lunes, 17 de marzo de 2014

ANSERMAVIEJO Y LOS HERMANOS OROZCO

Alfredo Cardona Tobón

Con labriegos de Támesis y de Palermo, Pedro Orozco repobló el  caserío indígena de Ansermaviejo


Siguiendo la pista de mis ancestros me dirigí al municipio de Támesis en Antioquia. Desde el río Cartama vi la población recostada contra la Cuchilla de Cristo Rey, al fondo se admiraba la cascada de La Peinada y en el horizonte sobresalían los farallones de la Pintada con los quingos del rio Cauca a un lado y en el otro los cafetales tupidos de Valparaiso.

Támesis es  un pueblo de guadua y de colores, de aleros profundos y aceras estampadas con tigres y palomas, cruces y medialunas; en la plaza principal arboles frondosos cobijan unos toldos donde la cerveza sabe a gloria y el bravo aguardiente antioqueño se pasa con tajaditas de piña y trozos de coco.
Mientras las burbujas de una Poker reventaban en el vaso mi  imaginación iba tras los arrieros, las mozas complacientes de las fondas, el fundo de mi bisabuelo Nacianceno Salazar y las hazañas de Pedro Orozco que los tamesinos honran como uno de los fundadores del pueblo.

LOS NEGOCIOS DE LOS OROZCO

Por el año de 1846 los Orozco de Sonsón cruzaron el río Cauca, remontaron la  Serranía y ocuparon un vasto globo de terreno comprado a la sociedad compuesta por Juan Santamaría, Gabriel Echeverri y  Juan Uribe, importantes capitalistas de Medellín que emprendieron la colonización del suroeste antioqueño.
os Orozco se asociaron con otros inversionistas recién llegados a la región, compraron tierras y financiaron la explotación de los baldíos cedidos por la nación a los vecinos de Támesis. El negocio prosperó hasta que se acabó el loteo de las tierras, entonces fijaron su vista hacia el territorio del norte caucano ocupado por los resguardos indígenas y por bosques sin dueño aledaños a la agonizante aldea de Ansermaviejo.

En 1872 llegó Jorge Orozco a la región; era un negociante extraordinario, un rábula oportunista y un vendedor de ilusiones; empezó como secretario del corregidor, se desempeñó luego como notario auxiliar, fue miembro de la Junta de la Iglesia, representante de los padres de familia y presidente de la Junta Repartidora  en la partición del Resguardo de Tabuyo.

Una vez establecido Jorge Orozco, llegó su hermano Pedro,  el mandamás de la familia que liquidó  los negocios en Támesis y en 1876 se radicó en Ansermaviejo,  un corregimiento del distrito de Quinchía, poblado por  700 indígenas del Resguardo de Tabuyo.
 Pedro Orozco, empresario corajudo, mujeriego, caritativo y muy religioso, repobló y dio vida  a Ansermaviejo; sin Pedro Orozco Anserma no hubiera renacido  y posiblemente sería un otro pequeño pueblo incrustado en una loma.

Para poblar a Ansermaviejo y lotear las tierras, Pedro Orozco y sus hermanos Jorge, Sandalio y Leopoldo se valieron de argucias y leguleyadas; los curas de Támesis, Palermo y Jericó hicieron propaganda desde el púlpito aconsejando a los labriegos sin tierra que marcharan hacia el sur, a una tierra de promisión ofrecida por los Orozco. Recién casados y  familias numerosas formaron caravanas que atravesaban las tierras frías de Jardín y Riosucio y llegaban a Ansermaviejo donde el repoblador los esperaba con semillas, ganado y bastimento y cedía pedazos de tierra que los labriegos pagaban con  cosechas, compañías de ganado o trabajo subsidiario que ampliaba las haciendas de los Orozco.

La actividad de Pedro Orozco era asombrosa; en connivencia  con las corruptas autoridades caucanas compró a vil precio la mayor parte del resguardo de Tabuyo, extensos lotes del resguardo de Tachiguí y grandes extensiones de terrenos  baldíos; entre 1876 y 1882 adquirió enormes globos de terreno en Varillas y en las márgenes del río Risaralda y otros grandes lotes en la Soledad, donde fundó el poblado de Belalcazar; fue dueño de  extensas propiedades en las lomas de Don Juan,  Alto de los Aguirres, el Horro,  La Tesalia y Guaduapintada,  Paloblanco, Zarcirí, el Cortado,Tusa, Chápata, la Cuchilla de Palestón, Cauya y Nacederos.

Los negocios de Pedro Orozco no se limitaron a las tierras, también explotó minas de oro y salados, abrió caminos por concesión y puentes que usufructuó con peajes y pontazgos. Pedro Orozco fue el motor de la comunidad; dicen que compraba el maíz y la panela sobrantes en los mercados y abarrotaba sus graneros con fríjol y cacao para dar liquidez a sus deudores; todo lo que compraba lo revendía con ganancia en los mercados de  Marmato, Supia y del suroeste antioqueño.

Jorge Orozco, por su parte, obtuvo parcelas en los resguardos de Tabuyo y Tachiguí, remató a  precios ínfimos tierras en el sitio deVarillas y en las laderas del río Risaralda. Cuando declinaron los negocios en Ansermaviejo, lió bártulos y continuó con sus empresas en la población de Victoria, cerca del rio Magdalena.

Leopoldo Orozco estableció la inmensa hacienda de La India en la márgen ansermeña del río Cauca y como buen poblador esparció sus genes en medio de las hijas y compañeras de la peonada indígena. Cuando murió destrozado por un árbol y encontraron su cadáver al cabo de unos días, alguien dijo que para reconocerlo  solo bastaba con verle el miembro viril, pues si estaba parado  con seguridad era Leopoldo Orozco.

Al otro lado del Cauca, Sandalio Orozco reclamó baldíos y fue uno de los fundadores de Morrón, hoy corregimiento de Samaria. Los Orozco, fueron pues, con ventaja, los mayores pobladores de la banda izquierda del río Cauca.

El imperio de los Orozco se hizo con la complicidad de los administradores de los resguardos indígenas, el apoyo de  notables caucanos y de los funcionarios corruptos de la provincia de Marmato.

Hacia 1890 Pedro Orozco cansado de conseguir plata  regresó a Támesis y se asentó en una bella parcela con vista al rio Cauca en la parte alta de la Cuchilla de Cristo Rey; un día arrancando una maleza se despeñó por ese risco y perdió la vida. Una lápida con la inscripción que empieza: “ Por este peñasco fosco se despeñó don Pedro Orozco, de Támesis fundador....” recuerda el paso por el mundo de este abusivo y osado antioqueño cuya existencia admite todos los calificativos.

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