jueves, 26 de junio de 2014

FORJADORAS DE PATRIOTAS



Alfredo Cardona Tobón*



“La nación existe
Porque en el momento del hecho supremo
La voz de las madres conmovió las almas
con su patriotismo..”
(Claudio Martínez Paiva)

La grandeza de una nación  se forja en el regazo materno, pues es la mujer quien desde la cuna, moldea el coraje y los valores de sus hijos. La  virtud de las madres ilumina la Patria, y  si en malhadada hora, las sombras enturbian su alma, las tinieblas se ciernen sobre los pueblos.

La historia de nuestra América  está plena de mujeres que formaron héroes ; recordamos a la argentina Victoria Balcarce  y a la colombiana Simona Duque, dos republicanas que compendian lo más sagrado de nuestros sentimientos patrios
DOÑA VICTORIA BALCARCE
Del matrimonio del oficial de caballería Francisco G. Balcarce y la  porteña Victoria Martínez Fontes nacieron seis varones  con la valentía del padre y la fortaleza de Doña Victoria.
Los Balcarce hicieron parte de las fuerzas patricias del Río de la Plata y mostraron su garra  en la invasión inglesa, en la guerra contra Napoleón, en los ataques lusitanos a Misiones y en la defensa de la libertad argentina.
Cuatro de los hermanos cayeron en poder de los ingleses y al recuperar su libertad  se unieron a los españoles que rechazaron las tropas de Napoleón. De regreso a su  Patria, los Balcarce comandaron las tropas de la Junta de Buenos Aires en las campañas contra las provincias rebeldes y las fuerzas que apoyaban al régimen absolutista de la colonia.
Las palabras de Doña Victoria al despedir a los hijos que marchaban al combate quedaron plasmadas en el poema de Claudio Martínez Paiva:
“ Allí todos juntos la noche de mayo
a la luz de un cirio su faz venerable
les  habló con hondo fervor de argentina:
-Se que no precisan que el deber los llame,
Más, para que nunca dejen de cumplirlo,
Ni reparos tengan, por mí, ni por nadie,
Juro por mis canas que al que desfallezca,
el que por la Patria no esgrima su sable
¡ Deja de ser mi hijo!-
-Ni muerto ni vivo cruzará de nuevo
la puerta de la calle."

Las vidas de los Balcarce se dedicaron por entero a  la Patria:  José Patricio  murió  en la segunda invasión inglesa y sus hermanos  Antonio, Diego y Marcos, tomados prisioneros en la segunda invasión inglesa se apartaron de los españoles cuando Buenos Aires quiso sacudir el yugo de la metrópoli. Juan Ramón y Marcos  alcanzaron el grado de  generales del ejército argentino, Diego el de coronel y el menor, Francisco María, fue capitán del ejército republicano.

El 7 de noviembre de 1810 Antonio Balcarce obtuvo el primer triunfo patriota en el combate de Suipacha. En la batalla de Tucumán  dos Balcarces se cubrieron de gloria: Juan Ramón  al frente del ala derecha de la caballería y Diego dirigiendo la carga  del “Regimiento de caballería en Línea ´”.

Diego, que empezó su carrera militar en el cuerpo de los Blandengues, una caballería armada de lanza destinada a la lucha contra los indígenas, llegó a ser comandante general de la caballearía del Río de La Plata. Marcos hizo frente a los portugueses en Misiones y a los españoles en Chile, y como gobernador de Cuyo, fortaleció la causa argentina en provincias que se oponían a Buenos Aires..
Francisco  combatió en Suipacha y en Huaqui y fiel a sus principios ofrendó su vida a la Patria en enero de 1812ó en la acción de Nazareno .

 DOÑA SIMONA DUQUE DE ALZATE



Esta valiente mujer oriunda del poblado de Marinilla  contrajo matrimonio con José Antonio Alzate; de esa unión granadina nacieron una niña y  siete hijos varones. Doña Simona enviudó muy pronto  y con el coraje de las antioqueñas hizo frente a la adversidad para sacar adelante a tan numerosa prole.
Cuando  Juan del Corral envió una columna en apoyo a Nariño en la campaña del sur, Doña Simona  entregó sus tres hijos  mayores  al “ Fogoso” Gutiérrez, comandante de las tropas patriotas  que marcharon al sur a combatir a los españoles; la incorporación de  Andrés, Francisco y Salvador a las fuerzas republicanas fue un sacrificio sublime a una Patria en agraz, que para muchos granadinos era una utopía, pero no para  Doña Simona cuyo corazón” era libre como el viento de las sierras antioqueñas”.
La columna paisa siguió los pasos de un mal jefe. Fue vano  el sacrificio de los jóvenes republicanos sacrificados por  la indisciplina del “Fogoso” que perjudicó el desempeño de las armas patriotas. Los realistas pastusos derrotaron a Nariño y los   hijos de Doña Simona milagrosamente pudieron  regresar al terruño,  aunque  Andrés volvió a su casa sumamente enfermo.
Después de la batalla de Boyacá, el coronel Córdova regresó a su tierra y reunió gente para  liberar la provincia de Antioquia. Doña Simona supo que se estaba conformando un ejército y se acercó al campamento patriota:
“Coronel Pepillo, sé que usted está haciendo reclutas para  sacar corriendo a los españoles. Yo no tengo nada que ofrecerle sino a mis hijos. Aquí están para que les de un fusil a cada uno. Y si no se portan bien me avisa, pues yo sí les pongo a raya. Aunque no creo porque de todo tendrán menos de flojos. ¡Échelos al combate coronel Pepillo!”.
Andrés cayó preso en el combate del Tambo y estuvo a punto de morir en el paredón. Retornó a Marinilla casi ciego y allí murió en la mayor pobreza. Los demás alzates  salieron con Córdova con dirección a la costa Atlántica: Salvador  combatió en Chorrosblancos y alcanzó el grado de coronel; Manuel murió en el asedio a Cartagena;  Una bala dejó inválido a Francisco;. Antonio perdió sus dos manos en el combate de Tenerife y falleció a causa de las heridas. Juan Nepomuceno, luchó  en Chorrosblancos, en Pichincha y en Yacuanquer. El menor, de nombre José María, alcanzó el grado de teniente, combatió bajo el mando de Sucre, y regresó a Marinilla donde murió de avanzada edad.
Los Alzate Duque héroes de Tenerife y Chorrosblancos, combatientes por la libertad en Ayacucho y en Yaguachi, fueron el orgullo de Doña Simona y de Marinilla, cuyos vecinos a pesar de la pobreza, ayudaron a la noble señora con uno de los veteranos inválido y el otro ciego a causa de las heridas en la guerra.
Los Balcarce fueron altos oficiales en el ejército del Rio de la Plata y los Alzate combatientes rasos de las tropas colombianas. Unos y otros fueron los mayores tesoros de sus madres que no dudaron un minuto en ofrecerlos en el ara de las Patria; doña Victoria y doña Simona fueron muestra de las forjadoras de nuestras patrias, que aún hoy, entregan lo más preciado  para que sigamos, disfrutando de una libertad que muchos no merecen,


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