sábado, 17 de junio de 2017

CORREGIMIENTO DE SANTA ELENA EN QUINCHIA

 SANTA ELENA[1]


El corregimiento de Santa Elena se encuentra ubicado al sur.occidente de la cabecera  municipal de Quinchía, a una distancia aproximada de 12 kilómetro por carretera destapada..


Sus límites son:

AL ORIENTE: vereda el guayabo.AL OCCIDENTE: vereda Villarrica.; al NORTE la vereda San Juan y la vereda Manzanares y al sur la vereda Opirama.

CLIMA

Santa Elena se encuentra ubicada en el piso bioclimático templado es decir entre los 1000 y 2000 m.s.n.m lo que permite el establecimiento de diversos cultivos que van desde los de tierra caliente hasta los de clima mediano.

Las veredas que conforman a Santa Elena son; Punta de Lanza,  Piedras,  El Retiro,  Encenillal, Barro Blanco, La Argentina, Insambrá, Villanueva, Manzanares, San José, Opirama  y Santa Cecilia.

El corregimiento  cuenta con una topografía quebrada donde se  destacan los cerros de: SANTA ELENA  y el CERRO DEL BOSQUE,  caracterizados  por la gran cobertura que protege los nacimientos de agua que se encuentran en esta región.

El panorama es hermoso: desde el poblado se observa de lejos el Valle de Risaralda, el cañón del río Cauca y el majestuoso nevado del Ruiz.

Santa Elena empieza a figurar en los archivos oficiales en el año de  1932 cuando se nombró a la señorita Julia  Rosa Quintero Directora de la Escuela alternada de Guadualejo y en 1940 con el nombramiento de Rosario Romero como maestra de Santa Elena.

Lo anterior nos permite deducir que entre  1932 y 1940 se cambió el nombre de Guadualejo por Santa Elena,  denominación con la cual se identifica actualmente esta zona quinchieña que alcanzó la dignidad de  corregimiento por Acuerdo No. 007 de 1981, sancionado por el alcalde Pedro Pablo Mosquera.

PRIMEROS POBLADORES DE SANTA ELENA

 

 

Al llegar los conquistadores españoles encontraron en el territorio que hoy ocupa Santa Elena varios  asentamientos cercanos a las fuentes salinas ; entre ellos se destacó Opirama, una comunidad  que sobrevivió hasta  1627 cuando el Oidor Lesmes de Espinosa y Saravia, ante la negativa de los vecinos a dejar su poblado,  ordenó quemar los ranchos y los obligó a trasladarse al caserío de Quinchiaviejo, fundado al lado de una misión franciscana.

 

El territorio quedó deshabitado pero  décadas más tarde nativos procedentes de las  parcialidades de Naranjal y Mápura  repoblaron la zona  junto con  gente de  los resguardos de San Lorenzo en Riosucio y  de Tabuyo en Anserma.El proceso de poblamiento del corregimiento de Santa Elena fue una  migración de comunidades locales en busca de nuevas tierras para establecer sus casas y sus cultivos.

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Según la tradición, porque no hay nada escrito, entre los  primeros pobladores  de Santa Elena se recuerda a    Bisael  Antonio Chiquito Y Rafael Aricapa quienes llegaron con sus familias y  como abundaba la guadua denominaron  Guadualejo a la amplia zona que  comprendía  los terrenos de las  veredas actuales de Santa Elena, El Retiro y Villarrica, todas ellas dentro del Resguardo indígena de Quinchía.

 

Los primeros colonos hicieron sus viviendas de bareque y tapia pisada,  costumbre que se conserva  a pesar del cemento y los ladrillos. Con el  paso de los años llegaron al territorio  Juan Esteban Ortiz, Santos Ladino, y  Ángel  Gañan que unidos a Bisael Chiquito y Rafael Aricapa levantaron la humilde capilla que por mcuho tiempo congregó a los vecinos.

   

                             
Santa Elena permaneció al margen de la colonización antioqueña, apenas a mitad del siglo XX llegaron algunos paisas y luego ha  sido notoria la  presencia de  nativos de la etnia emberas- chamí, cuya gente constituye un grupo importante,
con su propia cultura inmaterial y material, sus danzas autóctonas, costumbres, artesanías y su dialecto.

Los emberas- chamí  hacen parte del  resguardo de Carambá; esta comunidad se encuentra organizada en  Santa Elena , tienen sus reglas, los líderes enseñan a los más jóvenes las tradiciones y la lengua y cuentan con un grupo de danza  que ha representado el corregimiento de Santa Elena en presentaciones municipales y departamentales. Lass actividades culturales de los embera-chamí se desarrollan en una construcción de guadua que llaman el tambo, un punto de encuentro distinto a la caseta comunal utilizada por  el resto de los lugareños. Cada vereda de Santa Elena cuenta con su Junta de Acción comunal y bajo la orientación de las juntas surgen proyectos y se concretan las aspiraciones de las comunidades veredales.

LA EDUCACIÓN EN EL CORREGIMIENTO

En el año de 1940 funcionó la escuela alternada en Santa Elena dirigida  por la señora Rosario Romero  y  en tiempo reciente en la vereda de Villa Rica se impartió educación primaria hasta los grados seis y siete. En  el año de 1992 se funda la Institución Educativa Santa Elena, como una entidad satélite  del Instituto San Andrés; fue una iniciativa personal del alcalde Mario Ibarra Arias  que dio sus primeros frutos en 1998 con la graduación de los primeros bachilleres del corregimiento. Dagoberto Castro Portocarrero fue el primer profesor del colegio Santa Elena  que a partir de  2002, como entidad educativa autónoma del Colegio San Andrés, de la cabecera municipal, marca el arranque cultural del corregimiento.

 

TIEMPOS DIFÍCILES

La región de Santa Elena ha sido cruelmente  castigada por la violencia. En los  años cincuenta del siglo pasado los “pájaros”,  o asesinos  que venían de Guática y Anserma asolaron  el caserío; en respuesta a sus atropellos se conformaron grupos  que bajo el comando de Medardo Trejos, alias” Capitán Venganza”, con distinta bandera política  siguieron ensangrentando las veredas quinchieñas..

En territorio de Santa Elena se libró el famoso combate en  “El Corozo”, donde se enfrentaron las bandas quinchieñas con los “pajaros”  venidos del Occidente caldense .

En los años sesenta del siglo pasado el frente Oscar William  Calvo del  EPL reclutó, asesinó e hizo imposible la vida de los habitantes de Santa Elena por donde merodearon  los antisociales que seguían tras “Iván”  y  “Leyton, quienes perecieron el primero en manos de sus compinches y el segundo por las balas del Estado.

La existencia de Santa Elena no ha transcurrido en un lecho de rosas. Esta comunidad mayoritariamente indígena, pese a su pobreza, poco a poco ha ido buscando un rumbo en su destino.

Santa Elena es un territorio de leyendas, donde en tiempos lejanos florecieron los pueblos de la sal de los Anserma, y en cuyo territorio  se levanta imponente la mole del cerro Opirama. Cuentan que en la base de ese  cerro vivían confinados  los tamaracas, o genios del mal; cuando salían de las profundidades de la tierra se convertían en huracanes, en la peste o en mangas de langosta que asolaban la tierra hasta que el Dios Xixaraca bajaba del cerro Batero y tras lucha colosal los recluían bajo el  cerro Opirama.



[1] Datos tomados de la docente Yuliet María Ramos Montoya-  Institución Educativa Santa Elena.