viernes, 19 de enero de 2018

EL ENCUENTRO DE LA PALABRA EN RIOSUCIO



Alfredo Cardona Tobón
 
                      Segundo Encuentro de la Palabra en el Teatro Cuesta


 En los Encuentros  de la Palabra de Riosucio se han formado varias generaciones que están rescatando la identidad de la provincia. El origen de este  magno proyecto cultural se remonta a fines de 1983 cuando los editores de la revista “Imágenes y Sueños”, de la población  de Aguadas, convocaron a poetas y escritores del norte y occidente del Viejo Caldas con el objeto de organizar el lanzamiento del quinto número de la revista.

.ue una reunión de amigos, de viejos conocidos, coordinada por  Manuel Tiberio Parra, el “notario notorio”, con el apoyo de José Sánchez, Gustavo Adolfo Jaramillo y otros escritores y con el aval de la flor y nata de la sociedad aguadeña que volvía sobre los fueros de la hospitalaria “Ciudad de las Brumas”.

Esa noche se desgranó poesía, hubo música y vino, se habló de la provincia y sobre todo de la necesidad de descentralizar las manifestaciones culturales, monopolizadas por  los intelectuales radicados en Manizales.  Con el compromiso y entusiasmo de aguadeños y riosuceños el  proyecto tomó forma: Héctor Echeverri, César Augusto López y demás compañeros editarían la quinta versión de “Imágenes y Sueños” mientras los riosuceños se comprometían a organizar en la “Perla del Ingrumá” un encuentro de escritores y poetas de la provincia caldense que enmarcaría la presentación de la revista.

En enero de 1984 se reunieron en Manizales Álvaro Gartner, César Valencia, Eliecer Zapata, Alfredo Cardona y Edith Bustos y en la segunda planta de una casona del “Parque del Banano” se dio forma al “Primer Encuentro de la Palabra del Noroccidente de Caldas”.
César Valencia Trejos, Alvaro Gartner Posada, Eliecer Zapata Bonilla- 1984

Al anochecer del 18 de febrero de 1984 un grupo de  escritores, poetas e intelectuales  se reunieron en el bar “Leño Verde” en Riosucio y el “Encuentro de la Palabra” desplegó sus alas para encumbrarse y ocupar un sitial de honor en la vida de ese municipio con alma de matachín y corazón de poeta. Entre música y muchos versos se habló de la cultura de la provincia y se fijó una hoja de ruta que Augusto León Restrepo condensó en  los siguientes puntos:

1-    Creación de un Centro de Investigaciones Históricas

2-    Publicación de un órgano para recoger la obra de los escritores de la provincia.

3-    Fortalecimiento de las Casas de la Cultura

4-    Fundación de un museo antropológico

5-    Fundación de un museo folclórico artesanal.

EL PALADIN DE LA PALABRA

El segundo Encuentro de la Palabra se desarrolló entre el 18 y el 20 de mayo de 1964. A partir de entonces César Valencia Trejos se convirtió  en el gran  capitán del magno evento  y   Otto Morales Benítez en el impulso vital de la  generación riosuceña que en “Leño Verde” empezó a sacar a la provincia caldense del marasmo cultural que la paralizaba.

Después de ese segundo Encuentro de la Palabra  se crearon el  “Centro de Investigaciones Históricas de Centro-Occidente de Colombia"  y los "Encuentros con la Historia". A partir de entonces los Encuentros de la Palabras se convirtieron  en un catalizador  de la cultura provinciana y en  vitrina para que propios y extraños conocieran los autores de innumerables obras de literatura, poesía e historia que enriquecen el acervo cultural comarcano, entre los cuales podemos nombrar la revista “Papel de Oficio” de  Jaime Ramírez,  la revista “ El Ateneo” en Viterbo, “Impronta” de la Academia Caldense de Historia ,   “Pindaná de los Zerrillos” de la Academia pereirana de Historia   y por consiguiente la obra de los invitados  a los encuentros.

“En defensa de la provincia debemos  librar todos los combates”  fue el lema de Otto Morales Benítez tomado como bandera por los fundadores del Encuentro de la Palabra y  con esa filosofía Oscar Escobar, César Valencia, Héctor Jaime Montoya y Arcesio Zapata, en nombre del equipo  cultural “El Riosuceño” fijaron las bases para un proyecto  que no ha perdido su esencia ni sus objetivos iniciales. “La palabra es el traje del pensamiento” – afirmó Miguel Vargas García en “Leño Verde”  y con ese ropaje  se ha ido embelleciendo  la cultura comarcana.
LA FUERZA DE LA PALABRA

En  la cita en “ Leño Verde” la  palabra se entreveró con la alegría y la amistad: Gilma de los Ríos leyó un poema, Hernando González Trejos hizo volar la imaginación con sus versos, mientras las figuras de Carlos Martínez (Tatines) y Bernardo Cano García (Berceo), en medio de luces y de risas parecían fundirse con estampas salidas de capítulos de Quevedo. Fue una noche mágica adornada por Lorena Gartner, Luz María Motato y Amparito Velasquez, y animada por Niceas Trejos, Jaime Ramírez… tantos amigos, unos idos y otros que siguen luchando por la cultura  caldense.

La fuerza de la palabra crea identidad, redescubre la grandeza de nuestra gente y exalta sus valores.: La palabra que agrupó los clanes primitivos, creció en las aldeas, donde  empezaron a urdirse la trama, los argumentos, los versos y las canción; por eso no se puede olvidar que  la  cultura corre   por  las calles pueblerinas y late igualmente en el corazón de los vates más humildes  con sus  versos cojos y frases patituertas.

Aunque  Riosucio no cuenta con los despliegues mediáticos de  Cartagena y Bogotá es un faro que en recintos como el  Teatro Cuesta o las plazas de sus caseríos, ilumina a un pueblo de poetas y troveros que irradia su luz a la provincia.   

  

 

 

 
 

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