martes, 27 de diciembre de 2016

TÁMESIS Y ANSERMAVIEJO




 

- Alfredo Cardona Tobón-

                                                    Un aspecto de Támesis- Antioquia


 

 

Siguiendo las huellas de mis ancestros viajé al municipio de Támesis. Desde el río Cártama vi la población recostada contra la Cuchilla de Cristo Rey, con la cascada La Peinada, desbocada entre espumas, como fondo y enmarcada por un enorme batolito puntiagudo, los farallones de La Pintada, los quingos del río Cauca y los cafetales tupidos de las lomas de Valparaíso.

Támesis es un pueblo de guadua y de casas pintadas, de calles con adoquines, aleros acogedores y aceras con estampados de tigres, palomas, rombos, cruces y medialunas.

 

Árboles frondosos cobijan las toldas de mercado y en las mesas al aire libre de la plaza central la cerveza sabe a gloria y el bravo aguardiente antioqueño acompañado de rodajas de pina, pedacitos de coco o cascos de naranja ombligona hace olvidar los sucesos de este mundo convulsionado.

 

EL RENACER DEL PASADO

 

Los empresarios medellinenses Juan Santamaría, Gabriel Echeverri y Juan Uribe compraron en 1845 vastos territorios del suroeste de Antioquia. Con el apoyo del gobierno de esa sección colombiana iniciaron el poblamiento de tales soledades aprovechando mano de obra esclava y hasta los presos de las cárceles de Medellín. Impulsaron la construcción de caminos cediendo extensos lotes a quienes colaboraran en su apertura y conservación. Y con esfuerzo de colonos y aparceros nacieron las poblaciones de Fredonia, Andes, Titiribí y Támesis.

Mientras mi imaginación corría tras los arrieros, las campesinas complacientes de las fondas encaramadas en las montañas v las peripecias de mi bisabuelo Ceno y de mi bisabuela Cena, miré casi sin darme cuenta, los bustos del fundador de Támesis y de su esposa, ubicados sobre un pedestal al lado de la iglesia, desplazando el ensueño hacia sus viejos caminos.

 

Por el año de 1846 la acaudalada familia de los Orozco, salió de Sonsón cruzó el río Cauca. Después de vencer las agrestes vertientes de la cordillera tomó posesión de un vasto globo de terreno ofrecido por los capitalistas de Medellín en los alrededores del sitio de Támesis. Poco tiempo después llegaban los Ospina. los Osorio, los Arroyave, los Naranjo, los Morales y los Cardona y empezó a tomar forma el nuevo pueblo.

 

Los Orozco se asociaron con otras seis familias y conformaron la "Sociedad Restrepo, Montoya, Santamaría y Mejía" con el objeto de explotar las tierras públicas del municipio de Támesis. La empresa financió semillas, aperos, bastimentos y fue revendiendo lotes en globos mejorados con excelentes rendimientos económicos.

 

La Sociedad se liquidó en 1870; sus bienes fueron repartidos y los socios se disgregaron. Los Santamaría se radicaron en Medellín, los Mejías, los Restrepo y los Montoya continuaron en el suroeste antioqueño y los Orozco, después de vender tierras y montajes, se dirigieron unos a la aldea caucana de Ansermaviejo y otros a la población de Victoria en el Estado del Tolima.

 

 

 

 

EL AGÓNICO ANSERMAVIEJO

 

Por el año 1876 la aldea de Ansermaviejo era un corregimiento del distrito caucano de Quinchía. Los vecinos indígenas no llegaban a 700 almas y de no mediar un milagro era inminente la desaparición del poblado. El vecino más notable del lugar era el coronel Felipe Ortiz, cuyo padre Jerónimo había sido un gran latifundista, al igual que los abuelos.

 

Cuando el gobierno autorizó la venta de las tierras de los Resguardos indígenas Felipe Ortiz compró once derechos de los comuneros del Resguardo de Tabuyo, en cercanías de la aldea. El negocio fue por doscientos pesos que los nativos recibieron felices. "Buen negocio!", dijo un nativo a su compadre, "tierra es lo que nos sobra". Y con esa filosofía vendieron sus derechos sobre un área inmensa que se extendía desde la quebrada La Maldecida hasta el sitio del Horro y desde el río Risaralda hasta el lomo de la cuchilla de Belalcázar, hasta quedarse sin una pucha de terreno.

 

Llegó la guerra de 1876 y Felipe Ortiz fue hecho prisionero en el combate de Reventón donde quiso atajar la invasión coaligada de los conservadores de Antioquia y el Cauca.

 

Entre tanto Don Pedro Orozco uno de los fundadores de Támesis, arreglaba maletas, organizaba petates y muladas y se disponía a viajar, por las tierras frías del Resguardo de la Montaña, hasta la aldea indígena de Ansermaviejo.

 

LOS OROZCO DE ANSERMAVIEJO

 

Don Jorge fue el primer Orozco del clan de Támesis que llegó a Ansermaviejo. Era un rábula muy hábil para los negocios y la política. En breve tiempo fue nombrado secretario del corregidor, notario auxiliar, miembro de la Junta de la Iglesia, representante de los padres de familia, presidente de la Junta repartidora de tierras y concejal e integrante de la Junta

de caminos cuando Anserma fue erigido nuevamente en municipio.

 

Como miembro de la Junta repartidora Jorge recibió lotes urbanos en calidad de poblador y parcelas de los Resguardos del Tabuyo y Tachiguí entregadas a los comuneros. En los remates de tierras del municipio obtuvo a precios irrisorios extensos globos de terreno en el sitio de Varillas y en las márgenes del río Risaralda. Como integrante de dicha Junta regaló casa al cura, cedió el lote de la iglesia y vendió al sacerdote Tirado unas mejoras por el lado de Cauya.

 

Un hermano de Jorge, de nombre Salvador Orozco, recibió lotes como poblador y remató en el año de 1881 las rentas de aguardiente del municipio. Sandalio Orozco compró tierras a lado y lado del río Cauca, montó fincas en La Soledad, hizo abiertos en Filadelfia y fue uno de los primeros pobladores de Samaría. Pedro Felipe fue uno de los fundadores de Belalcázar y Pedro Orozco. el principal de todos ellos repobló a Ansermaviejo, promovió la colonización de la cuchilla de Belalcázar y de las lomas de Apía, compró miles de hectáreas a lado y lado del río Risaralda, y apoyó las empresas de todos sus parientes.

 

DON PEDRO OROZCO

 

Mientras tomaba mis aguardientes en la plaza principal de Támesis me pareció que el busto de Pedro Orozco era merecedor de algo más que una escultura anónima; con Fermín López, Isidro Parra y Leocadio Salazar conforma el cuadro de honor de los fundadores paisas.

 

En verdad la vida de Don Pedro es un compendio de luchas y de triunfos. Fue un empresario corajudo, mujeriego, caritativo, visionario y muy creyente. Fue el artífice de la moderna Anserma y el titán de la serranía de Belalcázar.

 

Los ansermeños más viejos cuentan que era tanta la preocupación de Don Pedro por el futuro del pueblo que para apoyar a los colonos compraba todos los sobrantes en los mercados del domingo.

 

Don Pedro colonizó el occidente con la ayuda del clero antioqueño. En los pulpitos de Támesis, Palermo y Jericó los sacerdotes aconsejaban a los labriegos sin tierra que se dirigieran al sur a los abiertos de Don Pedro, donde los esperaban con bastimento, semillas y herramientas. "Debemos llevar la buena nueva a los territorios caucanos, decían los curas, los paisas debemos llevar al catolicismo a esas regiones de infieles como lo hizo Colón cuando llegó a las costas de América ".

 

Y las familias del suroeste animadas por la ilusión de las tierras, el apoyo de Don Pedro y quizás por la fe en Cristo, atravesaron las tierras frías del Oro, llegaron a Barroblanco y se descolgaron por los baldíos de Mismis, a las tierras de Pedro Orozco o a los resguardos sin indios de Guática. Tachiguí y

Tabuyo.

 

La actividad de Pedro Orozco era asombrosa. Compró la mayor parte del resguardo de Tabuyo y extensos lotes del de Tachiguí. Entre 1876 y 1882 se hizo dueño de casi toda la cuchilla de Belalcázar y de las riberas del Cauca y del Risaralda, de las lomas de Don Juan, del Alto de los Aguirre, del Horro, de La Tesalia y de Guaduapintada, de Paloblanco, Zarcirí, el Cortado y Tusa. Adquirió propiedades en Chápala, La Cuchilla de Palestón, en Cauya y en Nacederos, donde ubicaba colonos recién venidos, a quienes colocaba como agregados o les daba tierras para valorizar los alrededores.

 

Además del negocio de las tierras. Don Pedro explotó minas, salados y con empresarios de Supía abrió caminos, construyó puentes y usufructuó peajes y pontazgos.

 

A partir de 1887 Don Pedro empezó a traspasar sus bienes a los hijos, regaló terrenos a los paisanos y aparceros y dio apoyo pleno a la fundación de Belalcázar. Por ese entonces se retiró del negocio de los abiertos y vendió grandes extensiones a compañías, que como la de Correa Hermanos, no tuvo miramientos con los colonos sin títulos de la serranía.

 

Pedro Felipe Orozco heredó la fortuna de su padre Pedro, pero no sus agallas ni su amor por la tierra. Fue mal negociante aunque un gran guerrero, en la revolución de los Mil Días Pedro Felipe murió de fiebre amarilla en un sitio ignorado entre Cali y Buenaventura. Don Pedro regresó a Támesis y su hermano Jorge se fue a probar fortuna a la población de Victoria. Don Pedro murió en su ley, en medio de la sementera.

 

Esto dicen unos versos tamesinos:

 

"Aquí yace Pedro Orozco

de Támesis fundador

principal de Ansermaviejo,

de las selvas poblador,

que rodó por un peñasco

y bien muerto se quedó

arrancando una maleza

en el morro de Cristo Rey.

Ah malhaya suerte del viejo,

con una muerte tan cruel,

después de haber dominado

las selvas de Soledad

y haber guardado cien tigres

en la secreta del carriel".

 

 

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