lunes, 18 de julio de 2016

BOLÍVAR Y EL 20 DE JULIO DE 1810

JAIME LOPERA



  

                               Bolívar diplomático- Pintura de Rita de la Peñuela
 
En alguna calle de Londres hay una placa de mármol negro con la siguiente inscripción: “En honor de Simón Bolívar el Libertador quien, debidamente acreditado como primer representante hispanoamericano, fue recibido en este palacio el 17 de julio de 1810 por el Marqués Wellesley, Primer Secretario de Estado de su Majestad en la Cartera de Relaciones Exteriores”.
 
Esta es una primera respuesta a un amigo quien me sorprendió recientemente al preguntarme si sabía dónde se hallaba Bolívar el 20 de julio de 1810.  Este episodio de la vida del Libertador, como su breve paso por la isla puertorriqueña de Vieques, es usualmente desconocido por la gente por lo cual se hace oportuno recordarlo.
 
José Bonaparte, entronizado como Rey de España por su hermano Napoleón, ya había ocupado a Madrid y por lo tanto los franceses eran dueños de toda la provincia de Andalucía. La Junta Central de Sevilla, que manejaba desde allí todas las Juntas de ultramar y por supuesto la de la Nueva Granada, es acosada por todas partes por la fuerzas de ocupación; entonces esa Junta Central decide renunciar en masa el 29 de enero de 1810 porque, como cuenta Mancini, “España ha caducado”. En forma simultánea corrió la voz en el Caribe de que los franceses irían en pos de Jamaica, reducto de los ingleses en esa zona. Ese rumor fue recogido por los venezolanos quienes, ante esta presunta amenaza, decidieron enviar de inmediato una comisión a Inglaterra con el ánimo de ayudarse mutuamente ante la amenaza francesa.
 
Bolivar es nombrado a la cabeza de esa delegación para buscar que los ingleses sirvieran de escudo a los americanos que pugnaban por la independencia de España. No obstante, oh sorpresa, cuando la comitiva llega a Londres ya los ingleses habían formalizado su alianza con los españoles! La alianza Inglaterra-España contra Francia ya se había materializado.  Al mismo tiempo la comitiva americana llegó a ese país y, para evitarse problemas diplomáticos, Lord Wellesley, Secretario de Estado de Inglaterra, recibió al cortejo americano en su palacio particular de Apsley House, donde se encuentra la placa de mármol, ofreciendo un tímido apoyo político aunque reforzando el aspecto comercial de intercambio. La delegación había fracasado.
Como no se alcanzaron todos los objetivos políticos de la delegación, parece que el mejor producto del viaje fue la manera como convencieron a Francisco de Miranda de regresar a Venezuela y ponerse a la cabeza de los patriotas.
 
El caraqueño Miranda en efecto estaba bien conectado en la City. Como fundador, en 1797, de la Logia Americana, tenía en la capital londinense un vasto caudal de seguidores que le acompañaban bajo la idea de los principios igualitarios que la francmasonería predicaba. Los “caballeros racionales”, como solían llamar en el continente a los amigos de Miranda, se empezaron a fortalecer en muchas partes, en especial en Cádiz donde eran numerosos sus partidarios hacia 1808.
 
Por el “taller” o logia de Miranda, en Grafton Square, habían pasado todos los que anhelaban una tierra americana independiente. Por allí desfilaron el ecuatoriano Rocafuerte, el chileno O’Higgins, el mexicano Servando Teresa de Mier, el argentino San Martín, el granadino Nariño y, desde luego, el venezolano Bolívar.
 
En consecuencia, fueron las excelentes amistades de Miranda con los masones ingleses las que le facilitaron a Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez, sus acompañantes, poder ser recibidos por el Marqués de Wellesley, Secretario de Estado de Inglaterra, a quien le entregaron una nota en la cual solicitaban la mediación de los ingleses para el mantenimiento de la paz en los países del Caribe. Ya se sabe que, en esos momentos, la respuesta fue insuficiente para la expectativa de los americanos.
 
Según el libro del padre Emiliano Londoño, Bolívar Paso a Paso, ese 20 de julio de 1810, fecha de la mencionada e inoficiosa nota, Bolívar estaba pues en Londres, a la edad de 27 años, gestionando con Miranda y Bello la ayuda a la emancipación americana. Daniel A. del Río, otro historiador del Libertador, señala que la visita a Wellesley se realizó tres días antes (el 17 de julio) como lo muestra la placa aludida y no exactamente el 20. Con todo, la historia sobre la visita londinense queda confirmada para dicha época y Bolivar estaba en el exterior.
 
18 de julio de 2016


Amigos,
Hace unos días publiqué una nota sobre el lugar donde se encontraba Bolivar el 20 de julio de 1810. La versión brindada es que se hallaba en Londres, pidiendo una cita a la Corona británica para solicitar ayuda a la causa de los patriotas. Como en esa fecha ya los ingleses se habían comprometido con los españoles para ayudarlos a combatir a Napoleón (y la lucha americana era precisamente con los hispanos), el Rey de Inglaterra no recibió a Bolivar, ni a su comitiva (donde andaba Andres Bello) y los remitió hábilmente a que hablaran con el Marqués de Wesley, Ministro de Relaciones Exteriores (1810). Como es obvio, no pasó nada más que unas genuflexiones y unas formalidades.
Por iniciativa propia dos colombianos, Jaime Naranjo y Rafael Deogracias, se dieron a la tarea de buscar una placa conmemorativa que existía en Apsley House, sede de ese Ministerio donde fue recibido Bolívar con cortesía pero sin promesas.
Así dice nuestro corresponsal londinense: “El edificio, tanto exterior como interiormente es grandioso con una colección de arte impresionante. Busqué la placa conmemorativa del encuentro en Apsley House de Simon Bolívar con el Marqués de Wesley (Ministro de Exteriores en 1810 y hermano mayor del Duque de Wellington, vencedor de Waterloo) pero no la encontré. Pregunté en recepción y me dijeron que hace dos años renovaron el Hall de la entrada y removieron la placa porque querían que toda la casa estuviera en consonancia con la obra y carrera del primer Duque de Wellington; la casa está aún en Hyde Park Corner (ver foto anexa) en el # 194 de Picadilly. Pero me aseguraron que la placa había estado allí”.
Hasta ahí llegan nuestras indagaciones, aun cuando queda por constatar en los archivos de Londres la correspondencia oficial con los británicos para confirmar que la cita se produjo realmente y que los mensajes fueron conocidos entre las partes. Finalmente fue Miranda quien –con sus roces con la masonería europea y en especial la inglesa—logró alguna ayuda británica. Pero es harina de otro costal.
Cordial saludo, Jaime Lopera
 


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