jueves, 21 de agosto de 2014

MARTIN CANDELA


LA CAPITULACIÒN EN LA SERRANÌA DEL CAUCHO

Alfredo Cardona Tobón
 
 

Martín Candela fue a fines del siglo XIX uno de los hombres más importantes de Ansermanuevo; de acuerdo con documentos  notariales era propietario de gran parte de las riberas del río Cañaveral y  de parte del Alto del Rey. Era un caucano rico y emprendedor, cultivador de cacao y aguerrido seguidor del radicalismo liberal.

Candela combatió bajo las banderas rojas en la revolución de 1895 y al estallar la guerra de los Mil Días reclutó gente en Calabazas, en Sopinga y Ansermanuevo y conformó una guerrilla que puso en jaque a las fuerzas gobiernistas de Cartago  y controló la entrada al Chocó.

El coronel Martín Candela estableció su campamento en las selvas del Alto del Rey; el silencio majestuoso de esa montaña virgen fue roto por los tiroteos en la Gironda cuando las fuerzas cartagûeñas del general Cerezo trataron en vano de desalojar a Candela de esos montes. Se combatió en Patiobonito, en Cañaveral y por Totuì y las orillas del río Cauca se tiñeron con la sangre de los combatientes.

Ante la amenaza de Martín Candela y sus lugartenientes Arcesio Londoño e Ignacio Pinilla, el Estado Mayor de las tropas conservadoras del Cauca desplazaron a parte del Batallón Apia y al Batallón 32 de Riosucio para hacer frente a la guerrilla; ante el asedio gobiernista Candela se replegó  hacia Arrayanal, donde se vio sin víveres ni municiones y acosado por el calor, las culebras y las enfermedades.

Mientras Candela  retrocedía, los conservadores atacaron al Chocó por varios frentes; el 31  de marzo de 1900 el Batallón  Reserva de Apìa entró a la población de San Pablo, donde después de cuatro horas de combate derrotó una fuerza liberal compuesta por  250 hombres bajo el mando de Heliodoro Rodríguez.

LA RENDICIÒN DE MARTÌN CANDELA

Las deserciones, la penuria  y la toma de San Pablo en manos conservadoras minaron la resistencia de Candela, quien  desde  las selvas de Arrayanal  dirigió el   el siguiente comunicado al gobierno:

“Serranía del Caucho- Abril 4 de 1900-

Comandancia de la Fuerza de Operaciones por la vía de Juntas de Tatamà.

Señor Francisco de Paula Castro o quien sea jefe de las Fuerzas Invasoras del gobierno por la misma vía, el Puente o donde se halle.

Teniendo en cuenta de que el gobierno persiste en invadir este territorio chocoano y siendo yo uno de los jefes encargados para su defensa, persuadido como estoy de la gran inutilidad que hay en el derrame de una sola gota de sangre más en su defensa, ya porque veo de ninguna importancia la toma del Chocó por cualquiera de los bandos beligerantes y porque estoy convencido que aquí es insostenible la guerra por la escasez de recursos alimenticios como también por el clima deletéreo ; por todas estas consideraciones y teniendo en cuenta que a un enemigo que se entrega se le respeta y se le trata con todas las consideraciones que los sentimientos de humanidad y justicia y la práctica de la guerra civilizada exigen,  he tenido a bien, de acuerdo con la oficialidad que me acompaña, proponer que estoy dispuesto a entregar a usted todas las armas de que dispongo con sus correspondientes pertrechos, bajo condición de que a jefes y  oficiales se les permita que conserven sus espadas y de que a todos  en general se nos expida el correspondiente pasaporte ara continuar nuestra marcha al interior.

Aguardo me conteste lo que Ud.  crea conveniente.

Patria  y Libertad,

Martín Candela.

El comunicado llegó a manos del general Cerezo, comandante de las fuerzas acantonadas en  Cartago, quien aceptó las condiciones de Candela. El jefe guerrillero  se entregó el ocho de abril de1900 con el armamento y cincuenta individuos de tropa.

La guerra en el Chocó continuó  en otros frentes. El Batallón Apìa, bajo las  órdenes de Lorenzo Palomino ocupó  a Todo mientras las guerrillas desplazadas  desde Bonafont, Quinchìa y las orillas del río Cauca marcharon hacia la costa Pacífica donde se hicieron fuertes hasta el final de la guerra.

Martín Candela posiblemente regresó a Ansermanuevo y se reintegró a sus labores particulares. No se ha sabido más de su vida. Con la capitulación en el Caucho terminó la vida aventurera de uno de los colonos más importantes de las laderas del cerro Tatamà.

 

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