miércoles, 4 de julio de 2012

LA SEÑORA EMPANADA

Alfredo Cardona Tobón*
                Monumento a la empanada en Caicedonia- Valle- Colombia
El rey asirio Nabucodunosor II entre copa y copa de vino  degustó deliciosas empanadas en los Jardines Colgantes de Mesopotamia; ya por ese entonces, siglo XVI A.C,  ese gustoso plato contaba con gran clientela, como lo confirma una de sus recetas impresas en tablillas de barro.
En la antigüedad las empanadas eran trasporte de guisos, pues  las cavidades hechas al quitar las migas interiores del pan se rellenaban con diferentes guarniciones alimenticias; esa era una comida rápida muy popular que se extendió desde La Mesopotamia por el Oriente Próximo, cruzó mares y serranías y llegó hasta la península ibérica.
LA EMPANADA EN AMÉRICA
La empanada llegó al Nuevo Mundo con los inmigrantes gallegos y en este continente se cambió la masa de trigo por la masa de maíz, pues la harina de trigo era muy costosa y difícil de traer desde Europa.
Al igual que en España la empanada fue invitada a todas las mesas; fue la delicia del pobre y del poderoso, del menestral humilde y del hijodalgo, del mestizo y del criollo. No solamente el maíz se incluyó en las empanadas: en los guisos entró la papa de los incas, el tomate de los aztecas, el ají y todo lo que el gusto americano consideró digno de entrar a la empanada. Los peruanos combinaron  el ajo, la cebolla, el tomate y la carne de res con azúcar y vainilla; los argentinos utilizaron  la masa de trigo y prepararon el relleno con carne molida de res, aceitunas, huevo duro, pasas de uva y papas; los chilenos, por su parte emplean masa de hojaldre y relleno de carne y verduras.
En Colombia, al igual que los demás países latinoamericanos, cada región contó con su empanada emblemática; aquí , por ejemplo, tenemos la empanada paisa, la de pipián en el Cauca, la de huevo en la costa y la empanada de cambray que se hace con masa de harina de yuca y lleva por dentro dulce de guayaba..
Las empanadas tienen generalmente forma triangular y se moldean con bordes lisos o de boleros; unas se fríen en aceite y otras se cocinan en el horno; las hay vegetarianas, parroquiales, de papas y hasta con buena carne como las de Villamaría.
EMPUJANDO EMPRESAS

Monumento a la empanada en el barrio Aranjuez de Manizales- Colombia

“Hagamos empanadas que es lo que más se vende” es un dicho popular cuando se busca algo que hacer cuando uno está muy “arrancado”; y la frase no está tan descaminada porque hay ventas de empanadas en los portones de las casas, en las aceras, en lotes vacios, en medio de las plazas, en todas partes... administradas por muchachas pispas, por viejas regordetas, por negros, blancos e indios, por hijos de papi y por jóvenes humildes.
Las empanadas no tienen clase social, se sirve en ventorrillos y en los clubes de ‘dedo parado’; se venden en los lugares más sórdidos y en los claustros universitarios, en todos los restaurantes y en sitios donde solamente se sirven empanadas. Hay empanadas bailables y ferias de la empanada. Para un estómago hambriento la empanada es como el agua en el desierto, ese clamor lo talló un Maestro constructor medioeval en la catedral de Compostela donde muestra unos condenados tratando desesperadamente de alcanzar una enorme empanada.
Casi todos los templos de Colombia se hicieron a punta de empanadas, y numerosos hospitales, casas comunales y parques infantiles. Las ciudades grandes y medianas cuentan con palacios de las empanadas donde este  delicioso plato se sirve acompañado de un jugo, de café con leche, o una gaseosa. En Chile y Argentina sirven las empanadas con vino tinto si son de carne y con vino blanco si son de pollo; En Alturas de Guática o en Santa Barbara en Santa Rosa de Cabal no son tan sofisticados como los sureños y las sirven, ya sean de carne, papas o pollo, con un tazón humeante de aguapanela.
MONUMENTOS A LA EMPANADA
En el año 2008 dentro de las celebraciones de los 45 años de fundación del barrio Aranjuez de Manizales, se descubrió un monumento a la empanada. Es una escultura del maestro Agustín Gallego que plasma dos manos elaborando una empanada. Los cuatro mil habitantes de ese barrio a un lado del cerro Sancancio y pegado a la arisca topografía de la ciudad estaban reconociendo al elemento integrador que aunó esfuerzos para hacer del barrio un modelo comunitario en una ciudad donde cada uno tira para su lado.
En Caicedonia, Valle del Cauca, también levantaron un monumento a la empanada  y si fuéramos justos  ya que no le hemos hecho todas las distinciones que merecen, por lo menos debiéramos poner una empanada en las manos de las estatuas del padre Adolfo Hoyos y otros connotados líderes cívicos, así como se han puesto espadas en las manos de Bolívar y otros guerreros.
Entre las pequeñas grandes cosas de la vida está la de  reunirse con los amigos para tomarse unas “polas” entre empanada y empanada; y dan ganas de  convertirse en empanada cuando la amada las va apretando en sus labios.
¡Honor a Doña Señora empanada!-  No solamente por lo buena sino por nacionalista, pues gringos, chinos y europeos, que hacen de todo, no han podido entrarle a las empanadas cuyo dominio indiscutible va desde  el Río Grande hasta la Patagonia.



3 comentarios:

  1. Qué buena crónica! Sencilla, como la mayoría de la gente de estos barrios y municipios donde se levantaron los monumentos a las empanadas; da cuenta de un fenómeno donde se unen las clases sociales, sobre todo en Colombia y en Manizales donde es muy marcada la diferencia entre sectores sociales. También me gusta porque muestra que en otros países, como Colombia, se le da mucha importancia a la empanada y que no sólo en Argentina se come, como creen muchos de ellos. Con humor y sencillez, se crea una representación social de ésta comida.
    jotagé gomezó

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  2. Como la empanada colombiana, no hay otra!! Yo vivo en Estados Unidos y las hago para algunas reuniones...y les ha gustado mucho! Que bueno que le han hecho monumento porque si son muy importantes en nuestro pais! Yo recuerdo cuando mi mama era directora de una escuela en Colombia, ayudo a levantar un templo a punta de estas y de masato!! Vivan las empanadas colombianas!!

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  3. De verdad que las empanadas Colombianas son lo mejor, pero deberíamos aprovechar las maquinas para producir en serie y permitir que mas paladares se deleiten con este manjar tradicional colombiano.

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