lunes, 7 de noviembre de 2011

VILLA CLARETH ( PUEBLO RICO- RISARALDA)

CURRUMAI : UNA COLONIZACIÓN FRUSTRADA
Alfredo Cardona Tobón.



Los cazadores se internaron en las montañas de Pueblo Rico;  del frío cortante de la serranía pasaron al clima caliente y pegajoso de la hoya del río San Juan. De tramo en tramo se sentían las tatabras mimetizadas  y en  la espesura y en los riachuelos saltaban  sabaletas y  jojolotes para atrapar los grillos despistados que ensayaban saltos desde los matorrales
.
Después de varios días de aventura, los cazadores quisieron regresar a la Serranía de Belalcázar, pero les fue imposible encontrar la trocha que los llevara de regreso al camino; dieron vueltas y vueltas hasta que llegaron  exhaustos a un claro abierto en la selva donde se levantaban varios emberandes, o chozas de una comunidad chamí.

Los nativos llamaban a ese sitio Currumai. El clima parecía benévolo, al menos estaba libre de bichos, el agua era abundante y la topografía era andable, como suelen decir nuestras gentes cuando se refieren a lomas no muy pronunciadas.

José de los Santos Isaza miró en derredor y vio tierra libre por todos los costados, poco le importó la presencia de los emberas ; José de los Santos pensó, como sus ancestros de Belalcázar, que la tierra era de quien la trabajara y esa selva estaba esperando que la conquistaran.

ENTRAN LOS COLONOS

De regreso a la población de Belálcazar los cazadores hablaron de baldíos inexplorados, de tierra fértil, de caza y pesca , de posibilidades sin límite... e invitaron a sus paisanos a montar fincas en esas lejanías.

En 1940 un grupo numeroso llegó por carretera hasta más allá de Pueblo Rico y siguió por una trocha abierta por el arriero Erasmo González que llevaba al l claro de Currumai. Al lado de los indígenas los recién llegados ampliaron espacio para una plaza, construyeron casas de guadua de uno y dos pisos e instalaron un acueducto de latas de guadua.

A los  tres años  Currumai era Inspección de policía, se había convertido en una fundación floreciente con iglesia y una misión claretiana. Al padre Orjuela le pareció feo el nombre de Currumai y  lo cambió por el de Villa Clareth, extraño vocablo que nada tenía que ver con los colonos y menos con los indígenas, que impasibles veían como con cada machetazo les cortaban su cultura y su pasado y los iban empujando selva adentro.

Desde los años veinte  del siglo XX, la comunidad claretiana atendía las misiones del Chocó con los métodos empleados por sus congéneres franciscanos en las épocas de la  Conquista y la Colonia española. En la nueva población, los claretianos repitieron la dosis y fundaron un internado indígena que borró la identidad de los antiguos pobladores y los convirtió en   peones serviles, Los nativos que no le caminaron a los misioneros se alejaron de su Cuarrumai y  dejaron a Villa Claret a los " racionales"  y a los misioneros.

En la nueva fundación los colonos encontraron una tierra diferente  a la tierra  de la Serranía  de Belalcazar, se toparon con una ladera avara que no daba los racimos ni el maíz que se  producía al lado del rio Risaralda y a la humedad y la mala calidad del suelo, se sumaron las plagas y las enfermedades que asolaban cultivos y animales.

A Currumai no llegaron empresarios, fue una aventura de personas sin solvencia económica, que a diferencia de sus padres y abuelos no contaron con un Pedro Orozco, que les fiara bastimentos ni facilitara los entables como suceció en la repoblación de Ansermaviejo y en la colonización de Belalcazar..  Así pues, la mayoría de los invasores de Currumai volvieron sobre sus pasos y  la selva  reclamó  sus dominios

 OTRO AIRE EN CURRUMAI.

La violencia de los años cincuenta del siglo pasado llevó una pequeña remesa de colonos conservadores a Villa Clareth que huían de las atrocidades del Capitán Venganza y  otros bandidos del  occidente de Caldas y del norte del Valle. Llegaron en la mayor pobreza, sin auxilio del gobierno y  la esperanza de encontrar un sitio donde pudieran vivir en paz con sus familias.

El quinchieño Carlos Trejos fue el líder de esta segunda oleada; con su paisano Ramón Vásquez montó una extensa finca y apoyado por el sacerdote español Francisco Bisquet organizó una Cooperativa para mercadear los  productos agrícolas de la zona. Trejos y Vásquez intrigaron y movieron intereses  hasta conseguir la construcción de la carretera que comunicó a Villa Clareth con Pueblo Rico: con esa vía el caserio alcanzó la categoría de corregimiento con  uncentro de salud, un colegio y una oficina de Telecom.

Esa fue la  época gloriosa del antiguo Currumai, pero al desaparecer Carlos Trejos y sin la presencia de la comunidad claretiana,  empezó la agonía del  pueblito. Su situación actual  es incierta, a la presencia de bandas delictivas en tiempo reciente, se le suma la pobreza y el abandono estatal.

 En una colina arcillosa reposan los restos de Juan de los Santos Isaza, de Marcos Franco, de Bibiano Giraldo y de Carlos Trejos y Ramón Vasquez, artífices de Villa Clareth. Ya no hay señales de las misiones, ni de los   emberas que conservaron por siglos lo que nuestra civilización destruyó en pocos años.

Currumai le quedó grande a los paisas , fue otra zona de vocación selvática que jamás debió ser hollada por planta humana, un territorio violado que difícilmente encontrará  un futuro con pobladores aferrados a una tierra que no los quiere.

2 comentarios:

  1. es bueno saber que yo tengo el nombre deun lugar tan importante

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  2. el señor ramon vasquez no fue de los primeros en habitar en villa clareth porque mi abuela dice que junto con don carlos trejos llegaron los señores -Jesus Maria giraldo, agustín guarin, rafael antonio alarcon , marcos marin, joaquin londoño,felix giraldo y otros mas - se supone que es la biografia de villa clareth risalralda pero solo cuentan lo ultimo sucedido ya que la carretera fue construida despues de 1980 y don carlos trejos ya habia fallecido para estos tiempos deberian de consultar con una persona antigua de la villa una persona que los pueda informar mejor

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