viernes, 25 de noviembre de 2016

LAS DOS ÚBEDA EN LA HISTORIA DE ANSERMAVIEJO


Alfredo Cardona Tobón
                                       Catedral de Úbeda en España


Un  día del año  1570  pisó tierra ansermeña un rústico vecino  con  oro y la ambición de un título. Para ello acudió a Andrés Valdivia, un leguleyo experto en tramoyas que lo envolvió en sus redes. Andrés Valdivia viajó a España por cuenta del incauto cliente y tras un año de intrigas en la Corte madrileña y en las dependencias  del Consejo de  Indias de Sevilla, regresó a Anserma con  el nombramiento de gobernador, no para su representado, sino  a nombre suyo, a nombre de Andrés Valdivia, traicionando a quien había puesto en él  su buena fe.

En 1572 el Consejo de Indias entregó a Valdivia una gobernación entre los ríos Cauca y Magdalena, sin fundaciones, con indios levantiscos y sin linderos definidos. Para ocupar tal gobernación Andrés  Valdivia  se las ingenió para interesar a 46 compatriotas que con veinte esclavos africanos y 500 indios cruzaron el río Cauca, tumbaron selva en la margen oriental y levantaron un rancherío  que llamaron Úbeda en memoria de la ciudad natal del conquistador de Anserma Jorge Robledo.

LA ÚBEDA ESPAÑOLA

Hay dos  Úbeda en nuestra historia: la  española y la ansermeña. Por ello al referirnos a la Úbeda  ansermeña por fuerza tenemos que hablar de la española.

En la actualidad Úbeda (en España) es un municipio de 402 kilómetros cuadrados con 36.025 habitantes que sobresale en  la Comunidad Autónoma de Andalucía por ser Patrimonio Cultural de la Humanidad, debido a la calidad y buena conservación de sus numerosos edificios renacentistas. Úbeda es un centro comercial con numerosa población flotante, cuenta con varias universidades y es notable por sus olivares y la producción de aceite de Oliva.

En cuanto a  su fundación existen varias versiones: El Génesis de la Biblia registra  a Tubal Caín, hijo de Lamech y de Zillah,  a quien la leyenda lo identifica  como padre de los forjadores del bronce y del hierro y fundador  de Úbeda; si nos atenemos a la arqueología los primeros asentamientos  se remontan a la edad de cobre  hace más de seis mil años, lo que hace a esta población española como la más antigua de la Europa Occidental.

Los vándalos destruyeron la ciudad  y   los cartagineses y los romanos la dominaron durante largo tiempo.  En el año 781  d. C, con el nombre de Secura, la antigua Úbeda  quedó bajo el imperio de los árabes  que la fortificaron  y  defendieron contra los ataques cristianos.

En 1212 Úbeda era una ciudad cosmopolita de población mayoritariamente musulmana, con importantes minorías judías y cátaras  procedentes de Languedoc en el mediodía francés.

Los cátaros  o albigenses afirmaban una dualidad creadora entre Dios y Satanás, predicaban la salvación del alma mediante el ascetismo y pregonaban el estricto rechazo al mundo material, percibido por ellos como obra demoníaca.

La herejía de los cátaros chocó contra la iglesia y en 1208 el Papa Inocencio III enfiló baterías y organizó una cruzada para reducirlos y destruirlos “por todos los medios que Dios inspirara”.

Para redimir a los cátaros de sus pecados se acudió al asesinato y a la violación y después de la batalla de Úbeda, acontecida en el año 1212, la población  quedó en manos de los  Caballeros Templarios que acogieron la ciudad como parte de su vasallaje hasta que en 1312 perdieron la influencia en España y Úbeda quedó bajo el control castellano.

En 1500  la población de Úbeda,  con influencia musulmana, estaba en su máximo esplendor; en ese año nació Jorge Robledo en esa localidad andaluza en el seno de una familia noble pero pobre, por lo cual  solamente tenía como horizonte servir en la milicia bajo las banderas de la monarquía.

Seis años atrás los reyes católicos habían estado en Úbeda; a Jorge Robledo le contaron  que la reina Isabel había pernoctado en el convento de Santa Clara, le describieron los estandartes y las tropas reales y soñó con la gloria, con campos lejanos, con fama y fortuna.

Robledo se preparó para el combate en las guerras de Italia  sirvió como capitán y como soldado se alistó en las campañas de la conquista de México y Guatemala y posteriormente bajo las órdenes de  Belalcázar que lo distinguió como uno de sus lugartenientes.

EL FINAL DE LA ÚBEDA ANSERMEÑA

La Úbeda ansermeña, bautizada así en honor  a Robledo, a orillas del río Cauca, fue un mero espejismo, una pesadilla en medio de un territorio malsano y enemigo.  Por allí ya  no quedaba oro que robar ni tributos para cobrar. Así, en medio del calor y de los zancudos, el carácter de Andrés Valdivia se agrió  cada vez más hasta convertirlo en un dictadorzuelo odiado por todos los que lo rodeaban.

Por lo anterior, el 16 de octubre  de 1576 en plena temporada de lluvias, los  ruidos de los grillos velaban el sueño  de los vecinos de Úbeda, de pronto una algarabía se confundió con el  aullido de los perros de monte y una turba coaligada de esclavos negros y  de nativos irrumpió en el poblado. Ardieron los ranchos, las pavesas  encendidas se perdieron entre el follaje de la selva, la sangre española empapó los senderos enlodados y la Úbeda americana desapareció para siempre.

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