domingo, 10 de septiembre de 2017

EL CORREGIMIENTO DE BATERO- QUINCHÍA-




Alfredo Cardona Tobón



Batero se enmarca dentro de la comunidad del resguardo indígena Escopetera-Pirsa. Es un extenso corregimiento  compuesto por las veredas de El Higo, Juantapao, Alegría, Minarrica, El Naranjo, Buenavista, Cartagëño, Hisana, Miracampos, Moreta, Bellavista, El Cairo, Planadas, El Guamo, Riogrande y Sardineros.

La palabra Batero  viene del  cerro aledaño nombrado así desde la época precolombina, pues los nativos llamaban bateros a las rocas monolíticas que  se  encontraban a lo largo de la cordillera desde el sur de la provincia de Antioquia hasta el resguardo de Guática, como el cerro Plateado, los farallones de La Pintada, el cerro Ingrumá, Opiramá y Gamonrrá.

Las crónicas españolas no hablan del Batero sino del cerro Carambá , que al igual que el Picará y el Opirama eran santuarios de las tribus ansermas donde los sacerdotes presentaban sus ofrendas a Xixaraca y demás deidades indígenas.

El nombre de Carambá fue poco conocido y usado, en cambio Batero fue aceptado por nativos y colonos antioqueños  y con Batero se siguió conociendo el cerro y las tierras aledañas.

Los terrenos de Batero  hicieron parte del Resguardo indígena de Quinchía, cuyo Cabildo indígena  fue fraccionando los lotes hasta que la zona se convirtió en un retazo de minifundios. Actualmente no existen grandes propiedades en el corregimiento, poblado por las familias García, Pinzón, Ramírez,  Soto, Velázquez, Trejos  cuyos lotes no exceden las dos hectáreas.

En el pasado de Batero se confunde la historia y la leyenda. En su territorio tenía sus dominios el cacique Chiricha, un bravo guerrero que hizo frente a los  hombres del conquistador Badillo en una aldea con defensas de guadua llamados quinchos y postes rematados con calaveras. Después de robar el oro acumulado por siglos en las aldeas nativas, los españoles y sus esclavos negros establecieron el Real de Minas de Buenavista que visitó el Oidor Lesmes de Espinosa hacia el año de 1627. Desde entonces se ha explotado el oro de la zona, ya sea en los aluviones de las quebradas que van al rio Cauca, o en las vetas de minas como la de Juantapao que produce riqueza desde fines del siglo XIX.

GUERRA Y CONFLICTO

En  la guerra de 1876 que enfrentó a los Estados conservadores de Antioquia y El Tolima con el gobierno central en manos liberales, se presentó un cruento combate cerca del cerro Batero entre tropas antioqueñas y caucanas. En esa acción militar los liberales derrotaron las fuerzas conservadoras, se facilitó la toma de Manizales y se consolidó el triunfo del radicalismo liberal.

 En 1879  el cerro Batero fue testigo de nuevos combates, esta vez entre los liberales radicales y los liberales independientes. El 16 de enero de ese año se enfrentaron  tropas comandadas por Ramón Elías Palau, Jefe del ala independiente del Cantón de Toro, con  la fuerza del alcalde radical Rudesindo Ospina.  En esta acción se distinguieron  León Hernández en las filas independientes y en las radicales el Negro Marín,  el  guerrillero que se haría famoso en la guerra de los Mil Dias.

Al anochecer del 5 de  junio de  1961 una patrulla del Batallón Ayacucho comandada por el sargento Alvaro Arenas y con base en un puesto militar establecido en la vereda de Batero, llegó a la cantina de Buenaventura Garcia ubicada en el sitio de Miracampos, en un patrullaje rutinario. Iban cuatro soldados y el cabo. El sitio estaba desierto, solo había un campesino tomando cerveza y escuchando repetidamente la ranchera mejicana “ Sonaron siete Balazos”.

La patrulla no vio nada anormal y ya se retiraba de la cantina cuando uno de los soldados creyó ver un parecido del campesino con uno de los cuadrilleros que perseguían desde tiempo atrás, por lo que decidieron detenerlo para hacer las pesquisas debidas.

El campesino no opuso resistencia y siguió con la patrulla hacia el puesto de Batero.

Por el camino, los soldados ya tenían la certeza de haber capturado al temido “Capitán Venganza” y sea por miedo o porque había orden de eliminarlo, en el sitio de Caballitos, a los cincuenta metros de la cantina de Buenaventura García, asesinaron a Medardo Trejos.  Uno de los proyectiles entró por el homoplato izquierdo y salió  por la región pectoral; otro balazo  penetró por la tibia y salió por el  tobillo.

La fuerza pública quiso hacer creer  que “Venganza” había tratado de escapar y tuvieron que matarlo en defensa propia, también dijeron que había herido al suboficial y a un soldado. Nada de esto fue cierto. Simplemente lo asesinaron desarmado e inerme, como hizo el bandido con decenas de campesinos inocentes.

EL PROGRESO EN BATERO

Por Ordenanza No. 49 del 23 de diciembre de 1966 se dispuso la  construcción de la carretera Güisana- Moreta; en  1993, siendo alcalde el señor Mario Ibarra, se comunicó la vereda Bellavista con la carretera troncal del occidente en el sitio denominado La Sierra, fueron gestores de esta importante via terciaria, los señores Juan Trejos, Gilberto Trejos, Dignora García, Serafín Ramírez, Ovidio Ramírez, Rodrigo Restrepo, Jorge Gañán y Sebastián Taborda; así quedó Batero con dos vías: una hacia la troncal de Occidente y otra hacia la carretera Panamericana, ampliando su comercio con Riosucio, Pereira, Manizales y  Medellín

En la administración del alcalde Ernesto Gómez, año 1996, se construyó un puesto de salud; en un principio el hospital Nazareth desplazaba sus funcionarios hasta el corregimiento para atender a la comunidad y  en el año 2008 a través de la gestión de la junta de acción comunal, se consiguió la presencia durante los días miércoles de personal  médico para atender las comunidades de Batero ,Moreta, Bellavista, la Peña, la Floresta y el Higo.

 En el año de 1974 por gestión de los líderes Alberto Delgado, Pachito Espinosa, Juan Trejos, Javier Antonio Pinzón y Octaviano Trejos, entre otros, se logró la instalación de redes primarias de energía y de un transformador para  electrificar  35 viviendas. La comunidad hizo aportes con financiación del Comité de Cafeteros y en esa forma las familias de Alberto Delgado, Próspero Pinzón, Luis Angel Pinzón, Luis Taborda y Tiburcio García contaron con el servicio eléctrico y Batero empezó a mostrar un ambiente diferente.

Poco a poco quienes tuvieron con que hacerlo dotaron sus viviendas de elecrodomésticos y el colegio contó con una sala de informática. A partir del año 2003 se dio la posibilidad de cursos básicos de sistemas,  dictados en las horas de la noche por Idalba Pinzón de manera gratuita como una contribución personal a la comunidad.

LA COMUNIDAD DE BATERO

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La mayor parte de la actividad  de Batero se realiza en el corregimiento de Bonafont- Riosucio y en la  cabecera de este municipio, con el que mantiene nexos culturales y familiares quizás más estrechos que con la zona urbana de Quinchía.

El sector agrícola es la base de la economía local  que tiene como reglones principales la caña panelera, el café, el plátano y el aguacate. Tiene influencia la minería del oro y en menor escala el reglón pecuario.

Los antiguos vecinos de Batero aún recuerdan a Pedro Emilio Betancur,  gestor de la primera planta eléctrica de Moreta. Fue en los años cincuenta del siglo pasado;  Pedro Emilio tomó el agua de una quebrada la llevó por una acequia para mover  una rueda Pelton con un generador que le suministró energía eléctrica a su finca y a otras fincas vecinas.

 

 


 

 

 EL CERRO BATERO

La leyenda dice que en lo más alto del cerro vivía Xixaraca, señor de las tribus ansermas y también la diosa Michua, Señora del Valor y de la Guerra.

En 1969 Germán Cano con otros seguidores de la ANAPO, un partido que apoyaba al general Gustavo Rojas Pinilla, escalaron  las rocas del cerro y en la cúspide plantaron la bandera de su partido que ondeó por muchos meses, hasta que la lluvia y el viento la convirtieron en jirones.

En los años ochenta del pasado siglo vivía en el caserío de Batero, al pie de la gran mole con cabeza de águila,  don Juan de Dios  Trejos y su familia. La sombra del cerro cubría su casa al llegar la tarde y desde el corredor de la vivienda don Juan observaba el paso de los flecos de niebla que en las madrugadas parecían desprenderse de las alturas.

 Muchas veces pensó que en la cima donde algún día moró Xixaraca  debía plantarse una gran cruz que bendijera ese territorio azotado muchas veces por la violencia. Parecía un misión imposible, pues  la única subida estaba por los lados de Bellavista, frente al poblado de Bonafont, y solo llevaba a unas cuevas situadas al pie de una roca que se levantaba perpendicularmente.

Sin apoyo de nadie  don Juan de Dios Trejos y sus hijos  echaron mano a sus escasos ahorros y construyeron tres escaleras metálicas que incrustaron en las rocas y aferradas a ellas y sin mirar hacia abajo llegaron  a una pequeña meseta que se abría un poco al avanzar por la cima.

Por partes llevaron la cruz a lo más alto del cerro Batero y allí la armaron. Fue una labor titánica y peligrosa, donde el viento empujaba, la lluvia caía como granizo y el abismo atraía como si fuera un imán.

Un catorce de septiembre, posiblemente de 1984, el padre Iván Velásquez, párroco de Bonafont, subió con los ornamentos. Venciendo el temor de una caída y sobreponiéndose al pavor de las alturas llegó a lo más alto del cerro Batero y auxiliado por don Juan Trejos celebró  sobre la roca pelada del antiguo Carambá la  misa. Era tal su cansancio que tuvo que celebrar la Sagrada Eucaristía de pie porque le era imposible mantenerse parado.

Desde  entonces todos los catorce de septiembre los fieles católicos de Batero hacen una romería hasta la Cruz y a menudo, cuando cuentan con un sacerdote joven y alentado,  asisten a misa con el mismo recogimiento que hubo cuando por primera vez del padre Velásquez oró al Señor desde la cresta del cerro.      

 El cerro Batero encierra muchas leyendas. Se habla de unas cuevas que retienen a los aventureros que han osado internarse en esos socavones. Se admiran tres cascadas cuyas aguas se desprenden de las peñas y son las lágrimas de la diosa Michua que aún llora adolorida por la ingratitud de los suyos.

También se dice  que  un día estaban trabajando los Trejos en la cima y con el afán de terminar la base de la cruz no se dieron cuenta que venía un aguacero. El cielo se ennegreció,  el viento rugía, los rayos se estrellaban contra los flancos del Batero y sin embargo en la cresta el sol seguía brillando y no caía ni una gota de agua.-




comunidad.

EL ORO EN BATERO

La compañía canadiense Batero Gold Corporation es propietaria de un gran proyecto aurífero que abarca la mayor parte del territorio del corregimiento. Un informe presentado por Roscoe Postle Associaton Inc, señala recursos posibles de 3.54 millones de onzas de oro, 12, 3 millones de onzas de plata y  más de doscientos millones de kilos de cobre, que a los valores actuales representan seis mil millones de dólares.

La presencia de esta compañía está creando un problema social pues desplaza a centenares de mineros tradicionales que desde siempre han explotado el oro de Quinchía y especialmente de la zona de Batero.

Aunque la compañía ha indemnizado a los labriegos que tienen que desplazarse de sus antiguas fincas, esto significa despoblamiento del territorio, no siempre equilibrado con los nuevos lotes asignados por la Compañía.

Aún se está en el proceso de exploración pero todo indica que el capital extranjero  se adueñará de gran parte del territorio de Batero cuyos habitantes tendrán que buscar otros horizontes lejos de sus antiguas veredas.




LA CRUZ DEL CERRO BATERO- [1]



 

A finales del siglo XX, cuando otras violencias disfrazadas de odio atacaron a los habitantes de Quinchía, un humilde campesino llamado Juan de Jesús Trejos, creyente devoto del emblema cristiano de La Santa Cruz, tuvo una increíble idea que lanzó como un reto a sus numerosos hijos y luego a los moradores de la vereda. Don juan quiso desafiar los vientos, las tempestades, los rayos y la inmensidad, para coronar el cerro de Batero con una cruz digna, fuerte y altiva, como un símbolo de fe y de pujanza.

En la mente campesina de Don Juan de Jesús, maduraba el proyecto, visitaba los amigos en la Alcaldía, en la Parroquia, pero nadie creía en este quijotesco sueño poco confiable.

Por varios años efectuaron bingos, empanadas y rifas que poco a poco fueron creciendo y con una impecable honradez fueron acumulando el dinero suficiente para acometer la magna obra.

Gracias al apoyo de sus valerosos hijos: Gilberto Antonio, Carlos Emilio, Miguel Ángel, Mariano, Ovidio, Rubiel y Alfonso, se inició el gran reto de subir materiales de rio, tubos galvanizados, cemento y agua en botellones, en una maratónica jornada que duró un día de sol a sol. Muchos vecinos creyentes, amantes de su fe cristiana, unieron sus brazos en esta titánica labor y para concluir la obra con más premura, siete hombre y tres mujeres, desafiaron  el frio de la noche y bajo la mirada vigilante de las estrellas, durmieron sobre la helada roca el gran sueño de don Juan de Jesús, con el fin de madrugar y así  iniciar la dura labor de oradar la piedra para levantar una majestuosa cruz de 8 metros de altura. Las señoras Luz Mery (hija de don Gilberto) Martha Pinzón y Rubiela Trejos, fueron la cuota femenina en la cima de la montaña, ellas con su delicadeza y su callada labor, prepararon los alimentos para las héroes de la segunda jornada.

Amanece un nuevo día y los fuertes campesinos de la vereda, iniciaron la férrea labor de armar la sencilla cruz y a los gritos de agua, arena, cemento, todos como una máquina sincronizada, uniendo sus brazos y corazones, con la sonrisa en sus labios y el honrado sudor sobre sus frentes, en dos jornadas titánicas concluyeron la labor. Más tarde Don Gilberto Antonio, hijo mayor de Don Juan, con un dinero que ahorró de sus escasos ingresos, mandó a elaborar unas escalas en varilla de hierro que penetraron la dura roca y facilitaban el ascenso al elevado cerro.



[1] TEJADA Libardo-  Datos sobre el corregimiento de Batero

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