VICENTE FERNÁN ARANGO ESTRADA

 

SEMBLANZA DE VICENTE FERNAN ARANGO ESTRADA

José  Germán Hoyos Salazar

 


Es  difícil resumir en pocas líneas la semblanza en el campo académico, de una persona particularmente dotada de talentos intelectuales. Pero esta tarea se vuelve todavía más ardua cuando el personaje es el amigo. He aceptado con gusto la amable sugerencia de escribirla, por el encargo que me hicieran los compañeros de la Academia Caldense de Historia. Creo que entra en juego un deber filial de reconocimiento y gratitud a quién tanto hizo por nuestra historia regional y municipal.

 

Fue una amistad de más de 25 años. Conocí su alma, su nobleza, su generosidad y sus contradicciones. Su pasión por la historia solo era igualada por su tesón y constancia en la difusión de sus publicaciones. Era un hombre con fino humor, lector consumado y una gran memoria, poseía en su comunicación una envidiable y enorme capacidad analítica, de rápido discernimiento, entendimiento y fácil concreción de ideas. Su fuerte personalidad desató amores, pasiones, iras, envidias y sentimientos humanos.

 

Vicente nació en Manizales el 13 de marzo de 1948, en el hogar formador por don Pedro Nel Arango González y Josefina Estrada Duque. El mayor de 9 hermanos, con María Constanza, Francisco Javier, Inés, Martha Eugenia, María Virginia, Clemencia Leonor, María Cristina y Luisa María.

 

Por su sangre corrió la historia de nuestra Manizales, pues su tatarabuelo fue insigne patriarca de la colonización antioqueña, don José Joaquín Arango Restrepo, uno de los fundadores de la ciudad; su tío paterno, el padre Esteban Arango González, también muy ligado a la historia, pues el artífice la de construcción del Templo del barrio Chipre, hermosa réplica de la Catedral consumida en el incendio de aquel sábado 20 de marzo de 1916.

 

Su vena de escritor la hereda de su abuela materna, doña Luisa Duque Tobón, poetisa salamineña. Sus primeras letras las aprendió de las enseñanzas de doña Isabel Cardona, institutriz que tenía un kínder en la calle 30 con carrera 24; ingreso a la preparatoria del Colegio de Nuestra Señora y pasa a iniciar su bachillerato al Seminario Menor de Manizales, donde permaneció por tres años, continuando sus estudios en el Instituto Universitario.

 

Desde los 12 años, ya mostraba su vena para el comercio, trabajando en el almacén España, donde laboraba un familiar de su padre. Al terminar su bachillerato trabaja como dependiente en el Almacén Valher de Hernán Pineda González, después en el Valher de Roberto Ocampo y Cia, donde llega a ser su administrador.

 

Instala su Almacén de ropa, VIGU, que funciona hasta 1972. Sufre un percance económico y pasa a laborar en el Almacén de su padre, hasta 1975; en ese año se vincula con Carvajal como agente viajero y en 1977 como agente vendedor de “Editores Ltda”.

 

Contrajo matrimonio con Leticia Estrada Álvarez el 17 de febrero de 1971, de cuya unión nacieron, Maximiliano Esteban, Fernán y María Paulina. Sus nietos: Sara, Juan Pablo y Mariana.

 

En visita a La Dorada, en 1984 le ofrecen una vinculación como administrador de una empresa distribuidora de motos, acepta y se queda allí hasta 1987. Luego se independiza y monta un almacén de repuestos de motos.

 

Un sábado, del año 1993 conocí a Vicente, en el almacén de Pedro Nel Arango, en vitrina se exponían los dibujos a plumilla del maestro Germán Mejía de diferentes templos de Manizales. Una compra que sería de 5 minutos, se extendió por casi 2 horas, hablando sobre historia de algunos de ellos. Cuando conversamos sobre el Templo de Chipre, se mencionó al Padre Esteban y con orgullo dijo, es mi tío; le contesté, conoce al Padre Hoyos, el de la Catedral, pues ese es mi tío. Mucho gusto, mi nombre es José Germán Hoyos; es un placer, soy Vicente Fernán Arango. Este es el negocio de papá, estoy de paso, vivo en La Dorada. Ahí nació la amistad. A su regreso a la ciudad se vincula con el Centro de Historia.

 

En el tiempo de permanencia en la ciudad de La Dorada, se destaca como líder cívico, participando en varias juntas. Comienza una carrera política, fundando el movimiento PPC, “Paz, Progreso y Cultura”; funda el “Movimiento del Pueblo” grupo político que lo llevó a ser elegido como Diputado a la Asamblea Departamental por dos períodos consecutivos 1995-1997 y 1998-2000. Fue miembro de la comisión de Presupuesto, donde adquiere un conocimiento del manejo del erario público.

 

En 1995 funda en Manizales, el periódico “Nueva Era”, con circulación quincenal, cuyo contenido era político, pero también con sección de historia. Conforma un grupo llamado “Los Quíntuples”, donde se caracterizó por su oposición en contra de las maquinarias existentes en el momento, especialmente en el ejercicio del control político sobre el manejo de la Industria Licorera de Caldas. Finalmente, se retira de esta corporación y decide ser candidato al Concejo de Manizales, pero no obtiene los votos para ser elegido.

 

Ingresa al Centro de Historia en 2000, donde rápidamente muestra sus facultades de investigador y  buen expositor y sus escritos para la revista Archivo Historial. Su primera disertación en el Centro de Historia la tituló “La expedición de los veinte, un alegre paseo familiar”, presentada el 15 mayo de 2000 (Acta N° 172)

 

En el 2002 trabaja una vez más en el almacén de su padre hasta el 2014, cuando se disuelve la sociedad familiar.

 

Anhelaba jubilarse para dedicarse a lo que quería, escribir sobre los temas sobre los cuales había recolectado gran cantidad de datos y abundante bibliografía, comenta su esposa Leticia, y añade, tenía la capacidad de leer hasta cuatro libros a la vez, leía uno o dos capítulos de un libro y seguía con otro.

 

Comienza a escribir sus artículos de carácter histórico, después de recorrer varios archivos, como el Nacional, el del Cauca, el de Antioquia y se empeña en revisar el Archivo de la Notaría 1° y el Archivo Municipal de Manizales.

 

En junio de 2008, el Doctor Hernando Alzate López, presidente en aquél entonces del Centro de Historia de Manizales, presentó renuncia al cargo. En Asamblea General de los miembros del Centro, se nombra por unanimidad a Vicente, en su reemplazo.

 

Su producción académica amerita un capítulo aparte para ser justos con su prodigiosa y cuidadosa labor de investigación y publicación. Sin embargo, el sentimiento del hombre merece ser rescatado. A medida que el investigador maduraba, el ser humano sentía sus contradicciones cada vez más intensas, su  disciplina extrema proferían en el ser humano una sensación de soledad que paliaba con la compañía de sus amigos.    

 

Hace dos mil quinientos años, Herodoto, a quien muchos consideran el padre de la historia en el mundo occidental, escribió su libro “Las Historia”, que comienza con las siguientes palabras: “Herodoto de Halicarnaso presenta aquí los resultados de su investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en el olvido...”.

 

Varios siglos han pasado desde que Herodoto hiciera estos planteamientos. El concepto de la historia se ha ido transformando al paso del tiempo y se presentaron diversas corrientes que tenían su propia idea acerca del quehacer del historiador, su metodología y alcances.

 

En el proceso histórico vemos continuidades y discontinuidades; evolución y revolución, cambios cuantitativos y cualitativos. Es un concepto dinámico que permite analizar desde casos particulares hasta sociedades complejas que dejaron su impronta en el tiempo. De igual manera la historia irrumpe en el tiempo para buscar el hilo conductor de los pueblos y atiende el proceso de desarrollo de una región o de un personaje.

 

Todo lo anterior son normas que marcarán los trabajos, siempre llenos de investigación desde los más tempranos escritos de Vicente, maduro en el saber, en los que vemos esa erudición y conocimiento en todos los trabajos que emprendió.

 

En sus libros y artículos no deja de estar presente el rigor académico, profundidad en los temas tratados, conocimiento de los datos que aportan otras disciplinas, posición crítica y autocrítica, bibliografía que abarca de manera amplia lo relativo al estudio... y algo muy importante, buen manejo de la lengua castellana para expresar sus ideas.

 

Todo esto hace de nuestro homenajeado, que sin tener una formación académica específica en historia, un investigador singular que discurre, propone y plantea aspectos que dan pie a reflexiones profundas a quienes lo leen.

 

Algo que fue parte de Vicente: su libertad inquebrantable, que no se sujeta a nada ni a nadie. Su libertad que gozó plenamente y lo llevó a escribir y a dialogar consigo mismo.

 

Lo habitual es que los historiadores, hombres de reflexión y estudio, escriban biografías de políticos y estadistas, hombres de acción. Su mejor biografía es siempre su propia obra. Vicente fue un historiador con biografía.

 

Encontró, en los empolvados papeles de los estantes de notarías, un motivo de estudio y contextualización de resultados que terminaron, para bien de la región, en libros de historia provincial.

 

En su libro “La Endogamia en las Concesiones Antioqueñas”, obra firmada con el pseudónimo de Victoriano Arenales Ruiz, (2002) premiada en el Concurso Literario Departamento de Caldas, por su originalidad, la metodología investigativa y la utilidad de la información suministrada, hizo un aporte a la compresión del fenómeno de las concesiones de tierras, que en esta parte del país recién colonizada, no se había definido. La elaboración de los nexos familiares y su incidencia en la posesión de la tierra, induce a otras conclusiones. Todo este fenómeno adquiere bajo la pluma de Vicente visos que rechazan las cortas interpretaciones que se tenían hasta ahora. Obra que constituye un valioso aporte a la bibliografía histórica regional en el campo de la investigación genealógica y en el examen de las primeras capitulaciones con las cuáles se hicieron las adjudicaciones de tierras en el sector geográfico que cubre la obra.

 

El libro “Manizales, un Mito en Apuros”, (2004 y 2007 Parte rural) es más ambicioso en su objeto de estudio, plantea hipótesis que chocan con lo establecido por historiadores anteriores que han escrito sobre Manizales. Vicente, replantea la fundación a la luz de las fuentes de la misma época, considera que muchas de ellas eran fábulas y las desmitifica; entonces analiza los inventarios de la repartición de lotes, guardados celosamente por la familia Hoyos, quienes los entregan 75 años después de haber sido redactados y los censos de 1851 y 1852, textos que dan otra dimensión histórica.

 

Nunca quiso vilipendiar algo o a alguien, trató a través de la nueva información, ajustar los juicios, sin pretender ser la última verdad sobre la fundación de Manizales. Aporta y construye un trayecto sin perder de vista que las futuras generaciones ampliarán el campo de la investigación y las fuentes, puliendo la historiografía.

 

Y en “Algunas Sotanas Inquietas de Antioquia”, relata el ambiente patriarcal y el mestizaje en la Antioquia colonial, colmada de las actuaciones de los frailes y sacerdotes de la provincia, donde jugaron un papel primordial, fueron hombres que debido a su ascendencia dentro de las masas campesinas sacaron partido hasta procrear un ejército de espurios retoños, sin importar la ética y el decoro que les pudiesen imponer. Recopila aquellas actuaciones no ejemplarizantes de los prelados, pero todas ellas con citas y notas a pie de página, respaldadas con los documentos notariales.

 

En algunos escritos para revistas utilizó el pseudónimo de Aquilinus Areitzo Urizarmendi.

 

En el año 2002, la Universidad Autónoma de Manizales, que tenía un canal en la televisión regional, nos abrió un espacio de una hora semanal, al Centro de Historia. Con Vicente, elaboramos un proyecto para presentar temas de historia de la ciudad y región. Le dimos el nombre “Cronos, un encuentro con la historia”. Se alcanzaron a producir 85 programas, algunos con entrevistas de personajes nacionales y locales. Varios programas contaron con la colaboración de Pedro Felipe Hoyos Korbell.

 

Una vez cancelada la licencia de edición del canal, se le propuso a la dirección de la emisora cultural “Radio Cóndor” de la misma universidad, seguir con el programa radial. Con Vicente, tuvimos la disciplina semanal, de salir al aire del 2014 al 2017, en el dial 1540 A.M. 

 

Con la Universidad Nacional, seccional Manizales, se creó la “Cátedra Umbra” en el año 2005, para conmemorar los 100 años de la Creación del Departamento de Caldas. Con la dirección del Centro de Historia, y por 5 años, se programaron diferentes conferencias, donde colaboraron miembros del centro. Vicente fue expositor en varias charlas, donde llegaba con su don de gentes y su oratoria, a cautivar la masa estudiantil del auditoria “Juan Hurtado” de la Universidad Nacional de Manizales.

 

En el año 2010, con motivo del Bicentenario del Grito de Independencia, se cambió el formato y las charlas se enfocaron solo en este tópico. En compañía de Vicente, estuvimos tres años siendo los expositores de las diferentes conferencias.

 

En el 2018, José Rubén Castillo García, presentó al Comité de Investigaciones de la Universidad Autónoma de Manizales, realizar una investigación sobre la “Historia de la Sociedad Manizaleña, en el marco del desarrollo regional”, conjunta entre la Universidad de Caldas, Universidad Autónoma de Manizales y el Centro de Historia de Manizales.

 

Allí, Vicente tenía su participación con las investigaciones “Configuración de la sociedad manizaleña: una mirada de la historia desde la política” y los “Factores naturales, socio-naturales, antrópicos y políticas sociales”; “Asentamientos de nativos y culturas” y “Tenencia de la tierra y poblamiento"

 

Como presidente del Centro de Historia de Manizales, dedicó su tiempo para su progreso. Donó su biblioteca particular a la entidad, y facilitó que se abriera al público, donde él mismo atendía, principalmente estudiantes.

 

Realizó varios ciclos de conferencias en diferentes salas académicas de la ciudad y del departamento. Invitado por varios Centros Históricos a dar conferencias, especialmente en el campo de las genealogías, en el cuál era un experto.

 

Su máxima dedicación, fue a la investigación y estudio de la Catedral Basílica de Manizales. Junto con Juan Pablo Jaramillo Rivera, se dedicaron a esa consulta, hoja por hoja, recogieron todos los datos que sobre la Catedral salían en el diario “La Patria”, desde 1921 a 2012, fruto de ello, escribieron varios artículos y tres libros, “La Catedral de Manizales”, “Los Hombres de la Catedral” y “cronología de la Catedral”, inéditos.

 

Otra línea que le dedicó, fueron los estudios de los Vitrales de La Catedral, donde fotografiaron los 105 vitrales existentes, sus autores y la descripción de cada uno de ellos. Interesado por su estado, mandó un informe alertando a la Junta Amor a la Catedral, para su mantenimiento y restauración. Gracias a la gestión de Vicente, hoy en día, se está en esa tarea.

 

Su polifacética obra es inexplicable sino se tiene en cuenta su vida.  La mayoría de los compañeros tienen a Vicente en muy buen concepto. Por eso no se podía escribir esta faceta sin la recopilación del sentir de algunos de ellos.

 

 La sinceridad, la solidaridad, el compañerismo y la tolerancia son sus características.  Siempre escuchó atento, analizó y al final expresó su opinión con respeto hacia los demás, pero con determinación y análisis. Fue el amigo que motivó a hacer las cosas lo mejor posible.

 

- Fue una de esas personas que un país necesita multiplicar para impulsar su desarrollo histórico. Con su actitud siempre proactiva y su liderazgo prudente ha tocado muchas vidas para mejorarlas: como expositor, como impulsor de quijotadas convertidas en éxitos y realidades, como padre y como compañero con claridad analítica. Es el tipo de personas que suma para incentivar cambios positivos todos los días incluso sin que muchos se den cuenta.

 

- La biblioteca del Centro de Historia, se puso a disposición de los estudiantes. Vicente representa el modelo de profesor del que todos tenemos algo que aprender. Los estudiantes vieron en El, a una persona a quien pudieron acercarse sin temor. Una persona que los escuchó, los aconsejó y de ser necesario, dedicó su tiempo a la búsqueda de soluciones.

 

- Defendió con pasión, pero con un enorme respeto, sus ideas. Admiré su compromiso, trabajo y consecuencia con sus ideales de cómo deberían ser las cosas, aunque no necesariamente compartía todos sus puntos de vista.

 

- Partidario del trabajo desde el silencio, con sus acciones nos sorprendía siempre. Y de la misma manera, Vicente se marchó casi en silencio, tomando por sorpresa a todo un pueblo que hoy le llora, se marchó el hombre que amó a Manizales y la región, el padre que adoraba a su familia y el amigo de la eterna sonrisa.

 

- Aunque nunca tuvo participación directa en lo político, sentía una íntima admiración hacia ciertos partidos y políticos de nuestro país. Sufría con todo lo que pudiera suponer una restricción a la independencia de la Justicia por parte del poder político.

 

- Poseía un espíritu enciclopedista y un ansia de saber insaciable, a lo que contribuía una excelente memoria, principalmente en fechas y personajes. De manera especial, se interesaba y estudiaba lo que tuviera que ver con las distintas idiosincrasias de los pueblos, principalmente de la región y la ciudad.

 

- Fue un hombre creyente. Aun cuando hablara muy raramente de religión y no dejara fácilmente traslucir su vida interior, no hay duda que su trayectoria estaba marcada por los ideales del Evangelio.

 

Si pudiera resumir su vida en pocas palabras, diría: fue un hombre bueno, generoso, afable, noble, con un gran sentido del humor, al que no faltaba una pizca de ironía, dispuesto a escuchar y a ayudar a quien fuera, un pariente, un vecino, un estudiante, un amigo. Tenía un extraordinario espíritu de imparcialidad y ecuanimidad. Era un hombre pacífico, paciente, comprensivo. En tal sentido, no había nada más ajeno a su persona que el rencor, la envidia o el deseo de venganza. Tal vez estas virtudes eran en alguna medida el resultado de los mismos golpes que a veces da la vida y que amoldan el carácter.

 

Fue habitual su presencia en El Graduado, un café que alberga la vieja clientela de La Cigarra, donde todos los días a las 7 de la mañana ya estaba consumiendo su primer tinto, analizando las noticias, rayando crucigramas y riéndose de la vida, con sus amigos de mesa.

 

Político de provincia, comerciante y hombre de mundillo social, a pesar de haberse desenvuelto en la vida en áreas muy diferentes, encontró en la investigación histórica y en la presentación de sus escritos, una forma personal de trabajo intelectual y servicio a la región.

 

Durante su existencia, Vicente perteneció a las siguientes entidades:

Miembro de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Departamental durante seis años.

Miembro de la Junta Directiva de “Amor por la Catedral” desde 2011

Miembro de la Sociedad Colombiana de Genealogistas.

Fundador y columnista del periódico Nueva Era.

Socio Fundador y Presidente de la Sociedad Bolivariana de Caldas.

Miembro Número de la Academia Caldense de Historia.

Miembro Número y Presidente del Centro de Historia de Manizales.

Miembro del Centro de Estudios Históricos de Neira.

Miembro de la Sociedad de Mejoras Públicas 1996-1998

Vicepresidente de la Asociación de Asambleas Departamentales del Occidente Colombiano.

Colaborador permanente de la Revista Archivo Historial, del Centro de Historia de Manizales.

Colaborador de la Revista Impronta, de la Academia Caldense de Historia.

Columnista eventual del Diario La Patria y del periódico regional El Andino.

Asesor histórico en las temporadas de Personajes del Eje Cafetero, seriado de televisión, presentado en Tele-Café.

 

Sea la vida de Vicente, un ejemplo de constancia y voluntad de trabajo. Para el Centro de Historia de Manizales y la Academia Caldense de Historia, orgullo por haberlo contado en nuestras filas.

 

En vida honramos su palabra, en vida le rendimos testimonio de amistad y solidaridad. Hasta el final de sus días contó con el respeto de todos sus amigos de tertulia y sus compañeros de academia. Su funeral fue un acto de reconocimiento y gratitud a su vida.

 

Su partida a la casa del Padre, deja un enorme vacío en la historiografía regional y principalmente de la ciudad, espacio que él supo llenar con su personalidad y singular magisterio a lo largo de las dos últimas décadas.

 

Sin duda un hombre que deja un legado muy importante a las nuevas generaciones de disciplina, emprendimiento e innovación, para superar las crisis y convertirlas en iniciativas de desarrollo y evolución.

 

Este es un humilde homenaje para un hombre que deja un recuerdo perenne en sus descendientes, familiares y amigos, invitándonos a reflexionar sobre el valor que le estamos dando a nuestro patrimonio histórico, cultural y familiar.

 

Agradezco a la Academia Caldense de Historia, a la familia Arango Estrada y demás asistentes por hacer posible este recuerdo.

 Para concluir esta semblanza, breve e imperfecta, roguemos a Dios por su alma, para que la tenga en su gloria y goce de su presencia.

Con sentimiento,

 José Germán Hoyos Salazar

 

 

 

 

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