lunes, 19 de mayo de 2014

ANOTACIONES PARA LA HISTORIA DE MARSELLA- RISARALDA


LOS NOMBRES DEL MUNICIPIO



Alfredo Cardona Tobón



El primer informe oficial de la aldea de Villarrica se encuentra en un informe del Secretario de Gobierno  del Cauca a la Legislatura de 1865. De allí extractamos lo siguiente: …” dos nuevas poblaciones se han fundado recientemente: Villarrica a cuyo establecimiento concurrieron 131 hombres naturales de Antioquia, como lo veréis en los documentos que se os pasaron, y San Sebastián de Putumayo en  el territorio de Caquetá”

“Está situada Villarrica en tierras baldías que la Nación cedió al Estado; de las comprendidas entre los ríos Chinchiná y Otún, el Poder Ejecutivo, aparte de dictar providencias convenientes para fomentarla, resolvió que correspondía a la Corporación Municipal del Quindío , reservar y adjudicar las cincuenta hectáreas de tierra necesarias para el área de población y las que corresponden  a los pobladores, todo en términos de la Ley 114.”

En el año  1869 el caserío de Villarrica tomó el nombre de Nueva Segovia. Don Célimo  Zuluaga en su monografía de Marsella cita el testimonio de Félix Toro, un venerable anciano de la región,  quien dijo que cuando pasó Tomás Cipriano de Mosquera con sus tropas con rumbo a Manizales, siguió una trocha que pasaba por el  lugar, al encontrarse con algunos mineros les preguntó por el nombre de ese sitio, a lo que respondieron que se llamaba Villarrica; el general comentó: “ Es  un lugar muy parecido al terreno de Segovia en el Tolima, en donde combatí y vencí al general Paris”.

Cuando Mosquera tomó las riendas de la nación, los vecinos le hicieron el homenaje de seguir llamando la aldea como Villarrica de Segovia.
En Villarrica se concentraron numerosos paisas provenientes de la Aldea de María, huían de las guerras que ensangrentaron  al estado de Antioquia durante las décadas del sesenta y del setenta del siglo XIX; mediante la ley del 27 de septiembre de 1869 el gobierno del Cauca cedió una vasta extensión a los vecinos de la nueva fundación,  infortunadamente dicha  cesión se declaró nula en 1877 porque no se habían medido los terrenos ni se observaron los requisitos legales pertinentes.

LA VIDA COTIDIANA EN VILLARRICA DE SEGOVIA

El jefe radical Ramón María Arana, fundador de la aldea de Murillo fue un gran impulsor de Villamaría y de Villarrica. Este topógrafo que midió y loteó el vasto territorio al norte del río Otún hasta el río Chinchiná brindó todo el apoyo a los vecinos de Villarrica que muy pronto alcanzó la dignidad de aldea con el nombre de Nueva Segovia.

La vida en Nueva Segovia fue tumultuosa, como en todas las poblaciones de frontera caucana. Sus habitantes no eran un dechado de virtudes; el viajero alemán Von Schenk en su libro de viajes se asombró de las borracheras y desmanes en Salento, San Julián, Palestina, San Francisco y en Nueva Segovia.

Doña Valeria Pineda,  hija del fundador Pedro Pineda, contaba que el primitivo Villarrica se destilaba aguardiente y se presentaban muchas riñas. Un día, cuenta doña Valeria,  Escolástico García se negó a pagar el trago que había consumido y el cantinero lo mató de un garrotazo,  concediéndole el honor de ser el primer muerto en el pueblo. Rosendo Pineda continuó la lista mortuoria víctima de una puñalada y el mismo fundador, Pedro Pineda, se vio envuelto en líos con un sujeto apodado “El Grillo” quien obligó  a Pedro a entregarle parte de sus mejoras con la amenaza de denunciarlo ante las autoridades por contrabando de aguardiente si no accedía a sus exigencias.

En 1877 el caserío se denominado simplemente Segovia fue teatro de las operaciones de los ejércitos de Antioquia y el Cauca, atrincherados a lado y lado del río Otún. El jefe conservador Macario Cárdenas estableció en Segovia su campamento hasta que “la cortada del Nudo” lo obligó a replegarse hacia Santa Rosa de Cabal y Manizales.
Segovia figuró como corregimiento de Pereira hasta julio de 1904, cuando el gobierno del Cauca lo elevó a la categoría de municipio; en calidad de distrito formó parte del departamento de Caldas, cuya Asamblea el cambió el nombre de Segovia por el de Marsella el 8 de abril de 1915.

Los nombres de Segovia y de Marsella no dan idea remota de la realidad de este municipio que hubiera quedado mejor identificado con el de Villarrica por sus tierras, por las aguas y por el compromiso de sus habitantes con el medio que los rodea.

El progreso de  Marsella ha sido lento, pero al igual que Chinchiná o Palestina, es difícil crecer al lado de ciudades como Manizales  y Pereira que son como esponjas que absorben todo la dinámica de la región. Pero ahí va… en un futuro será posiblemente una comunidad satélite  incrustada  en la megaciudad regional.

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