jueves, 14 de febrero de 2013

LA EXPANSIÓN BRASILEÑA



Alfredo Cardona Tobón*




Estados Unidos y el Brasil son dos grandes países americanos  que a través de la historia han atropellado a las naciones vecinas y las han hecho víctimas de su rapacidad y codicia. Ambas naciones fueron franjas costeras que se extendieron arrebatando  y negociando territorios, aprovechándose del caos, de la corrupción y de la debilidad de los estados limítrofes.

EL APETITO TERRITORIAL  DE LOS LUSOS-BRASILEROS
Por el Tratado de Tordesillas de 1494, el  Papa Alejandro VI demarcó  las posesiones de España y de Portugal en América mediante el meridiano que pasa por la ciudad de Sao Paulo.

En la región española, adscrita a la Gobernación del Río de La Plata, los  jesuitas establecieron prósperas misiones en poblados guaraníes.  En 1627 los bandeirantes de Sao Paulo atacaron la reducción indígena de Guyrá,  esclavizaron a sus habitantes y arrasaron los poblados indígenas de San Pablo y Encarnación sin que los españoles intervinieran.

En 1641 un ejército que organizaron los jesuitas en sus misiones guaraníes hace frente a los bandeirantes y los contiene por un tiempo, pero los portugueses, que no respetan el Tratado de Tordesillas, continúan la penetración en territorio español y fundan en 1686 la colonia de Sacramento, hoy conocida como Uruguay.

Pudo más la diplomacia portuguesa que la resistencia de los poblados guaraníes y en el Tratado de Madrid en 1750, los portugueses se adueñaron de 500.000  kilómetros cuadrados, que comprendían los pueblos más prósperos de las antiguas misiones guaraníes, cuyos habitantes, en número de 30.000, abandonan sus tierras para huir de los portugueses.

Por el Tratado de San Ildefonso, en 1777,  España y Portugal fijaron los  límites de sus colonias en Sur América siguiendo el curso de  los ríos y las partes altas de las cordilleras; el Tratado es ventajosísimo para los lusos que extienden su colonia hasta la mitad de la Amazonía, en perjuicio del futuro de las colonias hispanas.

LOS ZARPAZOS A BOLIVIA

En 1823, mientras las tropas colombianas comandadas por el mariscal Sucre vencían los últimos reductos realistas en el Alto Perú, las tropas del Imperio del Brasil ocuparon las provincias de Chiquitos y Moxos, ubicadas en la  actual república  de Bolivia. Fue necesaria la intervención de Sucre y de Bolívar para detener a los brasileños, que con la amenaza de las tropas colombianas,  desocuparon el territorio invadido, tras saquear los pueblos de Santa Ana y San Rafael.

Por el tratado de Madrid  los españoles conservaron el territorio de Acre, de 360.000 kilómetros cuadrados pertenecientes a los virreinatos del Perú y del Río de La Plata. Al independizarse Brasil, este país desconoció los límites y presionó a Bolivia en forma tal, que en 1839 lo obligó a cederle 102.000 kilómetros cuadrados  de su territorio.

A principios de 1877 una sequía desplazó a numerosos habitantes del Nordeste brasileño que ilegalmente ocuparon el Acre para explotar caucho, oro y plata. Los intrusos, en número creciente, establecieron una provincia autónoma, totalmente aislada de La Paz y con vínculos crecientes con el Brasil.

En 1898, mientras Bolivia se desangraba en una guerra civil, una Comisión Demarcadora establecida por Brasil extendió los límites sin respetar al país  vecino. Cuando Bolivia reaccionó contra los autonomistas del Acre, ya era demasiado tarde. Pese al valor boliviano contra los rebeldes apoyados por Rio de Janeiro,  el Acre pasó a ser parte del Brasil.

EL CASO DE URUGUAY

En 1821 Brasil derrotó a las tropas de Artigas y se apoderó del Uruguay. En 1825 los uruguayos se levantaron en armas y bajo el comando de Juan Lavalleja desalojaron a los brasileños, pero pese a la victoria uruguaya, que figuraba como parte de Rio de La Plata, los  dirigentes de Buenos Aires permitieron que Brasil se quedara con un extenso  territorio que hoy forma parte del estado de Rio Grande do Sur.

LA DESMEMBRACIÓN DEL PARAGUAY

En la colonia, la gobernación del Paraguay  tenía acceso al océano Atlántico a través de los territorios de la Pinera y de la Vera, hoy pertenecientes a los estados brasileños de Paraná  y Santa Catarina.

Después de su independencia de Río de La Plata y del dominio español, el Paraguay tomó la delantera de las naciones latinoamericanas al desarrollar la industria siderúrgica, vías ferroviarias, agricultura e industria, en tal forma que se convirtió en el segundo productor mundial de algodón y también en el segundo en la manufactura textil. En 1875, en Paraguay  no había desempleo, ni deuda externa y competía con Inglaterra en el comercio de Suramérica.

Cuando el presidente Solano López apoyó al gobierno uruguayo amenazado por una rebelión del  Partido Blanco, Inglaterra apoyó económicamente a la alianza de Brasil con Argentina y a los rebeldes uruguayos para atacar al Paraguay y derrocar al presidente Solano López. Tras una confrontación desigual Paraguay perdió la mayor parte de su población masculina y quedó en la más completa miseria.

Con la derrota paraguaya los territorios del Chaco Central y de Misiones pasaron a la Argentina, al igual que la enorme región entre los ríos Apa y Blanco, la zona de la Pinera y la Vera  que Brasil agregó a su territorio, como también la zona donde hoy queda la hidroeléctrica de Itaypú.



CON OTROS PAÍSES

Lo que no consiguió Brasil por la fuerza lo obtuvieron sus hábiles negociadores quienes en 1828 consiguieron más de 80.000 Km cuadrados del Perú en la zona Piedra del Cocuy-Tabatinga, y en 1909 anexaron otros 100.000 kilómetros cuadrados   que reclamaba el Perú  en el Acre.

y como si lo anterior no bastara para un pais tan glotón , a lo anterior se suman 16.000 kilómetros por un laudo arbitral con Guyana y unos 32.000 Kilómetros que le quitó a Colombia entre el Amazonas y el río Apoporis.

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