martes, 3 de febrero de 2015

LA PARTIDA DEL CACHORRITO


Alfredo Cardona Tobón



Se  llamó Äxel y semejaba un ángel encarnado en un travieso y juguetón perrito Pug. Su paso por la tierra fue  breve, fue una llamarada de amor que iluminó nuestras vidas y luego desapareció .como si solamente hubiera querido señalar un camino.

El 24 de diciembre de 2015 lo vi por última vez sano y feliz ; recuerdo que jugaba con las cortinas de mi cuarto y se las ponía de capa semejando una  viejita de cara ñata; daba risa ver como corría y se enredaba en la tela y como movía la colita en forma de  tirabuzón.

Durante casi un año, Áxel fue el compañero de Jorge, mi hijo mayor, quien por décadas no quiso mascotas, pues recordaba a Princesa, una perrita Cocker Spaniel  que tuvo de niño y hubo de sacrificarse cuando unos vándalos,  que quisieron causarnos pena, la dejaron ciega durante una huelga en Cementos Samper, donde hacia 1980 me desempeñaba como Superintendente de Mecánica. 

 No se cómo entró Áxel a la vida de Jorge Eduardo, lo cierto  fue que se apoderó de su apartamento, se convirtió en su gran amigo y en el payasito fiel que  atenuaba sus ofuscaciones y le hacía sacar tiempo de su apretada agenda.

 Cuando Jorge Eduardo  salía para la oficina, el cachorrito se plantaba en una esquina del ventanal que da  a la calle, allí lo esperaba sin moverse hasta que regresaba  y entonces lo saludaba  con una explosión de brincos y lambetazos.  Jorge y Áxel fueron inseparables;  mientras el uno  se sumergía en el computador el otro se echaba a su lado  y lo miraba extasiado  con sus ojos saltones, atento a cualquier movimiento. Con paciencia y cariño Jorge enseñó al perrito a dar la mano, a acostarse, a quedarse quieto en determinado sitio… el animalito prodigaba sus talentos, sabía que cada una de sus gracias se retribuía con deliciosos bocados que premiaban sus hazañas.

El anochecer del 25 de diciembre terribles dolores abdominales aquejaron al cachorro y empezó un calvario que se prolongó durante 20 días sin que ninguno de los veterinarios que lo atendieron diera con la causa de sus males. Lo llenaron de inyecciones y pastillas y lo martirizaron con infiltraciones dolorosas.

Poco a poco el perrito Pug fue perdiendo la movilidad; primero fueron las patas traseras, después quedó paralizado totalmente, con fuerza apenas para medio mover la cabeza y seguir con la vista a quienes compungidos veíamos como se iba apagando su vida. Los veterinarios le diagnosticaron varios males, todos se trataron inútilmente y cuando por fin ordenaron una radiografía   se notó  la presencia de un objeto opaco en el vientre.

No se podía tocar al animalito, todo le dolía enormemente, ya no comía y  se multiplicaron los temblores convulsivos. Primero dijeron que era retención de orina y lo sondearon, luego que era fiebre de garrapatas, después que era un problema neurológico. Pasó de un consultorio a otro, de una clínica a otra clínica y cuando decidieron que debía operarse pues se creía que algo lo estaba envenenando,  se preparó para una operación, pera  ya era demasiado tarde…El cachorrito estaba deshidratado, sin fuerzas ni  recursos para sobrevivir.

En un lugar ajeno y lejos de su amo Äxel murió en la madrugada del 15 de enero de 2015.

Algunos dirán al leer esta nota  que es una exageración sentir tanta pena por la desaparición de una mascota. Pero quien no ama  y se conduele de los animales, sea un perro, un gato, un pájaro …  tampoco siente el dolor de un niño enfermo o abandonado y no le importa el sufrimiento del prójimo porque no tiene corazón ni sentimientos.

El 16 de enero sepulté al perrito Pug en  un rincón del  jardín de mi casa. El cachorro quedó en medio de unas macetas de cartuchos rojos y de cartuchos blancos. Cada vez que el viento entrelaza las  flores o la lluvia  las inclina contra el césped,   me parece ver salir al Pug de las macetas con su cara chata y  la cola ensortijada empujando lo que encontrara a su paso como un pequeño ciclón de vitalidad y de alegría.

En ese rincón del jardín el cuerpito de  Áxel volverá a nacer en forma de cartuchos blancos y  cartuchos rojos,  mientras  su espíritu de ángel  estará acompañando  a otras personas que necesitan  su amor y su fidelidad sin condiciones.

 

Fue muy corta  la comisión de ÁXel,  pero nos   dio mucho a quienes tuvimos la suerte de verlo crecer, gozar con sus travesuras y solazarnos con sus demostraciones de cariño.  El perrito Pug nos dejó  sus recuerdos y al irse el corazón lleno de pena

La vida seguirá su curso y el tiempo atenuará su ausencia, pero de las cenizas de nuestra mascota seguirán brotando   cartuchos blancos  y  cartuchos  rojos  en memoria de cachorrito.

1 comentario:

  1. Padre, gracias por tan hermoso recuerdo para quien en su corta vida solo me dio alegrías ..

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