viernes, 13 de enero de 2017

ASDRÚBAL GONZALEZ LOPEZ EN LA BELLA


E Alfredo Cardona Tobón

 







En una esquina llena de flores cerca del puesto de policía de La Bella  se ve una placa de mármol enquistada en una columna de granito; es el  testimonio de gratitud de una  comunidad que reconoce el esfuerzo de sus líderes,   y agradece en vida lo que Luis Asdrúbal González López  ha hecho por el corregimiento.

Luis Asdrúbal González López  encarna la generación fundadora de La Bella; nació labriego en la vereda La Quiebra de Salamina y a  sus 73 años continúa utilizando sombrero  y  expresándose en el idioma cálido de los hombres de campo. El papá de Luis Asdrúbal era oriundo de San Félix y su progenitora de  Pensilvania, lo que significa que tiene en su sangre lo más genuino de la etnia paisa; fue el segundo de trece hermanos y con ellos se levantó  en las vecindades de Pocitos, una vereda de Salamina sembrada de ganado  blanco-orejinegro.

Apenas le apuntó el bozo el amor llamó a la puerta de Luis Asdrúbal  y lo ató a Rocío Parra, una recia campesina de los lados de Curubital; de trabajador raso pasó a la nómina de los agregados  de la fincas de Darío Echeverri donde con trabajo y juicio reunió algunos pesos.

El hermano mayor de Asdrúbal  había salido a buscar otros horizontes, porque en Salamina, valga decirlo, antes y ahora lo  único que se consigue es helecho y una coloca humilde en las tierras y negocios de los Echeverri y de los Mejía.

Al mayor no le fue mal en Pereira, ancló con casa y tierra en la vereda de La Bella y como buen hermano animó a Asdrúbal a dejar los  charrascales de Salamina y dirigirse a La Bella,, donde compró al colono Juan Franco dos cuadras y media de mejoras

Así pues, Asdrúbal dejó el norte de Caldas y a mediados de 1988 metió  sus pertenencias en un camión y con su esposa, con la niña de ocho años, otros dos muchachitos pequeños, las gallinas y el perro llegó  hasta el  punto de La Estrella, donde entonces terminaba la carretera que pasaba por Mundo Nuevo

Allí lo esperaba su hermano con unas bestias y ya tardecito se dirigió al predio de su hermano y al amanecer, en medio del frio y una pertinaz llovizna, terminó el viaje en un improvisado rancho levantado al lado de las ruinas de la antigua casona de la hacienda “El Porvenir..

Ya estaba en tierra propia; le quedaban algunos ahorros para irse solventando y tenía la garra y las ganas de salir adelante con su finca y su familia.  Con préstamos de la Caja Agraria Asdrúbal  construyó la primera casa de material de los contornos y llenó el predio con  cultivos de cebolla, alverja, fríjol y habichuela.

 Estaba feliz, pero las dificultades eran infinitas; no contaba con electricidad ni tenía agua potable y los caminos eran pésimos. El  modesto caserío de la Bella,  aunque no estaba lejos, solo contaba con tres casas: una era la inspección de policía, otra estaba ocupada por Rubén Arias y la tercera  por Gonzalo Betancur, por eso había que viajar a Pereira o la Florida para comprar una vela.

 ASDRÚBAL GONZÁLEZ EN LA BELLA

Cuando llegó Luis Asdrúbal a La Bella,  el mosquero era insoportable y el olor de la gallinaza almacenada al  lado de los ranchos impregnaba ropas y tendidos. El agua venía por mangueras desde la quebrada de Cabuyal y se tenía que madrugar para sacar los productos agrícolas hasta donde pudiera  recogerlas el yip de Luis Ospina o la “chiva “ de  Víctor Cardona para llevarlos a la galería de la carrera décima..

Los vecinos aunque solidarios estaban desorganizados. Un día la profesora Gabriela invitó a Asdrúbal Gonzalez a una reunión de padres de familia, el nuevo vecino  se dio cuenta de las infinitas necesidades de la gente y se sintió comprometido con la comunidad.

 

Empezó por conseguir un lote grande para ampliar la escuela y con los padres de  familia  y los miembros de la Junta de Acción Comunal consiguió el $50.0000 que valía el terreno y el apoyo de la Secretaría de Educación. Pronto lo eligieron presidente de la Junta y en calidad de tal tocó a todas las puertas para conseguir mangueras con Gabriela Zuleta, ladrillos con Oscar Vélez, cemento con Jaime Salazar y el auxilio del Comité de Cafeteros para instalar postes, cables y transformadores de corriente.

Asdrúbal guardaba los materiales en una caseta y  los repartía sin tener en cuenta los colores políticos de los necesitados; fue  una época de grandes realizaciones en La Bella: La carretera llegó hasta la vereda de La  Colonia, se alcanzó la dignidad de corregimiento y el Estado por gestiones de los líderes comunales y el apoyo de los políticos construyó un distrito de riego, el Instituto Agropecuario La Cachucha, el acueducto de Mundo Nuevo y un amplio y moderno centro administrativo.

 El corregimiento de La Bella ha contado con una  valiosa y activa clase dirigente ha sido notable el empeño de Emilio Mosquera, varias veces corregidor, el liderazgo de Adiela Betancur, la actividad de Cesáreo Gutiérrez, de Juan de Jesús Franco y de Asdrúbal González… son recios  luchadores  que convirtieron un paraje aislado en uno de los sectores más productivos del municipio.

Hace pocas semanas Asdrúbal Gonzales nos acompañó en un largo recorrido por La Bella. Hacía días que no visitaba su corregimiento. Casi no terminamos ese recorrido, pues  en cada esquina, en cada casa y camino lo detenían para saludarlo y darle un abrazo. Tal es el cariño que la gente  siente por Asdrúbal.

 

 

 

 

 

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