viernes, 22 de diciembre de 2017

JOSÉ MARÍA MELO Y LA GRAN COLOMBIA




Alfredo Cardona Tobón



No todos los sectores de la opinión venezolana estuvieron de acuerdo con la desmembración de la Gran Colombia y en los años posteriores a tal hecho algunos dirigentes de la Nueva Granada y de Venezuela intentaron la reintegración, pues consideraban que el sueño de Bolívar de una patria grande estaba por encima de las ambiciones de los caudillos militares o de la torpeza de los políticos que buscaban el poder.

Aunque el general José Tadeo Monágas se pronunció al principio contra la integración de la Gran Colombia, el 15 de enero de 1831 levantó el estandarte de la rebelión para proclamr el restablecimiento de la gran patria bolivariana en las provincias orientales de Cumaná, Barcelona, Margarita y en los cantones de Rico Chico, Chaguaramos, Caucagua y otros puntos de Caracas. El intento de Monagas fracasó pero persistió el anhelo de un sector venezolano de reconstituir en forma federal la Colombia soñada por el Libertador Simón Bolívar. En ese ambiente de tensión llegó al país vecino el general José María Melo, quien como consecuencia de su apoyo al alzamiento contra el gobierno de Joaquín Mosquera, fue excluído de las filas militares y obligado a abandonar su patria.

El general Melo, veterano de las guerras del sur, héroe de Junín, Ayacucho y Tarqui, fue un seguidor incondicional de Bolívar y defensor de las prerrogativas ganadas por quienes lucharon por la libertad de América. Por eso se vinculó a los círculos bolivarianos de Venezuela y apoyó a quienes defendían la integridad de la Gran Colombia.

Monágas aceptó la amnistía y las propuestas de Paez pero el coronel Cayetano Gabante continuó la lucha contra la oligarquía entronizada por el general llanero y contra quienes querían enlodar la memoria del Libertador Bolívar. El 7 de marzo de 1833 el coronel Cayetano Gabante se levantó en armas en la población de Tucupido, proclamando la reconstitución de la Gran Colombia. Las tropas de Gabante tomaron la localidad de Chaguaramas en el Unare pero fueron derrotadas en abril de 1833 en el sitio de La Iguana, Guárico, donde lo redujeron a prisión. Pocos meses después Gabante escapó de sus captores y continuó la lucha en el oriente venezolano hasta que su propia gente, para congraciarse con Páez, lo asesinó en la población de El Sombrero.

 Mientras en Venezuela se veía inmersa en un mar de confusiones, el general José María Melo se movía entre los círculos militares del país vecino merced a los contactos de su concuñado Rafael Urdaneta , después del fracaso de la llamada rebelión de las Reformas, promovida por Monágas, pusieron preso al general Melo y en el Consejo de Gobierno del presidente Paez se pidió la pena de muerte para el general colombiano. Las pruebas no fueron contundentes y por ello lo liberaron, sin embargo el general Melo continuo complotando y en 1835, siendo presidente de Venezuela José María Vargas, se ve implicado de nuevo en el alzamiento del coronel Francisco M. Farias, quien proclamó la reintegración de Venezuela a la Gran Colombia y abogó por varias reformas a la Constitución como la instauración del federalismo, respeto al fuero militar, instauración del catolicismo como religión oficial y la reivindicación del nombre de Simón Bolívar.

Catorce jefes rebeldes, entre los cuales se contaban varios granadinos, derrocaron al presidente Vargas y lo embarcaron en calidad de prisionero a la isla de Santo Thomas en el Caribe . la lucha contra los alzados en armas continúo liderada por Paez, pero asediados y en desventaja los rebeldes capitularon en 1836 y cayeron prisioneros del enemigo. Los vencedores expulsaron al coronel Farias y a otros dirigentes rebeldes, pero cuando dos años más tarde Farias regresó a e Venezuela por la Serranía de Perijá lo capturaron y el 18 de junio de 1838 lo fusilaron en Maracaibo.

Los partidarios de Paez sindicaron al general Melo como auxiliar del nuevo alzamiento y solicitaron nuevamente la pena de muerte para el general colombiano. Por segunda vez  Melo se salva de perecer en el cadalso y nuevamente sale desterrado. Se dirige a la isla de Santo Thomás y deambula por el Caribe, dejando en Caracas a su esposa y sus dos hijos en manos de parientes. La situación económica de Melo es muy limitada, ha sido un hombre de cuartel que nunca buscó el enriquecimiento personal ni se amangualó con quienes hicieron del erario su bolsa personal.

El veterano militar deja las Antillas y se dirige a Europa. Viajó por España y Francia donde se gestaban profundos cambios sociales que sacudieron su mentalidad y sus principios, acercándole al pueblo y a los problemas que agobiaban a las clases más desfavorecidas de su Colombia. Con la ayuda de viejos amigos Melo ingresa a la Academia Militar de Sajonia, que por ese entonces va a la vanguardia de las ciencias de combate y donde la disciplina es el reflejo de la cultura espartana de los alemanes. Es entonces cuando se convierte en una gran organizador, que aunque no sobresalió por sus dotes estratégicas, le permitió consolidar fuerzas de combate casi de la nada, como sucedió en Colombia, en Centro América y Mexico, donde luchó contra las oligarquías y los privilegios de los más poderosos.

José María Melo es uno de los grandes marginados en la historia oficial de Colombia; han querido hacerlio aparecer como un sargentón ignorante o como un dictador cuando tomó las riendas de la presidencia para proteger a los más humildes. Luchó  por la independencia de Suramérica,  combatió la manguala combinada de la oligarquia colombiana; peleó en el Perú hasta reducir el último bastión realista; fue leal a Bolivar y a su patria enmarcada en la unión grancolombiana y despues de enfrentarse a fuerzas oscuras en centroamérica ofrendó su vida en defensa de los valores democráticos mejicanos.

 

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