jueves, 5 de febrero de 2015

SANTUARIO- RISARALDA- UNA CONDENA A MUERTE


Alfredo Cardona Tobón
 
 

En  el mes de noviembre de 1909 vivían en la casa de Juan de la Rosa Quiceno, en el paraje de la Paila del municipio de Santuario, Caldas,  los esposos Juan Esteban Älvarez y Mercedes Fernández; tenían tres años de casados y nada hacía adivinar que hubiera problemas en su matrimonio. El  cultivaba  maíz y su compañera, con cuatro meses de embarazo, atendía los quehaceres de la cocina y la crianza de un  niño pequeño, fruto de aquella unión.

Como Juan Esteban quería regresar a su natal Caramanta, en Antioquia,  se reunió con Juan de la Rosa Quiceno  en la noche del   18 de noviembre    en la cocina de la casa. Charlaron un rato al calor  del fogón y de una aguapanela con queso y después de arreglar unas cuentas de jornales, Esteban se retiró  temprano a su pieza con la intención de acostarse.  Entre tanto Juan de la Rosa y Mercedes continuaron hablando y liquidando el asunto de una marrana que tenían en compañía y Antonio, hermano de Juan de la Rosa, continuó  desgranando los  frutos de higuerilla para sacar aceite para  el alumbrado .

Mientras los hermanos Quiceno  departían con Mercedes , Juan Esteban Alvarez se levantó y entró a la  cocina, bebió una taza de claro y regresó a la cama; minutos después Mercedes apagó las brasas del fogón, aseguró con candado la puerta de la cocina y se retiró a su habitación.

Había trascurrido tiempo muy corto, quizás un cuarto de hora,  cuando los Quiceno  sintieron que  el matrimonio   salía de la casa y  Mercedes y  en medio de una acalorada discusión  cruzaban el patio y  seguían hacia un claro del cafetal;  luego,  como a cincuenta varas de distancia, escucharon unos golpes y  lastimosos quejidos que indicaban sin lugar a dudas que  Álvarez estaba agrediendo a su esposa.

Los hermanos  Quiceno salieron con intención de proteger a la mujer y al llegar al sitio, medio alumbrada por la luna vieron a la infortunada Mercedes sin vida y en medio de un  charco de sangre.  Echaron mano a los machetes  para cobrar el crimen pero el  homicida había desaparecido después de cometer aquella infamia..

¿POR QUÉ MATÓ A SU ESPOSA?

Dos días después la autoridad  capturó a Juan Esteban  Álvarez en el paso de La Pintada sobre el río Cauca. Aunque en la región  a menudo se presentaban riñas  con heridos y muertos, eran peleas de guapos. Eran raros los asesinatos a mansalva y menos  el de una mujer indefensa y embarazada. Por eso fue enorme la consternación en Santuario, cuya comunidad exigió un castigo ejemplar para el uxoricida.

Alvarez dijo en el interrogatorio  que había ultimado a Mercedes  porque lo estaba despreciando desde tiempo atrás; confesó que al entrar a la cocina en busca de algo para beber había visto a su esposa sentada con mucha confianza  en un banco al lado de Juan de la Rosa.” Tomé una taza de claro y Mercedes no se movió del lado de Juan de la Rosa—agregó Álvarez- - entonces salí a  sentarme en  el banco del corredor. A poco salió  de la cocina y le dije que si se había propuesto darme en que sentir y entonces ella se caracoleó conmigo y me insultó. Se fue para la pieza y se acostó, pero  a poco la llamé  por afuera de la casa para ver si podía convencerla de que no debía darme en que sentir. A unas cincuenta varas me contestó: “ Si, quiero al mono Quiceno y ¿ qué?-.  Si sos tan hombre te lo echo”. A semejante contestación me tupí de rabia y le di tres o cuatro machetazos.”

LAS PALABRAS DEL FISCAL

En el Tribunal de Pereira, el doctor Eduardo Restrepo B, declaró lo siguiente: “Juan Álvarez asesinó a su esposa, feroz y cobardemente, violando el juramento prestado el día que la hizo su esposa de protegerla y ampararla sin tener piedad de su debilidad y de sus lágrimas; sin piedad para su  hijo, que todavía necesitaba mamar la vida del pecho materno; sin piedad para su otro hijo recién engendrado y a quien puede decirse que también lo asesinó su padre”

“Que caiga pues la ley con su rigor inexcusablemente sobre el bárbaro asesino aplicándole la pena que señala el artículo 598 del Código Penal, es decir la de la muerte.”

INTERVIENE EL PROCURADOR

Ante la demanda de la contraparte, intervino el Procurador General de la Nación, quien examinó el proceso y  el 17 de febrero de 1911 concluyó que la sentencia era legal y jurídica. En esa ocasión no valieron los atenuantes de ira y de intenso dolor, pues evidentemente fue un acto deliberado y atroz sin consideración alguna por la condición de indefensión de la  víctima.

El  asesino  pagó con su vida el crimen cometido. Se desconoce el lugar de la ejecución pues no figura en los  anales de Manizales ni en los de Pereira. ¿Sería en Medellín?,¿ o en el propio Santuario, donde por muchos años se habló del tremendo castigo?-

Fue un castigo ejemplar. Ojalá existiera en estos tiempos en los que se ha vuelto común el asesinato de  las  mujeres. Hoy andan sueltas miles de hienas humanas,  a menudo con decenas de crímenes a sus espaldas. La Sociedad está indefensa y acorralada y  los criminales encuentran todo tipo de subterfugios legales para continuar delinquiendo amparados por una legislación laxa  y por  jueces complacientes y corruptos.

Como sucede con las amputaciones realizada para cortar una infección y librarse de una  muerte segura, la comunidad debería acudir a la pena de muerte para librarse de esos bandidos. En crímenes atroces como el caso del asesinato vil de cuatro hermanitos en Florencia, Caquetá,  no cabe otro castigo que la pena de muerte, sobre todo en un país donde innumerables beneficios rebajan las penas y  cuarenta años, por ejemplo se ven reducidos a diez o menos, al cabo de los cuales los criminales salen a la calle a seguir delinquiendo.

 En varios países existe la pena de muerte: Para Colombia no es discusión filosófica sino  cuestión de mera supervivencia.

martes, 3 de febrero de 2015

LA PARTIDA DEL CACHORRITO


Alfredo Cardona Tobón





Se  llamó Äxel y semejaba un ángel encarnado en un travieso y juguetón perrito Pug. Su paso por la tierra fue  breve, fue una llamarada de amor que iluminó nuestras vidas y luego desapareció .como si solamente hubiera querido señalar un camino.

El 24 de diciembre de 2015 lo vi por última vez sano y feliz ; recuerdo que jugaba con las cortinas de mi cuarto y se las ponía de capa semejando una  viejita de cara ñata; daba risa ver como corría y se enredaba en la tela y como movía la colita en forma de  tirabuzón.

Durante casi un año, Áxel fue el compañero de Jorge, mi hijo mayor, quien por décadas no quiso mascotas, pues recordaba a Princesa, una perrita Cocker Spaniel  que tuvo de niño y hubo de sacrificarse cuando unos vándalos,  que quisieron causarnos pena, la dejaron ciega durante una huelga en Cementos Samper, donde hacia 1980 me desempeñaba como Superintendente de Mecánica. 

 No se cómo entró Áxel a la vida de Jorge Eduardo, lo cierto  fue que se apoderó de su apartamento, se convirtió en su gran amigo y en el payasito fiel que  atenuaba sus ofuscaciones y le hacía sacar tiempo de su apretada agenda.

 Cuando Jorge Eduardo  salía para la oficina, el cachorrito se plantaba en una esquina del ventanal que da  a la calle, allí lo esperaba sin moverse hasta que regresaba  y entonces lo saludaba  con una explosión de brincos y lambetazos.  Jorge y Áxel fueron inseparables;  mientras el uno  se sumergía en el computador el otro se echaba a su lado  y lo miraba extasiado  con sus ojos saltones, atento a cualquier movimiento. Con paciencia y cariño Jorge enseñó al perrito a dar la mano, a acostarse, a quedarse quieto en determinado sitio… el animalito prodigaba sus talentos, sabía que cada una de sus gracias se retribuía con deliciosos bocados que premiaban sus hazañas.

El anochecer del 25 de diciembre terribles dolores abdominales aquejaron al cachorro y empezó un calvario que se prolongó durante 20 días sin que ninguno de los veterinarios que lo atendieron diera con la causa de sus males. Lo llenaron de inyecciones y pastillas y lo martirizaron con infiltraciones dolorosas.

Poco a poco el perrito Pug fue perdiendo la movilidad; primero fueron las patas traseras, después quedó paralizado totalmente, con fuerza apenas para medio mover la cabeza y seguir con la vista a quienes compungidos veíamos como se iba apagando su vida. Los veterinarios le diagnosticaron varios males, todos se trataron inútilmente y cuando por fin ordenaron una radiografía   se notó  la presencia de un objeto opaco en el vientre.

No se podía tocar al animalito, todo le dolía enormemente, ya no comía y  se multiplicaron los temblores convulsivos. Primero dijeron que era retención de orina y lo sondearon, luego que era fiebre de garrapatas, después que era un problema neurológico. Pasó de un consultorio a otro, de una clínica a otra clínica y cuando decidieron que debía operarse pues se creía que algo lo estaba envenenando,  se preparó para una operación, pera  ya era demasiado tarde…El cachorrito estaba deshidratado, sin fuerzas ni  recursos para sobrevivir.


En un lugar ajeno y lejos de su amo Äxel murió en la madrugada del 15 de enero de 2015.

Algunos dirán al leer esta nota  que es una exageración sentir tanta pena por la desaparición de una mascota. Pero quien no ama  y se conduele de los animales, sea un perro, un gato, un pájaro …  tampoco siente el dolor de un niño enfermo o abandonado y no le importa el sufrimiento del prójimo porque no tiene corazón ni sentimientos.

El 16 de enero sepulté al perrito Pug en  un rincón del  jardín de mi casa. El cachorro quedó en medio de unas macetas de rosas rojas y de cartuchos blancos. Cada vez que el viento entrelaza las  flores o la lluvia  las inclina contra el césped,   me parece ver salir al Pug de las macetas con su cara chata y  la cola ensortijada empujando lo que encontrara a su paso como un pequeño ciclón de vitalidad y de alegría.

En ese rincón del jardín el cuerpito de  Áxel volverá a nacer en forma de cartuchos blancos y  rosas rojas,  mientras  su espíritu de ángel  estará acompañando  a otras personas que necesitan  su amor y su fidelidad sin condiciones.

 

Fue muy corta  la comisión de ÁXel,  pero nos   dio mucho a quienes tuvimos la suerte de verlo crecer, gozar con sus travesuras y solazarnos con sus demostraciones de cariño.  El perrito Pug nos legó  sus recuerdos y al irse nos dejó el corazón lleno de pena

La vida seguirá su curso y el tiempo atenuará su ausencia, pero de las cenizas de nuestra mascota seguirán brotando   cartuchos blancos  y  rosas rojas  en memoria de cachorrito.

lunes, 2 de febrero de 2015

¿LA MEGAMINERÍA NEGOCIO PARA QUIEN ?




Por  Olmedo Ramírez López        



 

 

Muchas veces tuve la impresión de estar viviendo en uno de esos escenarios maravillosos de la geografía colombiana no reseñado por el realismo mágico de Gabriel García Márquez. Pensaba que aquí en el centro del “Paisaje Cultural Cafetero” tal vez estaba a salvo del mórbido tentáculo del mal llamado “desarrollo”, recetado por el neoliberalismo para estos melancólicos países del Tercer Mundo y, mucho menos pensé, verme aplastado por la segunda escalada colonial para arrebatarnos gratuitamente los recursos naturales que nos dejó el saqueo español...y peor aún,  observar impotentemente la destrucción infame de una sobreviviente generosa biodiversidad y el paisaje, componente intrínseco de nuestro hábitat y la vocación eco turística que es también patrimonio cultural de la humanidad, dizque en nombre del progreso.

 

Al mirar  esta mañana hacia el tradicional paisaje del Parque de los Nevados, como suelo hacerlo con frecuencia desde mi estancia del parque Barbas-Bremen, me encontré de pronto con un enjambre de torres metálicas gigantescas inmersas en el espacio vital y sagrado de nuestra tierra, borrando para siempre y de manera irreparable este privilegio visual de tantas generaciones, del que la naturaleza magnánimamente  nos proveyó. Simplemente no podía creer que no hubiésemos podido detener este engendro urdido por las transnacionales de la electro-megaminería, contra las comunidades y  con la complicidad de una muy discutible política de estado, supeditada a los mandatos de un orden superior,  para el que la seguridad, el medio ambiente, el mejoramiento de la calidad de vida de la población y el interés nacional solo son  pírricas ecuaciones

 

Aquí  hay que desvirtuar, de una vez  por todas,  el pretendido progreso que este monstruo de mil cabezas representa para la región y el país, que no ha sembrado sino miseria, violencia, corrupción y depredación ambiental en todas las partes del mundo en donde la megaminería ha hecho carrera. No es sino mirar la devastación del Chocó, en  donde ya no hay chontaduro ni pescado, del Frontino  y de Segovia en Antioquia, de Marmato en Caldas, de la paradisíaca cuenca del río  Dagua en el Valle, de Cerromatoso en el Magdalena y la sequía del Vaupés y la Guajira, sin hablar de la inminente destrucción de la cordillera central con el proyecto “La Colosa” de explotación de oro  a cielo abierto más grande del mundo, en Cajamarca, Tolima, amén de “la política de tierra arrasada” proyectada para El Quindío, concesionado ya en tres cuartas partes de su territorio con 98 licencias mineras otorgadas y cuando hay 133 en trámite,   que transformarán el paisaje cultural cafetero en un desierto en solo 20 años … y para que seguir reseñando los innumerables  proyectos  minero-energéticos como el de upme 02 en el eje cafetero, que nos ocupa, y de Santurbán en Santander, todos ellos con un altísimo gravámen en la relación costo-beneficio de Colombia.                                    

 

¡Siento pena por mí y por el poeta Luis Carlos González por haber creído que la exquisitez de los valores bucólicos y ancestrales  resistirían la embatida  brutal del capitalismo salvaje; porque de una cosa si estoy seguro: no es precisamente el pueblo colombiano el mayor beneficiario de tan cacareado progreso en contravía del interés nacional, con tres  víctimas privilegiadas, el agua, la biodiversidad y el paisaje… y, por supuesto, el hombre!

 

Pereira, enero 28 del 2015

 

domingo, 1 de febrero de 2015

LOS RIOSUCEÑOS Y LAS GUERRILLAS DE 1900


Alfredo Cardona Tobón*
 
 

Para los liberales caucanos los riosuceños eran godos de muy buena macana, es decir conservadores a ultranza y buenos para el combate,como lo demostraron en 1876 en la batalla de los Chancos donde los riosuceños fueron los únicos que resistieron el embate caucano y como se vio en  la Guerra de los Mil Días, cuando su famoso y tenebroso Batallón Catorce  limpió de guerrillas liberales y de bandas criminales la provincia de Marmato.

Riosucio fue una base gobiernista  durante la guerra de 1900; ni los  escritores ni  los historiadores locales y regionales han estudiado su participación en el conflicto, porque han estado  embelesados con la colonización antioqueña y con las aureolas de los  patriarcas paisas.Los riosuceños y sus aliados de Jericó y de Caramanta libraron la campaña contra  las guerrillas de Ceferino Murillo y de Manuel Ospina  que asolaron los campos de Neira, Filadelfia, Salamina y las orillas del río Cauca y sus tropas  neutralizaron las ofensivas de los rebeldes del Chocó  y  aniquilaron las fuerzas guerrilleras enquistadas en las montañas de Anserma y del Alto del Rey.

EL BATALLÓN CATORCE

Los indígenas de los resguardos de La Montaña y de San Lorenzo conformaron  las fuerzas gobiernistas acantonadas en Riosucio a las que se  sumaron las fuerzas  paisas del Batallón Catorce que  luchó en las márgenes del río Cauca, se adentró en el Chocó  y llenó de espanto las parcialidades liberales de Pirsa, Guática y Quinchía.

 En febrero de 1900 los soldados del batallón Jericó, comandado por el coronel Bernardo Gómez, cruzaron  el Paso de la Cana  mientras los arrieros empujaban las mulas, que entre un colchón de espuma nadaban a la orilla opuesta en territorio caucano donde los esperaba  una Compañía de Caramanta comandada por el sargento Mayor Próspero Ramírez.

La columna conservadora atravesó el rancherío de Supía, trepó por Quiebralomo y llegó a la bella y floreciente población de Riosucio, capital de la provincia de Marmato, para unirse a las tropas riosuceñas comandadas por el general Benigno Gutiérrez.

UN POLVORÍN REVOLUCIONARIO

Desde el mismo día en que se decretó la guerra,  los pocos liberales de Riosucio, apoyados por sus copartidarios de Quinchía y Supía buscaron el monte y conformaron guerrillas que hostilizaron y se convirtieron en una pesadilla  en la región, por los lados de Irra merodeaba la banda de Manuel Ospina, por el Pintado,  Ceferino Murillo, por el Chocó, Eliodoro Rodríguez, en el Valle de Risaralda operaba Buenaventura Pineda… es decir, la provincia de Marmato estaba cercada por guerrilleros  y bandas criminales  que despoblaron a San Clemente y amenazaban seriamente a Riosucio.

Con los refuerzos antioqueños, el prefecto de Riosucio y los jefes militares de la provincia de Marmato emprendieron una osada campaña contra las guerrillas  que operaban aisladas sin unidad de mando. Los gobiernistas las atacaron una por una, se  apoderaron de Quinchía y causaron serios reveses a los rebeldes en las localidades chocoanas de Tadó y San Pablo, en el Puente del Pintado y en el poblado de Bonafont.

Desde el mes de marzo de 1900  las tropas oficiales emprendieron una cruel  campaña, plagada de asesinatos y atropellos sin fin, donde las principales víctimas fueron los campesinos inermes acusados de auxiliar a las guerrillas.

 EL COMBATE DE CAÑAVERAL

Después de dispersar a los insurgentes  que operaban en  las márgenes del río Cauca entre La Pintada y Arauca, el Batallón Catorce, bajo el mando de Lorenzo Palomino, continuó sus acciones por las lomas de Ansermaviejo donde tenían sus dominios Buenaventura Pineda, un individuo cruel, famoso por sus atropellos contra los colonos del Alto de Mismís y  la banda de un antisocial llamado Cauca.

Los riosuceños con refuerzos ansermeños  hicieron contacto con la guerrilla de Buenaventura Pineda en el sitio de Alejandría. Fue un intenso tiroteo que empujó a los rebeldes hacia el Valle de Risaralda, adonde huyeron con sus heridos dejando en el campo tres muertos junto con sus armas y numeroso pertrecho

Desafiando el peligro, la columna riosuceña siguió tras los fugitivos internándose en territorio hostil poblado por los antiguos sopingueños,  descendientes de cimarrones negros, que en épocas de elecciones marchaban  a Toro en escuadrones que  atemorizaban a los conservadores impidiéndoles acercarse a las urnas.

Al llegar a Pumia, la tropa gobiernista se dividió en dos columnas: los coroneles  José I. Bayer y Rubén Santacoloma con  unos doscientos hombres avanzaron por trochas escabrosas bordeando el mortífero Valle de Risaralda y los sargentos mayores Luciano Palomino y José María Rincón  con el resto de la tropa tomaron el antiguo camino de las Ansermas.

Por los inmensos fangales y con el temor de una emboscada, los gobiernistas avanzaron lentamente. Como a las diez de la mañana del 23 de julio de 1900 la columna de Bayer alcanzó un playón sobre el río Cauca y continuó su marcha hacia el caserío de Carmen de Cañaveral… de improviso una granizada de balas paró en seco la avanzada del Batallón Catorce que en rápida maniobra se resguardó tras un montículo y  contraatacó a los rebeldes emboscados.

Tras un tiroteo que duró tres horas y un lance de machete  los gobiernistas  capturaron  a Buenaventura Pineda, a varios de sus lugartenientes y a cuarenta individuos con sus fusiles Grass, carabinas Remington, un nutrido parque, toldas, menaje y caballerías. No hubo bajas entre los gobiernistas y en el campo quedaron tendidos cinco guerrilleros.

La columna dirigida por Luciano Palomino y José María Rincón aceleró el paso al oír el tiroteo y se internó por la macabra trocha de La Virginia en persecución de los fugitivos. En esta ocasión los riosuceños  no tomaron prisioneros, así lo confirman los partes de guerra en los archivos de Buga y los numerosos esqueletos  que se encontraron años más tarde en la trocha entre  La Virginia y Cerritos.
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