domingo, 27 de abril de 2014

EL PUTAS DE AGUADAS Y EL BERRACO DE GUACAS

Frases y motes describían de cuerpo entero a la gente de otrora. El “putas de Aguadas” fue un campesino de la Mermita, que era camorrero, enamorado, listos, vividor y aprovechado. El “Berraco de Guacas” fue un labriego de Santa Rosa de Cabal.

Alfredo Cardona Tobón


                   Estatua del Putas de Aguadas en la Casa de la Cultura de Aguadas

,Nunca pude conocer el nombre de ”Pateperro", un mono pecoso que un día cualquiera llegó a mi pueblo procedente de algún  rincón antioqueño.
El "Pateperro": era domador de potros, matarife, ayudante de camión, gallero y aguardientero. Para mí, con solo ocho años de edad, era el “ Capitán Maravilla” de las historietas , para mi papá Luis Ángel, el "Putas de Aguadas" y para mi abuelo era el “Berraco de Guacas”.


 Todos esos apelativos se podían aplicar a  "Pateperro;  sobre todo después de la trágica noche del  29 de noviembre de 1949,  cuando  en compañía de los Bernal y los Candela se enfrentó a los chulavitas que atacaron a el pueblo.
 
LEYENDAS QUE SE PIERDEN
 
Pateperro”  se distinguió como  eximio maestro en los lances con barbera y en las fintas con machete; conocía las treinta y  tres paradas y cuando estaba chispiado, a falta de un matón que le hiciera frente, se contentaba con rastrillar la peinilla frente a la policía, mientras “Cristoviejo” y otras almas tominonas se embelesaban viendo los   chispazos que Pateperro sacaba al empedrado.

Las numerosas  proezas de “Pateperro” se perdieron por falta de cronistas en una localidad que solo contaba con Julio Uribe para los discursos de bienvenida al Obispo o al gobernador. Por fortuna algunos  ancianos de buena memoria, como Gilberto Cano, recordaban sus enfrentamientos con  los  "pájaros" de Anserma y Risaralda y   sus correrías con la tropilla de reques y garañones de Julio Martín Restrepo,  en  compañía del diablo, del aguardiente  y de las mulatas ardientes del cañón del Cauca.

EL PUTAS DE AGUADAS y OTROS PUTAS

 Veamos por qué riman las leyendas con Pateperro: Según  don Libardo Flórez, que ahora  organiza “ festivales del pasillo” en el cielo,  el “Putas de Aguadas"  fue un campesino de la vereda  La Mermita, quien además de camorrero, enamorado y listo, era vividor y aprovechado. Su fama  fue tal que con el correr de los  años su apodo sirvió para identificar a los sobrados de lote, a los meros meros  y a los aces barbados de muchas latitudes colombianas.


 Sin embargo, fuera del "Putas de Aguadas"  se conocen otros putas con iguales  merecimientos: Está el "Putas de Anorí", en Antioquia, el "Putas de Fenicia" en el Valle y otros putas  poetas y troveros.

“El berraco de Guacas”, por su parte, fue un labriego de la vereda de Guacas en  Santa Rosa de Cabal, que contribuyó a la captura del general Avelino Rosas, llamado el “León del Tolima”.


Avelino fue  héroe de mil combates y guerrero sin par en los campos de guerra de Colombia y de Cuba. Los conservadores y los peninsulares temblaron en su presencia,  menos un anónimo montañero santarrosano, vecino de la vereda de Guacas, que tuvo la sangre fría de entretenerlo en su rancho, mientras su hijo daba aviso  de su presencia a los soldados que perseguían al general.


Al igual que con los "Putas" se cuentan varios " Berracos" a lo largo y ancho de la tierra paisa, se diría que  cada aldea tiene su "Berraco", está el berraco de La Palmilla, el berraco de Otrabanda... etc. etc.


Al  igual que con el Putas de Aguadas y el Berraco de Guacas, el pueblo ha acuñado otros términos para exaltar a los más avispados y a los más pantalonudos; en Antioquia a los mas bravos los comparan con el  "Tigre de Amalfi", una fiera que no dejó res con cabeza  y casi hace desocupar  los campos amalfitas.
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Fue muy famoso un  burgomaestre de Apía, Caldas, que en tiempos de la violencia consrvadora, sin atender leyes ni incisos copó la cárcel local con los adversarios políticos; por  ello  cuando se hablaba de algún individuo arbitrario se le   comparaba con el alcalde  de Apía  que " Metía de noche y metía de día  cuando no tenía a quien meter a la cárcel metía a la policía."


En las crónicas pueblerinas se mienta, además,  al  "Puto Erizo", un ser maligno que tenía la  propiedad de cambiar de forma de acuerdo con las circunstancias;  unas veces   aparecía como un gallinazo,  otras veces   se convertía en racimo de plátanos o en un pinche afrechero.


 
EN EL VIEJO IDIOMA

Las generaciones de mitad  del siglo XX hablamos de Guainás y de Mirús. Eso no lo entienden los muchachos de menos de cincuenta años que ignoran   que Mirús fue un ladrón de quinceañeras y  Guainás un indio  pastuso, tan malo como Caín, que en las guerras civiles de mitad del siglo XIX  gozaba quemando y asesinando a campesinos inermes.

Al contrario de Güainás y de Mirús, del mismo Tigre de Amalfi y el Puto Erizo, junto con el alcalde de Apía, que tenían el  alma podrida, "Pateperro tenía el  alma sensible. Por eso, siendo muy macho, Pateperro era noble : En mi mente infantil quedó grabada su imagen un  domingo de 1949, cuando a caballo recorría las cantinas  de Quinchía llorando el suicidio de su amante que  yacía en el barrio de tolerancia, dentro de un ataúd con festones rojos, regado por el llanto de las putas, sin un cura compasivo que rezara por su alma.



Una vieja crónica suministra  detalles sobre la captura de Avelino Rosa: el general venía derrotado del Tolima; muerto de hambre y cansancio, aterido de frio. En esas circunstancias, en medio de la lluvia y la oscuridad de la noche,  se acercó a un rancho campesino con la ilusión de encontrar un alma caritativa que lo acogiera.


Ignoraba que lo estaban esperando y había orden de agarrarlo vivo o muerto. El campesino identificó al Leon del Tolima de inmediato y muy formalito le sirvió un plato de fríjoles con tajadas y un tazón de aguapanela. Mientras Avelino se calentaba al lado del fogón uno de los hijos voló a Santa Rosa a comunicar la presencia del guerrillero.



Mi Dios le pague por la comidita- dijo el " Putas de mil combates"   al denominado  "Berraco de Guacas"  mientras la tropa gobiernista lo arrastraba fuera del rancho. Posiblemente una punzada de  compasión y quizás un triz de arrepentimiento  se clavaron en el corazón del  delator que  en justicia habría merecido el calificativo de "berraco" si hubiera capturado en franca lid al cansado y hambriento general. Para mí no era era un berraco ese campesino de Guacas; berraco sí el "León del Tolima" que después se voló de la prisión y siguió combatiendo en el sur contra las fuerzas fanáticas azuzadas por San Ezequiel Moreno.

 

7 comentarios:

  1. QUE BELLEZA, CONOCER, LO QUE NO SE CONOCIA DE LA IDIOSINCRACIA, DE NUESTRO PUEBLO, PUEBLO. BIEN ESA, LOS FELICITO.

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  2. Y nadie como Uribe para dirigir el motín subversivo de derecha, que tanta falta le hace a este país, con un poquito de coimas pagadas al patrón protector, al líder comunal.Bien se sabe que la masa necesita ílolos de barro; y usted desde la comodidad patrocinando una memoria social ingenua, ilusa y muy ficticia. Estas propuestas de uribistas fracasados con manías recontrucción histórica caudillista son en verdad muy graciosas. Espero que le vaya bien, señor. Feliz año

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  3. pienso que la cronica perdio validez alguna cuando se mezclo con la politica actual dejando de lado el halo de leyenda de los personajes anteriormente mencionados

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    1. Estoy mas que deacuerdo con ese comentario.

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  4. Tienes toda la razón. Por ello reescribí el articulo. Gracias.

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  5. Deberían de haber muchos mas lugares con esta forma de información. Me pareció excelente la forma como el relato iba tomando forma y los puntos de vista de cada uno de los lugares donde se fue registrando cada uno de los hechos que dio origen a esta leyenda

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