CAMILO TORRES RESTREPO
Alfredo
Cardona Tobón
Después
de décadas en una bóveda militar se ha recuperado el cadáver del sacerdote
Camilo Torres Restrepo cuya memoria quisieron sepultar quienes lo tildaron de iluso y bandolero pero
que tras sesenta años de olvido renace con sus mensajes de libertad, auténtica democracia y justicia.
Han intentado borrar a Camilo de la conciencia popular pero es inútil, pues sus cenizas siguen alentando al pueblo cuyo clamor es esencia de Galán, Uribe Uribe y Gaitán. Al volver sobre los pasos
es necesario recordar que su vida estuvo llena de luces y sombras:
fue un bogotano de clase media que estudió en Europa y en su ciudad natal y se
desenvolvió alrededor de quienes buscaban igualdad y oportunidades en un país manejado por la oligarquía y los
eternos dueños del poder.
Los
mensajes de este sacerdote graduado en sociología tocaron las
raíces del pueblo pues fue un líder que intentó
combinar el cristianismo con los
movimientos marxistas, la caridad con la
solidaridad y desengañado cambió la
biblia por los fusiles, chocó con los jerarcas de la iglesia católica y con las estructuras políticas sostenidas por
liberales y conservadores.
Decía Camilo
que la posición del sacerdote no debía limitarse a la rutinaria
administración de los sacramentos, él afirmaba que la
iglesia debía tomar decisiones radicales
frente la justicia social y estaba obligada a librarse de las presiones
temporales para poder golpear la conciencia
de los explotadores.
Camilo
proponía crear cuadros populares responsables
y coordinados que movieran las minorías que han detentado el poder. Con sus postulados Camilo se convirtió en símbolo de la teología de la liberación y el cambio.
Ante
las abismales diferencias sociales el sacerdote Camilo Torres escogió el camino de la guerra y pasó a la historia como un cura que manejaba una arma vieja, desconociendo a
un patriota sumido en la desesperanza y el desengaño como miles de compatriotas que solo han
encontrado la alternativa de las armas.
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