lunes, 30 de diciembre de 2013

LOS CALENDARIOS

Alfredo Cardona Tobón*


En esta época que festejamos el fin de un año y el principio de otro conviene hablar del calendario que señala el nacimiento de Jesús e identifica la era cristiana y recordar los calendarios de otras culturas.
Desde los primeros tiempos  las civilizaciones han establecido medidas del tiempo   para atender las distintas necesidades de la sociedad; esos  ciclos se basan, generalmente, en los movimientos de la tierra alrededor del sol y de la luna con respecto a la tierra que determinan los  años solares y los lunares, dando origen a los calendarios.
El año solar mide el intervalo entre dos pasos consecutivos de sol por el equinoccio de primavera; es un concepto introducido hace 5000 años por los babilonios, que se repite  cada 365 días, pero no con exactitud absoluta, lo que da lugar a los desfases en las mediciones, que se ajustan mediante recursos como los años  bisiestos o con el cambio de fechas  para ponerse al día con los ciclos observados.
Desde remotos tiempos las distintas culturas han tratado de armonizar el calendario con los ciclos reales del sol y de la luna y por eso han aparecido los calendarios; aún hoy con todas las modernas y avanzadas tecnologías hay diferencias en los conceptos que sirven de base a los calendarios; el año civil, por ejemplo, tiene una duración media de 365,2425, o sea 365 días, 49minutos y 12 segundos y el año trópico, empleado en astronomía, se toma como de 365,2422 días, o sea  365 días, 5 horas y 45,25 segundos.
LOS DIVERSOS CALENDARIOS
El calendario egipcio aparece en 3000 A.C; consta de 12 meses de 30 días con cinco días adicionales de fiesta;  en el año 45 A. C el emperador romano Julio César encargó  al astrónomo Alejandrino Susígenses la elaboración del calendario  de 365 días con un día extra cada cuatro años y en el año  1582, el papa Gregorio XIII encargó a Luis Lilio y al jesuita Christopher Clavius la reforma del calendario juliano y decretó el gregoriano que empezó a correr el 15 de octubre, con diez días de adelanto dejando en el vacío ese pequeño lapso de la  civilización occidental.
El calendario gregoriano rige en los países cristianos y ha sido adoptado por otros estados del mundo de diferentes religiones. En la actualidad coexisten más de cuarenta calendarios, entre los que se destacan el budista, el chino, el calendario hebreo y el calendario musulmán. En tiempos remotos tuvieron vigencia los calendarios Persa, Maya, Azteca, Inca, Andón y Taobada; unos eran lunares y otros solares. El calendario maya constaba de 13 meses y 20 días más  5 días de meditación, el calendario inca era de 12 meses de 30 días y el año azteca contabilizaba 365 días y cuatro horas. También aparecieron calendarios políticos como el Republicano francés, con vigencia entre 1793 y 1806 y el calendario soviético que se empleó entre 1929 y 1940.
EL CALENDARIO REPUBLICANO FRANCÉS
Durante la revolución francesa se quiso romper con los nexos monárquicos y clericales y se adoptó otro sistema en vez del calendario gregoriano: Francia instauró el año revolucionario de 12 meses y 30 días, subdivididos en tres períodos de diez días o décadas.
 Los 5 días comprendidos entre el 17 y 21 de septiembre gregoriano, fueron  de fiesta nacional. El año empezaba en el equinoccio de otoño, se cambiaron los nombres de los días de la semana que empezaba con el Primidi y terminaba con el Décadi. Los nombres de los meses también variaron y se les designaron de acuerdo con la naturaleza; por ejemplo, el vendimiario era el mes de la vendimia y el Fructidor correspondía a la cosecha de los frutos.
EL CALENDARIO CHINO
Aunque China adoptó desde 1912  el calendario gregoriano para usos oficiales y administrativos, aún utiliza el antiguo  para fechar sucesos importantes en la vida de la nación o  entrelazados íntimamente con sus tradiciones tales como el Año Nuevo o el Festival del Otoño.
 El calendario chino se remonta a la dinastía Shang, miles de años antes de Cristo y comprende 12 meses entre 353 y 355 días; cada tres años se intercala un año con un mes más. Este calendario tiene ciclos de doce años  regidos por: la rata, el toro, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y el cerdo.
 CALENDARIO MUSULMÁN
Empieza con la hégira o huida de Mahoma a la ciudad de La Meca, que en la fecha gregoriana corresponde al 16 de julio de 622. El año islámico tiene 354 días que comienzan cuando sale el  sol,  los meses empiezan dos días después de la luna nueva. Este calendario tiene como base ciclos lunares de treinta años, divididos en grupos de  19 años con 354 días y otros de 11 años de 365 días.
El año islámico tiene doce meses, los días de la semana son siete y el al-yuma´a,  o viernes gregoriano, es el  día festivo durante el cual se realiza la oración colectiva en las mezquitas.
EL CALENDARIO HEBREO
Se basa en los ciclos del sol y de la luna; empieza con la génesis del mundo, que según la tradición judía fue en el año 3760 antes de Cristo; de esta manera el año gregoriano de 2013 equivale al año hebreo  5773. El mes hebreo dura 29 días y medio, el año tiene doce meses o  trece meses (si es bisiesto) con nombres de origen Babilonio. Se empieza con el Tishrei que cae en septiembre  u octubre y termina con Elul en agosto o septiembre.
Con el berenjenal de los calendarios  hay divergencias con el principio de las semanas: Las normas ISO 8061 toman como primer día el lunes, concepto también aceptado por los europeos y los latinoamericanos; en cambio los norteamericanos consideran el domingo  como el primer día de la semana., pues cada cultura se aferra a sus calendarios basados en creencias ancestrales.

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