miércoles, 3 de agosto de 2016

RICARDO GAITÁN OBESO


Alfredo Cardona Tobón



Dos hombres de la entraña popular  con el apellido Gaitán  llevaron en tiempos pasados las rojas banderas del liberalismo:  Uno fue Jorge Eliecer Gaitán Ayala  y el otro  Ricardo  Gaitán Obeso, el primero asesinado el nuevo de abril de 1948  en la carrera séptima de Bogotá y el segundo envenenado en prisión el 13 de abril de 1886 en una infame mazmorra panameña.

Fueron líderes cuya memoria  debía quedar  grabada en el corazón de los colombianos que han  ido tras las bandereas de la justicia y la libertad.  El nombre de Jorge Eliecer lo vemos inmortalizado en bronces y pedestales, pero  el vergonzoso olvido que es la misma ingratitud ha cubierto el recuerdo de Gaitán Obeso, cuyo nombre recuerdan los pereiranos en  un bello sitio  del corregimiento de La Florida.

Ricardo Gaitán Obeso nació en Ambalema el 27 de  mayo de 1851. Traía la chispa militar  de su abuelo que fue subteniente del Batallón Rifles, la de su padre Alejandro, general del batallón Guardia Colombiana  y llevaba en su venas la rebeldía de su  abuela  Carmen Rodríguez, una de las valientes mujeres que junto con Carbonell y demás chisperos movieron al pueblo bogotano en el memorable 20 de julio de 1810  .

En la sangrienta batalla de los Llanos de Garrapata en el Tolima, Gaitán Obeso alcanzó el grado de general; su temple y valor relucieron en un campo abonado el 20 de noviembre de 1876 por la sangre de la juventud bogotana. El liberalismo triunfa en la guerra de 1876 y sube al poder el general Julián Trujillo que allana el camino a Rafael Núñez; los caucanos invaden al Estado conservador de Antioquia y cuatro años más tarde, cuando  está en peligro el control liberal de Antioquia,  vemos a Ricardo Gaitán Obeso al lado del poeta Jorge Isaacs  al frente de una rebelión  contra el presidente del Estado de Antioquia, Pedro Restrepo.

Desde entonces estos  dos combatientes liberales presentían la traición de  Nuñez y sentían amenazadas las conquistas hechas con dolor y sangre.  Jorge Isaacs dijo, refiriéndose a Gaitán Obeso: “le estimamos en cuanto vale- y mucho- para la causa liberal. Denodado, inflexible, perspicaz, culto y apuesto,  bien estuvo y estará siempre en sus manos la bandera de los lidiadores de  la República.”

 

 El 29 de diciembre  de 1885 la alta cúpula de los radicales liberales declara la guerra al gobierno de Núñez, que abiertamente empieza a gobernar con los conservadores. Es entonces cuando el general Ricardo Gaitán Obeso se dirige a Puerto Berrío y consigue que el gobierno del Estado Federal de Antioquia se sume a la causa liberal radical. La guerra envuelve todo el territorio de Colombia con  irrestañables desgracias para el partido liberal.

 El general Ricardo Gaitán Obeso, se levantó en Cundinamarca contra el gobierno de Núñez  y   avanza por el río Magdalena para adueñarse de  Barranquilla sin disparar un tiro  mediante una audaz e inteligente estratagema. Viene luego el sitio a Cartagena  y la dolorosa batalla de la Humareda en aguas del río Magdalena donde el  liberalismo pierde valiosos  generales, todo el parque y se resquebraja su moral combatiente

Al conocerse la  noticia  del descalabro liberal en la Humareda, el presidente Núñez sale al balcón del palacio presidencial en Bogotá y dijo: “ La Constitución  de Rionegro ha dejado de existir sus páginas manchadas  han sido quemadas entre las llamas de la Humareda”.

 Tras un mes de vacilaciones, de hambre y de enfermedades el diezmado  ejército liberal libera a todos los prisioneros y sigue navegando rio arriba. Al llegar a Calamar se  divide: el general Camargo marcha  con los suyos hacia Bucaramanga y Gaitán  Obeso  con las tropas costeñas continúa en el río Magdalena.

 El 26 de agosto de 1885 se firma el tratado de El Salado que pone fin a una guerra, que como dice Felipe Pérez fue un momento de afán y de locura  que agostó lo mejor  de una generación liberal. Pasado el conflicto  los agentes del gobierno apresaron a los generales José Francisco Acevedo y a  Ricardo Gaitán Obeso cuando vagaban hambrientos por las selvas del Carare y los llevaron al panóptico de Bogotá.

  Aunque no había justificación ni motivo para hacerlo, Rafael Núñez temeroso de una nueva revuelta vio en Gaitán Obeso al caudillo de mayor prestigio en las filas liberales y decidió eliminarlo. Dio la orden de seguirle un consejo de guerra y  ordenó su fusilamiento, recalcando a final de  tal orden: “ pero inmediatamente, sabe…?”.

El 10 de octubre de 1885 nombran los vocales del consejo y todos presienten que va a ser condenado a muerte; tres días dura el juicio;   tanto a Gaitán como a Acevedo se les condena a prisión en las tenebrosas bóvedas de Cartagena, que son peores  que el propio cadalso.

Engrillado y odiosamente vigilado por cancerberos brutales y transitando  por caminos y climas mortales llevan a Gaitán Obeso a Cartagena y después a Panamá en donde muere súbitamente en su celda el 12 de abril de 1886. El partido liberal y los espíritus libres de América signaron a Núñez como autor intelectual de esa muerte que parece fue por envenenamiento.

 Para que Núñez pudiera acogotar y atar al liberalismo tenía que acabar con el más heroico de los caudillos liberales . Gaitán Obeso debía desaparecer y lo ultimaron  los seguidores retrógrados de Rafael Núñez, Hubo que esperar a un Benjamín Herrera y a un Rafael Uribe Uribe para volver a levantar la cabeza y luchar por la libertad y los derechos ciudadanos.

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