lunes, 28 de febrero de 2011

LA REPUBLICA DEL CAPITÁN VENGANZA

El  tiempo lo convirtió en una especie de Robbin Hood criollo
-Estableció un feudo que abarcó Quinchía, Bonafont y zonas aledañas al río Cauca. Fue un labriego de ancestro indígena.  La marihuana, el alcohol y el poder lo convirtieron en un sátrapa cruel que   pisoteó, vejó y atormentó  a su propia gente. Bandolero.-
Alfredo Cardona Tobón*
                                Cadáver de "Venganza" en el hospital  de Quinchía

Con el paso de los años el pueblo pule las aristas de los personajes como lo hacen los ríos con los guijarros que arrastra la corriente; por ello se exaltan personajes siniestros y  bandidos se convierten en salvadores de la comunidad. Han transcurrido cincuenta años, y como se dijo,  van surgiendo voces que  muestran al tenebroso Medardo Trejos Ladino, alias “Capitán Venganza” como una especie de Robin Hood criollo.
LOS DOMINIOS DE MEDARDO
En 1958  el “Capitán Venganza”  estableció un feudo que abarcó el municipio de Quinchía, el corregimiento de Bonafont en Riosucio y zonas aledañas al río Cauca de los distritos de Anserma  Neira y Manizales.
En ese territorio la única ley era el capricho de Medardo, que ante la pasividad de un Estado incapaz, recaudaba impuestos, arreglaba entuertos, expedía salvoconductos y castigaba en cárceles y en  campos de trabajos forzados a quienes no seguían sus normas.
La republica de bandidos  contaba con cuarteles, una efectiva red de espionaje y tenía sobre las armas a más de mil campesinos, que  en cuadrillas comandadas por lugartenientes, operaban independientemente  o se congregaban en el momento oportuno bajo el mando del “ Capitán Venganza”.
Nada se movía en esa región sin el conocimiento  y la anuencia de Medardo. Solamente se nombraban  las maestras que aprobaba “Venganza” y lo mismo ocurría con los inspectores y con la elección de los concejales de Quinchía. En abril de 1959 Horacio Aricapa, allegado y secretario de Venganza trasmitió la orden de su jefe para reconstituir el Directorio Liberal de Quinchía. A Clemente Taborda, presidente de la entidad le pidió que le entregara los sellos del Directorio y en  una reunión en un local del pueblo posesionó a  los nuevos miembros en remplazo de los miembros que no eran de su confianza

. El inspector de Irra, Horacio Aricapa,  lugarteniente y  secretario de Venganza, era portavoz y hombre de confianza de Medardo.En una entrevista al diario La Patria de Manizales, con fecha marzo de 1959, Horacio Aricapa se quejó de la impunidad  y  ponía a Venganza como juez y enderezador de entuertos:
" Yo estuve en una comisión para capturar unos sospechosos y mandé a la alcaldia unos seis tipos que no me parecían,porque eran sucios en su manera de ser. Los capturé y los largaron, a los tres días largaron esos tipos.
Yo perdí esa comisión. Eran unos tipos compremetidos. Entonces Venganza viendo el caso me mandó reclamar esa gente para ponerlos a trabajar allá., para que cogieran más disciplina y se manejaran mejor. El viendo que el gobierno lo prohibía entonces dejó eso...Entonces dijo descargo toda la fuerza de las autoridades qu obren contra esas gentes. Que obre la tropa dentro del territoro de Quinchía como tenga a bien. Así se está haciendo desde hace cinco meses, que la tropa pueda accionar en ´Quinchia. No ha accionado porque no ha querido. Pero si ha tenido autorización del mismo Venganza para que patrulle por donde quiera.El no se opone ni ha habido una sola baja en el ejército."

Vengaza no se opuso al ejèrcitoo pero no permitió un solo policía en la zona rural. Los "blancos " de Manizales aconsejaban una acción de tierra arrasada, pero con los antecedentes en el Líbano, Tolima,  el gobierno del Frenta Nacional prefirió otros métodos, que a la larga le dieron buenos resultados. Los soldados patrullaban y no encontraban nada, la gente de Venganza se mimetizaba entre los peones y  cuando era necesario se reunían para dar un golpe, extorsionar o atacar en Balboa o en Santuario. El  ejército iba a las ciegas y Medardo y sus secuaces sabían por donde y cuando pasaba la fuerza pública para evitarla..
LAS AUTODEFENSAS CAMPESINAS

Las bandas de Venganza se relacionan con la violencia desatada al subir Ospina Pérez a la presidencia en 1946.  A partir de entonces se desató una terrible violencia contra los liberales para alejarlos de las urnas y hacer posible el control total del conservatismo, que tenía minoría en el Congreso.. Los campesinos de Quinchía  reaccionaron y formaron cuadrillas de autodefensa, que no pueden catalogarse como guerrilleras o paramilitares, ni brazo armado del liberalismo o del partido comunista, cuyos dirigentes trataron de adoctrinarlas.  En un principio campesinos mal armados y pacíficos integraron esas fuerzas, obligadas a luchar y enredarse en actividades delictivas para conservar su tierra, su vida y la seguridad de sus familias.
Grupos de “escopeteros” se enfrentaron a los “pájaros” y a  la policía "chulavita" del gobierno conservador.. Con la  dirección de Mario Restrepo, desertor del ejército, y luego con la orientación de “Pedro Brincos”  arrebataron armas a la fuerza pública, aglutinaron al campesinado liberal y emprendieron una campaña de retaliaciones que anegó en sangre  la banda izquierda del río Cauca.

Cuando Pedro Brincos y Graciela Quintero, La Aviadora, se integraron a las guerrillas del Tolima, las bandas de Quinchía quedaron bajo el mando de Medardo Trejos, alias Venganza que las organizó en Tres compañías con más de mil efectivos:

La primera compañía comandada por  Medardo, la segunda por Héctor García y la tercera dirigida por el Capitán Águila.

Esas compañías estaban formadas por cuadrillas de ocho  hombres a cuyo frente iba un cabo; entre los cabos más tristemente célebres por su crueldad se recuerda a Gavilán Blanco,Gavilán Negro, La Cigüeña, Fiera, Dollar, Capitán Golondrina y Capitán Águila Negra.

Para neutralizar a Venganza el ejèrcito inició una campaña de garrote y zanahoria, que observaron muy de cerca los altos mandos de Estados Unidos para emplearla en otras regiones en conflicto. Mientras se pagaba a los delatores y se creaban fuentes de trabajo,  el ejército inició una serie de redadas que dieron resultados positivos. En mayo de 1968 el ejército capturó 14 presuntos integrantes de las caudrillas en la vereda de Opiramá y  decomisó un reglamento militar con capitulos sobre escuela de combate, servicio de guardias y justicia penal militar.

Mientras la violencia dominaba los campos quinchieños, las acciones de las cuadrillas de Venganza se extendían a los municipios de Anserma, Guática, Riosucio, Neira, Santuario  y  Balboa. En marzo de 1961 los agentes F2 del estado colombiano dieron con una de las guaridas de los bandidos en la vereda de Totuí en Balboa. Dieron de  baja al Aventurero y a Juancho el Vengador y capturaron otros implicados en las masacres de la zona. Poco después capturaron otros cuadrilleros de Venganza y se intensificaron las capturas masivas en Quinchía, donde cayeron más inocentes que comprometidos.
¿QUIÉN FUE EL CAPITÁN VENGANZA?
Fue un labriego de ancestro indígena, casi analfabeta, que  se fugó de la casa desde niño y trajinó por los campos del Tolima. De regreso a Quinchía se unió a “los escopeteros” y tomó el mando cuando “Pedro Brincos” dejó la zona y se trasladó al Tolima junto con la “Aviadora” a reforzar las guerrillas comunistas del Tolima.
  “ aquí no necesitamos por el momento autoridades civiles, militares ni eclesiásticas- decían los campesinos- No nos hace falta el alcalde, ni el cura ni el ejército, porque para eso tenemos a Venganza que sí nos respeta, nos defiende y nos quiere.”
Las víctimas se convirtieron en victimarios y cobraron con creces el dolor que les infringieron los seguidores de Gilberto Alzate Avendaño. Ya no fueron defensores de los campesinos perseguidos por los conservadores,sino criminales que se ensañaron con  comunidades inermes de  uno y otro partido.

                                        Cuadrilleros del Capitán Venganza
 DE “PROTECTOR”  A  VERDUGO DE SU PUEBLO

La marihuana, el alcohol y el poder convirtieron a Medardo Trejos en un sátrapa cruel  que pisoteó, vejó y atormentó a  su propia gente. Conservó el mando de las bandas a punta de terror  y como corría el rumor de que era   ayudao” y había hecho  pacto con el diablo, la gente creyó que era invencible, pues  el ejército y la  policía eran incapaces de capturarlo o darle de baja.
En un momento dado  “Venganza” se acogió a la aministia que ofreció el Frente Nacional, pero pronto volvió  a  sus andanzas criminales. Para reducirlo el  Estado cambió la política del plomo por la del trabajo. Entonces abrió carreteras, levantó escuelas y colegios, pavimentó las calles de Quinchía y Bonafont y se incrementó el deporte y las brigadas de salud.
Para completar la  estrategia de paz  llegaron sacerdotes y religiosos españoles que se hicieron cargo de la educación, establecieron nuevas parroquias y  trataron de ganarse  la  voluntad de Venganza, hasta tal punto que uno de ellos, el padre Aventino, lo llevo a la costa Atlantica para que se recuperara de una enfermedad y arriesgó su vida para avisar al bandido que el ejército se estaba movilizando para capturarlo.

El relato de un desertor de las bandas de Venganza a un cronista de La Patria de Manizales, y fecha del 13 de julio de 1959,  nos  muestra la forma como operaban las bandas de Venganza:
"A principios de 1958 una de la cuadrillas de Venganza mató a mi padre de un tiro de fusil y 24 machetazos en la vereda de Pueblo Vano en Santuario. pasada la tragedia fui a trabajar a Pereira. Alli oí hablar  de Venganza, de sus actividades y de la forma  como ganaba dinero a costa de los campesinos.
Un día cualquiera viajé a Quinchia y conseguí trabajo en una vereda.  Estando en una de las casas de la hacienda donde trabajaba se presentó una cuadrilla de Venganza comandada por el cabo Dólar, integrada por cinco sujetos uniformados y bien armados. Dólar me exigió documentación y como tuvieran sospechas me amarraron y me llevaron a la casa de Venganza en Poleal. Me ataron a un palo de guayabo y varios bandidos cavaron una fosa para enterrarme sin no colaboraba con ellos.
Fui sometido a interrogatorio y fueron tantas las mentiras de mis fechorias  en el Tolima, que le caí en gracia y me tomaron juramento antes de hacerme miembro de su banda.
-Juro por Dios y por el partido Liberal, que no traicionarí a mis compañeros y que ayudaré en todas formas a mi alcance para que los conservadores desaparezcan de la región-
Venganza me montó al anca de un hermoso caballo moro que es el que utiliza siempre y me hizo recorrer con él todos los puestos de la cuadrilla para que reconocieran al nuevo soldado..
Observé que todos los puestos estaban integrados por hombres armados y uniformados con prendas militares. Entre esos puestos recuerdo Moreta ( el mayor), Cañaveral, Buenavista, El Cedral, Murrapal donde tienen armamentos y uniformes.
Venganza utiliza numerosos uniformes con espada, insignisa y condecoraciones.
Regresé con Venganza por Poleal, allí me mostró un maletín con unas doscientas cédulas de conservadores eliminados".

LA MUERTE DE VENGANZA
El cinco de junio de  1961 una patrulla del Batallón Ayacucho comandada por el sargento Álvaro Arenas,  llegó a la cantina de Buenaventura García, en la vereda Miracampos. El reloj marcaba la siete de la noche. Recostado sobre el mostrador un campesino, visiblemente alicorado, apuraba una cerveza mientras oía la ranchera “Sonaron siete  balazos”.
Los cuatro soldados y el suboficial saludaron al dueño de la cantina y requisaron al parroquiano que se identificó con documentos falsos. La patrulla salió y uno de los soldados le dijo al sargento, que se habían topado nada más ni nada menos que con “Venganza”. Regresaron y detuvieron al sospechoso, que los siguió  al puesto militar cercano sin oponer resistencia.
“Venganza” supo desde un principio que se le había terminado el camino. En la cuesta de “Caballitos” se oyeron dos disparos:  Un proyectil entró por el omoplato izquierdo y salió por la región pectoral del sospechoso, otro penetró por la tibia y le destrozó el tobillo.
En el hospital de Quinchía confirmaron la identidad de Medardo Trejos Ladino, alias ”Venganza”. Tropas del batallón Ayacucho ocuparon la población, se decretó toque de queda y  ley seca por ocho días.
Camino al cementerio los curiosos y los amigos de Medardo  formaron columnas de cinco cuadras  para acompañar el féretro, pero no hubo reacción ni levantamiento del pueblo
 Después de la muerte del bandolero empezó la lucha entre los jefes de cuadrilla para hacerse al mando mientras el  batallón Ayacucho intensificaba una cacería de brujas, plena de atropellos y desafueros, contra el campesinado, y el obispo Baltasar Restrepo emprendía una misión evangélica por todos los rincones del municipio
 Uno a uno cayeron los cabecillas de la república independiente y por algunos años se consolidó la paz, hasta que los grupos del ELN, luego la banda criminal de "Los Magníficos" y  posteriormente los bandidos de FARC, bajo el mando de Leyton, volvieron a martirizar al sufrido municipio-
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7 comentarios:

  1. Este es un vasto argumento histórico, digno para una película basada en hechos reales de la historia de Colombia. CAV/2013.

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  2. Jajajaja quinchia q risa me da

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  3. excelente el documento: nos permite conocer detalles que la historia común no revela,hay buena documentación y gran carácter investigativo por parte del autor.

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  4. son historias que duele recordar yo estaba pequeño pero aun recuerdo aquellos días tan dificiles pero ahora ya es todo mas trnquilo

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  5. son historias que duele recordar yo estaba pequeño pero aun recuerdo aquellos días tan dificiles pero ahora ya es todo mas trnquilo

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  6. Sería muy útil recoger tu testimonio. Cómo afectó a tu familia, que ocurría en el pueblo etc.. Escríbeme al correo alcartob@gmail.com. Muchas gracias.

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  7. Que buen artículo. Sería bueno conocer los artífices de tanta violencia política en la región. Que bueno conocer "un maletín con unas doscientas cédulas de conservadores eliminados". Tengamos memoria, colombianos

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