miércoles, 5 de junio de 2013

LA MUJER EN LA COLONIA ESPAÑOLA

A
Alfredo Cardona Tobón *



No se puede considerar el papel femenino en la colonia, sin hacer distinción entre las mujeres criollas, las indigenas y las esclavas negras,  pues cada grupo enmarca valores que, forzosamente, delimitan su participación dentro de las comunidades granadinas.




DIFERENCIAS DE RAZA Y DE CULTURA


El carácter de las  criollas fue el calco de las mujeres españolas cuyas aspiraciones se limitaban a sostener una conversación que no avergonzara  a los varones, estar calificadas para administrar el hogar y ser cristianas honestas, recatadas y sumisas al marido.

La pedagogía colonial, diferencial y excluyente, alejaba la mujer de las aulas y se enfocaba primordialmente a  prepararla para el matrimonio y la maternidad, tesis que defendió la iglesia cuyo jerarcas sostenían que “como la mujer es un ser flaco, inseguro y muy expuesto al engaño, como lo mostró Eva... no conviene que enseñe”

Para las criollas y españolas la soltería era un baldón y una desgracia para la familia; su destino forzoso era el matrimonio, pero no tenían derecho a elegir al  pretendiente, pues los padres arreglaban la boda previa concertación de la dote y los bienes que aportara la doncella.

La mujer indígena no se preocupaba por dotes ni por matrimonio eclesiástico; se unía a quien quería con bendición o sin ella y abandonaba al marido si le resultaba un tarambana o no llenaba sus expectativas. Era el pilar de la familia en su mundo trágico  y difícil, donde tenia que trabajar para sostener a los hijos y pagar los tributos, pues el aporte de su compañero, mísero peón en minas y haciendas, era insuficiente para  asegurar la subsistencia.

En cuanto a las mujeres negras, su calidad de esclavas las convertía en un bien al servicio de los patronos. No disponían del presente ni del futuro de sus hijos, eran objetos sexuales del amo y ni siquiera podía escoger compañero, pues ello  dependía de la conveniencia de sus propietarios.


LA EDUCACIÓN DE LA MUJER


La idea de educar a las mujeres, independientemente de su clase social,  surgió a fines del período colonial como  un reflejo de la Ilustración  que vino con la dinastía de los Borbones. En 1591 se fundó un colegio en Popayán para atender a las hijas de los conquistadores, pero fue un caso aislado. Solamente al empezar el siglo XVIII  empezó a popularizarse la educación femenina: En Ciudad de México en el año  de 1802 asistieron  3.100 niñas a  la escuela  y en vísperas de la Independencia Doña Clemencia de Caycedo y Vélez fundó un convento en Santa Fe de Bogotá  para educar niñas de todos los estratos sociales.

Pese a todo, pese a los obstáculos y a la discriminación de género, en la colonia surgieron mujeres notables que marcaron hondas huellas en la historia:

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ


Nació en México en 1651. Desde sus tiernos años esta criolla, hija de vascos, asistió a la escuela vestida de varoncito para poder aprender las primeras letras.  Quizás para desenvolverse en un mundo sin las ataduras de un marido,  tomó los hábitos y en el convento dio rienda suelta a su producción literaria que abarcó pasiones y esperanzas, ecos de un pasado y  críticas a una sociedad pacata y discriminatoria. “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis” fue el grito contra el machismo y la cultura patriarcal.
Para buscar las raíces ancestrales y rebatir la imagen que forjaron los españoles del nativo irracional, inculto y de malas costumbres, Sor Juana estudió el lenguaje nahuatl y mostró la grandeza de la cultura azteca
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MICAELA BASTIDAS


Descendiente de africanos e indígenas, esta notable mujer  se casó a la edad de quince años con Juan Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru II,  a quien acompañó en su lucha contra los españoles hasta los últimos instantes de su vida.

Micaela fue una dama de armas tomar, de notable inteligencia, don de mando y gran ilustración; fue el cerebro del movimiento rebelde de los incas, se desempeñó como Secretaria de guerra,  Jefe del Cuartel General en Tungasura, reclutadora, encargada de la parte logística de la revolución, fue consejera y combatiente.

Micaela presidió el Consejo de los Cinco que fijó las estrategias de campaña;  cuando las tropas coloniales atacaron la retaguardia indígena, la brava mujer con el apoyo de la Wami-kuraka, María Tu, contuvo la ofensiva de las tropas coloniales y venció al enemigo en el puente de Pilpinto.

 Micaela propuso reiteradamente el ataque a Cuzco, pero no la escucharon y  en esa forma,  los alzados en armas perdieron la ventaja táctica al comprometerse en escaramuzas sin importancia estratégica.

 Tras sangriento combate, los españoles capturaron a Tupac Amaru, a su esposa Micaela y a su hijo Hipólito; los españoles ejecutaron con sevicia a Hipólito en presencia de sus padres y luego se ensañaron con Micaela a quien cortaron la lengua, la estrangularon y la remataron a golpes; finalmente, ejecutaron a Tupac Amaru.

 Al menos la noble guerrera no presenció el triste y afrentoso fin de  su querido esposo.




OTRAS MUJERES NOTABLES


Las mujeres fueron la base de la independencia americana; ellas combatieron, fueron espías y estafetas, recaudaron dinero y suministraron caballos y provisiones; Juana Azurduy es la personificación del valor femenino en el Alto Perú; en la Nueva Granada se recuerda a Policarpa Salavarrieta, a Manuela Beltrán, la agitadora del Socorro en el levantamiento comunero,  a Josefa Moreno de La Cruz,  una mujer templada que se hizo cargo de la explotación de las minas y de las haciendas familiares, sin que le temblara la mano para controlar esclavos y frenar las ambiciones de quienes querían quedarse con la herencia. A todas ellas se suman centenares de mujeres que sacrificaron paz, hogar, vida y libertad por la Patria y por su familia


Entre heroínas y mártires también hubo encarnaciones femeninas del mal como “La Quintrala”, una chilena cruel y perversa, cuya vida trascurrida en la época colonial, ha motivado numerosas obras de literatura y de teatro, cine y telenovelas y a quien, al menos, debe abonarse su enfrentamiento  a una sociedad  que quiso destruirla  y entre las aventureras no podemos olvidar a “La Monja Alférez”, una española que vestida de hombre combatió al lado de los conquistadores o la Güera Rodríguez, una mejicana amante del general Iturbide, que tuvo en su puño y en su cama a los jerarcas de la inquisición de la Nueva España y al lado de la Güera las “ tapadas” limeñas que enfundadas en rebozos desfogaron su pasión en la permisiva capital del virreinato del Perú..

11 comentarios:

  1. gracias me sirvio para mi tarea de sociales

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  2. y a mi me sirvio para mi tarea de matematicas

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  3. a mi para la de ciencias

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    1. excelente, a mi profesor de fisica tambien le sirvio

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  4. Okno :v hola VALERIA :v

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  5. este texto me servira para español, mi profesora nos puso a consultar de cuando ella era joven

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  6. ¿ALGUIEN SABE SI LAS MUJERES DE ELITE SON LAS ESPAÑOLAS?

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    1. Las españolas con riquezas y títulos nobiliarios pertenecían a la élite colonial, al igual que las hijas de españoles notables, nacidas en América.

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  7. por que todos los comentarios son de anonimo :( ????

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