jueves, 31 de agosto de 2017

TESTAMENTO DE UN SOLDADO RADICAL SANTUAREÑO

- Del Archivo de Alfredo Cardona Tóbon-

 

No pretendo hacer algo siquiera parecido a lo de César Conto,  sino que quiero  lograr, en forma de consejos,  para cuando llegue la hora de la reconquista liberal del poder,  lo que yo desearía que se hiciera,  después de esta nefanda época de barbarie de desolación  y de sangre que está sufriendo Colombia bajo los regímenes conservadores de  Mariano Ospina y Laureano Gómez.
Alejandro Uribe Botero- Santuario del antiguo Caldas-
 




                        Alejandro Uribe Botero


EN TÉRMINOS GENERALES  Y POR LO ALTO

  1. Restablecer las garantías  constitucionales, haciendo respetar la vida, las honra y la propiedad de todos los colombianos, sin discriminación alguna, concediéndoles amplia libertad para trabajar, hablar, escribir y enseñar, sin obstáculo  ni peligros, como en la actualidad está sucediendo.
  2. Pedir al Congreso Nacional, la reforma de la Constitución , de acuerdo con la hora presente y sobre todo con la doctrina Liberal, consiguiendo de preferencia la separación de la Iglesia y el Estado y la enseñanza laica, gratuita y obligatoria;  mientras estas dos reformas no se consigan,  debe perder el liberalismo la esperanza de sostenerse en el poder,  porque los frailes son sus peores enemigo y no pierden ocasión para conspirar contra sus ideas, bien desde los púlpitos  y confesionarios,  o en las escuelas y en los campos, sin escrúpulos  de ninguna clase. Hay que someter al clero, sin excepción, a las leyes del país,  como a cualquier hijo de vecino, si se quiere ostentar con  orgullo y con justicia, el calificativo de  régimen liberal.
  3. Proceder inmediatamente a castigar ejemplarmente a los gobernantes que decretaron esta guerra a muerte contra un partido inerme y descuidado,  por el solo hecho  de no haberlo podido vencer como se acostumbra en las democracias; guerra que desembocó , como era natural, en persecución, asesinaos, robo e incendios.
  4. Castigar igualmente a los intermediarios entre los  altos poderes y las autoridades de los pueblos,  que no son otros que los dirigentes conservadores en cada departamento, quienes organizaron y adiestraros  a los campesinos para el crimen.
  5. Llevar a la cárcel o a colonias a los asesinos materiales e intelectuales de cada distrito, que también se conocen, hasta librar la sociedad de estos peligrosos maleantes
  6. Ordenar en todo el país el desarme total de todos nuestros enemigos, hasta dejarlos  en imposibilidad de continuar su labor homicida.

7-    Entregar a nuestro  copartidarios, escogiéndoles naturalmente, honorables y competentes, todos los puestos ocupados hoy por nuestros adversarios, para que estos aprendan a trabajar y los nuestros mejoren la situación tremenda a que han sido sometidos. Me refiero a los empleos  que emanan del ejecutivo, pues los que tienen origen en la opinión popular, manifestada en las urnas, deben respetarse.
8-     

AHORA POR LO BAJO

Como en todos los pueblos del país se derramó sangre liberal,  como consecuencia de esta guerra oficial,  juzgo que en cada municipio debe alguien debe denunciar todos los delitos y pedir el condigno castigo para los criminales.  Yo me encargo del mío , que lo fue Santuario en Caldas,  ciudad antes próspera, culta, rica, tolerante y que figuraba entre las ocho principales ciudades de Caldas. De mayoría liberal  desde su fundación ,  como lo comprueba  el hecho de que en cuarenta años,  nunca triunfaron los conservadores, a pesar de que hicieron grandes esfuerzos,  de lo que siempre acostumbran, para lograrlo. Por eso mismo le cargaron la mano y fue así, como los revolucionarios conservadores, apoyados por las autoridades, asesoradas por la masa ignorante (chusma) y con las armas oficiales, se encargaron de convertirlo  en lo que es en la actualidad.  Más de tres mil ciudadanos  liberales que votamos en junio de 1949  y más de seis mil parientes de esos votantes,  tuvieron que salir huyendo de la dinamita, de la bala y del puñal  asesinos. Los fundadores del poblado, los altos valores sociales, todos los empleados públicos y cuanto valía de la sociedad, tuvieron que expatriarse, para salvar sus vidas.

MUERTOS

Hay una lista que aterra,. Más de cien copartidarios pagaron con la vida el delito de ser liberales, hasta ahora.  Los victimarios son bien conocidos  y están, los unos desempeñando altos cargos oficiales y los menos medrando en ciudades y campos, amparados por la impunidad, último recurso al que apeló el régimen conservador para sostenerse en el mando, porque si llevaba a la cárcel a los facinerosos, ¿Quién lo defendería?.

Anoto algunos de los muertos:

JULIO MEJÍA GUTIÉRREZ,  de distinguida familia, inofensivo e incapaz de algo malo, muerto a puñal y luego crucificado  en un alambrado fuera de la población.  MIGUEL PARRA, sencillo y honorable agricultor, cruzado a balazos a pocos metros de la plaza JESÚS MARÍA PENAGOS, de las mismas condiciones del anterior muerto a machete. POMPILIO JARAMILLO, hombre honrado, trabajador y juicioso, caído  también en plena calle central . AQUILINO RODRÍGUEZ , derribado de su bestia cuando llevaba en ancas a su hijito  y adelante el mercado para su familia. GERARDO VALENCIA, quien recibió disparos desde el rastrojo, cuando trabajaba en uno de los caminos municipales. JOSÉ JESÚS RIOS, como a Valencia, pero no en caminos, sino en su propia casa, cuando departía tranquilamente con su familia. AVELINO Y CÉSAR LÓPEZ, padre e hijo, despedazados en su casa de campo en presencia de su esposa y madre. ERNESTO PÉREZ, fusilado aparatosamente en una fondea cuando era conducido por las autoridades del corregimiento de La Celia, a la cárcel del distrito. BENJAMIN MONTOYA, anciano a quien ya le habían asesinado un  hijo llamado HERNANDO en  plena plaza, masacrado en  su tiendita, en la parte central de la ciudad, donde trabajaba para sostener a su hijita Aura, huérfana de madre. VICENTE VILLADA, asaltado y muerto en La Celia y poco después a un hijo y la nuera en su finca de La Quiebra.  MISAEL ALVAREZ Y UNO DE SUS JORNALEROS, a las seis de la mañana, en su finca, cuando amolaban las herramientas para seguir al trabajo.  ANTONIO ANGULO, santandereano, en su fondita de Vallejo , desde un cafetal. ARTURO FRANCO, dentro de su propio hogar y delante de esposa e hijos. RAFAEL HERNÁNDEZ Y CARLOS RESTREPO,  atisbados y muertos en el camino de Tierra Fría. ANTONIO RODRÍGUEZ, en la Travesía y los Baños. IGNACIO URIBE en Mapa Arriba, desde el monte. PEDRO TABARES, cuando salía huyendo de La Celia, asaltado y muerto en la quebrada El Yarumo. PEDRO NOLASCO CORTÉS Y UN HERMANO, de la misma manera en Calichal. ROBERTO SIERRA E  e HIJO, uno de los fundadores de Santuario, atravesado con una peinilla cuando se encontraba sentado en un café. Por último y para no extenderme demasiado GONZALO RESTREPO, ultimado en  la cárcel el 24 de diciembre de 1951, a las cuatro de la tarde, en presencia del alcalde, del alcaide, vigilantes, policía y toda la ciudadanía, sin que nadie hubiera hecho nada para impedirlo; lo exhibieron en una volqueta en plaza y calles, fue una orgía de sangre  como la de los gallinazos ante una mortecina; ni siquiera el cura salió a defender la ciudad de semejante deshonra . Toda las autoridades  son responsables de este crimen aterrador, por cobardía, por descuido  o por maldad.  Y siguen cayendo: En enero pasado fue herido JESUS ANTONIO DUQUE, hombre pacífico y honrado, que creyó en la promesa de que podría volver a su finca sin ningún peligro y antes de llegar a su predio, recibió tres balazos desde una emboscada, que  lo han tenido de muerte, en una clínica, en Pereira. Y en febrero sacrificaron un joven GALLEGO, de familia muy conocida y  conservadora, sólo porque no heredó la policía de sus padres. Esto es apenas una poca parte de los liberales caidos en Santuario por la violencia conservadora.

RESUMEN:

REFORMAR LA CONSTITUCIÓN  EN SENTIDO RADICAL, COMO QUEDA ANOTADO ANTES Y LUEGO DARLO CUMPLIMIENTO  SIN VACILANCIONES DE NINGUNA  INDOLE.

PARA NUESTROS ENEMIGOS ESTO:

A LOS MÁS MALOS  CASTIGARLOS SEVERAMENTE

A TODOS  DESARMARLOS

A CASI TODOS  DESTETARLOS DE LOS PUESTOS PÚBLICOS.

Cali, marzo 7 de 1952      -Un  santuareño—Alejandro Uribe-
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NOTA COMPLEMENTARIA


Don Alejandro Uribe Botero fue un patriarca santuareño que se distinguió por sus actividades en favor del puro liberalismo colombiano y su aporte a la cultura de la provincia. Fue senador de la republica, aunque cedió la representación a Camilo Mejia Duque, que era su suplente; fundador de periódicos y mecenas de escritores y poetas.
Fue victima del sectarismo conservador en los duros tiempos de la Violencia, exiliado en Cali y en el Ecuador, denunció los atropellos de los áulicos de las dictaduras de Ospina Perez y Laureano Gómez.
Es una figura cimera en la historia de Santuario, pero su memoria, borrada por las generaciones  que eclipsaron  la  labor de los fundadores,  se ha perdido. Con estas notas se pretende  realzar la labor de este demócrata que defendió sus ideas en un época aciaga en  la historia de Colombia. 

 

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