miércoles, 28 de septiembre de 2016

LOS PIJAOS


Alfredo Cardona Tobón

 


Los  pijaos  al igual que los guanes, los palenques y los noanamaes se extinguieron tras cruento enfrentamiento contra los españoles  y víctimas de las enfermedades traídas por los conquistadores.

La nación pijao comprendía una ancha faja que se extendía por la orilla occidental del río Magdalena, desde las estribaciones de la cordillera occidental  por los lados del nevado del Ruiz hasta la parte norte del Huila.

Los pijaos eran de recia  musculatura y estatura media,  se deformaban la cabeza que colocaban desde la más tierna edad con tablillas que colocaban una sobre el hueso frontal y otra sobre el occipital . Usaban instrumentos de piedra, andaban desnudos y pintados con achiote; sus armas  eran palos con puntas aguzadas al fuego  y macanas, dardos y piedras.

Los pijaos no construían poblaciones o caseríos;  se reunían para los asaltos convocados por las fogatas que encendían en  los más alto de los cerros.  Los pijaos adoraban a Lulumoy,  un ídolo  de piedra con tres cabezas y seis piernas; eran muy supersticiosos, las cenizas de balso  y de ciertos bejucos  indicaban la voluntad de Lulumoy que también se manifestaba en el vuelo de las aves.

Estos aguerridos nativos atacaban de  día y de noche, siempre emboscados y por sorpresa, pues jamás combatían al descubierto.

Desde los primeros años de la conquista los españoles trataron de someterlos y esclavizarlos; en 1567 el capitán Bartolomé Talaverano, vecino de Ibagué,   atacó con 80 soldados que a pesar de sus mosquetes y espadas tuvieron que batirse en retirada; en 1591 el gobernador Bernardino de Mojica entró a territorio pijao con 160 combatientes, siendo emboscado  en Otaima, donde perdió bagajes y  casi todo el armamento;  años después los nativos  rechazaron los ataques de Hernando Arias y de Gregorio Astigarreta.

EL PEOR ENEMIGO

Diego de Bocanegra dedicó su vida a perseguir y exterminar a los pijaos; principió su criminal tarea como sargento mayor  en la expedición  de Domingo Lozano, los atacó  en Amoya y en Aipe, escapando de su furia cuando  los  pijaos  destruyeron la aldea de San Vicente de Paez en el año de  1570.

En 1603  Bocanegra reunió 95 españoles, 200 indios y con 200 caballos se internó en territorio pijao para vengar la muerte del hijo y de un sobrino del gobernador Vazco de Mendoza. Bocanegra entró por el río de La Paila, llegó hasta el sitio de Aposentos en el Quindío y atacó los dominios del cacique Calarcá. “ a este- afirma el peninsular-  quemé las casas y talé las sementeras y comida de todo género, platanales y árboles de fruto, palos de bija…   sin dejar las tinajas, ni ollas, ni moles, ni calabazas que es pérdida muy grande para ellos y la sienten en extremo.”

En febrero de 1690 los pijaos aliados con otras tribus atacaron a Sn José de Cartago, población  ubicada cerca del río Otún,  lo que influyó para que los vecinos decidieran  trasladar el poblado hasta las orillas del rio La Vieja, donde podrían  recibir apoyo de Buga y de Toro.

Las  capturas,  las bajas por la guerra y la falta de mujeres en sus campamentos fueron disminuyendo paulatinamente l el número de los pijaos, en forma tan dramática que  al finalizar el siglo XVII prácticamente estaban extinguidos.

Nada quedó de la cultura pijao: algunas palabras como tui ( bueno) o caique ( saludo) y las crónicas donde se habla de los ataques de Calarcá y de los caciques Belara,  Matara y Metaqui, entre otros, famosos todos ellos por su valentía.

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