lunes, 4 de noviembre de 2013

SIMÓN BOLÍVAR EN EL ALTO PERÚ


                                         Tropas colombianas en el Alto  Perú

 En carta a Santander, Bolívar decía que en el Perú estaba poco menos que en los infiernos y  estaba allí porque al perderse el Perú se perdía el sur de Colombia y los enemigos llegarían hasta los llanos de Neiva...  Contaba a su amigo que el Perú estaba dividido en tres partidos: el primero de patriotas peruanos anticolombianos, el segundo de godos españoles; el tercero de godos de Torre Tagle y José Riva Agüero,  y el  resto,  la masa informe del pueblo sin sentimiento alguno.

La independencia peruana se hizo en dos etapas: en  la primera, el general San Martín, con el apoyo de los chilenos atacó por mar,  se apoderó de Lima y de gran parte de la costa peruana; pero el poder español seguía intacto en la Sierra y amenazaba a la balbuciente república dividida por rencillas, envidias y tramas intestinas. Sin el apoyo del Rio de la Plata y cansado de las intrigas limeñas, el general San Martín se hizo a un lado y los peruanos, muy a su pesar, tuvieron que acudir a Simón Bolívar que envió a Sucre con experimentados combatientes colombianos.

El Congreso peruano concede al Libertador las facultades de dictador y como tal, con todas las atribuciones, organiza cuerpos militares, los disciplina y con los colombianos apoyados por peruanos, chilenos y algunos argentinos derrota a los españoles en Junín y en Ayacucho.

Los sureños miraban a los colombianos como invasores. Sin terminar la guerra, un sector peruano respaldó a los españoles para expulsar a los colombianos de su territorio. “Los traidores y los españoles se han ligado- escribió Bolívar el 31 de marzo de 1824-  para hacer causa común y hacer creer al pueblo ignorante que la guerra ha terminado; que en este país no quedan más enemigos que los colombianos; que es preciso unirse para destruirlos.

 EL ALTO PERÚ

Durante la colonia española, la región poblada por las etnias colla, aimara y uro, en el altiplano andino, se denominó Alto Perú y constituyó la provincia de Charcas con una Real Audiencia dependiente del virrey del Perú.

 En 1776 Charcas se incorporó al  Rio de la Plata y como parte de ese  virreinato fue el epicentro de los levantamientos de los Tupac Amarú que desestabilizaron el régimen español y  mostraron a los americanos que podían vencer a las fuerzas coloniales. Desde el primer congreso patriota en Buenos Aires se consideró al Alto Perú como parte integrante del Rio de la Plata y para liberarlo del poder ibérico se enviaron tres expediciones que fueron aniquiladas.

El virrey La Serna, en julio de 1810 decretó la incorporación del Alto Perú a Lima y durante la vigencia de la Constitución liberal de España, Charcas fue  un territorio realista totalmente autónomo del Perú y del Rio de la Plata.

Liberado Quito, el Libertador Bolívar llega el 1º de septiembre de 1823 al puerto del Callao, atendiendo el llamado de los peruanos. Lo recibe Torre Tagle, presidente del Perú; la situación era desmoralizante: solamente se hallaba libre Lima y una porción pequeña del territorio, pobre y estéril, sin comercio ni medios para financiar la lucha. Por si fuera poco, había  dos gobiernos republicanos  con sus respectivos congreso: uno en Trujillo y otro en Lima, con jefes militares sin un mando centralizado.

LOS INTERESES EN EL ALTO PERU

El  general Sucre envía al coronel Francisco Burdett O¨Connor  con la Legión Peruana al Alto Perú y en campaña relámpago la fuerza patriota ocupa la región de Tarija perteneciente a la provincia rioplatense de Salta; el 6 de febrero de 1825 el general Sucre cruza el río El Desaguadero, avanza hasta Oruro y Potosí y consolida el triunfo  en el combate de Tumusla, donde  el jefe realista Agustín Olañeta queda herido de muerte.

El 23 de febrero de 1825 Bolívar escribió al general Santander,  presidente de Colombia en remplazo del Libertador, y le dijo: “Yo pienso irme al Alto Perú a desembrollar aquel caos de intereses complicados, que exige absolutamente mi presencia. El Alto Perú pertenece de derecho al Rio de La Plata, de hecho a España, de voluntad a la independencia de sus hijos que quieren un estado aparte  y de pretensión pertenece al Perú, que lo ha poseído antes y lo quiere ahora. Hoy mismo se está tratando en el Congreso de esto y no sé qué resolverán... Entregarlo al  gobierno del Río de la Plata es entregarlo al gobierno de la anarquía; entregarlo al Perú es una violación del derecho público que hemos establecido y formar una nueva república es una innovación que solo pertenece a una Asamblea de Americanos”.

El 6 de agosto de 1825 se redacta el Acta de Independencia del Alto Perú con siete representantes por la provincia de Chuquisaca, catorce por la de Potosí, doce por La Paz,  trece por Cochabamba y dos por Santa Cruz, y  nace la república de Bolívar, luego Bolivia, frustrando las ambiciones territoriales tanto del Perú como del Rio de la Plata.
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EL PROBLEMA DE TARIJA

Una delegación argentina encabezada por Carlos María Alvear viaja a la ciudad de Potosí a felicitar a Bolívar por sus triunfos en el Perú, a reclamar la posesión de Tarija y de Chichas, ocupados por tropas bajo el mando del Mariscal Sucre, y a solicitar apoyo de Colombia ante una posible guerra del Rio de la Plata contra el Imperio del Brasil que pretende apoderarse de Uruguay.

Bolívar ordena la devolución de Tarija y de Chichas a las autoridades de la provincia argentina de Salta; sin embargo, el pueblo no acepta la decisión de Bolívar y  un fuerte movimiento ciudadano destituye  al gobernador Mariano de Gordaliza nombrado por los argentinos y declara la incorporación de Tarija al Alto Perú, acto protocolizado por Sucre el 3 de octubre de 1826 al autorizar la presencia de delegados de Tarija al Congreso Constituyente de Bolivia.

Los argentinos reaccionaron y el 30 de noviembre de 1826 el Congreso de Buenos Aires declara a Tarija como una nueva provincia separada de Salta; a su vez el gobierno de Bolivia, controlado por los colombianos, comunica a los argentinos  que si intentan sofocar el movimiento  de Tarija se responderá con  las armas. La  fuerte y decida reacción de Sucre aseguró a Bolivia la posesión de Tarija  y también de la provincia de Chiquitos amenazada por el expansionismo brasileño.

 En 1889 Argentina renunció al reclamo de Tarija y Chichas y en contraprestación Bolivía le cedió el territorio de la Puna de Atacama, que se encontraba en poder de Chile después de la Guerra del Pacífico.

Bolívar no ha sido un héroe de sus afectos ni para argentinos ni para peruanos; sus historias guardan con amargura la separación del Alto Perú y la pérdida de Tarija y desconocen que fue con dinero, esfuerzo y sangre colombiana que Perú obtuvo su independencia y que el temor a las armas colombianas fue uno de los frenos para el voraz imperialismo de los brasileños.

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