viernes, 24 de marzo de 2017

ZÓSIMO GÓMEZ ALVAREZ


Alfredo Cardona Tobón

 

Nació el 14 de mayo de 1916 en la finca El Faro de la vereda de Naranjal y murió en Barranquilla el 11 de octubre  de 2015. Fue nieto de Protasio Gómez, constructor de la iglesia e hijo de Melquisedec, empresario minero y forjador del moderno Quinchía.

Zósimo quiso que esparcieran sus cenizas en los cerros de Quinchía y para cumplir sus deseos los hijos repasaron el camino que lleva al cerro Gobia y en las alturas las esparcieron para que volaran con el viento.

El alma de  Zósimo Gómez  está en el cielo  y su cuerpo quizás se convirtió en una flor, en un retoño de sietecueros,  en granos rojos de cafetos o pasó a ser parte de ese suelo quinchieño que tanto amó cuando vivía.

Zósimo fue un personaje que engalana la historia quinchieña: por sus cualidades humanas, por el amor a su terruño y por la obras que mejoraron la vida de su comunidad; fue el vocero ante  la dirigencia manizaleña en los tiempos del departamento de Caldas y un adalid en el flamante  departamento de Risaralda. Después de una larga lucha por su gente, cuando debía haber recibido el reconocimiento ciudadano, nuevas generaciones celosas de su poder le cerraron el paso y la ingratitud lo alejó de los cenáculos  que manejaban el poder en Pereira

 Zósimo estudio en la escuelita de Callelarga en Quinchia y cursó el bachillerato en colegios de Anserma y Riosucio. Una vez terminada la educación secundaria fue maestro de primaria en Quinchía,  Anserma, Santuario y Montenegro y  desempeñó el cargo de profesor en  el colegio Deogracias Cardona de Pereira

 En 1941 Zósimo dirigió la primera escuela nocturna  para adultos de la población de Santuario, allí conoció a don Alejandro Uribe, el famoso senador descalzo,  quien lo motivó para que participara en la política  y lo llevó al concejo de esa población. Con 1159 votos de Quinchía y Santuario Zócimo  llegó a la Asamblea de Caldas en 1942, y como diputado obtuvo auxilios para la construcción del frontis  de la Casa Consistorial  de Quinchía,  la reparación de la Planta Eléctrica del municipio, la construcción del acueducto y alcantarillado de  Quinchía, además de varias partidas para las escuelas del occidente del Viejo Caldas

Zósimo fue personero de Quinchía, concejal,  diputado y representante a la Cámara,  hizo parte del directorio liberal departamental, Jefe de Control de ¨Precios, alcalde de Quinchía y en 1950  ejerció la primera autoridad del puerto de La Dorada. Muchas obras de progreso de la región se deben a las apropiaciones presupuestales que consiguió en el Parlamento colombiano. Además de lo anterior sobresalió como empresario y como uno de uno de los promotores de la Universidad de Caldas, adonde llegaron becados numerosos quinchieños.

Zósimo vivió la tenebrosa época del Capitán Venganza. Como primera autoridad municipal fue el instrumento eficaz para pacificar al municipio con programas emprendidos por el gobierno central que incluían trabajo, cultura y deporte. En su administración se abrieron vías  terciarias, se fundaron los colegios de bachillerato de Quinchía y consiguió un auxilio nacional para el tendido de la red eléctrica que permitió al distrito municipal entrar al sistema de la CHEC como socio de la empresa.

En  1968, siendo representante  a la Cámara, Zósimo Gómez  consiguió partidas para las galerías y los colectores del Gobia y de Lavapiés; en su mandato  se construyeron canchas deportivas en las veredas y en el casco urbano. En asocio con los misioneros españoles Celestino Peña y Aventino Fernández empezó  a desarmar los espíritus envenenados por el odio partidista que había carcomido los corazones quinchieños.

Zósimo Gómez fue uno de los 21 delegados de Risaralda a la Convención liberal que designó a Pastrana Borrero como candidato a la presidencia, en esta  oportunidad se alejó de la directriz oficial y se opuso a tal candidatura, lo que enfureció a Camilo Mejía Duque, jefe departamental del liberalismo, quien empezó a marginarlo de las actividades del partido.

Zósimo Gómez y Joel Trejos  coparon la historia quinchieña durante varias décadas. No se puede hablar de Quinchía entre  1940 y 1965  sin tener en cuenta estos dos personajes que batallaron por su gente y chocaron, también, en defensa de sus ideas, aunque ambos militaban en las toldas liberales. Zósimo estuvo con Risaralda y Joel con Caldas; Zósimo hizo parte de la rosca liberal y Joel Trejos perteneció a las disidencia. Ambos vivieron en una época de erarios paupérrimos y de terrible violencia. Fueron artífices del surgimiento de un pueblo que no los recuerda ni siquiera con una modesta placa.

 

 

jueves, 23 de marzo de 2017

REMIGIO ANTONIO CAÑARTE Y LAS GUERRILLAS LLANERAS


Alfredo Cardona Tobón*



Cuando el sacerdote Remigio Antonio Cañarte celebró la primera misa en la pequeña capilla de Cartagoviejo, tenía entonces unos setenta años de edad, que en ese tiempo marcaban el declive inexorable de la existencia. Estaba, por tanto, más cerca a la mecedora y al chocolate parveado que a los afanes de sus inquietos feligreses.

Cañarte era un cura llano y apegado a los bienes materiales, como se colige en el testamento, pero contaba, eso sí, con un gran reconocimiento social por su dignidad y por pertenecer a notables y antiguas familias cartagüeñas.

 Nada sabemos de los primeros años de Remigio Antonio, ni cómo el Altísimo tocó su corazón para hacerlo sacerdote; y poco conocemos sobre la cruenta etapa en los campamentos realistas y patriotas durante la lucha por nuestra independencia; sin embargo podemos acercarnos a su vida de soldado al repasar las páginas de la historia de Casanare:

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 LA INDEPENDENCIA EN CASANARE

En la década de 1810 a 1820 la provincia de Casanare se convirtió en el centro de las guerrillas patriotas cuyas acciones culminaron en la campaña de 1819.

Los comuneros habían  abonado el camino  libertario en la provincia y  el sacrificio  de Vicente Cadena y de José María Rosillo  galvanizó el espíritu de los llaneros que hicieron frente a la dominación española  bajo las banderas de Ramón Nonato Pérez, Juan Nepomuceno Moreno, Juan Molina, Manuel Ortega, Juan Galea, Miguel Guerrero, Francisco Rodríguez, Fray Ignacio Mariño y Francisco Olmedilla.

 

Después del desembarco de Pablo Morillo en Santa Marta, el 26 de julio de 1815,   el coronel Sebastián de La Calzada invadió a Casanare con 3000 hombres de infantería, 500 jinetes y dos piezas de artillería con el objetivo de acabar con ese reducto patriota. El 31 de octubre de 1815 el comandante Joaquín Ricaurte, al frente de guerrilleros llaneros y de tropas llegadas del Socorro, chocó con el enemigo en Chire e hizo retroceder a Sebastián de La Calzada al piedemonte cordillerano causándole 200 bajas, la pérdida de 800 caballos y mulas y de gran parte del armamento

Mientras se luchaba en Casanare, en el sur del país y en El Socorro,   las tropas de Morillo ocuparon el resto de la Nueva Granada con cuatro columnas que marcharon como una tromba asesina. Una de esas columnas remontó el río Atrato y bajo el mando del coronel Julián Bayer arrasó las defensas patriotas en la desembocadura del río Murrí   y venció a los insurgentes en el Arrastradero de San Pablo.

Una avanzada dirigida por el coronel Antonio Pla tomó el puerto de Buenaventura y continuó hacia el Valle del Cauca dejando una huella de venganza y desolación.

EN LAS FILAS REALISTAS

En Cartago el coronel Antonio Pla incorporó numerosos reclutas a sus filas; unos deslumbrados por el poder español y otros, como Remigio Antonio Cañarte, obligados a marchar bajo las banderas del rey.

La fuerza de Antonio Pla atravesó el Quindío, remontó la cordillera y en Santa Fe de Bogotá se unió a la tropa del teniente coronel Julián Bayer, para continuar hacia los llanos orientales donde se estaban reagrupando los llaneros con numerosos emigrados de Venezuela y de la Nueva Granada.

 Los patriotas atacaban, picaban y se retiraban sin presentar combate a campo abierto y dejaban al enemigo sin recursos, pues las comunidades abandonaban las poblaciones y escondían las cosechas. Fue una guerra de escaramuzas en una tierra hostil y letal para los españoles; una guerra salvaje, de exterminio, sin tregua ni misericordia con los vencidos, donde la infantería solo podía utilizar las armas de fuego en los veranos, pues en época de lluvia quedaban inutilizadas por el agua.

En el año 1916 en una de las tantas emboscadas patriotas, los rebeldes capturaron al teniente coronel Julián Bayer y lo ejecutaron junto con otros compañeros. En represalia los realistas anegaron en sangre los campos de Pore, donde asesinaron a numerosos llaneros, entre ellos a Justa Estepa, una de las “Polas” granadinas.

Al empezar el año 1817, nuevas tropas coloniales comandadas por el general Barreiro, se descuelgan hasta el pie de monte llanero con la intención de acabar de una vez por todas con la resistencia republicana. Esta vez Barreiro se apodera del piedemonte llanero, pero las guerrillas contraatacan y desalojan al enemigo de La Salina, de la aldea de Sácama y de la población de Pore.

Los patriotas llevan la ventaja con sus animales acostumbrados a los malos pastos, a cruzar los pantanos y a los enjambres de bichos; en cambio los caballos de los realistas, que vienen de la cordillera, mueren de hambre en los esteros, se les pudren los cascos y no aguantan las picaduras de las nubes de insectos. Además, mientras los llaneros se sostienen con carne salada, los realistas no encuentran qué comer, pues  el ganado salvaje  empitona sus bestias y sus jinetes.

EN EL ESCUADRÓN DE RAMÓN NONATO PÉREZ

En una  de las tantas escaramuzas, Remigio Antonio Cañarte desertó de las filas realistas y se unió a la guerrilla de Ramón Nonato Pérez, un jayán  nacido en  Casanare,  hecho hombre domando potros salvajes, manejando novillos fieros, desafiando las inclemencias del tiempo  y odiando de muerte a los españoles.

La lanza de Ramón Nonato se tiñó de sangre en Aragua, en Arauca, en Guasdualito, en Ariporo y en la Fundación de Upía, donde avanzando tres días entre los pajonales, sorprendió a los realistas que habían arrasado la aldea de Zapatosa y acabó con todos ellos. Los llaneros atacan sin descanso, en forma tal que el “Pacificador” Pablo Morillo comunica al rey Fernando VII: “Catorce cargas consecutivas sobre mis cansados batallones, me hicieron ver que aquellos hombres no eran una gavilla de cobardes como me habían informado, sino tropas organizadas que podían competir con las mejores de su Majestad el Rey”.

Con el dominio pleno en Casanare, Bolívar reúne las partidas irregulares bajo el mando de Santander y avanza hacia el altiplano bogotano. Atrás quedaba una época y empezaba una era donde no encajaba Ramón Nonato. Ante la indisciplina y los abusos, el   Libertador lo llevó a un consejo de guerra, que nada hizo para reprimir a Ramón Nonato, pues nadie se atrevía a desafiarlo. Por ironías de la vida un caballo cerrero causó la muerte del valeroso llanero y le privó de los laureles en el Pantano de Vargas y en Boyacá.

Una vez integradas las guerrillas bajo el mando de Santander, Remigio Antonio Cañarte junto con los hombres que seguían al centauro casanareño trasmontaron la cordillera y llegaron a la fría sabana de Bogotá. Aquí se pierde la huella de Remigio Antonio que regresa a su tierra,    recibe las órdenes sacerdotales de mano del Obispo de Popayán Salvador Jiménez de Enciso y ejerce su misión pastoral en el norte de la provincia de Popayán.

Cañarte aparece enfundado en la sotana de un sacerdote en la Zaragoza del Valle del Cauca y después en la población de Cartago. Las crónicas de su época consignan su amistad con el prócer Francisco Pereira Martínez y como asistió espiritualmente a Salvador Córdoba y sus amigos cuando fueron vilmente ejecutados por orden de Mosquera en la guerra de 1840.

Remigio Antonio Cañarte pasó a nuestra historia con la celebración de la primera misa en la capilla construida por los colonos en Cartagoviejo. No fue el fundador de  la aldea como aseguraron por mucho tiempo, pero aunque no lo haya sido, la tradición y la leyenda se han encargado de entronizar  en el corazón pereirano a este personaje nacido el 21 de marzo de 1790  en Cartago y fallecido en Pereira el 29 de octubre de 1878.

*historiayregion.blogspot.com