jueves, 31 de diciembre de 2015

GUNTRAS Y ARRAYANAL


Alfredo Cardona Tobón

 


La rebelión del cacique Ocuzca y la enconada resistencia de los nativos del Chocó hicieron que Jorge Robledo extendiera sus operaciones por la banda izquierda del río Cauca y estableciera las avanzadas de Plasencia, Morga y Guntras , como lo relata Juan de Velasco  en su Historia del Reino de Quito.

Los españoles identificaron esos puestos militares con nombres que recordaban a la lejana Patria, fueron fundaciones efímeras, que apenas se mientan en las crónicas de la conquista,  y que desaparecieron arrasadas por las tribus del Chocó.

Plasencia aparece en el año de 1539 y termina tres años más tarde Generen un sitio cercano al  poblado de Arma;  Plasencia tan solo duró tres años, pues al fundarse la aldea de Arma los vecinos se instalaron en el nuevo poblado.

Generalmente los españoles replicaban los nombres en sus descubrimientos y fundaciones ; Plasencia, por ejemplo, llevó  el nombre de una ciudad de la provincia de Cáceres en España, establecida    en 1186 por el rey Alfonso VIII de Castilla en los límites con los reinos musulmanes. La Plasencia europea  cuenta en la actualidad con cuarenta mil habitantes que conservan celosamente su historia y sus leyendas como el de un  torero salvado milagrosamente por la Virgen María.

De la Plasencia americana todo lo ignoramos, quizás haya algún hecho portentoso en los Archivos de Indias; no tendría nada raro en esa época de la  conquista, cuando según los cronistas,  el  apóstol Santiago  cabalgaba en un brioso caballo blanco al frente de las huestes españolas que hacían frente a los indígenas..

Los vecinos de Ansermaviejo,  de acuerdo con Juan de Velasco, establecieron  cerca de la ciudad el campamento de Morga, en recuerdo de un sitio de ese nombre en el país vasco En la moderna España se contabilizan unos doscientos morgatarras y de la desaparecida Morga ansermeña solo quedó un  reglón consignado en la extensa  Historia de Quito.

LA ALDEA DE GUNTRAS

En  las cabeceras del río Risaralda ,Jorge Robledo fundó en 1542 la aldea de Guntras; el caserío estaba asentado en el pequeño valle donde actualmente se levanta  la cabecera del municipio de Mistrató y constituyó por largo tiempo  la entrada a territorio del Chamí, un vasto dominio de  selva y humedad, de oro y eterno abandono..

En 1540 salió de  Guntras  la  expedición del tenebroso Gómez Fernández, un lugarteniente de Robledo,  en compañía de 50 hombres, perros carniceros y algunos caballos. Era una campaña punitivo con el  propósito de doblegar a las trilbus chocoes, pero falló en su intento y hubo de regresar a la ciudad de Anserma sin perros ni caballos y con  la vergüenza de la derrota.

En 1601  se rebelaron los jíbaros de la gobernación de Quito y varias  tribus de la Nueva Granada; la gente de Cartago contuvo a los noanamaes en tanto las  comunidades de los tabuyos, los guáticas y quinchias  les hacían frente creyendo que el ataque iba dirigido contra ellos.

Los chocoes y los pozos acosaron a la gente de Arma y los zitaraes destruyeron la ciudad de Toro matando gran número de vecinos y secuestrando las mujeres mientras los noanamaes sorprendían a los vecinos de GuntraS y arrasaban  para siempre ese poblado.

OTROS  CASERÍOS

En 1724 los misioneros franciscanos fundaron en el paraje de Altamira el caserío de Juan del Chamí y en la vía  al Atrato los nativos levantaron a San Juan de Tatamá. En el sitio donde los españoles establecieron a Guntras se fundó el poblado de Arrayanal en territorio del resguardo indígena de ese mismo  nombre. En 1843 Arrayanal contaba con 1034 vecinos y era un distrito del Cantón del Atrato con capital en Quibdó, con pobreza tan extrema  que su humilde capilla  no contaba siquiera con los elementos básicos del culto.

En 1907 el  inspector Teófilo Cataño describe a Arrayanal como un pueblo de miseria con una iglesia   desvencijada, donde se celebraba misa una vez al mes y por cuyas calles deambulaban indios desnudos que creían que los “racionales” o cristianos entraban y salían del cielo a su antojo.

 Arrayanal  fue un distrito chocoano con el nombre de Chamí, luego quedó bajo la jurisdicción de Ansermaviejo y de Nazareth, fue corregimiento de  Quinchía y posteriormente hizo parte de Belén de Umbría, de donde se segregó  para elevarlo a la categoría de un municipio  denominado Risaralda  que  a partir de  1925 se conoció como Mistrató.

Al primitivo  Arrayanal llegaron refugiados  de las guerras civiles que azotaron al Estado de Antioquia a lo largo del siglo  XIX. En 1864 sus vecinos se unieron a los habitantes de  Riosucio y Anserma en su rebelión contra el gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera.La guerra de los Mil Días fue particularmente cruel en Arrayanal y a lo largo del siglo XX su extens curas fanáticos durante el gobierno de Ospina Pérez.

Mistrató es un pueblo bonito de historia desconocida, con tierras por explotar y el flagelo de grupos delincuenciales  en los límites con  el Chocó .Es una tierra por descubrir donde en tiempos idos tuvieron su territorio los resguardos indígenas de Arrayanal y del Chamí y donde en tiempos recientes se establecieron comunidades emberas procedentes del Chocó.

 

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