lunes, 4 de agosto de 2014

EN APÌA Y SANTUARIO- RISARALDA


UNA IMBÈCIL LUCHA ENTRE GODOS Y CACHIPORROS.

Alfredo Cardona Tobòn
 
                                                          Santuario

La historia de las comunidades vecinas de Santuario y Apìa  està llena de agresividad y enfrentamientos, quizás por herencia de aquellos paisas que vinieron del suroeste a una tierra de frontera donde la fuerza fu la ley, o por la influencia nefasta de un clero identificado con el conservatismo cerrero que estaba convencido de estar salvando la fe de Cristo.

Las diferencias empezaron desde la misma fundación de Apìa y Santuario. En 1886 Juliàn Ortiz con su hijo Juan y su nuera Filomena hicieron los primeros desmontes en el sitio donde hoy se encuentra Santuario .Meses despuès  otros colonos quisieron levantar varios ranchos en la parte menos falduda de los abiertos de Ortiz, pero el viejo caprichoso se opuso y entonces los recién llegados siguieron su camino y en la trocha hacia Arenales fundaron el rancherìo que se denominò Apìa.

En 1889 Juliàn Ortiz le dijo a otros colonos:  Ahora sì doy el solarcito para que levanten el pueblito” y la gente de los alrededores, guaqueros en su gran mayoría,  se dio a la tarea de levantar una  plaza en la empinada loma y dio vida a Santuario.

Los habitantes de Apìa vieron con malos ojos el nuevo caserìo, distante a tres o cuatro tabacos, por considerarlo perjudicial para el desarrollo de su pueblo y  ante los graves enfrentamientos, las autoridades de Ansermaviejo debieron intervenir para evitar males mayores.

El gobierno del Cauca erigió  el municipio de Apía  y Santuario quedó como corregimiento,  pero la cabecera y su corregimiento  se enfrentaron hasta que la gobernación de Caldas también le diò a Santuario la categoría de municipio el  14 de diciembre de 1906.

CONTINÙAN LOS ENFRENTAMIENTOS
 
                                                                     Apìa

En 1912 el Congreso Nacional creò el distrito judicial de Santuario, lo que disgustò en gran manera a sus vecinos de Apìa que aspiraban a  esa distinción; se entablò un litigio que durò seis años y mantuvo distanciadas a las dos cabeceras.

Apìa era abrumadoramente conservadora y Santuario era una localidad homogéneamente liberal. Al empezar el siglo XX no hubo enfrentamientos partidistas, pero cuando el liberalismo subió al poder con Olaya Herrera, en el año 1930, aflorò la intolerancia política, exacerbada por los sucesos en Boyacà  y  el fanatismo de los curas guapos que desconocían al nuevo gobierno.

El domingo 6 de octubre de 1934 de las escaramuzas verbales se pasò a las vìas de hecho; ese  dìa, a las doce de la noche, un gurpo de conservadores atacaron a unos contertulios liberales  que se entretenían en un café de Apìa . se suscitò, entonces, un tiroteo que dejó varias víctimas liberales.

Ramòn Alzate,  presidente del directorio liberal  exigió garantías  e intervención inmediata del gobierno, pues de lo contrario acudiría al liberalismo de Santuario para que tomara venganza y protegiera a sus copartidarios de Apìa.

De inmediato los santuareños intervinieron y llenaron de zozobra a la vecina Apìa.  En abril de 1935, Julio Triana, presidente del comité conservador de Apìa declaró en un diario manizaleño: “ la vida en esta población es insoportable. Las familias conservadoras se han tenido que trasladar a otros lugares dejando todos sus bienes, puesto que todo lo que hay en el municipio pertenece a las familias conservadoras. En todos los hogares se vive con intranquilidad permanente por temor a los asaltos nocturnos.”

Ante tal situación los conservadores de Apìa se organizan en autodefensas y hacen frente a los violentos de Santuario el 21 de agosto de 1935, cuando  los antisociales irrumpen en las calles apianas en represalia  por el ataque que sufrió el alcalde de filiación liberal.

Fue una batalla campal con la fuerza pública apoyando a los liberales. El burgomaestre comunicò por telégrafo  a la Secretarìa del gobierno de Caldas: “ sostienèse  fuego a muerte  con conservatismo quien aprovechànbdose trincheras hiere agentes policía y particulares. Fuego sostiènese  en defensa autoridad. Comunìcole alcalde de Tatamà (Santuario) hàllase Apìa con teniente Antonio Vargas y policía protegiendo autoridad èsta. Verdaderamente son atentados contra el gobierno y liberalismo que desarmado encuèntrase en plaza pública batiéndose en su defensa.”

Tras este grave incidente que dejó muertos y heridos se cambiò la guarnición de Apìa y con nuevos efectivos se mantuvo una precaria paz durante un tiempo.

VUELVE LA VIOLENCIA

En 1946 el conservatismo recuperò el poder y sube a la presidencia Mariano Ospina Pèrez. La persecución contra los liberales se extiende desde Belèn de Umbrìa  y en Apìa no demoran los conservadores en pasar la cuenta de cobro.

El ocho de marzo  de 1947 una chusma conservadora ataca a los liberales de Apìa , asesina a Antonio Rìos Silva y arrastra su cadáver por las calles. Es el preludio de una racha homicida que se ceba no solo en Apìa sino que se extiende por toda la región, en forma tal que en dos años acaba con el liberalismo de Santuario, que de un baluarte rojo se convierte en otro fortìn conservador poblado por gentes foráneas , totalmente desligadas del pasado de la zona.

 

1 comentario:

  1. Mi abuelo Roberto Franco Suarez vivio en Santuario entre 1906 y 1911
    y alli nacieron 5 de sus hijos 3 hombres y 2 mujeres .Realmente se muy poco de la vida de ellos alli.Habra alguien que sepa algo de este
    hombre.

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