viernes, 28 de abril de 2017

CORREGIMIENTO NARANJAL EN QUINCHÍA



Alfredo Cardona Tobón



Este corregimiento  del municipio de Quinchía  cuenta  con 3000 habitantes,  de los cuales  1200   viven en su zona urbana y el resto en las veredas de  La Cumbre, Aguas Claras, Yarumal,  Las Cruces, Santa María, Santa Sofía, La Palmera y la Ciénaga.

Naranjal dista solamente 4 kilómetros de la cabecera municipal y poco a poco se ha ido consolidando como un centro turístico local  adonde van los quinchieños a divertirse. Cuenta con cuatro discotecas y sitios donde se degustan los chiquichoques, las estacas, los tamales y el “Burro” o aguardiente destilado en sacatines caseros.

Entre los atractivos turísticos de Naranjal  está un cementerio indígena  y la Piedra del Agua ubicada  en el sitio de Loma Alta en el predio de Reinerio Ladino; esta piedra tiene una batea que se mantiene llena de agua en verano y en invierno y según dicen los naranjaleños tiene  propiedades curativas, sobre todo para tratar los pujos y las “espantadas” que afligen a algunos niños. Muy cerca del pequeño poblado están los cerros  “Curisero” y “Paramillo” con sus paisajes y sus leyendas, se admira  la piedra con la huella del diablo por el lado de la vereda Cruces y la fuente de Aguasalada en la vereda de ese nombre

 

Los orígenes de Naranjal se remontan hasta la época colonial ; la parcialidad fue importante dentro del Resguardo indígena de Quinchia, don Melquisedec Gómez cuenta que al proponerse el traslado de  Quinchiaviejo a un nuevo sitio, los vecinos de Naranjal propusieron  el sitio que hoy ocupa el centro urbano del corregimiento, pero los habitantes de  Quinchiaviejo se opusieron y  como la divergencia amenazaba con dividir al Resguardo dejaron esa decisión en manos de la Virgen Inmaculada, cuya imagen recorrió trochas y caminos hasta que en día soleado los cargueros resbalaron sin razón aparente, lo que se tomó como una señal divina y en ese punto los nativos construyeron  la iglesia actual y  a su alrededor se levantó el  moderno Quinchía.

        

                                              


 

TIEMPOS DIFÍCILES

En la guerra de los Mil Días la zona de Naranjal fue  centro de las  guerrillas liberales de  Manuel Ospina,  Ceferino Murillo, Emiliano García y  especialmente la de David Cataño que contaba  con unos 20  combatientes entre los cuales se recuerdan a  Sergio Trejos y Aristides Trejos. Esas guerrillas  atacaron la poblaciones de Salamina y Filadelfia, ante lo cual las tropas gobiernistas le tendieron una emboscada en el sitio de “El Silencio”, al otro lado del río Cauca, donde les causaron   55 bajas. Ante tal descalabro  David Cataño se refugió  durante varios meses  en la zona fría de  La Ceiba hasta que reforzó su cuadrilla para reaparecer en  los combates de El Pintado y Bonafont. Los ataques gobiernistas arreciaron haciendo  replegar a Ospina y a Ceferino Ríos hacia el Chocó. David Peña se ocultó con otro compañero en unas cuevas de Naranjal; pero alguien los delató y Azarías Ríos, comandante del Batallón Catorce acantonado en Quinchía, les siguió los pasos y  en  mayo de 1902 asesinó a David Peña  cuando entraba  a su refugio

En  1949 durante el gobierno de Ospina Pérez , antisociales afectos al gobierno alejaron a los campesinos liberales de las urnas  y en los años sesenta del siglo pasado  las bandas criminales del “Sargento García” y del “Capitán Venganza” con el pretexto de defender a sus copartidarios, llenaron la región de terror y sangre. Luego entraron las  FARC, el EPL, los Magníficos,  las AUC,  las BACRIM, así, pues, los quinchieños y especialmente los vecinos de Naranjal quedaron entre dos fuegos: por un lado los bandidos  y por el otro el ejército y la policía del Estado.

 El  DESPEGUE  DE NARANJAL

La parcialidad de Naranjal  no conformó un poblado como sucedió en Opirama, en Buenavista y en Mápura  cuyos vecinos fundaron  caseríos que perduraron por algunos siglos ; los pobladores de Naranjal vivieron desperdigados en el territorio que hoy ocupa el corregimiento dedicados a la agricultura y al barequeo en los aluviones auríferos 
Naranjal  apenas   empieza a figurar como  caserío  a partir de los años treinta del siglo pasado; según la tradición en esa época los comuneros de la parcialidad construyeron una humilde capilla en una pequeña explanada donde además hicieron una plaza  bordeada por los ranchos de las  familias de Justiniana Tapasco, Mariano Ladino,  Guillermo Velasco y  Hely Quintero, quienes, en consecuencia , se podrían  considerar como los  fundadores y  pioneros del  actual poblado

En ese entonces algunas familias paisas compraron mejoras en Naranjal y se establecieron en  pequeñas fincas, pero la inmigración fue escasa y terminó en los violentos años posteriores
.Naranjal es una comunidad esencialmente indígena, como lo indican los apellidos   Tapasco, Guapacha, Vinasco, Largo, Taba, Ladino, Velasco… propios del antiguo Resguardo de Quinchía y de los Resguardos indígenas de Riosucio y Anserma


Al conformarse el departamento de Caldas , una de las primeras realizaciones de su gobierno fue el establecimiento de escuelas en las zonas rurales.  En enero 17 de 1907 se nombró a la señorita Inés Ceballos como directora de la primera escuela alternada de Naranjal; infortunadamente la  institutora falleció a los pocos  días  de posesionarse en el cargo, por lo  que en  abril 15 de ese mismo año las autoridades de Manizales nombraron  a la señora Deosdelinda Serna de B como directora de la  escuela alternada  que empezó labores con 61 varones y 31 niñas.

En 1917 los vecinos de Naranjal no volvieron a enviar sus hijos a la escuela y ante tal circunstancia se cerró por varios años el establecimiento de educación primaria. En 1925 se reiniciaron labores y ante la afluencia de alumnos  en   1932 se inauguró la escuela de niñas y empezaron a establecerse escuelas de primeras letras en  las veredas  La Cumbre, Yarumal, Las Cruces, Santa Sofía, La Palma y la Ciénaga.


CONSOLIDACIÓN DEL POBLADO DE NARANJAL


En  julio de 1954      el Concejo municipal  estableció la Inspección de Policía de Naranjal con Clemente Taborda como primer inspector de la vereda, luego ocuparon ese cargo   Danilo Tapasco, Abelardo Marín, Joaquín Bernal y Carlos Bernal a quienes les tocó sortear duros tiempos  en medio de la pobreza de los vecinos y las afugias de un erario paupérrimo.

Tras la muerte del “Capitán Venganza” en el año de 1961 y restablecido el control estatal en todo el territorio de Quinchía, el gobierno desarrolló   programas de rehabilitación con obras de infraestructura, educación y deportes. Fue entonces cuando se unió por carretera a Naranjal con el casco urbano, se adelantó la vía hacia Irra y Naranjal se abrió al mundo.

 Entre las acciones pacificadoras de ese entonces figuró la creación de una parroquia regentada por misioneros españoles y  como no había recursos para construir la capilla, Natalio Trejos cedió  20 hectáreas de monte en cercanía del caserío para que se cosechara maíz y fríjol y con esos productos se financiara la obra.

El primer párroco, un misionero español llamado Jesús Rodríguez, apoyado por la Junta de vecinos, reunió  la gente de las veredas aledañas y todos a una se  dieron a la tarea de tumbar monte,  sembrar maíz y fríjol y cortar leña.  Fue una labor titánica, las ampollas cubrieron las manos del sacerdote empeñado en sacar adelante la obra. Con las cosechas, la leña y la madera se compraron los materiales y se contrataron unos oficiales de construcción en Riosucio .

El 4 de febrero de 1961 el Obispo de Pereira, Baltasar Álvarez Botero, inaugura la nueva capilla; una comisión presidida por el diputado Johel Trejos recibe al jerarca y asiste a la  solemne misa concelebrada por el Obispo y los misioneros Celestino Peña, Aventino Fernández, Mauro Perez y Angel Román, donde, además,  se entronizaron las imágenes de  la Virgen Dolorosa y de un Cristo Crucificado, traídas de España por gestión del ilustre prelado.

En  junio de 1961 Naranjal alcanza la categoría de corregimiento con Rogero Trejos como primer corregidor. El espíritu cívico de Rogero   ilumina a Naranjal, con  festivales  y otros actos públicos mueve a la gente y  su impulso continua con otros corregidores recordados por sus gestiones, entre los cuales figuran Germán Varela, Gerardo Caro y Abner Bartolo.

OTROS LIDERES

En los años sesenta del siglo pasado el líder  Delfín Largo concitó la voluntad  de los  vecinos de Naranjal  tras los objetivos del  acueducto y el alcantarillado. Delfín Largo ocupó una silla en el Concejo municipal a nombre de Naranjal  y  sacudió a los adormilados  paisanos con el establecimiento  de la primera carnicería  en Naranjal ,  el  primer mercado público y la  Cooperativa “Comonar”.

Al lado de Delfín Largo figuran otros líderes notables entre los cuales se  recuerda a   Ovidio Tapasco, Gerardo Caro, Silvio Melchor y  Dioselina Calvo, una mujer excepcional que dedicó su vida a la educación de los niños de Naranjal. Esa generación fue la base del moderno Naranjal que cuenta con un Instituto Técnico Agropecuario, microempresas como Confecciones Jovinsuarez, tiendas, discotecas, acueducto, alcantarillado, calles pavimentadas y activas Juntas Comunales que desarrollan importantes proyectos.

 

ECONOMIA  DE  NARANJAL
 

  Naranjal es un corregimiento eminentemente agrícola y minifundista, donde se cultiva café de excelente calidad  que se va conociendo en los mercados internacionales; también cuenta con cultivos importantes de plátano, aguacate y caña panelera.

Aún se explotan vetas de hulla y se obtiene oro de sus aluviones. Se celebran con entusiasmo la Fiesta de Reyes en los primeros días del año y la Fiesta de  San Isidro que congrega  a los fieles alrededor del patrono  de los agricultores.