sábado, 22 de julio de 2017

MEMORIAS DE DON ALEJANDRO GUTIÉRREZ ARANGO- PRIMER GOBERNADOR DE CALDAS.


Don Alejandro Gutiérrez ha sido uno de las personalidades sobresalientes en la historia de Caldas. Nació en Abejorral, Antioquia  en 1840 y murió en Manizales en 1931.  Dedicó su vida al servicio de Manizales y la Provincia del Sur. Se desempeñó como  empresario,  político  y como un  hombre de acción cuyo esfuerzo  hizo posible la creación del departamento  de Caldas, el desarrollo de Manizales  y la gesta heróica del ferrocarril de Caldas que conectó la región con el resto del mundo

En este reportaje  concedido al periódico  la “Voz de Caldas”, con fecha sábado 14 de julio de  1930, vemos algunos hechos ligados a la vida de este gran colombiano.

Alfredo Cardona Tobón-


 

“Tenía 20 años cuando asistí al célebre Tratado de la Esponsión. El  general Pagola abrió unos hoyos enormes en la Avenida que llaman hoy Cervantes, por donde debían entrar las fuerzas revolucionarias  de Mosquera y las cubrió con ramas

El 28 de agosto de 1860  trató de entrar la  caballería de Mosquera y algunos cayeron en los huecos y se devolvió.

- ¿ A que causas se debe la creación de Caldas?-

De pura geografía. Nosotros no sentíamos los beneficios del gobierno establecido en Medellín a causa de la distancia.  Las rentas departamentales se invertían  íntegras en el ferrocarril de Antioquia y ni siquiera se pagaban los sueldos a los empleados del sur.

Durante la presidencia de don Carlos Holguín se trató de dividir el país  en provincias y nosotros pedimos la creación de esta.

Marcelino Arango fundó un periódico para alimentar el proyecto y el doctor Daniel Gutiérrez y yo trabajamos ante los poderes de Bogotá para conseguirlo. Sin embargo nada pudo por entonces conseguirse.

Más tarde el general Rafael Uribe Uriba lanzó la idea de que se creara con esta región  el departamento de Córdoba y aunque trabajó con mucho empeño y con mucha inteligencia no pudo lograrlo. Pero seguimos alimentando la idea con toda tenacidad y les decía a los escépticos que las leyes naturales tenían que cumplirse. 

Vino después el gobierno de Reyes y ante él persistimos en nuestro propósito Daniel y yo.  La necesidad se hizo evidente. La Administración  era ineficaz en estas regiones y la misma paz estaba amenazada por el Cauca que formaba media república.  Sepa usted como ejemplo que cuando llegaba un decreto del gobierno federal a Villamaría y en Popayán estaba derogado.

- ¿ Es posible que Reyes hubiera tenido un móvil político?-

Si.  El bienestar de la república y el progreso del país. De otra manera no se hubiera acabado con las guerras en Colombia.  Es el mejor acto de Reyes. En un Congreso  hubiera sido imposible obtener  esa conveniente subdivisión territorial.

Aprovechando  ese estado sicológico obtuvimos que el 15 de junio de 1905 se creara el departamento de Manizales pero más  tarde por gestiones hechas por Francisco Montoya Arbeláez, quien logró hacerse a una mayoría de municipios, casi nos echa tierra a nuestro triunfo. Provocamos la reacción y volvimos a levantar mayoría, trabajamos ante la comisión respectiva que había  formado en Bogotá  el general Reyes formada por  el doctor Antonio José Uribe y el general Rafael Uribe Uribe con muy buen salto, pues reafirmamos la existencia de la entidad departamental gracias a aquellos distinguidos personajes.  El nuevo nombre que propuso fue el del Ruiz, si no habría de seguirse llamando Manizales, pero el doctor Euclides Angulo, cuñado de Reyes propuso el nombre de Caldas y con ese se quedó 

Me nombró gobernador el general Reyes. Las dificultades más grandes que encontré para organizar la entidad departamental fueron la heterogeneidad de los grupos segregados,  pues  unos eran de Antioquia y otros del Cauca, y en cada uno  había la legislación del departamento respectivo.

José Jesús Restrepo fue el primer secretario de gobierno, Miguel Latorre, Administrador del Tesoro y el doctor Valerio Hoyos, Director de  Instrucción Pública.

Contaba con unos $15.000  que destinaba el gobierno nacional. El impuesto de minas no valía nada, más tarde vinieron las rentas de tabaco  de registro , cedidas a los departamentos.

Fue también por comodidad administrativa lo que el general Reyes más tarde le agregó a caldas la provincia de Manzanares, que antes era del Tolima. Pero me la entregó sin rentas, como un muchacho sin cobija. Le reclamé y no me contestó. Tuve que prestar de fondos comunes para atender a los gastos de esa nueva provincia y de allí resultó el chisme de que yo  le había prestado dinero al general Reyes."

viernes, 21 de julio de 2017

MARIO GARTNER Y SU LUCHA CONTRA EL DESPOTISMO ILETRADO


Absalón Gartner Tobón
                                                         Mario Gartner Tobón



Desde su consultorio en Pereira Mario Gartner T. ejercía, a la manera de Hermán Gartner de La Cuesta, el apostolado de la medicina, regalando las consultas y encimando el precio de las formulas y, al decir de mucha gente, obrando milagros en la salud de los niños.  Su innata característica de líder y su sólida formación intelectual, le granjearon la simpatía de cuantos tenían la oportunidad de conocerlo. Pero a Mario lo tentó el bicho de la política y, con la venia de don Camilo Mejía Duque, dueño y señor de los votos rojos y azules en el Gran Caldas, accedió a la Asamblea del departamento.  Aquí advirtió, tal vez analizando a sus compañeros de bancada, al temario   y las decisiones que adoptaban, que mucho olía  mal en el Camilismo  y fue tomando distancia del mismo, con frases mordaces de su autoría  como la que de que para jerarquizarse en ese movimiento era preciso “hacer votos de castidad intelectual”.

Esas y otras puyas lo fueron haciendo acreedor al estigma de traidor del partido… Camilista. Por supuesto no repitió período y acometió la misión imposible de derrocar al más acendrado caciquismo registrado en la historia política del país.  Su fogosidad y un no sé que como de hombre llamado a cambiar las cosas, atrajo la adhesión de lo más granado de la escasa aristocracia intelectual pereirana. Ya existía una débil, por superficial y vanidosa, oposición a Camilo; pero no desde las bibliotecas sino desde el Club Rialto, en donde hablaban mal del cacique. De allí salió el primer contingente de apoyo a la, en principio quijotesca empresa.  Recuerdo aquí algunos ciudadanos notables con el  riesgo de  incurrir en imperdonables olvidos: Carlos Drews Castro, Julio y Carlos Eastman Díaz, Marco Antonio Rojas, Jorge Campo Posada, Alvaro Campo Posada, Gustavo de la Pava Palacio, Senén Barrera… luego irrumpió una bridada  de jóvenes intelectuales que no comulgaban con lo que Mario llamó  “ el despotismo iletrado”.

Contra los pronósticos, Acción Liberal ( Así se llamaba el movimiento político fundado por Mario Gartner y no por César Gaviria Trujillo, como asevera por ahí un librito lambón) se fortalecía cada vez mas: en Pereira se obtuvieron dos curules al Concejo Municipal, lo  propio en Armenia, en Santa Rosa de Cabal y en otros municipios. Por escasos votos no se alcanzó curul  en el Parlamento en cabeza de Alfonso Jaramillo Arango.

Todo parecía indicar que en el panorama político de Caldas  próximamente se iban a imponer los programas y hombres de Acción Liberal. Pero  de pronto se alborotó el cotarro y a la gente no se le permitió{o  pensara “ con la colaboración de los medios nacionales al servicio del clientelismo”, cosa distinta a la de que se acercaba la anhelada hora de la “independencia” de las comarcas de Risaralda y Quindío  y su liberación  del “ feroz centralismo de Manizales”. Al pueblo le decían  que se iba a acabar el desempleo pues se multiplicarían  por tres los cargos burocráticos.

Mario desde el propio Concejo Municipal de Pereira, arremetió  contra el clientelista propósito de descuartizar al departamento modelo que tenía ya ganada destacada posición en el concierto nacional, para entregarle a unos caciques, a cada uno, su departamento, pues parecía que ya no cabían en uno, y sobre todo, agregaba Mario, con apoyo de la mayor falacia concebible : la del supuesto insoportable y ofensivo centralismo manizaleño. Como decía, si en Caldas no se mueve una hoja, no se nombra un ascensorista, un alcalde y menos un gobernador, prescindiendo de la voluntad omnímoda de don Camilo Mejía Duque que reina desde Pereira. Y claro llovieron los salivazos, los hijueputazos, los alaridos de “saquen al traidor”.

Desde las barras del Concejo atiborradas con la claque y ante las manoplas, las menguadas y atemorizadas huestes de Acción Liberal, por nuestra seguridad, fuimos expulsados por la autoridad. Y por ello estamos contando el cuento, mascullando con vergüenza aquello de que más vale un cobarde vivo que un héroe muerto.

Mario Gartner se fue quedando solo, sus amigos políticos de la víspera decían “harto se lo advertimos pero  se empecinó a nadar contra la corriente”. Sin embargo Mario y un pequeño grupo de aguerridos jóvenes recorrieron los caminos de Caldas poniendo en evidencia la gran patraña con éxito clamoroso en Santa Rosa de cabal, Quinchía, Anserma, Pueblo Rico y Viterbo.

Luego el concejo municipal de Pereira, con arrestos de Asamblea Nacional a la francesa, no envió a Mario a la guillotina, pero si decretó su destierro, la pena de ostracismo, y … “Publíquese en carteles y murales.

Por la noche en su residencia “Cohapro” ( hoy Los Alamos)  vándalos le llevaron a él, a su esposa e hijos, serenata de bala, impregnaron las paredes con nauseabunda materia de las que estaban hechos. Invitado por notables de Manizales, encabezados por el gobernador Efraín Gartner Nicholls, encontró en dicha ciudad consuelo para sus cuitas y nuevas fuerzas para continuar su tarea.

Ya en Manizales, Mario se encontraba en la Sala de Cirugía del Hospital Universitario cuando una enfermera le avisó que en la portada le estaban esperado unos policías para ponerlo preso. El resolvió escaparse y como se encontraba en la primera planta del edificio, se escabulló por la ventana pero lo estaban esperando los sabuesos que, esposándole, lo llevaron a una comisaría. Aquí se hicieron presentes, la mayoría desde la calle, muchos ciudadanos de variados estratos y distintas ciudades. Desde Santa Rosa de Cabal viajamos varios abogados ( yo que fungía  de Notario Público, mal podía ejercer la profesión, pero nadie me podía obligar a que no pensara y cambiara ideas con  mis colegas).

La defensa dentro del proceso corrió a cargo de Octavio Echeverri y el inolvidable Gildardo Henao Gutiérrez Mientras tanto en Santa Rosa de Cabal el Juez de Instrucción Criminal ( que en ese entonces era designado por el ministerio de Justicia para hacerle mandados a los jefecillos políticos de turno y a quienes en el foro, por sus arbitrariedades, solíamos- sotto voce- llamar Jueces Criminales de Instrucción) impartió ordenes de captura contra 50  ciudadanos, entre ellos el doctor Rivera Millán, líder de la Unidad de Caldas y quien con otros sobresalientes ciudadanos fue encarcelado. La Mayoría, entre ellos mi hermano Carlos Alberto Gartner Tobón, se escaparon a otros lares. A los encarcelados de Santa Rosa de Cabal los acompañó todo el pueblo, que en tiendas de campaña en las calles circundantes montaba guardia.

La sindicación para todos ellos,  incluido Mario,  era el de la comisión  del delito de asonada ( los que en  forma tumultuaria exigieren violentamente de la autoridad la ejecución u omisión de algún acto propio de su funciones.. art. 469 del Código Penal).

Fuera del delito de opinión en que incurrieron esos “ bandidos”, ocurrió que como la polarización del departamento entre amigos de la amputación y los partidarios de la preservación de la unidad de Caldas, llegó a niveles preocupantes, el gobierno nacional conformó  una comisión de alto nivel  ( Darío Echandía, Felio Andrade  y un no me acuerdo) dizque para escuchar a tirios y troyanos y medir sobre el terreno, las dimensiones reales del problema. Esa comisión en la que bien habría podido inspirarse Shakira para componer aquello de ciegos, sordos y mudos, no escuchó sino a los jefecillos políticos ansiosos por distribuirse la burocracia de los tres departamentos. Y en Santa Rosa en donde habían preparado una imponente manifestación de bienvenida, no gustó para nada esa actitud y, claro, la gente se alborotó  e incurrió en algunos excesos( como  la de incinerar las banderas que ondeaban el Comité Pro-Creación del departamento de Risaralda y apedrear algunos edificios, propios de lo que los sociólogos llaman la irracionalidad de las masas.  Por allí algún  pobre de espíritu gritó que el ejército de Pereira, el Batallón San Mateo, se iba a tomar a Santa Rosa y que todos debían ir al puente sobre el río Otún para evitarlo. Así ocurrió, se “ armó” la gente con caucheras y zurriagos y fueron a oponerse a la invasión. Con plausible prudencia los oficiales del San Mateo ordenaron el retiro de la tropa y nada más pasó, aunque no faltaron ingenuos que dijeron “ les ganamos, los hicimos retirar”,

Al otro extremo geográfico, en la carretera hacia Manizales y en el puente sobre la quebrada la Itálica, ocurría algo similar, pera esta vez para recibir con júbilo al batallón amigo, al Ayacucho. Allí estaba los líderes Mario Gartner Tobón y Guillermo Rivera Millán acompañados de una brigada de damas ilustres. Efectivamente, al otro lado del puente se divisó la tropa del Ayacucho, afortunada y coicidencialmente comandada por el coronel Mario Acevedo ( Melino), amigo y ex condiscípulo de Mario en el Instituto Universitario de Manizales.  En la mitad del puente dialogaron estos caballeros, se abrazaron, y desde allí solicitaron a la muchedumbre que se fueran para las casas muy felices y comieran perdices.

Fue todo, propio más de una hilarante comedia que de una lamentable tragedia y, desde luego,  el delito de asonada por ninguna parte.  Así se comprobó ante la justicia, los reos recobraron la libertad y se archivó el proceso. Pero de todos modos la tortura moral a la que sometieron a Mario y a su familia queda ahí manchando  la trayectoria vital de sus verdugos.  Sus nombres no los divulgamos por cuanto a fuerza de cristianos viejos hemos aprendido a olvidar y a perdonar.

Ya creados los departamentos de Risaralda y Quindío, una nueva clase política se tomó el poder y  en el Concejo Municipal de Pereira desempolvaron  la infame resolución  que decretó el destierro de Mario , la estigmatizaron y, en cambio, lo invitaron a regresar a Pereira y reiniciar su actividad políticas. Pero Mario,  cuando otros tantos y el suscrito  lo instamos a que aceptara la invitación por cuanto en política era su momento estelar,  nos dijo que ya estaba comprometidos en otra loable empresa: la de persuadir, desde las instalaciones de Profamilia, al clero y a otras fuerzas retardatarias, de la imperiosa necesidad de moderar los ímpetus  procreativos se tantos hombres y mujeres que se toman muy en serio lo de creced y multiplicaos,  que en el escenario en el que le correspondió predicar al inmenso, insuperado e insuperable zarco de Galilea era válido,  más no ahora cuando no hay mundo para tanta gente.

En ese cometido estaba, con sus periódicas fugas para disfrutar de la verde creación del Señor, del sol, la luna, los atardeceres y amaneceres en su refugio campestre, cuando súbitamente y apenas con 58 años de edad, Dios le resolvió su preocupación por llegar a sufrir las carencias propias de la vejez.

Y hasta aquí…. Pues se me apagó el candil.

            SECUENCIA CRONOLÓGICA

Mario Gartner. Estuvo en la Asamblea de Caldas en los años 1962-1963.

En 1964 fundó Acción Liberal y con otros, entre ellos Miguel Álvarez de los Ríos y Julio Sánchez Arbeláez editaron el periódico Renovación Liberal.

En 1964 accedió al Concejo de Pereira

En 1966 ocurrieron las escenas medioevales para las que me faltó fuerza dramático para describir

La llamada “asonada” en Santa Rosa de Cabal fue en 1966

En 1967 se acogió al asilo brindado por Manizales y en ese mismo año lo capturaron en Manizales por la asonada mentada.

 

domingo, 16 de julio de 2017

LA BATALLA DE LOS CHANCOS




- GUERRA DE  1876-  COLOMBIA-
                                                      General  Julián Trujillo


El 17 de agosto de 1876 salió de Manizales la División Vanguardia del Ejército antioqueño con 800 soldados bien armados. Bajo las ordenes del coronel Francisco Jaramillo se internaron en territorio del Estado del Cauca a respaldar a sus aliados conservadores en una guerra fratricida  alentada por la iglesia católica que se oponía a la libertad de cátedra y al sometimiento de la curia a las leyes colombianas que defendían la libre profesión de cultos.

Detrás  de la División Vanguardia siguió la Segunda División de la Provincia del Sur con 750 hombres dirigidos  por Cosme Marulanda y la Tercera Division del Sur con  650  combatientes bajo el mando de Juan Manuel Llanos.

El 15 de agosto el  general  José María Gutiérrez, alias “Botella” comandante de la operación invasora alcanzó la población de San Vicente en el Valle del Cauca, mientras la Guardia Colombiana de las fuerzas liberales  desembarcaba en Buenaventura procedente de Panamá  y a marchas forzadas se dirigía al Valle del Cauca para unirse al ejército liberal de Cundinamarca y hacer frente a los clericales alzados en armas.

Los antioqueños continuaron su avance hacia el sur y en el sitio de “Los Chancos”, cercano a la población de San Pedro,  chocan el 31 de agosto de 1876 con las fuerzas liberales bajo el mando del general Julián Trujillo. Ese día la muerte empaña los bellos campos del Valle del Cauca. Manuel Briceño, en “ La Historia de la revolución de 1876” describe la cruenta acción en “Los Chancos” que marca el rumbo de la guerra:

“ Los fuegos se rompieron sobre el flanco derecho del general Trujillo a las ocho de la mañana y los últimos cuerpos llegaron al campo de combate a las diez, de modo que éste se fue generalizando a proporción que los cuerpos entraban en línea. El ataque era violento y la resistencia liberal muy vigorosa.

Hacia la una de la tarde el ala izquierda  del general Trujillo empezó a ceder al propio tiempo  que el centro retrocedía también y se empeñaba la reserva en el combate.

Se orenó una carga general  y se lanzó la caballería conservadora sobre los liberales que abandonan sus puestos. La victoria coronaba los esfuerzos de los ejércitos conservadores del Cauca y Antioquia, la caballería perseguía a los derrotados hacia San Pedro, media legua del campamento y el único punto enemigo,  en la Loma del Tablón , defendido por el general Bohorquez, que aún ofrecía bastante resistencia, era objeto de un ataque terrible. Una hora más y el triunfo  estaba alcanzado.

La voz de la victoria resonaba en todas las filas conservadoras;  pero en estos momentos los escuadrones que habían seguido en persecución de los liberales hasta San Pedro, a órdenes  del coronel Manuel Augusto Ramirez, egresaban al campo a coronar el triunfo y una voz indiscreta y cobarde hizo creer a la infantería antioqueña que la caballería del general Trujillo cargaba sobre ellos; se estableció una lucha entre aquellas dos fuerzas, al propio tiempo  que ambos recibían disparos del enemigo.

El coronel Martinez, entrando  por medio de los fuegos, logró  al fin que  el comandante  de la infantería  comprendiera su error, pero ya era tarde; el pavor se había apoderado de la tropa, que abandonó  el lugar de combate y enseguida el campamento, sin que bastaran a contenerlos en su fuga las reflexiones, las amenazas y los esfuerzos de todo género que hicieron los generales, los jefes y el mismo Arboleda  que se hallaba presente.

El único que estuvo  en su sitio de combate hasta las seis de la tarde sin retirarse de sus posiciones fue Benigno Gutiérrez y su Batallón Riosucio.

Al finalizar el combate las bajas conservadoras sumaron  617 entre muertos y heridos y las liberales alcanzaron la dolorosa cifra de 1029.

Entre las bajas  en los Chancos se  cuentan:

En el Batallón Riosucio: Capitán Hermógenes  Salazar, Sergentos Francisco Zuluaga y Manuel A.Guerrero; soldados Juan Calvo, José María Álvarez,Abraham Calvo, Custodio Villegas, Felix Díaz y Rafael Largo.

Salamineños que perecieron en los Chancos: Víctor Vé4lez, Ricardo González, Pedro Gómez.

Con el ejército  antioqueño se internó por las tierras del Valle del Cauca un sujeto de nombre Luis Angel Villegas, natural de La Ceja,  que había abandonado esposa e hijos para vivir como un anacoreta. Su mirada  era penetrante, llevaba una cruz de peregrino, usaba larga cabellera y cubría los pies con gruesas sandalias de cuero. Algunos paisanos lo consideran santo y  le pedían  que los tuviera en sus oraciones, otros lo llamaban burlonamente El Mesías. Se incorporó a las filas antioqueñas y asistió a la acción de Los Chancos, durante la cual permaneció arrodillado rezando el trisagio y pidiendo a la Divina Providencia concediese  la victoria a sus paisanos y copartidarios. Parece que cayó prisionero y no se conoce su fin.  Al preguntar por Villegas la respuesta de uno de los derrotados fue la siguiente: ¿’ El Mesías?- ¡ Virgen Santa!- A esta hora lo estarán crucificando.

Los combatientes antioqueños fueron a Los Chancos con un gran escapulario que llevaba el nombre de Pio al frente y el de Nono por la espalda,  en honor la Papa Pio IX, En el sangriento combate entre el fuego cruzado de liberales y sus propios soldados, se dijo que a los que no les dieron por el Pio les dieron por el Nono.

El descalabro conservador en Los Chancos hizo retroceder sus fuerzas  para situarlas en la margen norte del rio Otún.

Los invasores se replegaron hacia su propia frontera y en Manizales el 5 de abril de 1877 sucumbieron ante las fuerzas liberales de Trujillo.