jueves, 19 de abril de 2012

PEDRO PRESTAN Y EL INCENDIO DE LA CIUDAD DE COLON

Alfredo Cardona Tobón*




Una multitud de curiosos se arremolinó en una explanada cerca al muelle del puerto de Colón donde el gobierno de Nuñez iba a brindar a chinos, jamaiquinos y toda laya de gente que vivía en el istmo, el espectáculo morboso de dos ejecuciones que sirvieran de escarmiento a los rebeldes. La tropa gobiernista llevó a rastras al negro “Cocobolo” hasta el vagón que estaba bajo un pórtico construido en la vía férrea; era medio día y bocanadas de aire caliente que  soplaban desde los pantanos cercanos perlaban de sudor la frente del verdugo.

Un capitán dio la orden de ejecución y el jamaiquino  George Davis, alias Cocobolo, se balanceó en la soga hasta  que quedó quieto y rígido como un muñeco embadurnado de brea. Venía luego la segunda parte de la macabra función con un toque de clarín que anunciaba el turno a Antonio  Pautrizelle, un haitiano, capturado durante el combate y acusado de incendiario al igual que “Cocobolo” en el nefando  31 de marzo de 1885.

Después de las dos ejecuciones la multitud se dispersó; los agentes de la Regeneración conservadora de Rafael Núñez retiraron los cadáveres y  dejaron  el pórtico en su sitio y con la cuerda asignada al  general Pedro Prestán, a quien señalaban como autor intelectual de la dantesca conflagración que casi acaba con  Colón


LOS DESASTRES DE LA GUERRA


En 1885 los liberales radicales  se levantaron en armas para derrocar al presidente Nuñez y encendieron la guerra en casi toda Colombia; fue una lucha cruel y enconada, particularmente en la costa Atlántica, donde el  general insurgente Ricardo Gaitán Obeso controló las sabanas  de Bolívar y  ocupó con sus tropas al poblado de Barranquilla.

Para evitar que el puerto de Cartagena cayera en manos de Gaitán Obeso el general Santodomingo Vila se desplazó de Panamá hasta la ciudad amurallada dejando el gobierno del istmo en manos de general Carlos  Gónima, un incondicional de Núñez, cuyas acciones represivas motivaron el levantamiento del general Rafael Aizpuru en el sur de Panamá y de  Pedro Prestán en el norte de ese estado.

Para someter a los rebeldes, el  presidente del Estado del  Cauca envió una fuerza bajo el mando del coronel Ramón Ulloa  y en tanto que la expedición se acercaba por mar a las costas de Colón, manos ajenas intervenían en el istmo irrespetando la soberanía colombiana.

Los comandantes del navío estadinense  “Galena” y del buque inglés “ Canadá” amenazaron a Prestán y  exigieron  su sometimiento al gobierno de Núñez, en respuesta los alzados en armas apresaron al capitán Dorr, de la Pacífico Mail, a mister Connor, capitán del vapor “Colón”, al cónsul norteamericano y al teniente Judd de la nave “Galena”. La reacción de los extranjeros fue inmediata, los buques norteamericanos bombardearon las posiciones de Prestán y la tropa de Ulloa y los marineros del Galena arremetieron contra la montonera heterogénea  del general  Pedro Prestán.

 En el zafarrancho ardió la ciudad de Colón. Nunca se supo quien fue el causante del incendio, pudieron ser saqueadores para aprovechar la confusión, o como aseguraba Prestán, las bombas  disparadas por los buques extranjeros.

En medio de las balas, la candela y las pavesas, los “marines” capturaron a 87 presuntos incendiarios y saqueadores y ejecutaron a muchos sin fórmulas de juicio, Pedro Prestán  escapó con algunos de sus seguidores a Portobelo  para embarcarse con rumbo a la costa del Estado de Bolívar donde se integrarían a las fuerzas liberales, pero el  general Gaitán Obeso no lo aceptó en su filas y lo puso preso hasta tanto demostrara que nada tuvo que  ver con el incendio de Colón, que repudió en mundo entero y dejó sin techo a más de 30,000 personas.

El general Aizpuro, por su parte,  entró a la ciudad de Panamá sin encontrar resistencia y allí se atrincheró para hacer frente a Ulloa. Viendo que el enemigo contaba con el apoyo de los “marines”, Aizpuru envió una comisión al Cauca para buscar un avenimiento que trajera la paz al istmo, pero,  Payán, presidente del Cauca, no aceptó ningún trato, retuvo a los emisarios panameños  y despachó otra expedición armada bajo el mando del general Miguel Montoya y del coronel Rafael Reyes, con el objetivo de aplastar  de una vez por todas a los facciosos del istmo.

Tras una odisea de 36 horas en un pontón desvencijado  llevado a remolque por una cañonera, los gobiernistas llegaron a Panamá; los gringos habían desembarcado de nuevo y sin autorización de nadie entraron a la capital del Estado, desbarataron las trincheras y las defensas de Aizpuru y tomaron el control de la zona del ferrocarril y del canal en construcción. Aizpuru, ante el temor de enfrentarse simultáneamente con los norteamericanos y los gobiernistas, optó por capitular, reconocer al presidente Núñez y aceptar que los revolucionarios habían sido los responsables del incendio de Colón. Reyes, por su parte, siguió su marcha hacia el océano Atlántico, asesinando a los jamaiquinos y chinos rebeldes,  presionado por los gringos que  de hecho manejaban a Panamá ante la debilidad del gobierno colombiano.


PEDRO PRESTÁN EN CARTAGENA


En Cartagena el general Prestán se convirtió en una espina para sus copartidarios del radicalismo liberal, pues los norteamericanos lo reclamaban para juzgarlo y también lo requería el gobierno de Nuñez, que acusaba a sus enemigos de encubrir un criminal que iba contra todas las normas del derecho de gentes.

Cuando Gaitán Obeso se estrelló contra las murallas de Cartagena, Prestán escapo hacia los caños de Ciénaga donde lo capturaron los gobiernistas y lo enviaron con cadenas a Colón para seguirle un concejo de guerra verbal que lo llevó a la horca  el 18 de agosto de 1885.


UNA ACUSACIÓN SIN SENTIDO

A Prestán lo perjudicaron sus amenazas de quemar a Colón si era derrotado, pero haciendo un análisis más severo a  Prestán no le convenía el incendio de esa ciudad, pues era un  hombre rico con valiosas propiedades en el puerto; el incendio servía a los saqueadores y también a los norteamericanos, que buscaban un pretexto para intervenir de lleno y controlar definitivamente a al Istmo.  Por otro lado Prestán era un cartagenero (¿ o de Acandí ?)  que condenaba la  intromisión de Estados Unidos,  que  daría como resultado la desmembración de Colombia. “Quiera Dios que esté yo en un error y que el mañana me desmientan”- dijo en el juicio.

En el consejo de guerra que condenó a Prestán figuraron varios enemigos suyos y la pena de muerte se decretó sin haber tenido pruebas distintas a las bravuconadas del general.¿Qué pretendía Núñez?- ¿Apaciguar a los damnificados?, ¿asestar el puntillazo a los liberales  radicales?- Complacer a los gringos que cínicamente pedían justicia?-

Los “marines” apresaron a Cocobolo  y a Pautrizelle antes del incendio y el gobierno de Nuñez los utilizó como chivos expiatorios y  con Prestán sucedió lo mismo. Han  transcurrido 127 años y la luz de la justicia al menos alcanzó al general que fue exonerado  por el Concejo de Colón y declarado hijo meritorio de esa ciudad.

Entonces si Prestán no fue el incendiario, quien o quienes fueron  los incendiarios?-
Se ha demostrado la inocencia del general Pedro Prestán... pero no se ha acusado al culpable o a los culpables de tan dramático, cruel, devastador e inútil episodio.



12 comentarios:

  1. Tengo 76 años y soy descendienta de José Prestán, hermano menor de Pedro Prestan. Mi mamá, hija de José Prestán, nos contaba que su padre les contó que él y otro hermano huían con Pedro, pero cuando sintieron las voces de los perseguidores cerca, Pedro se dejó coger para que sus hermanos menores pudieran huir por otro lado.

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  2. Pedro y sus hermanos nacieron en Acandí, Chocó. Un marinero Pedro o Peter apareció por esos lados y tuvo sus hijos con una muchacha de la región. No se sabe si era de Jamaica, Haití o alguna isla del caribe. Un día desapareció y más nunca lo vieron. La madre los cría y el Mayor (Pedro) estudia algo de derecho por lo que lo consideraban "leguleyo". Se va con dos de sus hermanos para la próspera Colón y allí defiende a jamaiquinos y chinos. El no era panameño

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    1. Con todo respeto le puedo refutar con bases su aseveración. Yo soy descendiente de su hermana Juana Prestan "La Mona" Prestan y eran de Cartagena de Indias. Una tía abuela nos contaba de ellos.

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  3. Muy ilustrativo el tema de Pedro Prestán. Me sorprendió la versión de Acandí. Realizo un trabajo de investigación sobre el incendio de Colón y la ejecución de Cocobolo, Petricelli y Prestán. Mucha información en la obra "Reyes" de Eduardo Lemaitre, aunque algunos de sus conceptos difieren mucho de los de serios historiadores panameños. Cordial saludo, Bernardo González White - Medellín.

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  4. Y k lo habian asaltado y por eso dijo k colon merecia ser incendiado

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  5. Y k lo habian asaltado y por eso dijo k colon merecia ser incendiado

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  6. Pedro Prestan baluarte de ejemplo de lucha inagotable ahorcado injustamente derecho constitucional Profesor Juan Fidel Macias gracias por enseñarme profesor.

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  7. Mi nombre es Sonia Ehlers Solórzano Prestán bisnieta de Pedro Prestán. Sugiero que lean el ensayo que escribí en el año 2000 que se llama Presencia de Pedro Prestán. Pedro Prestán tuvo una sola hija América Prestán, mi abuela.

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    1. En donde puedo encontrar ese ensayo?

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    2. Me interesa el libro de Sonia Ehlers sobre Pedro Prestan, donde lo puedo conseguir?

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  8. me alaga escuchar tanto comentarios de igual manera es de estacar que la familia prestan es grande yo tambien hago parte de esta asi mismo establece que nuestra familia es de acandy choco colombia y aunque la mayoria radica en la costa colombiana ( cartagena)

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