risaralda
Con la Regeneración de Núñez  se tuerce la  historia de Quinchía, los enemigos políticos lo rebajan a la categoría de corregimiento de San Clemente, se queda sin representación en el Concejo y empieza a sentir el embate de los paisas que ya habían invadido los Resguardos de Guática, Arrayanal, Tabuyo y Tachiguí y ahora pretendían apoderarse de las tierras y las minas de los quinchieños..
Quinchia, al igual que la provincia de Marmato, se separa del Cauca para hacer parte de Caldas; en  1919  recobra la dignidad de municipio y a  partir de 1920 empiezan a llegar al poblado algunas familias antioqueñas.
En el gobierno de Ospina Pérez  el Senado disuelve el resguardo indígena  y siendo parte del departamento de Risaralda, se reconoce a Quinchia como el pueblo más bello del departamento. Quinchia ha conservado muchas raíces sureñas y ha defendido a capa y espada  su identidad que lo distingue como el centro de  caucanidad  en las tierras que quedaron bajo la órbita paisa.    
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jueves, 24 de noviembre de 2011

EN FILADELFIA CALDAS- EVARISTO PESCADOR Y LA GUERRILLA DE MANUEL OSPINA




Alfredo Cardona Tobón*

 
(Como me lo contaron así se lo estoy contando)-
Manuel Ospina fue uno de los  bandoleros más temidos  en la guerra de los Mil Días; delinquió por las orillas del río Cauca en territorio de los municipios de Riosucio, Quinchía, Filadelfia y Neira y era tan malo que  le temían tanto liberales como  conservadores, pues no respetaba bandera  para  cometer sus fechorías.
Gente de Bonafont y de Batero acompañaban al sanguinario antisocial que se desplazaba  como alimaña peligrosa de un lado a otro, burlando la persecución del general Alejandro Arango, comandante militar de la Provincia de Marmato.
A mediados de 1902, las fuerzas gobiernistas ocuparon a Quinchía y fusilaron a cuanto guerrillero o sospechoso caía en sus manos; después de someter a los guerrilleros de David Cataño y de Ceferino Rios, los conservadores entraron  a la población de Bonafont y concentraron sus esfuerzos en la banda de  Manuel Ospina, que escaso en víveres y municiones planeó un asalto a la zona antioqueña, al otro lado  del río Cauca.
 LOS PREPARATIVOS DEL ASALTO
Con sobrevivientes de las guerrillas disueltas, la banda de Manuel Ospina se internó en el monte y por trochas casi impenetrables llegó al sitio de Irra, donde solamente estaba la casa de la hacienda del Ciruelo y  dos ranchos pajizos .Los antisociales pernoctaron en  El Ciruelo y en la madrugada del 27 de agosto de 1902 formaron  filas en el patio de la hacienda para recibir las últimas instrucciones.
“-Oigan les digo”- tronó Manuel Ospina- “todas esas lomas del frente están llenas de godos armados, el que tenga miedo o algún problema  es mejor que se  devuelva, aquí solamente hay sitio para machos de pelo en pecho y remolino en el culo”.
La chusma bandolera se componía de macheteros de Quinchía y de escopeteros pirsas, gente joven y arriesgada, pero entre ellos  había dos viejitos reclutados en Bonafont que servían de cocineros. Los dos ancianos tembleques, ante el ofrecimiento de Ospina, salieron de la formación con la esperanza de zafarse del compromiso, pensaron que al  fin y al cabo Victoriano Bañol era un cucho reumático con 65 años de trajín y el otro era Zofonías Ladino, un viejo asmático sin alientos para cargar la escopeta y por tanto en vez de ayudar  estorbaban a los bandidos.
 Manuel Ospina  los observó en silencio, desenfundó la peinilla y a reglón seguido descargó un planazo en la cara a Victoriano y  dejó si sentido a Zofonías  con otro planazo en  la cabeza; los dos cocineros quedaron tendidos en el patio de la hacienda mientras Manuel Ospina enfundaba el arma y daba la orden de iniciar la marcha con rumbo a Filadelfia.
EL ASALTO A FILADELFIA
Los gallos anunciaron el 29 de agosto de 1902 en la aldea de Filadelfia; Doña Rosario Cardona madrugó a moler maíz, armar las arepas y dorarlas en la cayana; su esposo Don Aquilino Castaño, entre tanto, se levantó ,  se hizo un aseo de gato en la alberca del patio,  dio un pedazo de plátano al turpial y se dirigió al potrero a echar un vistazo a dos vacas recién paridas. “¡Ya vuelvo mija!”- gritó desde  las escaleras- y salió en busca de la muerte,
Un tropel en la esquina de la plaza alertó a los parroquianos que salían de la misa, unos corrieron a sus casas, otros se refugiaron en la iglesia, Don Aquilino Castaño topó de frente con los intrusos, intentó defenderse y cayó de bruces con un escopetazo en la frente, cuyo estampido alerto  al sacerdote Nicanor Lotero, que pálido como un muerto, cerró la puerta del templo e invocó la misericordia divina
La gente de Ospina se volcó sobre las tiendas y los negocios del pueblo, asaltó las casas principales, saqueó la alcaldía, asesinó a  dos ciudadanos que opusieron resistencia y  a un curioso que salió al balcón a ver qué sucedía. De pronto, en medio del caos, se oyó un tiroteo en la entrada de Filadelfia;   un señor de apellido Zapata, creyó  que venía tropa del gobierno y salió gritando: “¡Adentro mi gente… adentro mi gente!”, con la ingrata sorpresa de caer en manos de la retaguardia de Ospina que lo enlazó  y lo arrastró hasta la plaza.
LA  NOBLE ACCIÓN DE EVARISTO PESCADOR
Por décadas estuvo vivo el recuerdo de las fechorías de Manuel Ospina en los andurriales de la banda izquierda del río Cauca. Haciendo quites al olvido Nubio Pescador  me habló de Ospina y de su abuelo Evaristo, que según mi amigo merece una gran placa en  el parque de Filadelfia por haber salvado esa población.
Sigamos pues   y veamos dónde entra Evaristo Pescador en este relato:
Cuando Manuel Ospina cargó las  mulas con el producto de la rapiña, ordenó a su lugarteniente Evaristo Pescador,  fusilar a todos los que estaban  refugiados en la iglesia, colgar a otros en las ceibas de la plaza  para aterrorizar a los godos y echarle candela al pueblo.
Evaristo Pescador,  era muy verraco, cuenta su nieto, pero no era un asesino:  escuchó la orden sin chistar, esperó que se alejara su jefe y entró con dos hombres de confianza a la iglesia,  donde hizo  tender al cura y a los aterrados feligreses en el piso y soltó una lluvia de plomo  por encima de sus cabezas como para hacer creer  a los que estaban afuera que había perpetrado una carnicería.
Como todavía había gente de Ospina cargando mulas, Evaristo tenia que hacer algo  para salvar las apariencias, y  a su pesar no tuvo otro  remedio que sacrificar a alguien donde todos lo vieran, entonces escogió una ceiba de la plaza, anudó la punta de la soga en el cuello de Zapata, el gordito que había gritado arriba mi gente, y pasó la otra punta  por el brazo de un  árbol. En el primer intento el nudo se corrió y en el otro se reventó la rama como si la ceiba se negara a ser cómplice del asesinato.
Antes del tercer intento se escuchó  en la lejanía el ladrido de unos perros que anunciaban la llegada a paso redoblado un contingente gobiernista despachado desde Salamina. Sin pensarlo dos veces Evaristo  arrancó por la loma del Cauca con sus secuaces y cuatro mulas robadas y solo paró en el sitio del Pintado donde le informaron que una comisión fuertemente armada, proveniente de Riosucio, había pasado el puente e iba tras la gente de Manuel Ospina.
Desde dos años atrás Evaristo Pescador  estaba luchando al lado de la revolución liberal. Ya era demasiado tiempo. Y sin esperanzas del triunfo estaba hastiado de tanta corredera, tanta hambre y  noches en vela- Ésta no es vida- dijo para sus adentros-   que sigan otros su guerra. Entonces arrojó la escopeta al río Cauca  y caminó ribera arriba hasta La Virginia y luego hasta el pueblito de Fenicia, trepado en la cordillera, y se perdió para siempre en las lomas del  Valle del Cauca.

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viernes, 18 de noviembre de 2011

LA VIRGEN MARÍA EN LA INDEPENDENCIA AMERICANA

Alfredo Cardona Tobón
En su enfrentamiento con Tunja el precursor Antonio Nariño nombró a  Jesús Nazareno  general de su ejército, Santiago apóstol acompañó a los conquistadores  y Santa Librada fue la patrona de las tropas de Francisco de Paula Santander.
Todos los combatientes imploran el favor de Dios y de los santos, especialmente a la Virgen María, cuyas advocaciones se han visto enfrentadas en las regiones latinoamericanas, imbuídas por el fanatismo religioso de un catolic0ismo medioeval  heredado de los españoles.
PATRIOTAS CONTRA GACHUPINES

Desde sus orígenes la Virgen de Guadalupe y la Virgen de los Remedios fueron antagónicas, la primera cobriza y americana, la segunda blonda y realista.
Según la tradición católica la señora de rasgos mejicanos se apareció al indio Juan Diego Cuahtlatoazan en  el cerro Tepeyac y le ordenó que llevara un ayate con flores al obispo que al desplegarlo mostró la imagen de una Virgen nativa; en Tepeyac hubo en otros tiempos un santuario en  honor  a  la diosa Tonatzán, por eso los indígenas la identificaron con Tonatzán y veneraron con unción a la imagen Guadalupana.
La Virgen de los Remedios fue aliada de los combatientes hispanos, es rubia y guerrera y según decían la leyenda había bajado del cielo  junto con el  apóstol Santiago para infundir consuelo y dar fortaleza a los europeos en su pavorosa “Noche  Triste” en el combate por Tenochtitlán.
El alto clero oraba a la Virgen de los Remedios y los curas del pueblo invocaban a la Virgen de Guadalupe, lo que no impedía que unos y otros en tiempos de sequía o de enfermedades acudieran a la Virgen mejicana, que por lo india estaba más cerca a las calamidades mundanas.
LA GUADALUPANA CONTRA LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS

El 16 de  septiembre de  1810  el  sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla arrancó un lienzo de la Virgen de Guadalupe de un marco  en la sacristía de Atotonilco , ató el lienzo a la punta de una lanza y al grito de ¡ Viva Nuestra Señora de Guadalupe¡ ¡ Mueran los gachupines¡  empezó la guerra contra el poder colonial.

Para neutralizar el efecto de la Virgen Morena sobre las montoneras de Hidalgo, las autoridades vistieron de generala a  la Virgen de los Remedios  y la pusieron al frente de sus tropas ;mientras las mujeres indígenas colgaban medallas de la Virgen mejicana al cuello de los patriotas, las damas realistas organizaban congregaciones de la  Virgen ibérica para orar y conseguir recursos destinados a reprimir la revuelta.
Fue tal el encarnizamiento de la lucha que el virrey no respetó a la Reina de los Cielos y ordenó el fusilamiento de una efigie de la Virgen de Guadalupe,  por su parte numerosos insurgentes  agregaron a su nombre de pila el nombre de Guadalupe y México se llenó de capitanes llamados Guadalupe.
El caos y la indisciplina se volvieron contra Hidalgo y el 17 de noviembre de 1810 se consumó su derrota; entre las ruinas del combate quedó el estandarte que se levantó en armas en Atotonilco; de milagro no lo destruyeron y hoy se admira en el Museo Nacional de Historia de Chapultepec.
LA CHINITA CHIQUINQUIREÑA

La reconquista española de la Nueva Granada culminó con  la retirada del coronel Manuel Roergas de Serviéz a los llanos orientales. Serviez-  anota el historiador Groot- para comprometer el espíritu religioso de los pueblos a favor de la causa de la república, concibió el proyecto de traerse en su retirada la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá, y con tal pensamiento expidió una proclama en la que decía a sus  tropas que era preciso volar a defender el templo de la Virgen que iba a ser profanado por los españoles.
Al acercarse el enemigo Serviez embaló el cuadro de la Virgen y lo forró con encerados; así salió “La Chinita” hacia Santa Fe de Bogotá con la esperanza de Serviez de arrastrar   tras ella a gente útil para la guerra; pero fallaron los cálculos del comandante   republicano, pues el viaje se convirtió en una romería de rezanderos con vítores y cantos e inútil y embarazosa para la causa patriota.
Como los españoles estaban pisando los talones de la tropa en retirada, los secuestradores dejaron a la Virgen de Chiquinquirá en el Alto de Sáname y trataron de ponerse a salvo; solamente doscientos soldados patriotas llegaron a los llanos, otros cuatrocientos cayeron en manos realistas para llenar las  cárceles o perecer en los patíbulos. “ Castigo de Dios”- dijeron los padres dominicos
LA VIRGEN DE LUJÁN Y LOS TREINTA Y TRES INMORTALES

En 1630  salió de Paracaiba en el Brasil una imagen  con destino a la hacienda en Santiago del Estero, pero al llegar a los pagos de Luján la carreta se detuvo y no hubo poder humano capaz de hacer mover a los bueyes. Allí se quedó la Virgen  para siempre la Virgen viajera y a su derredor creció la ciudad de Luján;  la devoción por la milagrosa advocación se extendió hasta el Uruguay donde los vecinos del Pintado le construyeron una capilla en su honor en  el sitio donde hoy está la ciudad de Florida.
A principios del siglo XIX la guerra azotó la provincia oriental compuesta entonces por Uruguay y parte del estado brasileño  de Rïo Grande del Sur, la lucha empezó contra los españoles y luego contra los brasileños que invadieron el territorio y quisieron integrarlo a  su nación. El 25 de mayo de 1825, treinta y tres orientales liderados por Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe se alzaron  en armas para  expulsar a los invasores  y en acto piadoso se acercaron a la capilla de La Florida para rendir las banderas a la Virgen de Luján e impetrar su protección.
.LA VIRGEN DEL CÁRMEN DE CUYO


En el Camerino del Carmen en Mendoza, Argentina, se encuentra la bella imagen de la Patrona y generala del Ejercito de los Andes
Los nexos militares de la Virgen del Cármen de Cuyo empiezan el 5 de enero de 1817, vísperas del inicio de la memorable campaña argentina en territorio peruano. El general San Martín reunió a los oficiales para escoger la Patrona de la tropa y los cuyanos proclamaron  a su Virgen del Carmen, una devoción que se remontaba a los tiempos de la conquista
 Ese cinco de enero las tropas  sacaron la imagen de la Virgen del Carmen de la iglesia de San Francisco y la condujeron al templo mayor, con la mayor solemnidad las autoridades eclesiásticas bendijeron la bandera y el bastón de mando del general San Martín que piadosamente lo cedió a la Patrona y lo colocó en la mano derecha de la Virgen.
En 1861 un espantoso terremoto destruyó a Mendoza y sepultó la imagen de la Virgen del Carmen,  el padre Buenaventura Ponce la rescató y de los escombros salió casi indemne la Generala, con la bandera y el bastón de mando..
LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE

Dice la tradición  que unos pescadores de la localidad del Cobre recogieron una imagen que flotaba en el mar y la llevaron al templo ; con el tiempo la Virgen del Cobre se convirtió en parte de la identidad cubana y en la larga lucha por la independencia de la isla fue el talismán protector de los rebeldes mambises.
 Que la Caridad del Cobre nos ilumine”  fue el grito de guerra de Agramonte en sus cargas a  machete  y la invocación de los patriotas sibonios era “ Virgen de la Caridad , Patrona de los cubanos, con el machete en  la mano pedimos la libertad”.  La Virgen de La Caridad del Cobre se convirtió en patrimonio exclusivo de los cubanos y en enemiga de la causa realista;  en 1868 se selló esa alianza indisoluble  cuando Carlos Manuel de Céspedes marchó con su Estado Mayor a la Ermita del Cobre para colocar sus armas a los pies de la Virgen de la Caridad, al igual que lo  habían hecho  los 33 orientales con la Virgen de Luján.  
LA VIRGEN DE TUTAZÁ



En Tutazá  un pueblito  no lejos de Duitama, los doctrineros agustinos construyeron un templo dedicado a Nuestra Señora del Rosario, adornado con una bella imagen quiteña de nariz aguileña y corte gentil, con amplio manto y una media luna a sus pies.
El 18 de julio de 1819 un tropel de caballería y el paso redoblado de la infantería patriota turbaron la existencia de Tutazá, las mujeres corrieron a esconderse en las casas, los hombres en edad de servicio se perdieron tras los pircales y unas marchantas viejas recogieron a toda prisa los tiestos de barro que obstaculizaban la entrada a la iglesia.
El general Simón Bolivar se apeó de su mula, entró al templo y de hinojos oró ante la hermosa imagen de la Virgen del Rosario en cuya mayo izquierda tenía un rosario y en la derecha cargaba un hermoso niño, colorado y mofletudo como los indiecitos muiscas. Bolívar salió de la pequeña iglesia admirado del artesonado, de la expresión de la Augusta Señora y de los tiestos de barro que ocupaban el atrio,  luego se perdió con su tropa en el altiplano de los antiguos chibchas y fue  tras el enemigo que pretendía dirigirse a la capital del virreinato
El 25 de julio los patriotas cortaron la avanzada realista en el Pantano de Vargas, cuando todo parecía perdido Bolívar recordó a la “ Virgen de los tiestecitos” y  le pidió protegiera a las armas patriotas; entonces el coronel Rondón con sus lanceros apoyaron la entrada de Rook y los ingleses y lo que parecía perdido se convirtió en una victoria.
A partir de entonces, la Virgen de los tiesticos o de Tutazá tomó el titulo de “ La Virgen de la Libertad” y   su templo se convirtió en un santuario patriota donde  actualmente se admira un lienzo que reproduce la imagen que llamó Bolivar “ La Virgen de los tiestecitos “  porque entre tanto nombre indígena se había olvidado el de Tutazá