domingo, 15 de diciembre de 2013

BALTAZAR VÉLEZ: UN VICARIO DE CUIDADO

Alfredo Cardona Tobón


     Baltazar Velez fue cura de Aranzazu- distrito del antiguo Sur de Antioquia


Luego del triunfo liberal en 1877  y  la ocupación caucana de Manizales y Medellín, los liberales tomaron el control del gobierno antioqueño. Como la iglesia católica fue la gran instigadora de esa guerra,  los vencedores endurecieron las leyes de inspección de cultos y de libertad de enseñanza con el propósito de neutralizar la influencia del clero en las comunidades y en los asuntos del Estado;  algunos sacerdotes se sometieron a las disposiciones oficiales, pero la mayor parte de los levitas no acataron las leyes que consideraban lesivas a la Iglesia.

Los conservadores del norte caucano hicieron causa común con sus copartidarios antioqueños y el clero de la región, igualmente perseguido por los liberales, se solidarizó con los paisas; en el norte del Cauca se rebelaron los presbíteros Basilio Baena, Tomás Delgado, Antonio Rentería y José Dolores Córdoba, y en el departamento del Sur, en territorio antioqueño, tuvo eco la actitud resuelta del vicario Baltazar Vélez  que arrastró gran parte de sus parroquianos en abierto desafío contra las autoridades impuestas por el Cauca..

EL PADRE  BALTAZAR VÉLEZ

No fue un curita perdido entre las montañas como lo mostró la prensa liberal: fue un lider notable de recia personalidad que no se amedrentó ante las medidas restrictivas contra la Iglesia Católica.
El padre Vélez nació en 1848 en Hatoviejo ( Bello), en el seno de una familia pobre, pero de recia fibra; fue un hombre trabajador y disciplinado que mientras estudiaba en el liceo, laboraba en la escuela lugareña, componía versos y se enfrentaba en la prensa, a las ideas alborotadas del "Tuerto"Echeverri, con el mismo estilo y vehemencia de los libelistas de la época.

En tiempos  de Pascual Bravo, cuando el catolicismo paisa sufrió los primeros embates de los liberales radicales, Vélez abrazó la carrera eclesiástica. Su prosa y su entrega lo acercaron al Obispo que en 1876 le encomendó la tarea de viajar a Quito a  recibir los restos del Monseñor Riaño, muerto en tierra ajena, cuando fue extrañado de su patria por los enemigos políticos.

CATÁSTROFES Y DIFICULTADES

En el fatídico1878, se sumó a la invasión caucana la plaga de langosta, el desgobierno, los temblores, un invierno calamitoso y la inseguridad y los tambores de guerra como resultado de la resistencia clerical a lo largo y ancho de Antioquia.

En agosto de ese año el prefecto del Departamento del Sur acusó al cura Vélez de conspiración  e intentó ponerlo tras las rejas. El sacerdote se internó en las montañas de Aranzazu ; desde su refugio el belicoso sacerdote concitó a los parroquianos a la lucha  contra "los demonios encarnados" y dio instrucciones para que aislaran a los funcionarios liberales de la aldea, privándoles del saludo, la conversación, los negocios de compra y venta, llegando hasta el extremo de recomendar azotes y golpizas  silos liberales no abandonaban la población de Aranzazu.
Los aranzacitas apoyaron totalmente a su prelado: los niños no asistieron a clases en las escuelas públicas y los fieles se internaron por trochas perdidas en el monte para asistir a misa y a los oficios religiosos presididos por el sacerdote fugitivo.

El padre Vélez  construyó un altar en  la oquedad de un inmenso y centenario pino que denominó "El Árbol Templo" y "El Pino Santo". "Desde junio  de 1877- escribió el religioso-  y previa bendición correspondiente, quedó  convertido este árbol en pequeña iglesia o capilla, y en una especie de  santuario o lugar de peregrinación".

Según narraciones de la época, el árbol era enorme, dentro del pino cabían dieciocho personas y otras veinte se acomodaban en medio de las raíces que se desprendían de su tronco.

Pese a la orden de captura, nadie movió un dedo para apresar a Baltazar Vélez. En vista de esta situación el prefecto Víctor Cordobés, envió la circular No. 90 del 19 de agosto de 1878 a todos los jefes municipales del departamento del Sur, recordándoles que seguían vigentes las normas sobre inspección de cultos y extrañamiento  de sacerdotes rebeldes y anotaba que el vicario foráneo de Salamina, pbro. Baltazar vélez, se estaba aprovechando de la bondad del gobierno y estaba empujando "a los pueblos  ignorantes a la senda tenebrosa del crimen". Añadía en la circular que para evitar que cundiera la desmoralización, se perdiera la majestad de la ley y se echaran a pique las conquistas adquiridas a costa de tanta sangre, se debía proceder, de inmediato, a la captura de Baltazar Vélez y de todos aquellos  que fueran contra las disposiciones oficiales.

Y CONTINÚA SU MISIÓN….

No tuvo pausa la actividad y militancia del padre Baltazar, sus actuaciones llenan muchas páginas de la historia antioqueña en las últimas décadas del siglo XIX: en Medellín redacta el "Liceo Antioqueño" al lado de Fidel Cano y en la "Revista de Antioquia" escribe junto al "Tuerto" Echeverri. Al celebrarse el  cuarto centenario del descubrimiento de América, el presbítero escribe un libro donde sostiene, con argumentos, que la empresa de Colón no fue original, sino que siguió huellas ajenas. En ese tiempo y en ese momento el libro agitó un avispero en España y América Latina.

 En sus últimos años el sacerdote recorrió varios países de Europa y  en un viaje a Venezuela, "el cielo atajó sus pasos" según escribió Marco Fidel Suárez, al referirse a su maestro y bienhechor en la humilde escuelita  de Hatoviejo, donde Suárez  vio las primeras luces del conocimiento..


 El padre Baltazar no es el único cura guapo, arrecho y godo en nuestra historia, pero  podría tomarse como la muestra más representativa de un hombre que hubiera dado hasta la vida por defender sus creencias y que si no murió en un barbecho atravesado por un tiro de escopeta, fue porque entre sus enemigos unos daban gracias a Dios por  ser ateos y  los demás eran tan creyentes, que pese a ser liberales, no se atrevían a tocarle un pelo a un  cura. 

1 comentario:

  1. Aranzazu, "el pueblo más pueblo", como dijo Fernando González en su libro Viaje a pie; me parece que ocupa uno de los tres primeros lugares en el mundo en tener población maniaco-depresiva, además de un alto índice de suicidios. Me comenta un amigo que vive allá que ha hablado con varias personas con intentos suicidas, y que varios coinciden en sentir que algo les "jala las patas", cuando están cerca a ahorcarse, una presencia fría como el clima de este lugar, que al parecer solamente se entibia con aguardiente, el cual da nuevas ganas de suicidarse y asi sucesivamente.
    jotagé gomezó

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