lunes, 15 de septiembre de 2014

LA IMPRENTA EN LA HISTORIA DE PEREIRA


Alfredo Cardona Tobòn
 
 

Mediante hojas volantes y periódicos de pequeña factura se modeló el espíritu pereirano, se difundieron proyectos y se impulsó una aldea que quiso ser grande desde los primeros años de su concepción.

Por lo anterior es forzoso consultar los periódicos y demás publicaciones si queremos conocer una  comunidad,  pues la palabra escrita es el termómetro de la cultura y el civismo de un conglomerado social. Un pasado sin imprentas es una historia muerta; hasta hace pocos años  solo contaban las rotativas: ahora se les suman los blogs  y demás herramientas de Internet como medios para llevar al público las ideas y la información sobre un mundo en continua evolución material, cultural y científica; todos ellos constituyen el poder de la prensa..

Aunque en Pereira podríamos decir que hay suficiente material para profundizar nuestro pasado, calibrar el peso de los líderes y  conocer las realizaciones de  la comunidad, todas esas posibilidades se están perdiendo por la indolencia  de quienes debieran  conservar los archivos.

En la biblioteca Ramón Correa se pueden consultar  parte de las ediciones de El Diario, de La Tarde y el Diario del Otún, que son publicaciones recientes en la historia pereirana, ¿pero  dónde están, por mentar unos pocos,  “Polidor”, “ El Maguito”,  “La Mazorca”? - Se los comió la polilla, se los tragó el polvo, los acabaron los  vándalos.

LOS PERIÒDICOS

En estos ciento cincuenta años de vida pereirana han aparecido y desaparecido centenares de periódicos; unos dejan de publicarse por motivos económicos, otros al faltar los motivos de su publicación y algunos doblegados por fuerzas retrógradas, en una ciudad que se ha preciado de tener mente abierta y libertaria.

Al empezar el siglo XX Emiliano Botero introdujo la primera imprenta y en ella Carlos Echeverri Uribe con el doctor Mariano Montoya, publicaron el primer periódico de la ciudad denominado “El Pijao”. Poco después aparece “El Esfuerzo”  redactado por el señor Botero, dueño de la imprenta y así empieza el periodismo en la ciudad,  con enorme retraso  respecto a otras poblaciones  como Salamina, Manizales y Riosucio.

Hubo periódicos de opinión, literarios, sociales, culturales, femeninos, satíricos y oficiales. Todos ellos formaron opinión, ventilaron ideas, impulsaron, motivaron y crearon controversia.  Fueron arietes, órganos de poder que elevaron y destruyeron, que educaron y también sembraron cizaña en la comunidad, porque una publicación puede ser un arma mortal en manos de irresponsables.

Según anota Lisìmaco Salazar en sus memorias, don Roberto Cano y don Eduardo Piedrahita conformaron la sociedad que 1909  estableció en Pereira la Imprenta Nariño; en esa imprenta se publicaron entre 1909 y 1919 más de cincuenta periódicos y revistas.  Posteriormente, el señor Víctor Mazuera fundó la Tipografía Pereira y un grupo conservador montó la imprenta San Miguel que editó más de una docena de publicaciones políticas, culturales y religiosas.

El tiraje de los primeros periódicos locales no pasaba de 300 ejemplares, número apreciable en una  población con pocos habitantes, muchos de ellos analfabetas. Seguramente, como ocurrió en otras poblaciones, aquí  hubo periódicos  escritos a mano que circulaban  en campañas políticas o cuando se trataba de sumir en el escarnio a algún personaje local. Posiblemente los coleccionistas particulares los guarden como tesoros, por la caligrafía, la presentación y el arduo trabajo que representan.

Entre las numerosas publicaciones de esa época hay que recordar “El Aguijòn” editado por Jesús Antonio Cardona; era  un periódico de orientación liberal que subsistió durante cincuenta años;  apareció también “El Martillo”, un órgano con ideas comunistas dirigido por Ignacio  Torres Giraldo, “El Vampiro” de Alfredo Murillo, con ideas conservadoras; “El Bien Social”  de Benjamín Tejada, desde cuyas páginas se hizo una enérgica campaña contra el consumo de drogas.

El 20 de enero de 1929 aparece  “El Diario” con  la orientación  de Emilio Correa Uribe y el periodismo pereirano alarga los pantalones: es un diario que  despierta el espíritu de la ciudad y sirve de tribuna al “Negro” Camilo Mejía Duque, que con los compadres, la emisora y “El Diario” lleva de la ternilla al electorado pardo de la región. En 1948 Rafael Cano Giraldo  funda “El Imparcial” un periódico crítico que  ayuda a enderezar las administraciones, torcidas desde tiempos inmemoriales por la corrupción, el nepotismo  y la uña larga. Y está “El Fuete”  de Néstor Cardona Arcila, CAN, pionero del periodismo humorístico colombiano, en cuyas páginas se fustigaba, y se sigue fustigando, a todo mundo y se hacía gozar al grueso público al descubrir las flaquezas de los personajes de la ciudad.

NADA FUE COLOR DE ROSA

Al empezar el siglo XX  llegó don Benjamín Tejada como rector de un colegio de bachillerato.  Una vez ponen a marchar el plante, l don Benjamín y el doctor Juan B. Gutiérrez fundan el periódico “El Surco”  con orientación pedagógica y un selecto  cuerpo de redactores entre los cuales estaba Ignacio Torres Giraldo.

Los meses pasaron y empezaron a aflorar  las ideas socialistas de Torres Giraldo, quien creó  el Centro Literario La Gironda junto con  el periódico “Glóbulo Rojo” que chocó temerariamente con los curas en una época donde mandaban las sotanas y por tanto fue prontamente  clausurado.

 El 15 de octubre de 1916, fecha del segundo aniversario del asesinato del general Uribe Uribe, Torres Giraldo empezó a publicar “El Martillo” como vocero de la rebeldía popular: Su vida también fue efímera, porque hostilizado por los gamonales de Pereira dejó de publicarse a finales de 1917 y Torres Giraldo hubo de salir hacia Cali en busca de otros horizontes.

Otro periodista víctima de los fanáticos fue Emilio Correa Uribe, un pereirano absorto en el periodismo que a los trece años de edad fundó el seminario literario “Brotes” editado en la Imprenta Pereira; desde entonces no  abandonó las cuartillas hasta su muerte trágica en  los tiempos de la dictadura de Rojas Pinilla. Con la Revista “Variedades” y sobre todo al frente del periódico “El Diario”, Emilio Correa Uribe sacudió las fibras pereiranas; en la campaña por el departamento de Risaralda  enfiló todas sus baterías contra el Olimpo manizaleño y en el régimen de Rojas Pinilla no tembló ante los áulicos del dictador que lo amordazaron con la censura.  En las columnas vetadas por los enemigos de la democracia aparecía una canción con mensajes que entendían los lectores de “El Diario” o avisos comerciales de doble intención como aquel que decía: “Silencio no tosa, tome Emulsiòn de Scott”

El asesinato de Emilio Gutiérrez junto con su hijo Carlos, acaecido el  8 de julio de 1955 cuando regresaban de Cali,  concitó el repudio de toda la ciudadanía. La oficina de prensa de la presidencia de la República trató de ocultar el crimen  diciendo que era un accidente de tránsito, pero la opinión sabía que  “los pájaros” del régimen iban tras la vida del periodista y de su hijo para callar sus denuncias.

Eduardo Correa Uribe, hermano de Emilio,  recogió la bandera y publicó “El Diario” hasta los años ochenta, pero los  tiempos habían cambiado y la tecnología y una nueva visión del periodismo abrieron campo a otros  órganos de difusión como “La Tarde” y el “ Diario del Otún” que ocuparon el vacío dejado por los Gutiérrez Uribe.

Sin la profusión de los primeros años del periodismo pereirano, en la actualidad aparecen varias publicaciones que se editan cuando se puede;  en el fondo poco han cambiado, pero si  lo han hecho en la forma. Los periódicos del siglo XX matizaban sus editoriales, sus columnas de opinión y las noticias con crónica roja que, con grandes titulares, llamaban la atención del posible lector. Ahora los periódicos locales, aunque no excluyen el sensacionalismo de sus páginas, han optado por publicar aparte lo relativo a crímenes, atracos y demás lacras que son lectura única de un vasto sector de la población que se deleita con el morbo.

Pereira es la única ciudad del Eje Cafetero que cuenta con dos periódicos de amplia circulación; y en  el “Diario del Otùn”  ya van 1300 ediciones del suplemento dominical “Las Artes” dirigido  el periodista Juan Alberto Rivera. “Las Artes” recoge las novedades literarias y  es una ventana para los poetas y los escritores de la región, donde, además, se divulga la historia de Pereira y de Risaralda.

Entre  otros periódicos pereiranos se destacan “Vecinos”, una  apuesta interesante que acerca la comunidad a los barrios y reúne columnistas serios que auscultan y proponen;  “El Fuete”  continúa en manos de los herederos de CAN con humor caustico e incisivo y “Primera Plana” trata de sacudir a quienes abusan y se creen dueños del poder y del erario. Todos ellos son proyectos que sobreviven contra  viento y marea en medio de una ciudad sin lectores y donde la lucha por la publicidad,  silencia a veces las voces de los  periodistas.

 

1 comentario:

  1. Después de leer ésta crónica, miro con más detenimiento la frase atribuida creo que a Miguel Alvarez de los Ríos, que es " las únicas letras de Pereira son las letras de cambio".
    jotagé gomezó

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