miércoles, 10 de diciembre de 2014

APUNTES PARA LA HISTORIA DE NEIRA-CALDAS-

Alfredo Cardona Tobón*

 


Los desórdenes promovidos por los zurriagueros del Valle del Cauca, los movimientos de los artesanos de Santa Fe y el malestar creciente de los colonos, que en alud creciente,  ocupaban las tierras asignadas por componendas e intrigas a Aranzazu y sus sucesores, impulsaron al gobierno central a buscar salidas al conflicto mediante una transacción que, culminó el 18 de junio de 1853 con la entrega de lotes a los pobladores de Salamina, Neira y Manizales.

 

Mucho se ha escrito sobre el tema. Pero con una visión sesgada, que Vicente Arango ha empezado a confrontar presentando documentos que muestran la ambición de los más poderosos, la  falta de justicia social y las componendas entre los dones y los funcionarios de los gobiernos corruptos, que controlan este país desde los albores mismos de la independencia.

A Neira, como a Manizales y Salamina la manejaron unos personajes que en connivencia con los políticos y la iglesia se enriquecieron con las tierras que pasaron de manos de Aranzazu a Echeverri y Gonzalez  y luego a compañías representadas por connotados ciudadanos que no tenían que hacer cola para hablar con los prefectos y sus agentes.

 
DECRETO DEL 22 DE ABRIL DE 1853

 El Senado y la Cámara de Representantes de la Nueva Granada decretan:

Artículo 1- Se faculta al poder Ejecutivo para que pueda transigir con González, Salazar y Cía la cuestión pendiente sobre la propiedad, posesión y deslinde de los terrenos de Salamina, Neira y Manizales, de la provincia de Córdoba.

Artículo 2- Se le faculta igualmente para que pueda disponer en favor de los pobladores de  los expresados distritos, de los terrenos que corresponden a la república, después de celebrar la transacción con la compañía o su apoderado o con las personas que se crean con derecho a ello.

Presidente Joaquín José Gory

 

El 24 de noviembre de 1953, Jorge Gutiérrez de Lara, apoderado y socio  y director de González , Salazar y Cía, cede 60 hectáreas en el paraje de “Criaderos” para la construcción de  la iglesia y sus anexos.[1]

El 15 de diciembre de 1853, es decir nueve meses después de la transacción con los sucesores de Aranzazu,  se aprecia un inusitado movimiento en la Notaría de Neira.

El señor Sótero Vélez, representante de  Echeverri Vélez y Cía vende entre el 15 y el 16 de enero las siguientes propiedades:
 

Quince de enero.

 A

José Maria de la Pava terrenos en Pandeazúcar  por $400.00

Esteban Grajales en Tareas por $320.00

Valentín Cardona en Tapias por $125.00

Clemente Rodas en el Cardal por $190.00

Juan José Cardona en Tapias por $225.00

José Henao y Cruz Giraldo en Tareas por $75.00

Roque Correa en Tapias por $74.00

Pedro Rodas en el Cardal por $125.00

Juan Francisco Ramos en Pandeazúcar  en $320.00

 
Dieciséis de enero

 
A

Aparicio Cortés en Tareas por $50.00

Cármen Vélez en Los Caimos por $100.00

Eulogio Colorado en Tareas

Vicente Ramírez en Tareas por $280.00

Raimundo Vásquez en Pandeazúcar por $140.00

Fabian Osorio en Pandeazúcar por $110.00

Manuel Ladino en Tareas

Antonio Ocampo en Tareas

Simón Marulanda en Tareas

Gabriel Arboleda en Felicia

Cruz Rojas en Felicia

Eulogio Osorio en Felicia

Sótero Cardona en Felicia

Lucas Márquez en Travesías

Gregorio Osorio en Los Sainos

Sótero Cardona en Los Sainos

Juan Ospina en Los Sainos

Pedro Velázques en Los Sainos

Cruz Cárdenas en La Honda

Ignacio Giraldo en La Honda

Ramón Carmona en La Honda.[2]

 

 

Como lo anota Vicente Arango en su libro “Manizales, un mito en apuros” con los colonos que buscaban donde establecerse venía numerosos individuos que abrían y vendían la mejoras, para continuar su marcha hacia al sur en pos de otros lotes que enajenaban al mejor postor. En Neira no tardaron mucho los revendedores de mejoras como se ve Escritura No. 7 de marzo de 1854:

 

“ En el distrito parroquial de Neira a 18días del mes de marzo de 1854, compareció el Sr, José Luis Castaño, vecino de Manizales y dijo: que da en venta real a Aparicio Ángel, vecino de Manizales, las diez fanegadas de tierras que le corresponden como labrado de dicho distrito en virtud de la transacción celebrada entre el  gobierno y Salazar y Cía en 18 de junio último, incluso las mejoras o labranzas que le tocan en lo que tiene de compañía con Lolo Castaño de por la mitad.”

 

En 1857 Rudecindo Ospina es el representante de Echeverri  Vélez y Cía. En el loteo de Filadelfia y de Neira empieza a conocerse este salamineño, que años más tarde, al casarse con una heredera de los Chávez de Supía, se convierte en el hombre más poderoso del norte caucano.

A fines de agosto Rudecindo Ospina y la compañía que representa finiquita sus negocios en Neira y el exitoso negociante continúa operando sin socios en Neira y Manizales

 
Escritura No.107.

En el distrito de Neira a 12 de agosto de 1858, ante mi el escribano suscrito y testigos los señores José Jesús Gutiérrez y Echeverri Vélez y Cía, estos últimos en la persona de Antonio María Arango, socio de la Casa, y Rudecindo Ospina socio también y apoderado, como es público y notorio, y consta por documentos auténticos, que se exhibieron, de cuyos individuos, el primero es vecino de Salamina y los últimos de esta parroquia y dijeron los enunciados señores Echeverri Vélez y Cía que como únicos miembros a que ha quedado reducida la asociación, porque los demás que la componían han traspasado sus acciones y derechos, relativos al negocio de los terrenos de este distrito y el de Aranzazu que arregló la transacción del 18 de junio de 1853, y en virtud de exigirlo sus intereses, han resuelto conferir al señor José Jesús Gutierrez dicho, poder cumplido, amplio y tan bastante como por derecho se requiere y para hacer es necesario, especialmente para que representando su propia persona derechos y deberes, administre los intereses tocantes al negocio indicado pagando y percibiendo todas las sumas de que sean deudores o acreedores....

Que así mismo el señor Gutiérrez es autorizado para vender los terrenos que pertenecen a la Sociedad y con ellos cualquier otros bienes tocantes al negocio..” [3]

 

El  pingûe negocio de tierras continúa: en agosto de 1859 Rudecindo Ospina compra enormes extensiones entre LLanogrande y la quebrada Buenavista y lotea otros terrenos ubicados en Aguacatal. El pez grande se ha comido al más pequeño, la tierra es un negocio para los poderosos y el pueblo como siempre tiene que pagar por lo que tenía todo el derecho..

 




[1] Escritura 88 de noviembre de 1853, Notaría de Salamina
[2] Notaría de Neira.
[3] Notaría de Neira

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