sábado, 23 de febrero de 2013

MANUEL CANUTO RESTREPO: MONSEÑOR TRABUCO



           Iglesia de Salamina- Caldas- Colombia

Si se analiza la vida del sacerdote Manuel Canuto Restrepo con la óptica de estos tiempos, se diría que fue un cura retrógrado y fanático; pero si la vemos con la concepción de su época, tendríamos que concluir que fue un  clérigo valiente, comprometido con su misión y entregado totalmente a su causa.

Los enemigos lo llamaron "Trabuco Restrepo" cuando era cura, y "Monseñor Trabuco" cuando llegó a ser Obispo, epítetos que describieron acertadamente la personalidad del sacerdote, que como el trabuco o escopeta corta y de grueso calibre, hizo estragos al enfrentarse con los perseguidores del catolicismo y del conservatismo, que en esas calendas eran lo mismo.

COMBATIENTE  DESDE LA CUNA

No lo amedrentó la pobreza ni lo amilanó el medio estrecho de Abejorral, su ciudad natal; por eso, al terminar los primeros estudios empacó una muda de ropa, preparó un hatillo con fiambre de arrieros y a pie, sin un centavo en el bolsillo, paró en Bogotá donde en el año de 1849 se ordenó sacerdote a  la edad de 24 años.

A partir de entonces la vida de Manuel Canuto Restrepo se reparte entre el altar y la política. Empieza su misión pastoral en Aguadas , Caldas, y en 1951 lo vemos en Abejorral, Antioquia, reclutando gente para atacar una partida del gobierno de Hilario López y quitarle cien fusiles que transportaba desde  Sonsón a Rionegro.

En 1851 el presidente Hilario López empieza a romper el espinazo colonial y el caparazón español que aún recubre al país. Es una tarea difícil debido a la enorme influencia de la iglesia católica y el rechazo de  provincias clericales como el Tolima y Antioquia. Para ello  debe debilitarlas y empieza por fraccionar a la  provincia de Antioquia en tres secciones dirigidas por ciudades liberales. Luego suprime el fuero eclesiástico, expulsa a los jesuitas y establece la libertad de cultos.

La reacción no tarda en emerger y en Antioquia, suena el clarín de la insurrección contra el poder central. Con la consigna  "Dios y Federación" los conservadores van al combate llevando banderas negras con la cruz roja por un lado y por el otro lado las iniciales de Jesucristo.

El "Trabuco Restrepo" inicia la guerra con la toma de cien fusiles, los  rionegreños lo persiguen y después de una breve escaramuza recuperan el armamento. El sacerdote no es muy bueno para el combate físico, pero que tiemblen sus enemigos cuando sube a un púlpito y levanta a los ariscos parroquianos. A la revuelta se suman otros sacerdotes; tal es el caso del presbítero Joaquín Isaza, cura de Aguadas e integrante de la columna conservadora en el ataque a Santa Fe de Antioquia y del padre Tomás Henao,  capellán de los  sublevados de Sonsón.

Antioquia entera se rebela contra López y antes que la guerra se extienda por toda la nación el gobierno central invade la provincia por todos los costados. Los jefes del alzamiento, Eusebio Borrero y Braulio Henao, buscan una rendición honorable, pero Manuel Canuto Restrepo, capellán de la tropa, con el respaldo de varios militares, se opone a cualquier transacción con el adversario y se ofrece a encabezar las avanzadas que frenen a los invasores.

Por obra y gracia del cura” Trabuco”  la mayor parte de las  tropas paisas continúan luchando en una guerra perdida, es un enfrentamiento suicida que termina en septiembre de 1851 en los extramuros de Rionegro con la derrota de los clericales.

EN EL ALTAR Y EN LA POLÍTICA

Durante la dictadura de Melo, Manuel Canuto participa en el Congreso Provincial  de Córdova y figura como representante en el Congreso reunido en Ibagué "Capital provisoria de la Nueva Granada" y una vez restablecido el orden constitucional, el presbítero funda un periódico para defender las tesis conservadoras.

En 1855 el inquieto sacerdote hace una pausa en la política  y ocupa el curato de Salamina, donde inicia la construcción del templo e impulsa la apertura del camino de Herveo.

En 1860 el general Mosquera desconoce el gobierno de Mariano Ospina Rodríguez y Antioquia se pone al lado del presidente. Se combate en el norte del Cauca y Mosquera sigue con sus cañones y sus músicos con rumbo a Manizales, pero se estrella en la fortaleza paisa y tiene que retroceder.

José María Mosquera toma el camino del Tolima y tras las victorias en Segovia y El Derrumbado cruza el río Magdalena y se apodera de Santa Fe de Bogotá. Antioquia resiste dos años los embates caucanos y al fin tiene que capitular.

Con la derrota llegan tiempos difíciles a La Montaña.  Mosquera  impone un régimen liberal en Antioquia y sus agentes inician una cruda persecución contra los conservadores y  la iglesia católica.

El "Trabuco Restrepo" no se queda cruzado de brazos,  desde el púlpito y en los abiertos de los colonos dispara sus andanadas contra los invasores y sus aliados; los radicales ordenan su captura, pero es imposible, los feligreses guardan su espalda y lo ocultan en los ranchos perdidos en la montaña.

En 1862 los "Restauradores" conservadores retoman el poder en Antioquia y Manuel Canuto, en previsión de cualquier sorpresa, se pone al frente de una columna de sesenta hombres que lleva a Manizales los presos liberales que podrían amenazar el nuevo orden. Al igual que con los cien fusiles el cura “Trabuco”, mejor con el verbo que con las armas,  pierde la partida y un pequeño  comando  enemigo, libera a los cautivos y hace correr al presbítero con todos sus acompañantes.

EL OBISPO  RESTREPO


Manuel Canuto viaja a un Concilio Ecuménico en Roma  como acompañante del Obispo de Medellín; como está vacante el obispado de Pasto y las circunstancias se prestan,   el Papa  nombre a Canuto Obispo de Pasto.

Es un pastor joven, con apenas 49 años de edad y  lleno de energía para enfrentarse con quienes preconizan la libertad de cátedra la enseñanza laica. En 1877 vuelven a chocar los liberales con las provincias de Antioquia y del Tolima en una guerra religiosa que fue catastrófica para Colombia. El gobierno expulsa del territorio nacional a monseñor Restrepo y a los obispos de Medellín y de Popayán, señalados como instigadores de la oposición. Tras cinco años de ostracismo y restañadas las heridas del cruento conflicto, Manuel Canuto Restrepo regresa a Pasto desanimado, enfermo y allí renuncia al obispado.

En un viaje que sería el último, "Monseñor Trabuco" se reencuentra en Salamina con la imagen del "Señor del Improperio" y celebra en su honor una misa adonde asiste toda la feligresía. El Señor del Improperio y Monseñor Trabuco se identifican plenamente, el uno con el cuerpo lleno de heridas y el otro con el alma llena de penas. El prelado continuó su viaje  hacia Abejorral; por el camino de Victoria llegó a  Honda y en Guaduas lo sorprende la muerte el 29 de octubre de 1891 a la edad de sesenta y seis años.



3 comentarios:

  1. hola monseñor canuto

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  2. EXCELENTE REPORTAJE POSEE VALIOSA INFORMACIÓN, MUCHAS GRACIAS POR PUBLICARLO

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  3. Que verguenza este señor para mi querido Abejorral

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