domingo, 24 de abril de 2011

LAS ATROCIDADES DE LOS CAUCHEROS DEL PUTUMAYO: PECADO MORTAL DE COLOMBIA

Alfredo Cardona Tobón*

                         Roger Casement  con indígenas del Putumayo
      


Desde los primeros años de su vida independiente, las repúblicas de Colombia y del Perú  mantuvieron un litigio sobre la extensa franja entre los ríos Napo y Caquetá.  En el año  1906 los dos países establecieron un modus vivendi en la región hasta que arreglaran definitivamente los límites. En el convenio los peruanos se comprometían a retirar las tropas entre el Putumayo el Caquetá y se aceptaba la presencia de algunos destacamentos colombianos en la zona y la operación de la compañía cauchera de Mario Arana.
Con dicho arreglo  las tribus indigenas quedaban a merced de los peruanos al igual que  los colonos y los caucheros independientes que vivían entre el Putumayo y el Caquetá. Con ese arreglo Colombia entregaba  al Perú la extensa zona entre el Putumayo y el río Amazonas y dejaba a sus tropas en  inferioridad de condiciones ante los empleados de la Casa Arana, que estaban mejor armados, con mayor apoyo y conexión con Iquitos
LOS CRÍMENES DE LA CASA ARANA
Hace cien años Benjamín Saldaña Rocca, un valiente periodista de Iquitos, denunció a los caucheros de la Casa Arana por el exterminio y por el régimen de esclavitud al que sometían a  los boras, uitotos y matapis.
 El 9 de agosto de 1907, Saldaña ofició ante el Juez del Crimen de Iquitos denuncias gravísimas:  “A usted digo- escribió el periodista- que en mérito de los sentimientos de humanidad que me animan y en servicio de los pobres y desvalidos indios pobladores del Putumayo y sus afluentes, denuncio a los forajidos ( los enumera) .. como autores de los delitos de estafa, robo, incendio, violación, estupro, envenenamiento y homicidios agravados con los más crueles tormentos como el fuego, el agua, el látigo, las mutilaciones; y como encubridores de estos nefandos delitos a los señores Arana Vega y Compañía y J.C Arana y hermanos, jefes principales de los denunciados, quienes tienen perfecto conocimiento de todos estos hechos y jamás los han denunciado ni han tratado de evitarlos”
Saldaña Rocca  cuenta en su denuncia que en 1903  llegaron a la Chorrera 800  indios ocainas Después de entregar el caucho uno de los jefes  seleccionó a 25 nativos, diciendo que eran perezosos para el trabajo, luego les hizo poner como túnica un  costal empapado de Kerosene y les pendió fuego… “se presentó el pavoroso cuadro de ver esos infelices, dando los más agudos y lastimeros alaridos, sepultarse en las aguas del río pensando en salvarse, pero todos perecieron”
Saldaña habla de mutilaciones, esclavitud y del   secuestro de niñas entre ocho y quince años para los serrallos de los caucheros y horrorizado denuncia la crueldad inaudita de las bestias humanas  que ensayan puntería con los indios, y los dejan morir de hambre si no cumplen con las cuotas fijadas.
En 1909 el periódico londinense “Truth” publicó un informe del ingeniero norteamericano Walter Handerburg donde relataba con detalles las torturas contra los indios. Decía que los cortaban en pedazos y a los viejos y enfermos los mataban cuando dejaban de trabajar. A lo anterior se suman los  informes del colombiano Jorge Garcés que ratifican las denuncias del periodista Saldaña Rocca y del ingeniero Handerburg.
El Parlamento inglés, viendo que la Casa Arana, con grandes accionistas británicos, estaba inmersa en semejantes actos criminales, ordenó en 1910 a su cónsul en Rio de Janeiro, Sir Roger Casement, que viajara al Putumayo a investigar personalmente semejantes atrocidades..
CONTRA LOS COLOMBIANOS
Arana y sus esbirros no solamente atropellaron a los indios sino también a los colonos y a los caucheros colombianos. En los primeros meses de 1909 los empleados de Mario Arana mataron en La Chorrera  a Emilio Gutiérrez y a otros 66 compatriotas; lo mismo hicieron con Vicente Luna y  18 compañeros entre La Chorrera y El Encanto y con Manuel Erazo y otros 22 colombianos en el sitio de La Reserva. Fuera de eso, lanchas artilladas peruanas atacaron bases colombianas y asesinaron a numerosos soldados.
Mientras todas esas barbaridades llenaban de dolor y sangre la amazonia colombiana el   presidente Reyes se cruzaba de brazos diciendo que “eran cosas de caucheros” y Rafael Uribe Uribe, embajador en Brasil, no parecía conmoverse con la tragedia de los indígenas y los colonos colombianos.
SIR ROGER CASEMENT
El nobel de literatura Vargas Llosa recrea la vida de Casement en la novela “El sueño del celta”. En la obra, el escritor  muestra las actividades del irlandés en El Congo y en el Putumayo donde es testigo de los crímenes de los  belgas y de los caucheros de la Casa Arana
 Con la tolerancia del gobierno peruano y el silencio culpable del gobierno de Rafael Reyes los explotadores de Iquitos secuestraban a los  nativos y los forzaban a extraer el látex. Si no entregaban la cuota exigida se les castigaba con cepo, los flagelaban y los mutilaban. Próximos a la inanición los pobres indios eran bestias de carga; no les pagaban por su trabajo, a cambio les entregaban mercancías inútiles con precios exorbitantes que jamás alcanzaban a cubrir. El régimen de la Casa Arana  era un sistema basado en el terror, un sistema que estaba acabando con las tribus del Putumayo.
El Parlamento inglés ordenó la disolución de la “ Peruvian Amazon Company” y comprometió al gobierno peruano a llevar a cabo una investigación para castigar a los culpables. En junio de  1912 el Papa Pio X condenó los abusos de los Arana, y el cristiano  y conservador gobierno de Rafael Reyes no movió ni un dedo para condenar los desafueros, defender los intereses colombianos y  hacer respetar la integridad de sus compatriotas del Putumayo.
VUELVE Y JUEGA
Los peruanos pasaron por alto los crímenes de Mario Arana, a quien consideraban un empresario que estaba llevando progreso al Amazonas y era una barrera para las pretensiones colombianas. En  la década de 1920  el departamento de Loreto llevó a Mario Arana al Congreso, quien desde allí  combatió el tratado de límites Salomón- Lozano que reconocía la soberanía de Colombia en la franja entre los ríos Putumayo y Caquetá y entregaba a Colombia un trapecio que la conectaba con el puerto de Leticia y el río Amazonas.
Arana continuó con sus actividades caucheras al sur del Putumayo . En 1932  el tenebroso personaje suministra  armas a los policías y civiles de Iquitos para que ataquen a los indefensos  funcionarios colombianos de Leticia. Su intención es recuperar su imperio cauchero y el de muchos loretanos es tomar por la fuerza los territorios del Putumayo y el trapecio amazónico  y anexarlos al Perú..

8 comentarios:

  1. He llegado a este blog mientras buscaba información sobre la guerra de los Mil Días y el papel de Avelino Rosas en ella. ¡Es muy interesante! Lo linkearé en mi blog y en el de la Academia Huilense de Historia que administro.
    Un saludo y enhorabuena por esta bitácora.

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  2. Puerto Asís, ciudad colombiana, fundada con el fin de asegurar la soberanía nacional del Putumayo para Colombia...Este 3 de mayo de 1912 Puerto Asís cumple 100 años de fundada...en 1932 sirvió de centro de operaciones militares, para enfrentar la guerra con el Perú, que se dio en el año de 1933 26 de marzo...a Dios gracias el ejército de Colombia gano la guerra así no se perdió 3 departamentos que son: Amazonas, Caquetá y Putumayo...lo que no se pudo fue recuperar la vida de estos compatriotas colombianos como fueron los indios...mi correo elctrónico...joseortiz-70@hotmail.com

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  3. felices los ingleses que combatieron la extraccion de caucho del peru y se lo llevaron a aus colonias en malasia y felices los colombianos que se quedaron con un territorio inmenso,peruanos cojudos................

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    1. no debes hablar por hablar debes darte cuanta que la casa Arana y la Amazon Peruvian Company pertenecian a Inglaterra, por ende, sin justificar las acciones de arana,la compañia inglesa se beneficiaba muy bien acosta del sufrimiento humano, Ademas estamos hablando de las innumerables injusticias que hubo hacia los indigenas NO de los "territorios inmensos" que Colombia pudo obtener. debes darte cuanta de las prioridades al comentar algo.

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  4. cojudo no fue el presidente colombiano de esa epoca que hiso nada por "su gente".. y felices los ingleses que igual ganaban economicamente.

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  5. no debes hablar por hablar, tienes que darte cuenta que la casa Arana y la "Amazon Peruvian Company" pertenecian a Inglaterra; tecnicamente, sin justificar las atroces acciones hacia los indigenas, la compañia inglesa eran los unicos que se beneficiaban mas a costa del sacrificio humano que ocurria en esa epoca. Ademas no estamos hablando de los "territorios inmensos" que Colombia pudo obtener, sino de las injusticias dadas hacia los indigenas. Priorisa tus comentarios al momento de escribir algo.

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  6. lo mas triste de todo es que aun siguen pasando atrocidades como esta, solo que estos atentados contra la humanidad, contra la cultura y contra el medio ambiente tienen una capacidad de silencio e impunidad impresionante... veamos los nukak maku, una tribu despojada de su identidad, de su familia, de su selva (por favor averiguar para que vean por ustedes mismos)... no se ustedes pero siento una impotencia y rabia por lo que nos hacen, por que ellos hacen porte de nuestra identidad, me encantaría hacer algo, algo que fuera mas alla de este texto o palabras... por fovar si alguien sabe que hacer y como actuar con inteligencia y necesita manos colaboradoras no duden en contactarme mi correo es wilmer03_@hotmail.com

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  7. evaanlu@hotmail.com13 de junio de 2015, 18:18

    La explotación del hombre por el hombre ha existido desde los orígenes de la humanidad. Es terrible referenciar las atrocidades que es capaz de cometer el ser humano, como producto de la desmedida ambición. Absolutamente nada justifica los crímenes o abusos de cualquier índole hacia una persona. La erradicación del trabajo esclavizante tendrá fin, cuando se consiga que las comunidades alcancen a través de la educación, la igualdad de posibilidades de inserción en el ámbito laboral. Por eso insto a los educadores a no bajar los brazos, a seguir bregando en pos de una sociedad más inclusiva y con mejores posibilidades de progreso.

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