lunes, 26 de agosto de 2013

PEREIRA. UNA CIUDAD SIN PUERTAS


Alfredo Cardona Tobón*


Una de las características de Pereira es la capacidad de integrar a su comunidad el gran caudal de personas oriundas de otras regiones, que se han establecido en la ciudad.Con la elección popular de alcaldes los recién llegados desplazaron a la tradicional clase dirigente pereirana, con raíces caldenses, de tal manera que en la actualidad se tiene un concejo donde la minoría son los raizales pereiranos y políticos de otros lados  mueven el electorado de la ciudad.

A través de los 150 años de vida de Pereira es notable la participación de los nuevos miembros de su comunidad; en tal forma que entre ellos están los líderes cívicos más destacados y los ciudadanos más entregados a la causa pereirana.
Recordemos a unos pocos:

LA FUERZA DE LA LEY

El norte caucano, como zona vecina con el belicoso Estado de Antioquia, estuvo infestada de rebeldes y antisociales que pasaban de un lado a otro de la frontera; por los lados de Pereira, la banda de Carlos  Arenas sembraba la intranquilidad sin que hubiera quién lo frenara; se necesitaba un hombre corajudo, un hombre de pantalones y entonces acudieron  a Valentín Deaza Zamora, el coronel liberal veterano de varias guerras y héroe de la toma de Salamina y del combate de Guacaica. El coronel organizó una partida y en la población de La Victoria, Valle, se enfrentó con el bandido a quien hirió, desmontó del caballo y puso tras las rejas. “Lo que pasa es que estoy muy pobre y mucho me debe el Estado” fue la disculpa del preso.
Pero Valentín Deaza, natural de Chocontá y avecindado en Pereira, no solo era guapo sino un hombre generoso, cívico, puntal de la justicia y gran defensor de los intereses pereiranos. En 1907, siendo  Deaza alcalde de la ciudad, la camarilla Gutiérrez había tomado las riendas de Caldas y miraba con displicencia a los antiguos municipios caucanos; entonces el veterano militar se alió con Santa Rosa y Chichiná y consiguió que el gobernador fijara los ojos en la región caucana y la favoreciera con obras públicas y educacionales.
Valentín Deaza impulsó la construcción de la Catedral de la Pobreza, del Hospital y del Cementerio y ayudó a consolidar la paz después de la hecatombe de la guerra de los Mil Días. Avecindado en Pereira luchó por ella como si fuera su patria chica hasta su muerte el 19 de junio de 1933.

UN GRAN HOMBRE SIN DIPLOMAS

Alfonso Jaramillo Gutiérrez nació en Abejorral en 1876, vivió con su familia en Pácora y con ella se radicó en Manizales donde trabajó como ayudante de construcción. En 1895 se trasladó a Pereira donde  montó una pequeña tienda y contrajo matrimonio.

Inquieto y colaborador, buen vecino y buen amigo se interesó por los asuntos de la comunidad pereirana que pronto depositó en Alfonso Jaramillo toda su confianza y lo llevó a altos puestos de la administración local. Con el apoyo de su hermano Esteban, notable antioqueño que fue ministro en varias administraciones conservadoras,  Alfonso Jaramillo fue pieza clave en la creación de la provincia de Robledo con Pereira como capital.

Alfonso Jaramillo Gutiérrez estuvo atento a todo lo que representara progreso para la ciudad;  tomó la iniciativa en la construcción de la Plaza de Mercado, la terminación de la Planta de Agua, gestionó la instalación de teléfonos automáticos, consiguió que la carretera que unió a Manizales con Armenia pasara por Pereira, y como escribe Hugo Ángel, el celo cívico de Alfonso Jaramillo  llegó hasta el punto de abandonar casi todos los negocios particulares para trabajar por Pereira. Este gran ciudadano murió en la ciudad que lo acogió con cariño y respeto el 29 de agosto de 1951.

EL HOMBRE QUE TRANSFORMÓ A PEREIRA

Manuel Mejía Robledo nació en Villamaría el 13 de mayo de 1891 y en 1909 llegó con su familia a Pereira donde se radicó hasta su muerte acaecida el dos de julio de 1932.
Manuel Mejía R, al igual que Alfonso Jaramillo G fue autodidacta,  no necesitó títulos académicos para convertirse en empresario, ser concejal de Pereira y diputado en Caldas y convertirse en el motor  del desarrollo pereirano en la segunda década del siglo XX.

Con Ricardo Sánchez y otros grandes ciudadanos fundó la Sociedad de Mejoras Públicas que impulsó la construcción de carreteras, caminos, calles, plazas y parques pereiranos.
Manuel Mejía Robledo fue el gestor de la Cámara de Comercio, del Cuerpo de Bomberos  y de la Policía Cívica; fue socio de firmas exportadoras de café y de la Compañía Constructora de Pereira que urbanizó los sectores de San Jorge, San Germán y Santa Teresa. Toda la infraestructura de la ciudad, escribe Hugo Ángel, la avizoraba Mejía Robledo; podría decirse que echó a caminar a Pereira con sus ambiciosos proyectos. No hubo una sola obra en la década de los veinte del siglo pasado en la que no estuviera vinculado el nombre de Manuel Mejía Robledo.

Pereira tuvo la suerte de acoger personas como Valentín Deaza, Alfonso Jaramillo y Manuel Mejía en épocas pretéritas y  también en épocas recientes: recordemos al doctor Jorge Roa Martínez, un boyacense de Guateque  que fue alcalde de la ciudad en 1950, Magistrado del Tribunal Superior, fundador de la Universidad Tecnológica e impulsor de numerosos proyectos que siguen trayendo progreso a Pereira. Y como el doctor Roa otros ciudadanos oriundos de otras regiones colombianas han contribuído al progreso pereirano como Benjamín Maya en el aeropuerto Matecaña,  el padre Antonio José Valencia con su lucha titánica por la Villa Olímpica y muchos más que agotarían las cuartillas para mostrar las obras que han  hecho de Pereira la ciudad que admiramos al cumplir sus 150 años de vida.

4 comentarios:

  1. Leyendo este texto, recuerdo a mi abuelo Toño, quien era de El Retiro(Antioquia) y llegó a Pereira hacia 1920, con su madre, sus hermanos mayores y una recua de mulas, haciendo el trayecto a pie durante semanas enteras y su madre arreando a sus hijos igual que a las mulas. El siempre vivió en Pereira, en donde fue bombero y contador. Me hablaba de Manuel Mejía Robledo con gran admiración y tambien de Benjamín Tejada, padre de Luis Tejada (de éste último no me hablaba, talvez por desconocimiento o porque mi abuelo odiaba al comunismo).
    Me gustaría una historia de la masonería en Pereira; siempre he escuchado su gran influencia en la ciudad. Un pariente mío, Marceliano Ossa, fue masón, alcalde la ciudad, impulsor de obras como el Parque Olaya Herrera y en su honor la cárcel de menores lleva su nombre. Era educador, estoy hace rato por averiguar mejor sobre él y los masones en la ciudad. De las pocas cosas que conozco de él, es que una hija suya habla con acento ceceado al pronunciar el apellido Ossa, algo típico de ciertas familias caldenses, que causa risa ahora.
    jotagé gomezó

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    1. La Academia Pereirana de Historia con el diario La Tarde han publicado un libro titulado "Al recio empuje de los titanes" sobre la Historia de Pereira. Allí se habla de la masonería Puede conseguirlo en las oficinas de La Tarde o con la Academia Pereirana.

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    2. Gracias Señor, en algún momento cuando esté de nuevo en Colombia, buscaré ese material. Muchas felicitaciones por su blog, es una gran fuente de conocimiento para mí y todo un ejercicio de memoria personal, que estoy desarrollando.

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  2. quien de ustedes sabe cual es el numero de escritura por la cual el señor pauloe salazar osorio dona un lote para construir la plaza de mercado de pereira en 1923

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