jueves, 30 de noviembre de 2017

EL CLAN DE LOS OROZCO OCAMPO- ANSERMA-


Alfredo Cardona Tobón”

 

La presencia de Pedro Orozco Ocampo y sus hermanos  señaló  nuevos rumbos en la historia de Anserma, en este artículo recordamos al hombre y a la familia que transformaron  un caserío agónico en una de las más importantes comunidades caldenses.

 


Es difícil encontrar un personaje que como Pedro Orozco Ocampo encarne los valores de la gente que abrió montañas, levantó pueblos, trazó caminos y pobló este territorio. La vida de este antioqueño, nacido en Sonsón el 18 de enero de 1817, es un compendio de luchas, osadía, ambición y fortaleza.

Pedro Orozco O. vino de cuna labriega y no heredó fortuna alguna: fue un hombre del común, de carriel y ruana, rezandero, conservador hasta los tuétanos, conseguidor de plata, buen hijo, buen hermano, un hombre sin agüero ni remilgos que tras los pesos se metió en los socavones auríferos, enfrentó la selva, viajó a sitios remotos vendiendo mercancías, fundó pueblos, estableció haciendas, trazó caminos y en pos de los negocios se asoció hasta con el diablo.

La existencia de Pedro Orozco Ocampo va entreverada con la de su esposa Rafaela Gómez Trujillo, una mujer de la misma pasta y madera quien lo acompañó desde la tierna edad de 15 años y le sobrevivió 32 años.  La vida de este notable antioqueño va unida, igualmente, a la de sus hermanos Marino Anito, Manuel Salvador, Epifanio, Sandalio, Jorge, Francisco, Indalecio y Leandro que para bien o para mal lo acompañaron en sus empresas.

 Los Orozco Ocampo constituyeron un clan unido, tanto en las horas de ventura como en los trágicos acontecimientos de la época tormentosa que les tocó vivir, y aunque Pedro fue una persona pacifica respetuosa de las ideas ajenas, el sectarismo de sus hermanos lo hicieron blanco de las iras liberales en las continuas guerras que enlutaron este territorio.

UNA VIDA DE TRABAJO ARDUO

Pedro cursó los primeros estudios en su aldea natal y desde niño trabajó en la finca de su padre Ramón Orozco; apenas le despuntaba el bozo se desplazó con su hermano Mariano Anito a los socavones de Marmato, pero como les fue mal en esa actividad prefirió establecer una labranza para abastecer a los mineros. El clima no le sentó bien a sus padres, por eso vendió la finca en Marmato y con el resto de la familia emigró a Nueva Caramanta, donde en 1854,  Pedro adquirió  unas acciones en la concesión de Gabriel Echeverri .

En 1840 los caudillos provinciales se levantaron en armas contra el gobierno de Márquez; el coronel Salvador Córdova se puso al frente de los antioqueños y se enfrentó a las tropas centrales mientras Juan María Gómez reclutaba gente en Supía y marchaba   a Nueva Caramanta,  donde sorprendió  a los rebeldes en la madrugada del tres de enero de 1841.

Ante las incursiones caucanas, los Orozco se internan en la selva del norte de Nueva Caramanta para salvar sus vidas y con otros desplazados levantan el caserío de “El Hatillo”, en el sitio que hoy ocupa la población de Valparaíso.

La guerra terminó con el sometimiento de los caudillos provinciales. Entonces Pedro regresó a la aldea de Nueva Caramanta, donde en   1846, a la edad de 29 años, contrajo matrimonio. En los siguientes años se dedicó al comercio: para ello adquiere varias mulas, compra mercancía en Medellín, la vende en el norte del Cauca y hace el viaje de regreso   con cargas de cacao.

En julio de 1851 los conservadores de Antioquia se levantaron en armas contra el gobierno de José Hilario López mientras desde el Valle del Cauca el comandante liberal Salvador Solarte avanzaba con mil hombres armados con el objetivo de someter el cantón de Supía en poder de los revolucionarios. En agosto de ese año Solarte ocupa a Nueva Caramanta y para neutralizar las actividades enemigas pone presos a los dirigentes conservadores entre quienes figuran Pedro, Mariano Anito y Leandro Orozco Ocampo.

En juicio sumario los invasores condenan a muerte a los cabecillas locales de la rebelión y ponen a los Orozco en capilla en un calabozo inmundo. Por varios días esperan la ejecución; en esa agonía Leandro pierde la razón y jamás recobrará la cordura.  El pago de una gruesa suma de dinero y la intervención de unos amigos salva la vida de los Orozco, quienes una vez recobraron la libertad se internaron nuevamente en las montañas de Nueva Caramanta

 

Estando en esas soledades, Pedro Orozco decide levantar una aldea para valorizar sus tierras y surge el proyecto de Támesis. Como aún corría peligro, llamó de Medellín a su hermano Manuel Salvador, quien trazó las calles, dividió solares, separó terrenos para la escuela y la iglesia y repartió lotes a cambio del trabajo en los abiertos y en el camino que comunicó la nueva población con la capital antioqueña.

En poco tiempo Támesis se convirtió en distrito municipal; el 9 de diciembre de 1865 Sandalio Orozco se posesionó como el primer alcalde del poblado, luego fue nombrado Jorge y en 1872 Pedro Orozco lo remplazó: esta fue la única vez que el empresario ocupó un destino público, aunque, a decir verdad, era él quien mandaba en Támesis, en Palermo, en Anserma y donde quiera que desarrolló sus  empresas.

A la par del negocio de tierras, Pedro Orozco abrió grandes haciendas ganaderas cuyos hatos surtieron los mercados de Marmato. Allí obtuvo dividendos que le permitieron invertir en  más tierras y  asociarse para abrir el  camino de  La Soledad donde  cobró  peajes y un pontazgo en el sitio de Puerto Chávez.   También tuvo acciones en minas de Marmato y fue, además, uno de los mayores proveedores de granos en el norte caucano.

EN LOS CAMPAMENTOS MILITARES

En la guerra de 1876, los estados de Antioquia y el Tolima se alzaron en armas contra el gobierno liberal presidido por Murillo Toro y como en otros conflictos bélicos los hermanos Orozco tomaron partido al lado de los conservadores.

Se lucha en Los Chancos y en la base del cerro Batero; en abril de 1877 las fuerzas liberales ocupan a Supía y siguen hacia Nueva Caramanta donde exigen cuantiosas contribuciones a los enemigos del régimen.  Los hermanos Orozco caen prisioneros, se les exige $ 5000 a cambio de la libertad y a Pedro le confiscan bienes y ganados en el  comparto impuesto a los vencidos.

En 1879 los antioqueños se rebelan contra las autoridades impuestas por los caucanos; nuevamente los Orozco conocen las amarguras de la derrota. tienen que pagar contribuciones de guerra. esta vez abandonan el suelo antioqueño y se radican en el arruinado caserío de Ansermaviejo, donde Jorge Orozco había establecido contactos con algunos dirigentes locales.

LOS REPOBLADORES DE ANSERMAVIEJO

Una parte de las fértiles tierras de Ansermaviejo eran baldíos y otra gran parte estaba ocupada por los resguardos indígenas de Tabuyo, Tachiguí y Apía. De la antigua población fundada por los españoles en los tiempos de la conquista no quedaban rastros, en 1878 era un caserío perteneciente a Quinchía   con apenas 633 habitantes en su mayoría de la etnia Tabuyo.

 Los Orozco Ocampo vendieron parte de sus tierras en Támesis, disolvieron la sociedad que tenían en esa población y trasladaron sus negocios a Ansermaviejo donde contaron con el apoyo der Ponciano Taborda, administrador del Resguardo de Tabuyo, del coronel León Hernández, jefe político de la región y del corregidor Azarías de la Pava.

Pedro Orozco regala semillas, financia lotes, compra cosechas, da ganado en compañía, abre caminos, explota salinas, da trabajo en los abiertos y convierte un caserío arruinado en una aldea floreciente que recobra su estatus municipal el 12 de agosto de 1890.

El ambicioso empresario compra todo lo que le ofrecen y lo revende con pingües ganancias. Al finalizar el año 1879 las propiedades de Pedro Orozco se extienden a las  veredas de  El Horro,  Paloblanco,  El Cortado, Tusa, Cauya, Chápata, la Cuchilla de Palestón y Nacederos y en  1882  abarcan  gran parte de las  veredas Tumarapo, Carboneral,  Lomas de don Juan,  Chavarquia y Alto de los Aguirres; además de lo anterior,  Pedro Orozco, en asocio con sus  hermanos, ha comprado baldíos en el Valle de Risaralda y derechos en los resguardos de Tachiguí y  Apía.

PEDRO OROZCO Y LA FUNDACIÓN DE BELALCAZAR

El 29 de diciembre de1880 el salamineño Rudesindo Ospina compra al gobierno dos grandes lotes baldíos: El primero se extendía desde el río Risaralda hasta la Cuchilla de La Soledad y el segundo iba desde esa Cuchilla hasta el río Cauca. En total eran unas doce mil hectáreas con linderos difusos y vagos que se prestaron posteriormente para numerosos pleitos. Dos años después, Rudesindo Ospina vendió la mayor parte de esos terrenos a los hermanos Pedro y Jorge Orozco quienes a su vez cedieron una extensa faja a los hermanos Correa de Támesis y procedieron a parcelar el resto de la extensa propiedad.

De 1880 a 1896 Pedro Orozco adquirió casi toda la Serranía de Belalcázar, obtuvo gran parte de la banda izquierda del rio Risaralda y extensos predios en Varillas. Pedro Orozco compraba y vendía, no retenía las tierras, que valorizaba abriendo caminos, haciendo abiertos en la selva e instalando colonos con títulos legales.

 

Pedro contó con el apoyo de los párrocos de Támesis y Palermo quienes, en la Misa de Once de los domingos, cuando las parroquias hervían de campesinos, hablaban de los lotes que Pedro Orozco estaba regalando en la Cuchilla de Belalcázar, de las tierras de Ansermaviejo y de las gabelas que ofrecía el conocidísimo fundador de Támesis, Palermo, Maceo y Valparaíso.

 

 La pobrería de los alrededores enrollaron esteras, metieron en un costal lo poco que tenían y unos  a pie y otros en bestia se dirigieron a  La Soledad, donde  Don Pedro Orozco, en verdad, estaba regalando lotes y contratando peones para hacer abiertos en la montaña.

 

Al finalizar el siglo XIX los Orozco habían repoblado a Ansermaviejo, fundado a Belalcázar y loteado sus enormes propiedades; es entonces cuando Jorge Orozco se  traslada a  Victoria, Caldas a continuar sus negocios y ¨Pedro Orozco regresa a Támesis donde el 3 de diciembre de 1896, al revisar un ganado en su finca La Castalia, resbala por una roca, cae desde una altura de diez metros y después de tres días de  agonía , entrega el alma al Creador.

Pedro Orozco repartió dinero a su familia, a los hospitales de Jericó y Támesis y a las iglesias de Anserma, de Nueva Caramanta y Valparaíso. Dicen los viejos pobladores que al principio de la colonización antioqueña de Anserma, Pedro Orozco, para apoyar a los labriegos, al terminar el mercado  compraba lo que no se había vendido.

 Pedro Orozco fue un católico creyente. Aunque no tuvo hijos, recogió varios niños desamparados que levantó como si fueran sus hijos. Según las partidas de bautismo de Támesis, entre el 10 de febrero de 1868 y el 19 de diciembre de 1885 Pedro Orozco llevó a la pila bautismal a 292 niños, se ignora cuántos apadrinó en Ansermaviejo, pero se supone que fueron numerosos. Doña Rafaela, su esposa, no se quedó atrás: los datos arrojan la suma de 537 ahijados en Támesis, sin contar los de Ansermaviejo, Valparaíso y Nueva Caramanta. Todos estos compadrazgos establecieron un nexo entre los fundadores y el resto de la población, que fortaleció el liderazgo de Pedro Orozco e incentivó la solidaridad que distinguió a los habitantes de Anserma hasta la llegada de la fatídica violencia partidista, impulsada por algunos dirigentes manizaleños.

LOS HERMANOS DE PEDRO OROZCO

No se puede hablar de Pedro Orozco sin mencionar sus hermanos: Mariano Anito fue el hijo mayor de don Ramón Orozco y de doña Josefa Ocampo, lo acompañó en Marmato y fue la mano derecha en los negocios de Pedro Orozco. Mariano Anito luchó bajo las banderas conservadoras en las guerras de 1840, 1852 y en la de 1876 donde lo nombraron coronel del Ejército antioqueño.  Julián Uribe, hermano del general Rafael Uribe, relata un triste episodio que ensombrece la memoria de Mariano: “Encontrábase ocasionalmente mi padre Tomás Uribe en Nueva Caramanta, probablemente en 1863, y sucedió que llevaban para la cárcel a la señora de don Francisco Ossa en castigo de su resistencia a revelar el sitio donde estaba su marido, perseguido por ser liberal.  Mi padre, amigo y compadre del señor Ossa protestó en términos comedidos y pidió permiso para conducirla a la cárcel en las condiciones a que era acreedora. Por toda contestación, el alcalde Mariano Orozco, sacó su peinilla y arremetió contra mi padre que estaba completamente inerme.  Con un primer golpe le destrozó los dedos de la mano derecha, con el segundo le hizo una profunda herida en la cabeza y con el tercero, dirigido con toda fuerza al cuello de la víctima para acabar con ella, le hirió en la mandíbula. Ignoro por qué no terminó su hazaña, pero así, casi moribundo, lo hizo llevar a la cárcel y no permitió que nadie le lavara siquiera las heridas”.

Sandalio Orozco, por su parte, participó en las guerras de 1879 y 1885 y en Támesis ocupó el cargo de Jefe Municipal en varias oportunidades

Manuel Salvador, el menor de los hermanos, terminó estudios secundarios y cursó algunos semestres de ciencias políticas en la Universidad de Antioquia; fue juez poblador, comerciante y Jefe del Batallón Arboleda en la guerra de 1876.

Manuel Salvador, en compañía de sus hermanos, compró derechos y estableció una sociedad para explotar la salina del Pital. En 1885 protegió la frontera sur de Antioquia. En Anserma Manuel Salvador recibió la orden de interceptar un arsenal que sería transportado de Manizales a Supía por el coronel liberal León Hernández, la operación fue exitosa, pero en cumplimiento de esa misión Manuel Salvador perdió la vida.

Dos años después de esa acción en el punto de Partidas, el Concejo de Támesis expidió el siguiente acuerdo  que enaltece la memoria de Manuel Salvador:

ACUERDO No. 1-

Agosto 22 de 1887

El Concejo municipal de Támesis en uso de sus facultades legales y

Considerando:

1-Que el teniente coronel Manuel Salvador  Orozco murió luchando como bueno en la gloriosa jornada de “Partidas” del 21 de enero de 1885

2- Que es un deber de los pueblos admirar las virtudes cívicas de sus preclaros hijos y pagarles en cuanto sea posible los esfuerzos hechos en favor de aquellos donde vivieron

3-Que los mejores años de su vida los consagró  el expresado  teniente coronel Orozco, al engrandecimiento y ornato de este pueblo, en términos que él fue el verdadero fundador.

ACUERDA:

Artículo 1-

El Concejo municipal de Támesis lamenta la prematura muerte  del patriota y bravo coronel  Manuel S. Orozco

Presidente Manuel A. Molina

Epifanio, al contrario de sus hermanos fue un hombre pacífico y al igual que Pedro no participó directamente en las luchas políticas; fue cofundador de Támesis y Valparaíso, descuajó selva en las riberas del río Cartama y ayudó a abrir el camino de Valparaíso a Medellín.

Jorge, por su parte   fue el hombre de las leyes del clan de los Orozco y el primero en establecerse en Anserma donde lo nombraron Mayordomo de Fábrica de la Iglesia, representante de los padres de Familia, notario, miembro de la Junta Repartidora del Resguardo de Tabuyo y de la Junta Repartidora de los terrenos comunales. Tanto en las tierras de los tabuyos como en los ejidos comunales le cedieron lotes, como si se tratara de uno comunero del Resguardo o un vecino pobre con derecho a tierras. Jorge Orozco compró derechos en los resguardos indígenas y adquirió en remate vastos globos de terrenos baldíos. En agosto de 1882 en asocio con Azarías de la Pava adquirió una casa pajiza con dineros de los vecinos que luego donó a la parroquia y sirvió de Casa Cural. Sus últimos años transcurrieron en las riberas del río Magdalena, donde ejerció las funciones de notario y explotó haciendas ganaderas.

Leopoldo Orozco, otro de los hermanos Orozco, estableció la gran hacienda de “La India” en las riberas ansermeñas del rio Cauca, allí ordeñaba doscientas vacas, producía queso en prensa, engordaba ganado y cosechaba maíz y fríjol. Leopoldo tuvo fama de mujeriego, botarate y caritativo. Cuentan los viejos ansermeños que sostenía a cuanto “arrimado” llegaba a su casa; también dicen que su fortuna se empezó a esfumar cuando a su tercera esposa, Pastorita Naranjo, le dio por meterse a comerciante, surtió un gran almacén en Ansermaviejo, le fio a todo el mundo, no le pagaron y Leopoldo tuvo que responder por las deudas. En una tempestad en la “La India” los fuertes vientos abatieron un árbol enorme que al caer acabó con la existencia de este bravo poblador. Fue el triste final de uno de los hombres que al lado del resto del clan de los Orozco escribió la historia mayor de Ansermaviejo


* Artículo tomado de la revista  Papel de Oficio-


*  Alfredo Cardona Tobón es un ingeniero mecánico egresado de la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín. Miembro de número de la academia Caldense de Historia, del Centro de Historia de Manizales y de la Academia Pereirana de Historia. Es autor de varios libros, entre ellos “Indios Curas y Maiceros”, y “Los Caudillos del Desastre” de amplia difusión en Latinoamérica; además, es autor del blog   http://www.historiayregion.blogspot.com  con más de 550  artículos de historia regional y colombiana.    

 

 

 

 

 

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