lunes, 14 de noviembre de 2016

EN LA FINCA "EL PORVENIR"


Alfredo Cardona Tobón

 
                                                         Turistas de Tampa- USA




Desde  hace  más de cuarenta años el doctor Rigoberto Valencia con su esposa Ofelia Yepes  se han dedicado al cultivo del café en la finca “ El Porvenir” ubicada en la vereda La Selva en el municipio de Pereira ; en  la crisis cafetera de los años 2012 y 2013 numerosos cultivadores del grano vendieron sus parcelas, tumbaron el café o dejaron enrrastrojar la finca; pero el médico Rigoberto Valencia con su esposa  y  el apoyo de su hijo Eduardo, con tesón y fortaleza buscaron nuevos caminos para seguir adelante con  su finca  “El Porvenir".

Los Valencia Yepes son una familia que lleva el café en sus venas, de esos que respiran  tinto, sueñan plantando colinos, ven a Dios en la vaguita asombrada por los quiebrabarrigos y  dan palmaditas cariñosas a los guamos que sirven de contrabarrera  a las platanares.

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Por lo anterior, cuando hubo que enfrentar ese futuro incierto,  Eduardo indagó sobre todo lo dicho y escrito con relación a los cafés  especiales y los nichos de mercado; hizo cursos de barismo, estudió los procesos de transformación y puso toda su inventiva en pos del sueño de hacer rentables los cultivos del grano.

No fue  tarea sencilla,  es un asunto de ligas mayores competir en  un mundo  con la mitad de los países pobres produciendo café y con  unas firmas   trasnacionales  y locales  adueñadas del mercado, pero Eduardo tenía las armas para hacerlo, pues como diseñador de profesión  tenía la mente abierta y muchas ideas para salir adelante.

                                                       Secadero al sol


Para  dar a los paladares exquisitos las glorias de la taza y entrar a los recintos de los cafés especiales, los Valencia Yepes adoptaron estrategias que empiezan en los  germinadores, siguen en  los surcos, en el beneficiadero y culminan con la tostión del pergamino, el empaque y la comercialización del producto.

Eduardo Valencia  implanó en “El Porvenir”  las mejores prácticas de acuerdo con las normas internacionales que buscan la armonía entre el suelo, el cultivo, las personas y el ambiente. El secado se hace con el calor del sol para no afectar las propiedades del grano; se cuida el agua,  se protege el suelo  y la tostión  se hace en equipos diseñados por Eduardo para darle el punto que  permita la obtención de las  propiedades  organolépticas  exigidas en las más exigentes  pruebas de taza

DE VUELTA AL CAFETAL

La producción  en la finca “El Porvenir” se complementa  con la comercializadora Villa Jazmín  dirigida por Diana Valencia Yepes  y con  un portal  en el aeropuerto Matecaña de la ciudad de Pereira,  donde se exhibe, se degusta y se vende el “Café Granate”.

A todo  lo anterior se agrega la “Vuelta al Cafetal” como  una actividad turística  cultural  que presenta a propios y turistas los pormenores de la caficultura tradicional, la vida en el campo, los valores campesinos y el proceso desde los almácigos hasta la prueba de taza; es  una pasadía, o pasada,  por  los terrenos  de “El Porvenir,” con visita guiada por los cultivos, la historia de la finca, los mitos y las leyendas de la región. En la “Vuelta al Cafetal” se reviven viejos tiempos. En esa pasadía los que  nacimos en el campo volvemos  a la niñez con corredores de chambranas, el canto del gallo, los revuelos de los toches,  las arepas asadas en callanas y el grato olor  de una taza de chocolate.

Los turistas extranjeros, por su parte, viven la experiencia de un viaje en yip “colinchados” como cualquier campesino, prueban el café cerrero, se refrescan con aguapanela con limón, prueban el dulce de papayuelas, se embarran y desafían los jejenes tomando fotos bajo la sombra de las matas de plátano.

La familia Valencia Yepez, “El Porvenir”, “La Selva”  son  versos de un poema que muestra la  fortaleza de los nuestros , su capacidad infinita de sacarle partido a todo y el poder de “ hacerle la capul  hasta a una  calavera”.

“La Selva” es uno de esos rincones de nuestro paisaje cultural enmarcado por el café y los recuerdos del carriel, la ruana y las cotizas, donde caficultores como los Valencia Yepez no dejan morir los valores ancestrales que hicieron grande esta tierra.

 

 

 

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