sábado, 3 de septiembre de 2016

HITOS EN LA HISTORIA PEREIRANA



CONFERENCIA DEL DOCTOR ASDRÚABAL GARCÍA EN SESION SOLEMNE DE LA ACADEMIA PEREIRANA DE HISTORIA- AGOSTO 30 DE 2016-



                             Miembros de la Academia Pereirana de Historia

El desarrollo de Pereira  ha tenido como base las vías de comunicación, la agricultura y el comercio; la conjunción de esos factores convirtieron la aldea en una ciudad capital   que creció no solamente por el  empuje de su gente sino también por el  influjo del resto de la comarca, cuyos recursos materiales y humanos han fluido permanentemente  hacia la Perla del Otún.

 

 A principios del siglo XX, Pereira estaba por debajo de Aguadas, Salamina, Riosucio y Pensilvania. Pero esas comunidades no fueron cruce de caminos, ni en su zona rural hubo empresarios y tampoco fueron centros comerciales; por eso se estancaron  mientras Pereira duplicaba, centuplicaba su población, y se convertía en el conglomerado más importante del llamadol Eje Cafetero.

 

El milagro pereirano empezó a fines del siglo XIX con el Camino del Privilegio construido por Félix de la Abadía y se hizo realidad palpable con la navegación por el río Cauca,  con  el ferrocarril y   las carreteras.  El Camino del Privilegio fue el detonante del desarrollo: con esa vía Pereira se conectó con la frontera antioqueña, aprovechó el flujo de maíz cacao, cerdos, vacunos, mulas, oro, armas y mercancías y acercó a los  inmigrantes paisas y caucanos que desbrozaron la selva para convertirla en fundos productivos.

 

 En  1870 Pereira contaba con 623 habitantes, en 1905  con 9.000 vecinos, en 1918  sumaba 24.570 personas y actualmente alberga   más de 500.000  vecinos; este es un indicativo del crecimiento acelerado  de la capital del departamento de Risaralda.

 

Al igual que el  Camino del Privilegio  el  ferrocarril  marcó un hito en la historia de la  ciudad; a partir de entonces los cafeteros pereiranos pudieron despachar  el grano por Buenaventura sin los enormes costos de la arriería y pudieron llegar a  los mercados de Estados Unidos y de Europa.  El tren abrió de par en par las puertas del progreso y a partir de 1921 inclinó la balanza del poder económico regional a favor de Pereira .Indudablemente las líneas ferroviarias fueron la columna vertebral de nuestra economía, a  ellas confluyeron los caminos y  se proyectaron las carreteras y sobre rieles empezó la industrialización pereirana.

 

En los primeros tiempos, visionarios hombres de acción como los Marulanda y los Mejía Robledo y la admirable   Sociedad de Mejoras Públicas  clavaron la rosa de los vientos en esta  localidad fundada por un puñado de labriegos que aunque poco sabían de letras no ignoraban que  los caminos son las arterias vitales de los pueblos. Unos y otros impulsaron la construcción de  trochas, caminos y carreteras y comunicaron a Pereira con  Marsella,  Santa Rosa, Cartago  y Armenia  convirtiendo la ciudad en  el principal eje vial de la comarca..

 

Al Camino del Privilegio y al ferrocarril  se suma una  realización que marcó el destino venturoso de la  Capital Cívica de Colombia: fue el puente  Bernardo Arango sobre el rio Cauca a la altura de La Virginia, fue  una obra que dejó atrás la parroquia. El  puente Bernardo Arango conectó a Pereira con  la troncal de Occidente y la enlazó con Antioquia y posteriormente con la costa Atlántica.  Con este puente se volcó el comercio de una vasta zona  dominada por Manizales, las recuas que cruzaban el puente del Pintado  se convirtieron en  camiones que  hacían chirriar las  estructuras del Bernardo Arango en su paso hacia Pereira.

 

Se podría decir que el Puente Bernardo Arango  fecundó el embrión del departamento de Risaralda, pues fortificó los lazos de la antigua capital de la provincia de Robledo con las poblaciones de la vieja provincia caucana de Marmato que vieron en esta ciudad la hermana mayor, en su forcejeo con las castas absolutistas entronizadas en Manizales.

 

 

El tren había  desplazado los vapores que surcaron el río Cauca. Frente a la casona de Portobelo no volvió a pitar el barco “Mercedes”  ni se oyeron los gritos de los bogas negros que recalaban en los puertos de  La Fresneda y en Carmen de Dosquebradas, todo ello se cambió por los pitazos de los trenes que corrían paralelos al Cauca o se aferraban a las lomas empinadas que llevaban a la capital de Caldas. Pero al tren, infortunada y prematuramente, le llegó la hora final; no por su desempeño sino por los criterios chatos de algunos dirigentes locales.

 

Casi de la noche a la mañana se arruinó el esfuerzo de dos generaciones, los trenes sucumbieron ante el interés de las trasnacionales petroleras y de los fabricantes de camiones  representados en el alto gobierno por Virgilio Barco, entonces Ministro de Obras del gobierno de Lleras Restrepo..

 

 Con el correr del tiempo el  hecho  “heróico” de los levantadores de rieles,  se ve  como uno de los grandes errores del parroquialismo local. Al  impedir el tráfico ferroviario se privó a la zona rural pereirana de un transporte barato que hizo posible el desarrollo  de varios corregimientos donde se cultivaba café, se producía panela y crecían extensos maizales. Fue un error enorme hoy puesto en evidencia por el Megabus, que al igual que el tren recorre las calles de Pereira y en forma alguna está frenado  su desarrollo. Con la eliminación del tren se  perdió una alternativa  de transporte hacia Buenaventura y Medellín y  lo que pudo ser la base del transporte masivo  de la futura conurbanización que se va extendiendo entre Cartago y Manizales.

 

Así como los ingleses han caído en cuenta del garrafal error de salir de la Unión Europea, la alta dirigencia pereirana muy pronto se retractó de tan tremenda equivocación  y se unió a una comisión de Manizales y Armenia que pedía la reconexión  ferroviaria, pero  nada se pudo hacer pues  Virgilio Barco y sus socios  sin negarse dieron toda la larga posible a la reconexión hasta que los nuestros desistieron de puro cansancio.

 

Pero aún hay más. La incuria y la ceguera de los planificadores localesfue tanta que cuando el derrumbe de Chirapotó, en límites con Antioquia, barrió la carrilera,  nadie movió un dedo para recuperar la via y nos quedamos sin un medio de transporte que ahora medio se  trata de restablecer.

 

 

Luis Jaramillo Walker enseñó a los pereiranos a cultivar, trillar y exportar el café. En el  año de 1912   siete trilladoras procesaban el grano de exportación y a la sombra de los cafetales se enriquecieron productores y exportadores, crecieron  las artesanías, las fábricas de ropa popular o  ropaza, los servicios públicos  y se monetizó la economía local. Al contrario de la mayoría de los municipios colonizados por los antioqueños, en Pereira primaron los fundos extensos; fueron los Castro, Marulanda, Ángel, Walker quienes en los extensas haciendas crearon riqueza y acumuladores de recursos que se invirtieron en Pereira.

 

Las pequeñas propiedades de economía de subsistencia  se limitaron a los repartos de baldíos de la Nación y a los lotes donados por Guillermo Pereira Gamba. En Pereira las s selvas se convirtieron en maizales, después en potreros y al fin  se  transformaron en cafetales y cañaduzales que ocuparon a miles de campesinos. Al finalizar el siglo XX Pereira fue el primer productor de café de Colombia y la vereda de Combia la más cafetera a nivel nacional.

 

La producción en grande de maíz y caña junto con  el café fue la  clave en el desarrollo económico de Pereira, que hasta muy avanzado el siglo XX  se distinguió por ser la despensa agrícola del centro occidente colombiano.

 

Las vías y la agricultura  sustentaron la primera fase de la industrialización  de esta zona, que en sus mejores tiempos contó con empresas tan importantes como Molinera Caldas, Kimberly, Bicicletas El Balín, La Rosa, Paños Omnes, Hilos Cadena, Plásticos Zenher,  Industrias la Macarena, Calzado Confort, Vidriera Caldas.

De la mano de Gustavo de La Pava y otros industriales locales apareció la manufactura  a domicilio,  se  modernizaron los procesos artesanales para dar paso a  Valher, Gales, Camisas Charles, Cerchez, La Garantía, Jarcano, Don Félix  que surtieron el  mercado colombiano.

 

Alfonso Jaramillo, Santiago Londoño, Oscar Vélez Marulanda, entre otros, dinamizan la ciudad  y  el Plan Vallejo  con la maquila  presentan un vano esplendor que se oscurece cuando no hay más pedidos del extranjero y los pereiranos no cuentan con el mercado nacional, arrebatado por los productores de Cali, Bucaramanga y Medellín.. A esa ingrata coyuntura se suman los altos costos de la energía eléctrica de la CHEC, para que la prometedora industria local empiece a declinar.

 

. El principal proveedor de mulas y reses de la región, con ferias, hoteles y vías concentra el comercio  de la región;  en la crisis de 1930 muchos miran hacia Pereira con  esperanza, es cuando  se acelera el desplazamiento rural y en Pereira empiezan a formarse barrios en la zona urbana y caseríos en los campos.

 

 En la época de la República Liberal, entre 1930 y 1946, se  larva la violencia política en Apía y en Belén de Umbría y los los desplazados buscan el  alar acogedor  de Pereira. Cuando el conservatismo toma el poder en el año de 1946,  la violencia en el centro occidente colombiano toma ribetes de espanto; miles y miles de  refugiados del  Occidente y norte del Viejo Caldas,  del Norte del Tolima y del Norte del Valle colman las calles y los caminos de Pereira. Los recién llegados conforman el barrio Cuba y otros barrios a orillas de los ríos  Otún y Consota; en esa dolorosa época solo se puede pensar un  remediar un poco la miseria de  esos  compatriotas  liberales y conservadores que  sufren en Pereira.

 

Entonces aparece el segundo milagro pereirano, porque pese a todo la  ciudad  encuentra un rumbo y crece en medio de las adversidades: las zonas de miseria se convierten en barrios con futuro, el aeropuerto de Matecaña conecta a Pereira con el mundo, las carreteras destapadas se transforman  en  dobles calzadas que llevan a  Manizales, Armenia y Cartago,  aparecen las universidades y los grandes centros comerciales.

 

Más de dos  millones de compradores del Ärea Metropolitana y de los municipios aledaños viajan continuamente a Pereira, es una población que  llega a los   pequeños almacenes,a las ferreterías, las  tiendas y las grandes superficies comerciales. Su afluencia ha convertido la ciudad  en un gran almacén donde compiten empresas nacionales y trasnacionales como  Makro,  Unicentro,  Alkosto, Pereira Plaza, Jumbo,  La Arboleda…




                                         Doctor Asdrúbal García


Pereira como toda comunidad adolescente  está llena de inquietudes e interrogantes: El balance es positivo, pero no se pueden olvidar sus graves problemas. Al cumplir oficialmente  los 151 años vemos una ciudad fragmentada social y físicamente,  con barrios aislados sin conexión clara entre los diversos sectores;  el tráfico ha rebasado la movilidad urbana;  los servicios públicos, sobre todo el agua, están en buena parte en poder de empresas particulares; la corrupción se reparte entre la administración y la empresa privada; la industria decrece y como un imán Pereira continúa atrayendo  miles de personas en busca de oportunidades  con la falsa premisa de  que Pereira lo tiene todo.

 

Sin embargo esos aspectos negativos no deben opacar otros que nos deben llenar  de alegría :  Hoy Pereira tiene la mayor concentración universitaria de la región, contamos con la Universidad Tecnológica, la Libre,  la Católica Popular, Antonio Nariño, Fundación Universitaria del Area Andina, la Cooperativa,  la Autónoma de las Américas, EAFIT, Santo Tomás, ESAP, Uniminuto, Unitecnica. Estas  instituciones de calidad  refuerzan el sector de servicios y lo acercan a una realidad, que marcará nuevas huellas cuando la misma dinámica futurista cree más trabajo y permita que nuestros jóvenes se queden en la ciudad.

 

A lo anterior debemos sumar el incremento del turismo y  la conciencia ecológica que permitirá la conservación de un paisaje que ha sido declarado Patrimonio de la humanidad. Indudablemente habrá que luchar por el renacimiento de civismo, la solidaridad ciudadana y la trasparencia  en lo público y privado. Entonces tendremos la Pereira que soñaron los labriegos de pie al suelo  que dieron vida a la Villa de Robledo y los actuales habitantes de esta ciudad moderna y progresista..

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