viernes, 1 de diciembre de 2017

LA NOCHE DEL INCENDIO DEL TEMPLO SAN ANDRÉS DE QUINCHÍA




TESTIMONIO DEL PÁRROCO DE QUINCHÍA-

Entrevista de Ramiro Tabares.
Sacerdote  Carlos Antonio Cadavid Sánchez- Párroco de San Andrés-Quinchía
 

La noche del viernes 16 de diciembre de 2016 dificílmente se borrará de la memoria de los habitantes de Quinchía. Entre la impotencia y la tristeza, esa noche vieron como las llamas consumían el centenario templo de la parroquia de San Andrés. El fuego no solo dejó en cenizas la iglesia donde muchos recibieron los siete sacramentos, sino también imágenes religiosas de más de 100 años y gran valor histórico. Ahora, viene el proceso de reconstrucción en el cual están comprometidos todos, bajo el liderazgo del padre Carlos Antonio Cadavid Sánchez, quien una semana después de ese acontecimiento les dijo a los fieles: “hay que parar de llorar y hay que empezar a trabajar”.

 

¿Qué recuerdo tiene esa fatídica noche del 16 de diciembre?

Ese día habíamos iniciado las novenas en la parroquia, el primer día luego de terminar la novena teníamos una actividad con una comunidad, cerramos el templo y nos fuimos para ella. Cerca de las 11:30 de la noche, cuando me disponía a acostarme empezaron a timbrar la puerta de la casa cural diciendo: “Padre, padre, se quemó el templo”. Yo no podía entender que pasaba, pero ante la insistencia del timbre salí corriendo a ver y ya la cúpula en la parte interna del templo estaba ardiendo.

 

¿Pero alcanzaron a rescatar algunas cosas del templo? 

Cuando llegué, la policía ya estaba en el sitio y el sacristán había abierto el templo. La gente corría desesperada a salvar lo que más podía. Sacaban bancas y lograron rescatar algunas imágenes muy pesadas, además del sagrario donde estaba el Santísimo. Pero como ya las llamas estaban encima y en este acto de heroísmo la gente estaba arriesgando sus vidas, la policía vio que el peligro era inminente, desalojaron el templo, acordonaron el sitio y en cuestión de media hora todo se había desplomado.

 

¿Qué sintió Usted ante ese espectáculo tan sobrecogedor?

Se siente una mezcla de impotencia, de dolor, de angustia, de tristeza, al ver que ya no se podía hacer nada, por las características del templo y por el material con que estaba construido su techo. El temor que yo tenía era que el fuego se propagara a las casas aledañas, porque la cúpula tenía 40 metros de alto y era posible que al caer se inclinara hacia cualquiera de los costados. Las casas vecinas son de bahereque o de una mezcla de cemento y bahareque. Sobre los techos de los vecinos cayeron algunos tizones encendidos y la angustia era que se quemara el pueblo. Pero la intervención de los Bomberos del municipio y de los pueblos vecinos fue eficaz para controlar el fuego y evitar que se propagara.

 

¿Qué tanto de valor histórico se perdió esa noche?

El templo, es una construcción muy antigua, dado que su historia comenzó desde 1855 cuya construcción ha ido por etapas. La arquitectura es ecléctica, es decir una mezcla de diseños distintos, pero la cúpula se había restaurado totalmente hacía pocos meses en su forma original. El valor histórico, patrimonial, espiritual y sentimental es mucho, porque en ese pueblo todos tenían que ver con el templo, directa o indirectamente. Allí fueron bautizados, hicieron la primera comunión, se casaron, bautizaron sus hijos, enterraron sus parientes. Creo que la gente siente que perdió parte de su historia, de su vida, de sus sentimientos. 

 

Además se quemaron imagenes religiosas de un gran valor...

Las imágenes fueron una gran pérdida. La imagen hermosísima de la Inmaculada, que es de origen español y tenía más de 100 años, tallada en madera, se quemó. También la imagen en madera de San Andrés apóstol, el patrono de la parroquia que tenía más de 50 años. Y así muchas otras, que eran talladas en madera, casi todas se quemaron. Solamente se salvó la imagen de La Dolorosa que no estaba en el templo ese día y Jesús de la Buena Esperanza, que está con la balanza en la mano y era tallada en madera, se logró rescatar pero quemada en parte. También el crucifijo en madera del cual solo quedó una silueta muy quemada. La pérdida fue grande por la calidad de las imágenes y por la antiguedad de ellas.

 

¿Dónde están realizando los oficios religiosos?

Inicialmente tuvimos la autorización para celebrar en el parque, en carpas prestadas por distintas entidades, hasta junio. Pero era mucha la incomodidad porque todos los días había que trastear todos los implementos y utensilios necesarios para oficiar la eucaristía, además expuestos a las inclemencias del tiempo. Como la parroquia tiene un lote aledaño a la Casa Cural, con la ayuda de la gente organizamos una capilla donde actualmente estamos celebrando.

 

¿Y cómo va el proceso de reconstrucción?

Desde entonces, nos hemos dado a la tarea de conseguir los recursos para iniciar la reconstrucción del templo. Este 16 de diciembre cuando se cumple el primer año del incendio, el ingeniero Antonio Bermúdez va a presentar el proyecto y el diseño del nuevo templo, junto con el presupuesto. La idea es lograr mantener el estilo original, las tres naves, con la cúpula al fondo. Es un proyecto que sabemos  es a mediano y largo plazo por los costos que puede tener y por la dificultad para tener los recursos. Pero hemos venido trabajando para iniciar cuanto antes.

 

¿Este 16 de diciembre, qué se va a realizar en este primer aniversario?

En este primer aniversario hemos querido organizar una actividad para recordar lo que pasó, pero también para recoger los fondos para ayudar a la reconstrucción. En el día se realizará el Gran Templotón con presentaciones musicales y culturales alrededor de la colecta, actividades que se extenderá hasta el 17 de diciembre. En las horas de la noche del 16 de diciembre la hemos llamado La Noche de la Esperanza porque tenemos la esperanza de volver a levantar nuestro templo. La actividad será en el teatro municipal, con el lanzamiento del proyecto, además se va a anunciar cuando se piensa iniciar las obras. Después vamos atener un video recordatorio de lo que sucedió esa noche, luego se hará un brindis y pasaremos al templo para realizar una oración y tendremos una noche de luces.

 

¿Se tiene cálculos de cuánto puede costar el nuevo templo?

Se han presentado dos presupuestos, uno en material liviano por $ 1400 millones y el otro en material rígido de ferroconcreto de $ 3400 millones. Pero a ciencia cierta solo sabremos cuanto nos cuesta el 16 de diciembre cuando se presente de manera oficial el proyecto.

 

¿Pero ya se tiene parte de los recursos?

Hemos hechos distintas actividades. El Obispo Monseñor Rigoberto Corredor convocó a los fieles de las distintas parroquias de la Diócesis en una colecta donde se recogieron $ 200 millones, en el municipio hemos hecho dos actividades, una de ellas con Luisito Muñoz y otros artistas, en donde nos quedaron otros $ 74 millones y hemos hecho otras pequeñas actividades y recibido donaciones. En el momento contamos con $ 470 millones para iniciar la reconstrucción.

 

¿La esperanza de tener un nuevo templo está en pié?

Yo siempre he sido optimista. Los primeros ocho días, la gente lloraba y yo lloraba con ellos, pero un día les dije: hay que parar de llorar y hay que empezar a trabajar. A partir de ese momento hemos organizado la Junta Pro Restauración y Conservación del templo de San Andrés, para coordinar las distintas actividades. La idea es empezar en los primeros días del año entrante. a noche del viernes 16 de diciembre de 2016 dificílmente se borrará de la memoria de los habitantes de Quinchía. Entre la impotencia y la tristeza, esa noche vieron como las llamas consumían el centenario templo de la parroquia de San Andrés. El fuego no solo dejó en cenizas la iglesia donde muchos recibieron los siete sacramentos, sino también imágenes religiosas de más de 100 años y gran valor histórico. Ahora, viene el proceso de reconstrucción en el cual están comprometidos todos, bajo el liderazgo del padre Carlos Antonio Cadavid Sánchez, quien una semana después de ese acontecimiento les dijo a los fieles: “hay que parar de llorar y hay que empezar a trabajar”.

 

 

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